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20 de mayo de 2014

NUESTRA (AUTO)CRÍTICA DEL TRABAJO

Posdata Autocrítica a nuestra volante "Escucha bien, esclavx voluntarix: ¡Abajo el Trabajo!" del 2012

"El trabajo os hará libres" - Entrada de Auschwitz, campo de concentración nazi

Considerando que el trabajo es central o fundamental en esta sociedad, puesto que la sociedad capitalista se basa en el trabajo asalariado; y, que la autocrítica nos permite avanzar, madurar y fortalecernos como militantes revolucionarios, a continuación desarrollaremos la respectiva autocrítica a una volante nuestra de hace dos años contra el trabajo. Agradecemos a los compañeros que en su momento nos hicieron llegar sus respectivas críticas (en especial a los compañeros de El Radical Libre).

1.) Sobre el concepto de trabajo y sus implicaciones, ya que, para empezar, en la volante la definición de trabajo es pobre e imprecisa. La actividad mediante la cual los hombres producen los medios materiales para vivir, y por tanto mediante la cual se producen y reproducen a sí mismos, sólo se convierte en “trabajo” bajo condiciones de alienación y explotación; esto es, histórica y concretamente hablando, después de la disolución de la comunidad primitiva y la aparición de la propiedad privada, el cambio, la división social del trabajo, la sociedad dividida en clases sociales, el Estado. En este marco, el trabajo se separa de las demás actividades humanas y ya no es el modo de ser y de expresarse del ser humano, sino que se aleja de él, se vuelve extraño o ajeno, se cosifica y termina dominándolo, no individual sino socialmente. Los hombres que no trabajan (esclavistas, señores feudales, etc.) viven a costa del trabajo y del excedente de los que trabajan (esclavos, siervos, etc.). En pocas palabras, el trabajo es la alienación (separación, cosificación, explotación y dominación) de la actividad humana. Primera aclaración. 

Ya en la sociedad capitalista, donde todo es mercancía empezando por la fuerza de trabajo humano que es la única capaz de crear valor o nuevo valor (plusvalor o plusvalía), el salario es la forma social general de encubrir o esconder dos cosas: el valor, que es la alienación de la actividad social humana productiva y que adquiere la forma fetichista de mercancía y dinero; y la explotación, ya que el capitalista no paga sino que se embolsa gratuitamente el trabajo excedente del trabajador, tomando en cuenta que éste trabaja una parte de la jornada para reproducirse a sí mismo o cubrir sus necesidades mientras que la otra parte trabaja de más y gratis para el patrón o capitalista. Pero parecería que el salario cubre todo el trabajo del explotado, y no sólo una parte. De ahí que el salario es en realidad la forma disfrazada del valor de la fuerza de trabajo y de la explotación capitalista de la misma. (Todo aquello de “igual pago por igual trabajo”, “trabajo digno”, “salario digno”, etc… ¡son puras mentiras ideológicas capitalistas y reformistas!)

Esto es posible principalmente a causa de la propiedad privada capitalista sobre los medios de producción, la división social del trabajo, y la generalización y fetichismo de la mercancía o del valor, cuya máxima expresión y equivalente universal es el dinero (el dios de la sociedad burguesa). Dicho de otra forma, en el capitalismo el trabajo se impone, se aliena, se explota y se controla bajo la forma mercancía-valor-dinero-salario. En este sentido, el trabajo asalariado es, como bien decía Marx, la forma moderna de la esclavitud: es la esclavitud asalariada. Y sin trabajo asalariado no hay plusvalía ni ganancia ni acumulación de capital o “valorización del valor”, es decir no hay capitalismo. El trabajo asalariado es la relación social fundamental, central y transversal de la sociedad capitalista. Bajo el capitalismo, por lo tanto, decir trabajo –en sus múltiples formas- es decir trabajo asalariado –también en sus múltiples formas-.[1] Y por eso mismo cuando decimos abolición del trabajo estamos diciendo abolición del trabajo asalariado, que quede claro.  

Ahora bien, abolición del trabajo (asalariado) no quiere decir abolición de la actividad humana social productiva, o sea que no hagamos nada, la holgazanería absoluta, etc. No. Esto sería imposible y absurdo, suicida inclusive, porque simplemente nos moriríamos, no sólo de hambre, sino de inactividad. Abolir el trabajo significa abolir la relación social e histórica de separación, alienación, explotación y dominio bajo la que se halla enjaulada actualmente la actividad humana productiva, a fin de liberarla, transformarla y reivindicarla como tal, es decir como actividad o praxis humana total, unitaria, integral y común: que la actividad productiva ya no esté separada de –ni aliene ni domine a- la actividad de decidir, alimentarse, crear, conocer, jugar, divertirse, cuidarse, quererse, etc. (Dauvé). Para lo cual, por supuesto, hay que abolir de modo revolucionario o comunista las condiciones que hacen posible el trabajo asalariado o la explotación: la propiedad privada, la división social del trabajo, la mercancía, el valor, el dinero, el capital…

Sobre esta base (la "comunidad de bienes", al decir de los comunistas de antaño), los seres humanos, asociados libre y comunitariamente, tendríamos control conciente y colectivo sobre las condiciones y medios materiales de vida, y por lo tanto decidiríamos qué y cómo producir según nuestras necesidades humanas para vivir (y vivir bien, no en escasez, sino en abundancia). “De cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades”. (Marx) El trabajo ya no sería trabajo, al menos no como hoy lo conocemos, y se reduciría al mínimo necesario [2], pero sobre todo no sería alienado ni explotado ni estaría separado o disociado de las demás formas de actividad y expresión humanas. El tiempo libre, la actividad creadora y las relaciones humanas serían nuestra mayor riqueza. Tal sería una comunidad humana real, donde "nuestra actividad real humana —tanto comer, habitar, como crear, disfrutar, sufrir, en definitiva, vivir— jamás vuelva a organizarse como trabajo, como subordinación de la existencia a la ganancia". [3] Y ahí sí, como decía Marx, “dejaríamos de sufrir como bestias y empezaríamos a sufrir (y gozar) como seres humanos”, y ya “no habría pintores, sino hombres que, entre otras cosas, se dedicarían a pintar”…Por cierto, y lo decimos de una vez, éste sería el significado o contenido de las dos últimas consignas de la volante: “¡por la actividad humana libre, cooperativa, creativa, placentera y liberadora!” y “¡por un mundo sin trabajo, clases ni estado, pero con pan, tiempo libre, comunidad y felicidad reales!”...

¿Utópico? Al contrario. El comunismo, como escribió Kurz, "no se trata ni del paraíso en la tierra ni de la construcción de un nuevo ser humano, sino de la superación de las exigencias capitalistas hechas al ser humano, del fin de las catástrofes sociales producidas por el capitalismo. Ni más ni menos. [...] Incluso después del capitalismo, seguirá habiendo enfermedad y muerte, envidia e individuos despreciables. Sólo que no ya no existirá una paradójica pobreza masiva, producida por la producción abstracta de riqueza; ya no existirá un sistema autonomizado de relaciones fetichistas ni formas sociales dogmáticas. El objetivo es grande, justamente porque, medido por la exaltación utópica, se muestra relativamente modesto, y no promete nada más que liberar de sufrimientos completamente innecesarios." (Las lecturas de Marx en el siglo XXI, 2001.) Siendo precisamente el tripalium (tortura) o el trabajo el primero y el principal de tales sufrimientos.

2.) Sobre la “precariedad” y el desempleo. En tiempos de crisis, como el actual, la “precariedad” y el desempleo (y el “subempleo” o la “informalidad”) suben o crecen enormemente; pero esto es una cuestión de grado y de apariencia, no de naturaleza o de esencia. En el capitalismo, el desempleo es estructural y no “voluntario” (como dicen los economistas burgueses), ya que es una palanca tanto para la  existencia misma del mercado de trabajo como para mantener a la baja los salarios, y así explotar y dominar aún más a los trabajadores empleados (sobre todo en tiempos de crisis), para recuperar la tasa de plusvalía (de explotación) y de ganancia caídas; es decir, es una palanca para la acumulación del capital. No hay capitalismo sin desempleo, no funcionaría, no sería posible. Por eso es estructural y necesita –y le conviene- mantenerlo. 

Por su parte, la “precariedad” no es una nueva forma ni régimen laboral (“posfordismo”, “precariado”, etc.), sino que todos los trabajadores asalariados, en tanto que desposeídos y explotados, somos precarios por naturaleza y desde siempre, sobre todo porque todo empleado es desempleado en potencia y viceversa. Y ya sabemos que no hay capitalismo sin desempleo. Entonces, no deberíamos hablar de “precariedad laboral”, sino simplemente –y nuevamente- de trabajo asalariado. Por lo tanto, y sin duda alguna, para eliminar tanto la “precariedad” como el desempleo, hay que suprimir o abolir el trabajo (cosa que sí se dice en la volante, y que también lo han dicho hace poco unos compañeros de la región española: ver la volante “No disfrutamos en el paro ni disfrutamos trabajando”).

Y si los “precarios” y “desempleados” han sido la “punta de lanza” de la lucha de clases en los últimos años (p. ej. las revueltas en los suburbios de todas partes) no es porque sean solamente tales, sino porque son proletarios, porque han luchado como proletariado contra el capital y su estado. Por consiguiente, si participan en la revolución social no será como “precarios” o “desempleados”, sino como proletarios; y, obviamente, no exigiendo un “trabajo digno, estable, justo”, sino la abolición del trabajo y de su condición de proletarios.


3.) Por su parte, lo de que el trabajo es una tortura (tripalium), que deshumaniza, enferma y mata, que el trabajo es una de las armas principales del capital en la guerra de clases contra el proletariado, y sobre todo lo de luchar contra el trabajo no para liberarlo sino para liberarse de él, simple y llanamente es real, es verdadero y por ello lo mantenemos. En el punto n° 1 ya argumentamos lo suficiente al respecto.

4.) La parte tal vez más cuestionable, confusa y floja de la volante: la de "preferir" seguir siendo un esclavo asalariado en vez de asumirse y luchar como proletario… La esclavitud asalariada no es una preferencia individual o voluntaria, sino una condición histórica y social impuesta, una condena que es “naturalizada” y “consensuada” mediante la ideología, lo cual es diferente. Lo otro sería perder de vista la determinación y carácter histórico-social de las cosas, y se podría caer hasta en el voluntarismo y en la confusión –como, al parecer, caímos nosotros en la volante al respecto-. En todo caso, que quede claro que si trabajamos no es porque queramos, sino porque nos toca; porque para nosotros los desposeídos de medios de producción y de vida, los proletarios, no existe otra manera de obtener dinero para sobrevivir en esta sociedad de la propiedad privada y el dinero. 

Por otro lado, llamando “esclavos voluntarios”, etc. a los hermanos de clase, en vez de “sacudirlos” y “despertarlos”, podemos producir el efecto contrario de incomprensión, rechazo y aislamiento. Esto no significa que no haya que criticar también al explotado/oprimido tanto como al explotador/opresor (a lo Albert Libertad: "contra los pastores, contra los rebaños"); pero hay que saber hacerlo, con inteligencia, pertinencia, y sobre todo con fraternidad, como hermanos de clase… 

Si los proletarios luchamos contra el capital y por ende contra el trabajo asalariado, es porque la reivindicación y satisfacción de nuestras necesidades humanas nos determinan y “obligan” o conducen forzosamente hacia ello, dado que el capital no produce para satisfacer las necesidades humanas sino para valorizarse y obtener ganancia a costa de nuestra explotación y alienación, de manera que nos niega y anula como seres humanos, nos destruye, nos mata. De allí que la lucha proletaria por las necesidades humanas en el fondo es una lucha contra la lógica misma del capital y por tanto puede devenir lucha revolucionaria o la revolución social devenir y asumirse como necesidad -claro está, en determinadas condiciones de la lucha de clases-; y, de allí también que la lucha contra el trabajo sea una lucha por la vida. "Trabajar más es vivir menos" (Vaneigem), por tanto, para vivir más (y mejor) hay que trabajar menos, mejor dicho, para vivir de verdad hay que luchar contra el trabajo hasta abolirlo. Vivir es luchar... y disfrutar.

Lo cual no significa que se puede estar afuera y en contra del trabajo e incluso abolirlo de manera individual e inmediata -"aquí y ahora"-. Esto no sólo es imposible y absurdo, sino que es una ilusión o un autoengaño ideológico de ciertos individuos y hasta de ciertos grupos tipo sectas, tanto como creerse libres en este mundo de esclavitud moderna -autoengaño del cual ni nosotros nos salvamos en ese entonces y antes inclusive-. Hay que tener claro que al trabajo sólo se lo podrá abolir como clase social e históricamente con la revolución.

5.) Lo de la propiedad y el trabajo como un robo en sí mismo, o que los capitalistas son los más grandes ladrones, es una afirmación ya clásica y hasta verdad de perogrullo entre nosotros los revolucionarios. Y, por tanto, lo de “robarle” tiempo y recursos al trabajo, a la rutina del capital, lo mantenemos, con la aclaración de que ésta no es ni ha sido ni será la única ni la principal forma de resistir y sabotear al capital, sino sólo una forma, generalmente individual y esporádica, que hay que saberla articular y potenciar socialmente contra el capital, como clase. Lo cual no tiene lugar sino en circunstancias excepcionales, p. ej. la sana y bella “epidemia” de ausentismo laboral y de rechazo al trabajo en las grandes oleadas revolucionarias históricas del 17 al 37; francia, italia y españa en los 60s y 70s (especialmente en esta época); grecia en los últimos años… Como dicen los compas de Notas Insurreccionales (n°4): “no somos ilusos de creer que expropiando en el trabajo o haciendo una pinta vamos a cambiar nuestra condición de esclavos del capital y el Estado.” 

Aunque también estamos de acuerdo con ellos cuando aconsejan que "si trabajas, trata de faltar en la medida de las posibilidades, enfermarte siempre es una buena excusa, puedes llamar y decir que estás mal, pero si te piden algún papel, puedes ir a la posta médica cercana y decirle al médico que te sientes mal de la garganta, que te duele el estómago o algo por el estilo (improvisa tus gestos), si puedes pídele que te pongan en su constancia de atención un día de descanso, podrás gastar algunos “soles” pero lo vale. Puedes también buscar objetos que puedan servirte para la agitación y propaganda, en las oficinas siempre puedes sacar hojas, imprimir textos, volantes, etc. La cinta adhesiva, los lápices, los lapiceros siempre serán necesarios para la difusión de propuestas revolucionarias, así que si puedes liberar material sin pagar, hazlo, al fin y al cabo ellos nos roban nuestra vida." (Ídem.)

Y es que nosotros no dejamos ni dejaremos de reivindicar el "robar", recuperar o arrebatarle tiempo y otros recursos al trabajo -o/y al estudio, la familia, etc.-, pero no para que sea un tiempo sólo de no estar trabajando o de ocio alienado (consumismo, ver tele, facebook, etc.), en el cual no dejamos de reproducirnos como fuerza de trabajo y por tanto de reproducir al capital, es decir no para que sea otro tiempo muerto más. Sino, por el contrario, para darle un valor de uso revolucionario, para que sea un tiempo de vida y de lucha: un tiempo arrancado a la rutina no sólo individual sino colectivamente en la medida de lo posible, para reunirnos, discutir, organizarnos, hacer. Un tiempo para la actividad revolucionaria, esfuerzo necesario a la vez que placentero con el cual recuperamos y prefiguramos la actividad y las relaciones verdaderamente humanas. (Más aún: un tiempo para múltiples actividades y relaciones humanas.) Una práctica y una situación creada, entonces, como parte de la misma lucha por recomponernos y fortalecernos como clase, como comunidad de lucha, así sea en forma minoritaria -como de hecho lo es actualmente y en la mayoría de casos, aunque también puede llegar a ser de forma más o menos masiva, como lo demuestra la historia de las luchas de nuestra clase [4]-. Y también para la reflexión, ensoñación y creación (ocio creativo), así como para compartir y disfrutar con los compas y con los seres amados, juntos, bien, sanos, alegres para enfrentar la sobrevivencia y para la lucha, como proletarios y "amor en guerra" que somos en esta guerra de clases, de la cual la guerra por el tiempo forma parte. Sí: una práctica y situación creada de resistencia proletaria contra el trabajo que nos ayuda a sostenernos en esta guerra social, así como a sentir y afirmar que estamos vivos, que somos seres humanos y no mercancías-hombres, anteponiendo en la práctica nuestras necesidades humanas sobre las necesidades de la absurda y asfixiante rutina del capital, al mismo tiempo que reorganizándonos como proletariado revolucionario.
 

6.) Lo de “deja ya tu rol de buen ciudadano y buen trabajador, de siervo voluntario, etc.”, lo de “tú mismo eres tu mayor opresor y por eso tú mismo eres tu mayor libertador” (eco, éste último, de una idea de W. Reich), etc. Aquí aplica exactamente lo mismo que lo dicho en el punto n° 4. No es una cuestión que se elija y mucho menos que se prefiera o no, sino que es una condición impuesta histórica, social y materialmente. Y si luchamos contra la esclavitud asalariada es porque somos esclavos asalariados, concientes y hartos de serlo. Pero -insistimos- su abolición sólo será obra de la misma clase haciendo la revolución social.

7.) Lo de que la lucha del proletariado es una lucha de clase y no individual, que no es un orgullo ser proletarios sino una condena que hay que abolir, que el proletariado sólo se afirma en su negación, es decir cuando lucha contra el trabajo y contra su condición de esclavo asalariado, que luchar contra el trabajo es luchar por la vida, y que la lucha proletaria es de carácter histórico, mundial y cotidiano: todo eso lo mantenemos tal cual, y en eso sí la volante es clara y contundente. Pero no está de más resaltar aquí que el proletariado se afirma en su negación, es decir cuando lucha contra la explotación/dominación capitalista y por lo tanto contra su misma condición de esclavo asalariado, de humanidad proletarizada. En este sentido, y sobre la base de la abolición del trabajo asalariado, la revolución comunista consiste en la autosupresión o autoabolición revolucionaria del proletariado como clase y, en consecuencia, de todas las demás clases sociales: abolir el trabajo para abolir la sociedad de clases.

8.) Sobre la dictadura revolucionaria del proletariado para la abolición del trabajo asalariado. Lo afirmado en el punto anterior sólo puede lograrse, dialécticamente, con la constitución del proletariado en clase y por lo tanto en partido, en fuerza social centralizada y temporalmente dominante; es decir, con la dictadura revolucionaria del proletariado. Como los compañeros del GCI ya han elaborado o desarrollado mucho mejor este punto central del programa histórico y revolucionario de nuestra clase, los citaremos a continuación:  

“Muy esquemáticamente podríamos resumir el programa de los comunistas (resultado de sucesivas afirmaciones históricas) como la constitución del proletariado en clase dominante para abolir la propiedad privada de los medios de producción y por lo tanto el trabajo asalariado, la mercancía, el dinero… y construir una sociedad no mercantil, sin clases, sin Estado, sin naciones, una verdadera comunidad humana.”

¿Por qué abolición de la propiedad privada y por lo tanto del trabajo asalariado? “Si el productor no estuviese privado de sus medios de vida (y de los de su producción) por la propiedad (propiedad privada particular o estatal), no vendería su fuerza de trabajo y por lo tanto el trabajo asalariado no podría existir; de ahí la unidad inseparable de la reivindicación revolucionaria: ‘eliminación de la propiedad privada’ con respecto a la de ‘abolición del trabajo asalariado’”. Y nosotros agregaríamos: de ahí la unidad inseparable de “dictadura revolucionaria del proletariado” y “abolición del trabajo asalariado”. 

“La dictadura del proletariado comienza cuando la sociedad no se encuentra más conducida por las leyes del valor, de la valorización del capital, sino del proletariado como clase dominante; es decir, cuando éste, en tanto que partido, es capaz de dirigir y planificar imperativamente la sociedad: el despotismo del valor de uso, de la producción para las necesidades humanas, contra la valorización, contra la “evolución normal del mercado”, es el elemento decisivo.” 

Ello implica o exige que, aparte de la destrucción del Estado burgués, “sin la supresión de la autonomía de decisión en el cómo producir y el qué producir, que caracteriza a la sociedad mercantil [y que se reproduce en la llamada "autogestión obrera"], no se puede destruir el capitalismo.” (GCI, La Contrarrevolución Rusa y el Desarrollo del Capitalismo, 2009.) 

Lo mismo aplica para todas las demás relaciones sociales, incluidas las relaciones personales y cotidianas, en tal momento histórico. Aparte de ello, recordaremos que la dictadura del proletariado, al contrario de la dictadura del capital en cualesquiera de sus formas históricas (p. ej. todo el llamado “socialismo real”), es revolucionaria porque es una dictadura social, antiestatal, mundial, temporal y autoabolicional. Al respecto, los compañeros de Cuadernos de Negación nos aclaran lo siguiente: “Para realizar su fin, la burguesía debe dominar para siempre al proletariado. Éste último, en cambio, debe simplemente imponerse de manera temporal a la burguesía para concretar su programa histórico, ya que no necesita oprimir a una clase para subsistir, sino que precisa abolir las clases, autosuprimirse como clase y para ello debe no sólo defenderse sino atacar toda tentativa de reconstrucción de esta sociedad.” (Cuadernos de Negación N° 4: Sobre la necesidad de Destrucción del Estado, Noviembre 2010.)

9.) A propósito de lo anterior, alguna gente nos ha “criticado” que nos llamemos “comunistas-anarquistas”, que “comunismo y anarquismo son contrarios”, que “cómo es posible que sean anarquistas y propongan la dictadura del proletariado”, etc., etc. Frente a lo cual, responderemos lo que ya han respondido y aclarado otros compañeros al respecto. [5]

Primero, que comunismo y anarquismo, históricamente hablando, son expresiones del mismo movimiento: el movimiento real del proletariado por negar y suprimir el orden capitalista. Los revolucionarios de siempre se han denominado indistintamente comunistas, anarquistas e incluso “liberales” (como Flores Magón); pero lo realmente importante y determinante no ha sido eso, en lo absoluto, sino su praxis revolucionaria militante contra el enemigo común: el capital. Lo de comunistas-guión-anarquistas acaso sea una forma de rendir homenaje y recoger toda la riqueza de nuestro movimiento histórico único, de nuestro “partido histórico” (donde Marx, Bakunin y todos los “marxistas” y “anarquistas” posteriores no son “dioses” ni “genios”, sino compañeros históricos con sus aciertos y sus errores, de los cuales hay que hacer el respectivo balance crítico y aprendizaje militante con cabeza propia).

Segundo, el planteamiento de la dictadura revolucionaria del proletariado no es un “invento de Marx”, sino una necesidad histórica y concreta “descubierta” y afirmada en la misma guerra de clases por el proletariado revolucionario de siempre y de todo lugar: no sólo por los “marxistas”, sino que tanto Bakunin como los anarquistas realmente revolucionarios en la españa del 36 y el 37 llegaron a plantear la necesidad de una "junta revolucionaria" (e incluso se habló de "dictadura anarquista"). Mas lo importante aquí es el contenido y lo de fondo –no la forma ni la denominación-: la necesidad de ejercer la dictadura social de las necesidades humanas sobre la dictadura del valor o del capital hasta abolirlo, lo que va de la mano de la necesidad de destruir el Estado burgués o aplastar violentamente la contrarrevolución, a fin de instaurar y desplegar la verdadera comunidad humana mundial, la sociedad sin propiedad privada ni trabajo asalariado, sin clases ni estado ni naciones; esto es, el comunismo o la anarquía. Jamás debemos olvidar que estamos en guerra de clases y que el poder lo tiene la revolución o lo tiene la contrarrevolución.

Tercero, no existe un “comunismo autoritario” ni un “comunismo libertario” más que ideológicamente, es decir en las cabezas de aquellos que viven ideológicamente o alienados por y en la ideología. Muy por el contrario, en tanto que sociedad sin clases y sin estado, comunismo y anarquía vienen a ser términos sinónimos, sin adjetivos, y así es precisamente como los entendemos y los usamos.

Cuarto, la división entre comunismo y anarquismo es ideológica y contraproducente, porque, aparte de falsa, divide a nuestra clase en su lucha única y común contra el capital; mejor dicho, es una división perpetrada por la contrarrevolución capitalista y desgraciadamente reproducida y mantenida por los mismos revolucionarios (quienes, al hacer esto, más bien le estarían haciendo un favor a la contrarrevolución, tanto los “anarquistas” como los “marxistas”). Por tanto, lo revolucionario es criticar y superar esa falsa dicotomía ideológica en el seno de nuestra clase, sobre todo en el seno de las minorías revolucionarias. En efecto, a nosotros no nos interesa ni el comunismo ni el anarquismo como “ismos” o ideologías, sino la teoría-práctica revolucionaria del proletariado y para el proletariado, como arma para nuestra autoemancipación. 

Y quinto, lo que hace revolucionarios a los revolucionarios no es su “identidad” ni mucho menos sus nombres o sus siglas (¡!), sino su praxis de ruptura revolucionaria permanente y militante con el orden establecido. Entonces, podremos cambiarnos de nombres o de siglas cuantas veces queramos o cuantas veces sea necesario (incluso por seguridad), pero lo que no cambiaremos es nuestra praxis revolucionaria y por tanto nuestro ser comunista y/o anárquico. 

10.) Para finalizar, sólo queda decir que la crítica y la lucha proletaria contra el trabajo siempre será central y vigente hasta que logremos abolir esta sociedad basada en el trabajo. Asimismo, a vísperas de un nuevo 1° de mayo -fecha histórica de lucha proletaria contra la explotación capitalista, o sea contra el trabajo asalariado-, este tipo de reflexiones y discusiones de carácter clarificador y militante, más su respectiva difusión, cobra sentido e importancia para la comunidad de lucha proletaria mundial contra la sociedad capitalista y por tanto contra el trabajo asalariado, para los proletarios de todas partes que luchamos y lucharemos por autosuprimirnos de modo revolucionario como clase y entonces devenir comunidad humana real, mediante la lucha proletaria por la abolición del trabajo, mejor dicho, mediante y sólo mediante la dictadura del proletariado para la abolición del trabajo asalariado.

 

proletarios revolucionarios

quito, febrero-abril 2014
(actualizado en mayo 2014)



[1] Campesinos, artesanos, pequeños comerciantes, informales, amas de casa, jubilados, estudiantes, profesionales "independientes", desempleados (subsidiados o no), prostitutas, delincuentes, etc., etc.… todas estas “ocupaciones” en realidad son formas encubiertas o enmascaradas de trabajo asalariado (por jornada, a destajo, en dinero y en especie, etc.) o de subsunción y explotación por parte del capital; el cual no es un patrón individual o una empresa, sino que es la relación social global y fetichista (la valorización del valor) que domina toda la sociedad actual. En otro nivel, todas esas no son más que formas que tiene el capital de dividir económica y sociológicamente al proletariado, a fin de anularlo como clase o sujeto revolucionario. 

[2] "El capital no vive sin trabajo, sin convertir trabajo vivo a su forma muerta de mercancías y dinero, y es por esto que más allá de discursos engañosos y utopías técnicas la jornada de trabajo real no descenderá jamás a menos que nos impongamos como clase y la reduzcamos, a cero horas por día." (Trabajar para no vivir. La Oveja Negra N° 16.)

[3] Ídem.

[4] "Nuestros compañeros de antaño [como los mártires de Chicago de aquel histórico 1° de mayo de 1886] lucharon para eliminar el trabajo de sus vidas, con las herramientas y las capacidades que tuvieron en ese entonces. Su proclama: 8 de trabajo, 8 de esparcimiento y 8 de descanso no buscaba afirmar que el trabajo fuera positivo o satisfactorio para el ser humano, sino todo lo contrario... Es que en ese 8 de esparcimiento se encuentra el núcleo de la consigna. 8 horas recuperadas que antes se malgastaban en la mina, la fábrica o la parcela del patrón, que podían ser utilizadas para discutir con los compañeros, organizar las siguientes luchas, sanar el cuerpo cansado, disfrutar de la corporalidad, dar amor a los niños o gozar de la lectura de un libro apasionante. Esas 8 eran uno entre tantos pasos que iban a borrar para siempre al trabajo de nuestras vidas." (Ídem.) Más subterráneos e igual de interesantes son los hechos y prácticas narrados en el libro "La noche de los proletarios: archivos del sueño obrero", así como en "Los obreros contra el trabajo".

[5] Los compañeros de RAP/MASA y de Cuadernos de Negación publicaron hace pocos años dos excelentes materiales al respecto: "Marxismo y teoría revolucionaria, parte 1. La superación situacionista de la falsa dicotomía marxismo/anarquismo" y "¿Comunismo? ¿Anarquía?" en Cuaderno de Negación N° 2, respectivamente. También recomendamos la lectura de un colgado más o menos reciente en Hommodolars donde se encuentra el Capítulo 4 de "La Sociedad del Espectáculo" de Guy Debord.

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Leer también Algunas verdades sobre y contra el trabajo por el 1° de Mayo

1 de mayo de 2014

ALGUNAS VERDADES SOBRE Y CONTRA EL TRABAJO POR EL 1° DE MAYO





*        Trabajo proviene del latín “tripalium”, que significa tortura. De hecho: el trabajo es una obligación, un sacrificio, una carga, un fastidio, un tormento, un sufrimiento, en fin, una tortura que no sólo te explota, sino que te deshumaniza, te enferma y te mata. Todo trabajador, todo proletario ha vivido, sentido o pensado esto alguna vez.

*        El trabajo es la alienación de la actividad humana. Sólo con el aparecimiento de la propiedad privada, el comercio, las clases sociales y el Estado, la actividad humana se convirtió en trabajo para beneficio solamente de quienes tenían propiedad y por ende poder sobre el trabajo ajeno.

*        En la sociedad capitalista -sociedad de la mercancía y el dinero-, el trabajo es trabajo asalariado. El salario, a su vez, parece ser la remuneración de todo el tiempo de trabajo realizado, pero en realidad esconde el trabajo excedente no remunerado y embolsado por el capitalista, o sea la parte del tiempo de trabajo en la que el proletario trabaja de más y gratis para el patrón. Por esa razón el trabajo asalariado es explotación. Y ésta es la base sobre la que se levanta y sostiene toda esta sociedad.

*        Los proletarios no tenemos propiedades ni riquezas y por eso tenemos que vender en el mercado nuestra fuerza de trabajo a cambio de un salario. No trabajamos porque nos gusta, sino porque en esta sociedad no existe otra manera de ganar dinero para sobrevivir. Pero, en cambio, trabajando es como enriquecemos a otros, a los capitalistas. Nuestra esclavitud asalariada es su “gallina de los huevos de oro”: en el capitalismo no se produce para satisfacer las necesidades humanas, sino para obtener ganancia o lucro a costa de la imposición y la explotación de nuestra fuerza de trabajo.

*        El “trabajo digno” no existe –ni ha existido ni existirá-: la explotación no es digna, al contrario. El “trabajo digno”, lo mismo que el “salario digno”, es una gran mentira que el gobierno capitalista de la contrarrevolución ciudadana en ecuador quiere hacer aparecer como verdad para que los proletarios que vivimos en este territorio nos comamos ese cuento, agachemos la cabeza y encima más “demos gracias” y seamos “buenos trabajadores” y “buenos ciudadanos” para el democrático progreso de la patria, es decir un buen rebaño de corderos que van directo al matadero.

*        El trabajo asalariado es precario o inestable por naturaleza: los proletarios empleados somos desempleados en potencia, y los proletarios desempleados son empleados en potencia también. El “subempleo” se mueve entre estos dos momentos. Lo único que se mantiene estable o que no varía es la explotación de toda la clase capitalista sobre toda la clase trabajadora. 
 
*        Donde hay explotación, hay conflicto entre explotadores y explotados. Y “mientras haya miseria, habrá rebelión”. Lo que pasa es que, aunque no parezca, en realidad estamos en guerra: la guerra de clases; en la cual, proletarios, los capitalistas (empresarios, patrones) que nos explotan son nuestros enemigos naturales e irreconciliables.

*        El desempleo no es voluntario, es estructural. El mismo capital produce un ejército de desempleados, porque su existencia le permite explotar más a los empleados y así mantener o recuperar su ganancia. Sin desempleo no es posible el capitalismo, no existiría. Y tampoco hubiese desempleo si no existiese el capitalismo. Por lo tanto, el único modo de acabar con el desempleo –y la miseria- es abolir el trabajo asalariado.

*        El miedo al desempleo y la competencia entre los propios proletarios también enriquece y sobre todo hace más poderosa a la clase de los capitalistas, pero más débiles a los proletarios. De esta manera también nos mantienen controlados, dominados y anulados como clase.

*        El Estado no es neutral: es el guardián de la propiedad privada y la esclavitud asalariada, de nuestra explotación y opresión. Monopoliza y ejerce la violencia para garantizar los negocios y ganancias de toda la clase capitalista. Es el patrón de patrones y la mafia de las mafias. El gobierno es el brazo ejecutor del Estado. Todo gobierno, entonces, es capitalista. Ningún gobierno ha sido, es ni será revolucionario, sino todo lo contrario. En ecuador, el gobierno de alianza país es enemigo del proletariado. Proletarios: desconfiemos de él y tratémoslo como tal.

*        Los sindicatos, de todo color o ideología, negocian con los patrones la explotación de los proletarios, no la combaten ni pretenden eliminarla. Son caporales y traficantes laborales. No están “mal dirigidos” ni son “vendidos” o “traidores”. Son órganos del Estado capitalista. Son enemigos del proletariado. (Como también lo son los partidos políticos, las ongs, las iglesias, las universidades, los medios de comunicación.) Proletarios: desconfiemos de ellos y tratémoslos como tales.


*        El 1° de Mayo no se celebra el “día del trabajo” ni de los trabajadores. Históricamente, surgió y se estableció -con sangre- por la lucha del proletariado contra la explotación capitalista: el 1° de Mayo es una fecha histórica de lucha contra el trabajo y por la revolución social. Ahora, las luchas proletarias internacionales de los últimos años, meses y semanas en el fondo también se deben al malestar social que produce la explotación capitalista o el sistema del trabajo asalariado en sus diferentes formas y efectos en todo el mundo. Proletarios: la mejor manera de rememorar y mantener vivo el verdadero significado de esta fecha hoy en día -como siempre- no es salir a desfilar en la ciudadana o borreguil marcha-show de todos los años; sino, bien por el contrario, luchar contra el trabajo asalariado hasta abolirlo, criticándolo, resistiéndolo y atacándolo en la teoría y sobre todo en la práctica. 

*        Proletarios, pensemos un momento en esto: con nuestro trabajo, hemos producido y producimos todo lo que existe en esta sociedad. Por lo tanto, todo debería ser nuestro, pero no lo es por todo lo que hemos dicho hasta aquí... Sin embargo, la misma energía que se usa para sostener este sistema puede usarse para destruirlo y reapropiarnos de nuestras vidas junto a las condiciones materiales que la hacen posible. El proletariado es una clase explotada, pero también puede ser una clase revolucionaria. Es la clase que vive del trabajo, pero también puede ser la clase que critica y suprime el trabajo. A esto es a lo que más le temen los vampiros o parásitos capitalistas. No olvidemos que estamos en guerra de clases.

*        Proletarios: sabemos bien que no podemos llamar a desertar de nuestros trabajos. Tampoco vamos a decir que no luchemos por mejores condiciones laborales y salariales. Hagámoslo, pero confiando sólo en nosotros mismos y con nuestras propias fuerzas, por fuera y en contra de sindicatos, partidos y el Estado, así como de diferencias étnicas, sexuales, ideológicas, regionales, nacionales, etc. –que lo único que hacen es dividirnos y debilitarnos-. Es decir, hagámoslo de manera colectiva, organizada, autónoma y directa. Luchemos así por reivindicar nuestras necesidades humanas contra las necesidades de la economía, del capital. Pero sepamos bien que ninguna reforma cambiará nuestra condición de explotados, de esclavos asalariados; quizás la suavizará o maquillará, pero sobre todo la mantendrá y reforzará. Que la lucha por las necesidades de nuestra clase tarde o temprano entrará en antagonismo con la ganancia del capital y su Estado –partidos y sindicatos incluidos-, por tanto, entrará en antagonismo con su base que es el trabajo asalariado y la propiedad privada. Y que, cuando esto pase, la única manera de llevar nuestra lucha hasta el final será que el proletariado se reconstituya como sujeto, como fuerza revolucionaria, de modo que organice, centralice y empuñe toda esa fuerza para abolir todas las relaciones sociales capitalistas y, a la vez, para destruir violentamente a su principal y más sanguinario guardián: el Estado; es decir, mediante y sólo mediante la dictadura social, antiestatal, mundial y temporal del proletariado para abolir la propiedad privada, el trabajo asalariado y la sociedad de clases, para decidir qué y cómo producir en base a las necesidades humanas y de la vida, para que la actividad humana vuelva a ser tal y para que seamos una comunidad humana real.

*        Con el correr del tiempo, el mismo látigo diario de la explotación/opresión capitalista, la crisis, la miseria y la lucha de clases se encargarán de hacer todo ello y, en especial, se encargarán de que el proletario dormido se despierte y que el proletario despierto se organice con sus pares para luchar por sus necesidades humanas y por tanto contra este sistema, por su vida y su autoemancipación, por la revolución social... por el comunismo y la anarquía.

TRABAJAR MÁS ES VIVIR MENOS. EL TRABAJO NOS DESTRUYE.
¡RESISTAMOS Y DESTRUYAMOS AL TRABAJO PARA VIVIR DE VERDAD!

¡A LUCHAR CONTRA LA ESCLAVITUD ASALARIADA HASTA ABOLIRLA,
SIN INTERMEDIARIOS NI REPRESENTANTES, Y HASTA EL FIN!

AYER, HOY Y MAÑANA:
¡GUERRA DE CLASES, LUCHA PROLETARIA AUTÓNOMA Y
DICTADURA REVOLUCIONARIA DEL PROLETARIADO
PARA LA ABOLICIÓN DEL TRABAJO ASALARIADO,
AQUÍ Y EN TODO EL MUNDO!

proletarios revolucionarios

1° de Mayo de 2014
quito-ecuador

... La clase trabajadora... no debe olvidar que lucha contra los efectos, pero no contra las causas de estos efectos;... que aplica paliativos, pero no cura la enfermedad...

En vez del lema conservador de “¡Un salario justo por una jornada de trabajo justa!”, la clase trabajadora deberá inscribir en su bandera la consigna revolucionaria: “¡Abolición del sistema del trabajo asalariado!”

K. Marx*, 1865
  

Volante A4: Agradecemos su reproducción, difusión y discusión.


Leer también: Nuestra (auto)crítica del trabajo

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* A propósito de los 196 años del natalicio de Marx (5 de mayo de 1818), recomendamos leer sus "Páginas Malditas"

13 de abril de 2014

NUEVA REVISTA: REVOLUCIÓN HASTA EL FIN

Recibimos, difundimos y recomendamos (desde chile):

REVOLUCIÓN HASTA EL FIN
Región chilena | N° 0 | Año 1 | 2014




Presentación

Presentamos los siguientes materiales que desde ya hace un tiempo y con una exagerada intermitencia hemos ido reuniendo con el fin de publicarlos. Tanto en su búsqueda como en el proceso de ello hemos ido proponiendo distintas discusiones que la orden del día nos va presentando y este boletín es el medio practico para ello. Nos proponemos hacer material ciertas discusiones que resultan cruciales a la hora de plantear nuestras luchas y darles proyección.

La falta de análisis compañerxs y de canales de comunicación que nutran de manera efectiva el andar del movimiento revolucionario, de transformar la riqueza de la experiencia de la lucha en posiciones claras y en discusiones que nos lleven al avance es lo que nos hace asumir como primera necesidad y de manera impostergable la publicación de este tipo de material (que muchas veces puede ser acusado de “teoricista”).

En el presente número les presentamos tanto ciertos materiales históricos que en algún momento habían sido re difundidos en la red, enfocándonos en principio en la desmitificación de los distintos conceptos esenciales dentro de la crítica revolucionaria que la historia de la socialdemocracia y el leninismo de todos los colores se apropió vaciándoles todo su contenido, como algunos de los textos que publicamos también virtualmente el pasado septiembre a mención del 40 aniversario del golpe de estado en esta región. Aunque la idea es ir aportando con críticas y aportes desde nuestras discusiones presentamos este número como puntapié a estas y a los aportes con los que ustedes puedan ayudarnos.

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Sumario

- Presentación R.h.f.
- Revoluciones a medias/ Revolución hasta el Fín
- Dictadura anti-estatal del proletariado. Malatesta/Der Syndicalist/R. Vaneigem.
- Laín Díez, Prefacio a “Lenin filósofo” (de A. Pannekoek).
- Contracriminalística y chanchología aplicada: de la CNI a la ANI.
- Dossier Lucha de Clases en Chile 1973: Introducción y tres textos (Pointblank! /VOP/ Correo Proletario).
- Comentarios breves: /La trampa, Victor Cofré /36+68=1000, textos del M.I.L. /The housing monster., prole.info

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1 de mayo de 2013

1° DE MAYO: ¡VIVA LA LUCHA DEL PROLETARIADO CONTRA EL TRABAJO ASALARIADO!


1° DE MAYO:
¡NADA QUE CELEBRAR!
HERMANXS PROLETARIXS:
¡CONTRA LA ESCLAVITUD ASALARIADA, EL CAPITAL,
EL ESTADO Y EL REFORMISMO PARTIDARIO-SINDICAL,
A LUCHAR
EN TODO LUGAR!

¡CON AUTONOMÍA Y RADICALIDAD,
LA GUERRA DE CLASES Y
LA RUPTURA PROLETARIA A AFIRMAR!

AYER, HOY Y MAÑANA:
¡DICTADURA REVOLUCIONARIA DEL PROLETARIADO
PARA LA ABOLICIÓN DEL TRABAJO ASALARIADO!

¡VIVA EL COMUNISMO Y LA ANARQUÍA!





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Recibimos, reenviamos y alentamos su difusión:

España, 1° de Mayo de 2013:

 

1° de Mayo:

¡¡Contra los festejos burgueses,

Retomemos el combate de clase!!

¡¡Frente al reformismo y el sindicalismo,
Afirmemos la ruptura proletaria!!

Un nuevo Primero de Mayo nos encuentra para recordarnos como el trabajo se nos sigue imponiendo, bajo la dictadura de la economía, como la única forma de concebir, conseguir y en el fondo vivir la vida, dando a la burguesía las armas (nuestra fuerza y su plusvalor) para seguir definiendo el sentido de este mundo a su antojo. Pero al mismo tiempo, esta fecha en el calendario también hace presente nuestra historia de lucha, nos demuestra como nuestra clase, a pesar de las limitaciones, reemerge como fuerza internacional e internacionalista, aquí y allá, afirmándonos que mientras no empecemos el proceso de destrucción de esta relación social imperante, no hay modo que descubramos de qué somos realmente capaces como humanidad.

Nos hablan de mejorar nuestra posición en la escala social, de buscar formas democráticas donde participar y “decidir”, de repartir las riquezas, de cubrir las grietas que los antagonismos de clase muestran evidentes. Nos dicen que lo que nos hace falta a los proletarios son oportunidades para poder insertarnos de manera efectiva dentro de este círculo social desastroso. Nos insisten en que éstas son las victorias que el “pueblo” debe defender, nos las presentan como necesarias para una “vida digna”.

Pero aunque se nos intente hacer creer lo contrario, son cada vez peores las condiciones sociales del mundo capitalista y cada vez más destructivas sus consecuencias; tras siglos de reformas y mejoras sociales, de progreso y conquistas por parte de los defensores de la democracia, es cada vez más amplio el sector que se encuentra enfrentado al desarrollo incontrolable de este progreso y a su cada vez más catastrófica destrucción de la vida y el planeta en general.

No, no existe forma alguna de gestionar de mejor manera esta miseria, no existe forma de humanizar la explotación, la dominación, la violencia sistematizada que ejerce el capitalismo sobre el proletariado y el mundo entero. No existió ayer ni existirá nunca: la historia nos ha demostrado que todas las supuestas “victorias” que nos invita a festejar la burguesía y la socialdemocracia, lo único que han logrado es acomodar esta realidad de explotación al punto de que por momentos casi no existe conciencia de ésta realidad; el único favor que le han hecho al proletariado estas reformas y la realidad difusa que producen es que nuestra clase siga atrapada en la nebulosa del falso bienestar; que siga celebrando su condición ante la idea de un pasado peor perdiendo la propia conciencia de la realidad que nos oprime, obstaculizando la fuerza que va adquiriendo nuestra clase a medida que va superando estas ilusiones.

Es en momentos como éste, cuando oportunistas y reformistas de todo color se reproducen como las cucarachas que son para canalizar las explosiones de nuestra clase, donde debemos afirmar con mucha más fuerza la autonomía del proletariado y su proyecto histórico. Frente a toda la mierda que izquierdistas, demócratas y sindicalistas nos venden como “soluciones reales” para combatir nuestra miseria, la lucha nos demuestra que es la organización de la ruptura, de la lucha y la negación donde el proletariado encuentra su fuerza y orienta su dirección.

Es frente a todo esto que el proletariado tiene el deber de afirmar su programa de siempre, invariante; su verdadero proyecto histórico de negación, de destrucción, única forma de rehacer la vida y nuestra relación con ésta para gestar una comunidad humana mundial.

¡Nada que reformar, nada que “autogestionar”! ¡Lo único que podemos autogestionar es la destrucción total del Capitalismo y la dictadura del Valor!

Este 1 de Mayo reafirmemos nuestra unidad como clase, como explotados del mundo y apuntemos nuestros esfuerzos en una sola dirección:

¡Revolución proletaria mundial!
¡Abolición del Capital y del Estado!
¡Comunismo y Anarquía!

Proletarios Internacionalistas


Xixón (España), 1° de Mayo de 2013:

¡¡PARA ACABAR CON EL PARO (DESEMPLEO),
SUPRIMAMOS EL TRABAJO!!

El ya maldecido mil veces  primero de Mayo de las libertades y prohibiciones democráticas, hoy se adereza con el terror a no tener trabajo, al hambre, a ser prescindible por el capital como fuerza de trabajo.

Primero fue convertido por los poderes públicos de la democracia en día festivo, para anular su potencial mensaje subversivo. Que no es otro que, si los proletarios no trabajan en la  reproducción e intercambio de mercancías, este mundo absurdo se para, independientemente de la fuerza militar que conserve intacta la clase dominante. Porque parar de trabajar atenta contra las relaciones sociales mismas y más si es para reivindicar que los sometidos al trabajo asalariado tienen en su mano acabar con su condena. Que pueden paralizar la producción y circulación de mercancías cuando quieran.

Eso era el Primero de Mayo, una demostración de fuerza  en la guerra social de los proletarios y los  burgueses. Entonces no eran fiestas, prohibiciones, convivencia ciudadanas  o comilonas, las que sacaban a los proletarios  forzosamente de las calles y de las terrazas destrozadas de los cafés burgueses. Eran  las cargas de caballería, las ametralladoras o incluso la artillería de cualquier ejército democrático. El primero de mayo era, sin más, una anomalía en el legalmente pacifico y burocráticamente violento discurrir de la sociedad mercantil.

Hoy, no solo se ha convertido en un día festivo donde se deja de producir mercancías, en ciertos lugares,  para consumir e intercambiar esas mercancías más intensamente. Hoy, cómo no, se utiliza este día para remarcar un mito burgués  según el cual los asalariados viven por la gracia que les concede el capital al otorgarles un trabajo. El mito del mundo al revés que refuerza el terror a perder el miserable salario que otorga el don del derecho a la vida y otros muchos derechos democráticos. Es la afirmación de la derrota histórica del asalariado frente al dueño del capital, del expropiado frente al expropiador de su vida.

Ningún burgués podría vivir de sus billetes de banco, sus bonos, acciones o incluso de sus propiedades tangibles, si no trabajaran para él los proletarios asalariados, consumieran las mercancías que ellos mismos producen, aceptaran el precio de esas mercancías y la inviolabilidad de la propiedad privada, por encima del derecho a la vida del asalariado o desechado, del desposeído de sus medios de vida en general.

Hoy, en medio de una desvalorización general del capital mercantil y del capital financiero, la única salida del capital es la destrucción de las mercancías, la eliminación en masa de proletarios sobrantes. La agudización del enfrentamiento interburgués para arrastrar en él a esos proletarios, sobrantes o no, hambrientos y acosados por la miseria.

Como no recuperemos los viejos hábitos de la guerra social contra la clase capitalista, como un Primero de Mayo de combate, estamos muertos en silencio.El Primero de Mayo tendría que servir para reafirmar los intereses de los desposeídos frente a los intereses de los expropiadores. El rechazo a toda reorganización burguesa del trabajo en  relación a lo festivo: día de producir mercancías o de dar servicios, día de consumir. El repudio a la moral del  trabajo asalariado y del consumo. La determinación para entorpecer el normal desarrollo de  las relaciones sociales mercantiles.  Negarse a colaborar con la clase dominante y a aceptar sus mitologías, tanto relacionadas con el trabajo como con otros temas, negarse al sacrificio por la economía nacional y por la patria misma.  Arrojar estiércol sobre esa entelequia asquerosa que es la patria burguesa. La patria de un burgués es su banco fiscalmente paradisiaco, la del proletario tiene que ser por pura supervivencia…  la humanidad.

¡¡PARA ACABAR CON EL PARO, SUPRIMAMOS EL TRABAJO!!
SI LA ECONOMÍA NOS DESTROZA,
DESTROCEMOS LA ECONOMÍA.
CONTRA EL ESTADO Y EL CAPITAL.
POR EL COMUNISMO, POR LA ANARQUÍA.

Coordinadora Anticapitalista

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Asturias (España), 1° de mayo de 2013:


Un año más se acerca el Primero de Mayo; una vez más, y por desgracia, nos vemos obligados a insistir en el carácter combativo de esta fecha. Llevamos demasiado tiempo acostumbrados a procesionar en ésta y en otras fechas de guardar, bajo distintas siglas; a deambular como borregos entre la manifestación-procesión de turno, la fartura solidaria, el concierto y la ofrenda floral. Pero no están los tiempos (y nunca lo han estado, a decir verdad, y no ha faltado gente para remarcarlo todos estos años) ni para paseos, ni para fabadas ni para flores. Asistimos a un deterioro generalizado de nuestras condiciones de existencia como no se recuerda en décadas, y la respuesta ha de estar a la altura de la agresión recibida.

Por ello, animamos a todas las personas y colectivos que se sientan aludidos, a que vayamos preparándonos para volver a hacer del Primero de Mayo una fecha que sirva para fortalecer lazos, para afirmarnos como clase, para seguir reconstruyendo una comunidad de lucha que permita mandar el sistema capitalista, el trabajo asalariado y toda la organización de la vida sometida a la lógica mercantil al sitio que se merecen: el vertedero de la Historia. El espectáculo de la falsa protesta y de la autocomplacencia sólo seguirán sirviendo para lo que han servido hasta ahora: para la desmoralización y la impotencia.

¡Avancemos en la guerra social contra el Estado, el Capital, y todos sus defensores!

Coordinadora Anticapitalista




Chile, 1° de Mayo de 2013:

Reflexiones sobre la lucha contra el trabajo asalariado
y otras cuestiones…

Es necesario despojarnos de las ideas socialdemócratas que pululan ante cada fecha conmemorativa. Como lo hemos dicho en otras ocasiones, aquí no se festeja nada, no se recuerda e idealiza a tal o cual(es) compañeros. Cada fecha dentro del calendario, cada acontecimiento que ha ocurrido en la distribución del tiempo por parte del capital y que interviene su normal realización, hemos de comprenderla sin la sedimentación que pueda haber dejado… No buscamos “justicia” a los caídos, no celebramos la “victoria” que puede haber dejado una matanza.

No podemos incorporar los acontecimientos dentro de los parámetros de lo instituido, dentro de lo que el orden del capital nos ofrece como “posible”. Ahí nos encontramos con que los luchadores asesinados, de vez en cuando, el sistema castiga a los verdugos como señal, como mensaje para que creamos que “ya está todo en su lugar”. Es contra aquello que hemos de luchar. En esta fecha contra la idea que el 1 de mayo permitió mejoras a trabajadores y por eso debemos festejar… NO! Es la lucha que intenta ser canalizada dentro del sistema lo que debemos recuperar y volver acto. No festejaremos que el capital nos respete como mercancías… recuperaremos la memoria de los que lucharon contra el capital y la pondremos en movimiento, pues esa lucha no está terminada hasta que suprimamos esta realidad.

Pero también debemos pensar la lucha contra el trabajo (pedir menos horas de trabajo es un momento de la lucha contra el trabajo asalariado, como ocurrió en chicago) y subrayarla. ¿Qué es eso de luchar contra el trabajo asalariado? Una cosa es cuando realizamos actividades no-condicionados por la economía (el capital que nos impone sus necesidades y usamos nuestra fuerza para aquello) que son una pequeña subversión a las relaciones sociales… actividades orientadas a satisfacer las necesidades que difusamente logramos darnos como grupo. Y otra es aquella que implica orientar las energías físicas y psíquicas hacia las necesidades del capital, a valorizar el capital: nuestra actividad genera algo (una mercancía) que se realiza como dinero, no ejecutamos otra actividad si no se intercambia por cierta cantidad de dinero….

En el capitalismo actual donde la dominación es total, cada acción que es parte de lo que llamamos “lo cotidiano” se vuelve un momento del proceso global de reproducción del capital. Colaboramos con el solo hecho de no cuestionar el modo en que se ha organizado el todo social. Si esto es verdad, entonces la suspensión de la normalidad…la supresión momentánea del pseudomundo aparte que nos dicen es “el mundo” (esa representación que por algunos momentos se cae) y la excepción se vuelve regla; se devela la esencia del estado y el capital, actuando descubiertos, sin anestesia ni ideología. Las suspensiones de la normalidad son tan variadas como objetables por diversos compañeros. Pero todo espacio que ayuda a potenciar la negatividad de nuestro ser social, es un momento donde se vacía temporalmente al poder de tal o cual espacio y la experiencia se vuelve la experiencia de la realidad total.

¿Qué es eso? Que no experimentamos aquello que se nos ofrece como la realidad “normal”: el mundo configurado acorde a los deseos y las representaciones, las materialidades y símbolos que se han establecido como relaciones sociales naturalizadas. Surgen los puntos de fuga de ésta, las subversiones que no son más que aquellas prácticas que actúan comorecuperación de actos que han sido despojados de la constitución de nuestra vida como proletarios. Y no es que queramos ser proletarios, es que mientras vivimos la falsificación de la existencia como “ciudadanos”, nos aprisionamos en el sujeto que requiere el capital… el acto que nos potencia el ser-proletariado es la potenciación de la negación que contenemos.

El 1 de mayo no es celebración, es recuperación de cada acto que dio vida a la lucha contra el capital en tanto proletariado. Esta fecha y tantas otras. Por eso no nos cansamos de repetirlo.

Es el momento para recuperar lo que somos y mantenerlo durante las demás luchas. No necesitamos de esta fecha para enfrentar al capital, necesitamos darle un sentido subversivo para que cada acontecimiento que vaya surgiendo en esta guerra no pierda su contenido real. Es decir, la contradicción que la hace existir. De ahí que las luchas que se vengan, ecológicas o estudiantiles, han de ligarse con el 1 de mayo en tanto cada una de las ya mencionadas son una lucha contra la existencia de la mercancía, del mercado donde se realiza, de la vida subordinada al capital. Este día comprendemos el momento en que el capital nos somete a valorizarlo. Pero también lo vinculamos con la totalidad de los conflictos, donde en su inmediatez parcelada, pareciera escapar de su relación de identidad en cuanto a aquello que las gatilla: valorizar el valor…generar ganancias…hacer de toda actividad un momento en que se mantenga esta máquina que llaman realidad, sometiéndonos a sus necesidades.

El resto es ya una tarea colectiva de reflexión.

… [Se trata de] recuperar no la memoria, sino el acto(s) que nos hace ser lo que somos en una necesaria reflexión para alejarnos de la socialdemocracia y demócratas varios, y afirmar la ruptura proletaria. Quizás hay varios términos, como usualmente ocurre en esta página [Hommodolars], que no quedan del todo claro... bueno, para eso nos encargamos de colgar varios textos que permitan aclarar la realidad... no con conceptos, sino concibiendo esos conceptos como el modo en que las relaciones sociales se presentan y como se mistifican. Requerimos manejar una lengua que permita enfrentar al poder, por lo que no nos referimos a un "discurso", sino un acto que es incorporación de la realidad de un modo critico al tiempo que se abre como lenguaje que el capital nos oculta para no comprender en su realidad la pseudorealidad. (Para no comprender el todo, sino comprender como saber ese todo pero separado, especializado. No como parte que es idéntica en su esencia a la otra, modificada solo en su forma.)

De ahí que no se busque "hablar raro" sino empezar a recuperar lo que es de nuestra clase para negarnos como clase.

Núcleo de Agitación Comunista - NAC
Hommodolars Contrainformación: http://www.hommodolars.org

***

Ver también: ¡Abajo el Trabajo! brigada fantasma de agitación comunista-anarquista

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Historia del 1° de Mayo:

"La ley está en juicio. La anarquía está en juicio. El gran jurado ha escogido y acusado a estos hombres porque fueron los líderes. No son más culpables que los miles que los siguieron. Señores del jurado, condenen a estos hombres, denles un castigo ejemplar, ahórquenlos y salven nuestras instituciones, nuestra sociedad."

Corría el año de 1877 y las huelgas de los ferroviarios, las reuniones y las grandes movilizaciones en Estados Unidos eran reprimidas a balazos, golpes y prisión. Estas mismas tácticas represivas y la necesidad imperiosa por la defensa y la asociación para buscar mejoras en las condiciones de trabajo que en ese tiempo eran de semiesclavitud dieron pie a la gestación de un movimiento de resistencia y lucha de trabajadores que algunos años más tarde daría sus frutos…


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Apogeo y decadencia del 1º de Mayo
(fragmento)
Con la domesticación de los sindicatos, ya sea por la complicidad del voto (que eleva a sus dirigentes al parlamento), ya por la implacable maquinaria del partido único y del Estado omnipotente, el 1º de Mayo comenzó a perder su significado prístino de manifestación internacionalista y clasista, de rememoración dolorida, pero combativa, del martirio de Chicago.

En algunos países, que dejaron de celebrar la fiesta del trabajo el 19 de marzo, día de San José, para trasladarla al Primero de Mayo (de acuerdo con el criterio de la clase obrera), la fecha se sigue celebrando con misas y tedéums. En otros, da lugar a desfiles marciales, bajo la paternal mirada de los nuevos amos. En otros, en fin, el 1º de Mayo es recordado en programas de radio y televisión, ocupa las columnas de la prensa burguesa y ocasiona piadosas congratulaciones en las cámaras legislativas y en las centrales patronales.

Todo esto comporta una tergiversación que podría considerarse cómica, si no tuviera mucho de trágica. Dijo muy bien el anarquista gallego Ricardo Mella: «Los años siguientes al bárbaro sacrificio (de los mártires de Chicago) se luchó valientemente; la huelga general ganó las voluntades y cada 1º de Mayo se señaló por verdaderas rebeldías populares. Los aldabonazos de la violencia repercutieron terroríficos en diversas naciones. (...) Ha pasado la época heroica. Se ha falseado el significado del 1º de Mayo. Se lo ha convertido en un día ritual, de culto, de idolatría. La liturgia socialista no sabe pasarse sin iconos, sin estandartes, sin procesiones» (R. Mella, La tragedia de Chicago, México, 1977, pág. 136).

¿Puede volver el 1º de Mayo a conquistar su sentido originario? Evidentemente no, mientras el movimiento obrero no deje de ser un apéndice de los partidos políticos o un servil instrumento del Estado, mientras no logre enfrentar de nuevo (con otros métodos, pero con el mismo espíritu de los primeros años) al avasallante capitalismo de las transnacionales y al letárgico capitalismo de Estado, que gusta disfrazarse de socialismo…
Ángel J. Cappelletti, Caracas, 1981.




Argentina, 1° de Mayo de 2013:



VIDEO 1° DE MAYO ZOMBIE: vimeo.com/65132367

Mensaje del Partido Demócrata por una Democracia Democrática

Trabajadores, desocupados, estudiantes, ciudadanos, y autómatas en general:

Confiamos plenamente en nuestros políticos y nuestros sindicalistas. Nuestros problemas son los suyos. Nuestras preocupaciones, nuestros temores son los mismos que los de los ricos. Por eso un día como hoy 1º de Mayo, día de la armonía mundial y eterna entre las clases sociales, les manifestamos nuestro respaldo, todo nuestro aliento.

Trabajaremos más duro para salir de la crisis, nos sacrificaremos aún más. Aceptamos las reformas laborales que sean necesarias... y lo que sea, dicen los economistas que es necesario y ellos son los expertos. Nunca más volveremos a desconfiar del ejército que pone orden y salva vidas en Haití y no sabemos dónde más.

¡Vivan los fiscales y los jueces que condenan a prisión a trabajadores, manifestantes e insumisos, porque sin ellos esto sería una anarquía!

Canalizaremos nuestras reivindicaciones, siempre excesivas, a través de los compañeros profesionales del sindicalismo. Y si no hay trabajo aquí, emigraremos donde digan.

Renunciaremos a nuestro subsidio familiar (si lo tenemos) porque no nos lo merecemos y mejor que se gaste en un portaaviones que asuste a los ingleses y en los festejos patrios.

Amaremos nuestro trabajo como a nosotros mismos. Jamás volveremos a golpear a un policía y pediremos que los militares vengan a poner orden.

Amaremos a Dios y a los ricos por sobre todas las cosas.

Gracias por su atención. Vuelvan a sus hogares.

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Enlace y descarga del video: vimeo.com/65132367