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21 de octubre de 2026

[Cartel] Por la extensión y generalización de las luchas proletarias en todos los continentes

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Agradecemos a los camaradas de Tridni Valka (Guerra de Clases) de la región checa por haber traducido/editado al francés y al inglés nuestro último texto sobre las luchas actuales, y por haber elaborado este cartel en tres idiomas. Más que un principio, el internacionalismo proletario es una práctica.

Sólo precisamos hacer una corrección: en apenas unos cuantos días, concretamente desde del 17 de octubre de 2026 en Francia hasta el día de hoy en Grecia (pasando por Albania, Portugal, Italia, EE.UU., Colombia, Pakistán, Indonesia, etc.) las protestas “estudiantiles” en varios países se convirtieron rápida y explosivamente en una revuelta social mundial. Continuando así con la revuelta mundial de septiembre-octubre de 2025 y conformando un sola oleada de luchas: la revuelta mundial 2025-2026. Oleada que, claro está, ha tenido un desarrollo desigual en el tiempo y el espacio y, como afirmamos en nuestro texto, un carácter limitado y contradictorio todavía. Porque se da en el contexto de una nueva fase de crisis y reestructuración global del capitalismo. Y porque es un conjunto de revueltas sin revolución.

En vista de que esta revuelta mundial sigue en curso, que es un movimiento vivo, entonces veamos cómo se desarrollan los hechos durante las próximas semanas y meses para luego poder producir mejores análisis, tácticas, teorías y estrategias revolucionarias para el presente y el futuro, de los que ya existen. Porque el capitalismo, el actual período contrarrevolucionario y la derrota del proletariado no son eternos: en el tiempo histórico o el largo plazo, las revueltas del presente están abriendo grietas para la revolución del futuro y, por tanto, de esperanza y agitación comunista y anárquica. Al fin y al cabo, el comunismo o la anarquía no es una utopía, sino el movimiento real que subvierte el orden capitalista. Un movimiento que, nuevamente y a golpes, con límites y saltos, se está abriendo paso en la historia ante nuestros propios ojos. Teniendo clara la perspectiva de que si no triunfa la revolución comunista mundial, entonces la reestructuración/contrarrevolución capitalista global volverá a triunfar y terminará por llevar a la especie humana a la extinción. Por eso hay que romper el viejo mundo para que nazca el mundo nuevo.

Cerramos esta actualización con las palabras del compañero subversivo Juan Aliste Vega, quien la semana pasada murió dentro de las cárceles del Estado chileno, después de toda una vida de combate:

«¡Mientras exista miseria, habrá rebelión! ¡Arriba los que luchan!»

Proletarios Hartos de Serlo
Región ecuatoriana, 21 de octubre de 2026
 
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Se agradece difusión por todos los medios posibles 

5 de septiembre de 2025

[Debate] Sobre la revuelta en Indonesia. 4 textos

  

¡Abolir el Parlamento! Actualización sobre la Ola de Rebeliones en Indonesia  

 
[Tomado de Materiales Por la Emancipación, región mexicana, 5 de septiembre de 2025]
 
Publicamos a continuación un panfleto realizado por anarquistas de Indonesia, el cual expone a grandes rasgos el contexto de rebelión que tiene lugar en esa región. Posteriormente, vimos pertinente incluir una nota complementaria y crítica hecha por el blog Proletarios Hartos de Serlo al respecto de algunas posiciones que resaltan en los comunicados de los grupos que permanecen activos en la revuelta. 
 

Esta ola de rebeliones, que comenzó a finales de agosto de 2025, fue causada por la ira acumulada por diversos problemas políticos y económicos. No hubo un solo problema. Todo se intensificó con un aumento masivo de los impuestos sobre la tierra y la construcción en todas las regiones, debido al déficit presupuestario del gobierno. Al mismo tiempo, los miembros del parlamento recibieron un aumento salarial de más de diez veces. Esto se vio exacerbado por las declaraciones, a menudo arbitrarias, de los funcionarios. Por ejemplo, el regente de Pati afirmó que los impuestos no se reducirían, ni siquiera si se convocaba una manifestación masiva de 50.000 personas. Pati se convirtió en la primera ciudad en estallar, con una participación de alrededor de 100.000 personas el 10 de agosto de 2025. Las protestas contra el aumento de impuestos se extendieron a Bone y luego a otras ciudades. Durante una manifestación en Yakarta, un trabajador de transporte en línea murió tras ser atropellado por un vehículo policial. Al día siguiente, las manifestaciones se extendieron a muchas ciudades y continúan hasta el día de hoy, mientras elaboramos esta actualización. Al menos 10 civiles murieron, las casas de cuatro funcionarios fueron saqueadas y media docena de oficinas de la DPR fueron incendiadas o arrasadas. Confiábamos en que esta rebelión amainaría, pero la ira popular no.

Había demasiadas organizaciones, redes y grupos formulando demandas. Incluso cada ciudad presentó demandas diferentes. Había dos demandas revolucionarias: una de la Unión Socialista (PS) y otra, una red informal y descentralizada que emitió la Declaración de la Revolución del Federalismo Indonesio 2025, que exigía la disolución del estado unitario y el sistema de la Cámara de Representantes (DPR) y su sustitución por el Confederalismo Democrático de miles de consejos populares para la implementación de la democracia directa. Los liberales progresistas exigieron un llamamiento más reformista: la demanda 17+8. Y los anarquistas, individualistas y posizquierdistas insurrectos se centraron en ataques y enfrentamientos callejeros, exigiendo la destrucción del estado y la civilización, pero sin preocuparse por plataformas ni programas. No hubo un frente unido, pero evitamos un sectarismo ideológico excesivo.

Si bien no hubo un solo tema, el discurso se centró simultáneamente en tres: el aumento de impuestos, la violencia policial y, especialmente, la disolución de la RPD. La Asociación por la Libertad aún no ha tomado posición, pero participa en todas las manifestaciones de cada ciudad y las utiliza para expandir su red. Hacemos un llamamiento a la solidaridad del movimiento popular mundial para apoyar nuestra lucha en Indonesia mediante diversas tácticas y métodos.

¡Viva la revolución!

La Asociación por la Libertad

[Región indonesia, 2 de septiembre de 2025]

Fuente: https://perhimpunanmerdeka.org/2025/09/02/statement-august-2025-protest/

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Comentarios críticos al texto anarquista «La Revolución Federalista de Indonesia de 2025» (31 de agosto de 2025) desde la perspectiva comunista radical

Interesante que exista un movimiento anarquista más o menos fuerte en Indonesia. Pero, este texto suyo en particular es muy discutible, principalmente por dos puntos polémicos:

1) «Confederalismo democrático indonesio»?!

La democracia en realidad es la dictadura social mercantil de la burguesía mundial sobre el proletariado mundial, de la cual la socialdemocracia es cómplice, póngasele el membrete que se le ponga; en este caso, «confederalismo democrático». Por consiguiente, para destruirla y superarla realmente, el proletariado insurrecto precisa imponerle a la burguesía asesina –sin diálogo ni negociación– un poder revolucionario con contenido antimercantil/antiestatal y forma de Comuna, en Indonesia, en Kurdistán y en todos los países. El federalismo reproduce la atomización social mercantil y le resta fuerzas a la revolución proletaria contra el Estado en tanto que poder burgués centralizado. Por el contrario, la historia de las revoluciones y contrarrevoluciones demuestra que la centralización –en red y en forma comunal– del poder del proletariado revolucionario es una necesidad material de primer orden para destruir el Mercado, el Estado y la sociedad de clases.

2) Sin abolición del valor y de la sociedad de clases no hay revolución

La revolución social no se trata de que los trabajadores «autogestionen» la economía capitalista ni mucho menos el presupuesto del Estado burgués para «la salud, la educación, el desarrollo de instalaciones públicas y los fondos de las aldeas administrados por el Consejo Popular» (sic.), como dice el texto anarquista en cuestión. Eso sólo reproduce con otra apariencia y mantiene intactas las raíces del sistema capitalista que se busca derrocar. Ese siempre ha sido el programa de la socialdemocracia. Por el contrario, la revolución social se trata de abolir el valor, el trabajo asalariado, el dinero, la propiedad privada, las relaciones de clase, el Estado y todas las instituciones capitalistas mediante la creación e institucionalización de relaciones sociales comunistas y anárquicas entre los individuos de diferentes territorios. Decimos institucionalización, porque la Comuna es una institución revolucionaria, fruto de la insurrección comunizadora. Y decimos individuos, porque gracias a la revolución social los proletarios dejan de ser tales. El comunismo es la inmediatez social de los individuos.

En fin, solidarizamos con la revuelta actual en Indonesia, pero no la romantizamos. Tampoco romantizamos al anarquismo de esa región ni a este tipo de comunicados y propuestas de su parte al calor de ella.

Una revuelta no es una revolución, menos aún en el actual período histórico-mundial de carácter contrarrevolucionario. Y ningún «ismo» ideológico –en este caso, el anarquismo– puede hacer que lo sea, sino sólo la profundización y extensión del antagonismo de clases a escala histórico-mundial. La anarquía –o el comunismo– es el movimiento real que destruye y supera el orden capitalista y estatal, no una ideología ni una utopía. La revolución puede comenzar con una revuelta; pero, la revolución es una ruptura y un salto con respecto a la revuelta.

Una vez reanudado histórica y mundialmente, en un proceso revolucionario es de vida o muerte romper con la socialdemocracia de todo color en el seno del propio proletariado; en este caso, con la socialdemocracia de color negro. Que sea el devenir del actual movimiento real quien se encargue de hacerlo.

Proletarios Hartos de Serlo
Región ecuatoriana, 2 de septiembre de 2025

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Indonesia: ¿revuelta o revolución?

 
Todos nosotros hemos visto las noticias; sabemos, de alguna manera, lo que ha pasado en Indonesia en las últimas semanas: la imagen del Congreso incendiado, la represión policial brutal y los manifestantes que marchan en fila por miles. Sin embargo, frente a este espectáculo, cabe preguntarse si lo que estamos viendo es una revolución, un levantamiento popular o una mera protesta violenta.

Varias otras agrupaciones de "izquierda", reformistas del capital, guardan silencio frente al hecho violento que implica asaltar un edificio gubernamental y destrozarlo. Tal vez lo hacen porque su deseo es ocuparlo. Lo cierto es que cualquier manifestación forma parte íntegra del proceso de lucha de clases, el cual es inmanente al modo de producción capitalista. La violencia que emana y es visible en los medios no es otra cosa que la respuesta a años de ignominia hacia el proletariado. Cuando la paciencia se agota, este sale a atacar aquello que identifica como el principal responsable de sus malas condiciones de existencia, aquel que lo priva de su libertad.

No obstante, la historia de nuestro continente y de las luchas de los últimos años alrededor del mundo demuestran que no basta con culpar a una "casta" política o a una institución, como el Estado, los congresistas o los grupos de poder. Es necesario superar la situación de protesta y avanzar hacia un proceso que permita la ruptura con la división de clases y transicione hacia un camino verdaderamente revolucionario. En otras palabras, uno que busque abolir el valor, la mercancía que deviene del trabajo asalariado y la explotación.

Definitivamente, no se trata de "una revolución", pues carece de la estructura necesaria para subvertir el orden establecido. El "llamado a las armas" de muchas agrupaciones políticas resulta nefasto, en la medida en que no se presenta una teoría que permita la superación de este modo de producción. Los movimientos violentos —que pueden estar o no justificados—, si carecen de un sustento teórico firme y de bases organizativas que permitan al proletariado constituirse como clase consciente y no solo como pueblo, terminan por generar acciones que desembocan en un mayor estado de represión.

La solidaridad entre los trabajadores frente al asesinato de un manifestante a manos de la policía es legítima e indiscutible, pero hace falta un trabajo más fecundo para que no se trate simplemente de un movimiento espontáneo y anecdótico. Una revolución, en todo caso, no se hace con piedras y consignas. La situación puede escalar —sería ingenuo no pensarlo—, pero eso dependerá de las condiciones del proletariado indonesio. Si no se trasciende lo espontáneo, la violencia quedará atrapada en un ciclo de represión y resistencia sin horizonte transformador.
 
Región peruana, 4 de septiembre de 2025 

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Sobre la revuelta en Indonesia 

Toda revuelta actual es necesariamente contradictoria. ¿Por qué? Porque toda revuelta existente hoy emerge desde las contradicciones y antagonismos de la sociedad del capital. Quienes se rebelan son personas construidas por la socialización capitalista. Su práctica rebelde se mueve en contradicción con las formas sociales del capital. 

Hay quienes, desde un ultraizquierdismo confuso, exigen una conciencia perfectamente radical a quienes participan de la revuelta. Esto es absurdo porque es imposible. Ninguna revuelta emerge con una conciencia radical definida y con un entendimiento perfecto de sus contradicciones, limitaciones y desafíos a superar. Ninguna revuelta emerge todavía, tampoco, dotada de antemano de las herramientas materiales y organizativas necesarias para hacer frente al Estado y la reacción militar de las clases dominantes.  

La revuelta es lo que es porque es la expresión actual de lo posible dentro de las condiciones contemporáneas del sistema capitalista y las contradicciones que son intrínsecas. La revuelta es, por lo tanto, una expresión y un desarrollo del antagonismo propio de la sociedad capitalista. En este sentido, manifiesta la forma necesaria que adopta hoy la posibilidad de una ruptura práctica con el sistema y, con ello, de todas las contradicciones y limitaciones propias de esa posibilidad realmente existente. 

La revuelta en Indonesia nos enseña que el levantamiento de millones es hoy perfectamente posible, que así como no se puede pensar el futuro inmediato del capitalismo sin Gaza, tampoco se puede pensar sin los antagonismos que en Indonesia se desarrollan como revuelta de masas. Las prácticas de la revuelta, similares a las que hemos visto en el mundo en los últimos años, nos indican la forma práctica en que se desarrolla hoy necesariamente la lucha de clase y sus contradicciones intrínsecas. Tenemos que aprender de ella, sacar conclusiones radicales que sean herramientas prácticas para la lucha. Para nosotrxs la insurrección es un arte. 

Nec Plus Ultra
Región chilena, 4 de septiembre de 2025

4 de febrero de 2023

No se trata de cambiar de amos, sino de dejar de tenerlos

29 tesis anti-políticas en tiempo de circo electoral
 

 

1.    Con o sin elecciones, la esclavitud asalariada y la tiranía estatal existen. Con o sin elecciones, la lucha de clases existe. Los políticos cambian, la explotación y la opresión siguen. Los políticos cambian, la lucha entre burgueses y proletarios sigue. A los revolucionarios no nos interesa lo parcial, lo superficial, lo pasajero ni los falsos debates o trampas políticas de la clase dominante y sus falsos opositores. Nos interesa transformar todo lo existente desde la raíz. No nos interesa cambiar de amos, sino dejar de tenerlos. Nos interesa apropiarnos de nuestras vidas y decidir sobre ellas en común, apropiándonos de las condiciones materiales que las hacen posibles.

 

2.    La política es el poder separado y alienado/alienante de la gente sobre su vida, dentro de una sociedad basada en la separación y la alienación de todo y de todos: el capitalismo. Por lo tanto, la política no es parte de la solución. Es parte del problema: la reproducción de la sociedad capitalista, con o sin elecciones.

 

3.    Sólo lo que está separado y alienado, puede ser representado. De allí la existencia de los representantes políticos. Quien delega el poder sobre su vida a un representante político cualquiera —no importa si es de derecha o de izquierda—, lo pierde. Esto es la enajenación o alienación política.

 

4.    En tiempo de elecciones, la gente en realidad no elige. Las elecciones son un espectáculo de la decisión: eso es el circo electoral. Quienes ponen a “decidir” al resto de la población cada tantos años, son quienes realmente ejercen el poder o poseen el monopolio de la decisión sobre toda la sociedad: eso es el Estado. De la misma manera, quienes realmente ejercen el poder no son quienes responden las preguntas (ej. consulta popular), sino quienes las formulan o plantean: eso es la dominación política de los propietarios sobre los desposeídos, de los patrones sobre los trabajadores, de la burguesía sobre el proletariado, de los amos de la sociedad sobre los esclavos modernos. El circo electoral cumple la función de legitimar esta dominación de clase cada tantos años. Es el “cambio de aceite” o el engrasamiento de esta máquina capitalista de alienación política.

 

5.    La democracia es la dictadura social, invisibilizada, normalizada y legitimada de la burguesía sobre el proletariado. Y la "ciudadanía" es el membrete ideológico también normalizado —por los políticos, los medios de comunicación y la academia— para ocultar la existencia, diferencia y antagonismo de clases. No en vano el voto es obligatorio, y las elecciones son vigiladas por los militares y los policías. Pero, la democracia va más allá de las elecciones: la democracia es tener la "libertad" y la “igualdad” mercantiles de ser explotados trabajando de lo que sea ó morir de hambre, deudas y depresión, todos los días en todo el mundo.

 

6.    La experiencia histórico-mundial contemporánea demuestra que, después de elecciones y de nuevas autoridades políticas electas —de derecha y de izquierda, al final resulta igual—, las condiciones materiales de existencia de la mayoría de la población que los "elige" no mejora. Al contrario, empeora.

 

7.    El empeoramiento de las condiciones materiales de existencia de la mayoría de la población (ej. desempleo, inflación, inseguridad, etc.) se debe a la actual crisis económica, histórica e internacional del capitalismo o de las relaciones de producción —y de reproducción social— capitalistas en todo el mundo, no a tales o cuales políticas públicas, no a tales o cuales gobiernos, ni mucho menos a tales o cuales gobernantes, políticos o caudillos de tal o cual país ni de tal o cual ciudad. La sociedad capitalista no funciona así, sino al revés. Las relaciones sociales son impersonales, y los cambios sociales son procesos históricos protagonizados por masas anónimas.

 

8.    La base material del poder político es el poder económico: las relaciones de propiedad y de producción entre las clases sociales. Por lo tanto, el poder de clase radica y se juega realmente en el terreno de la producción social, no en el terreno de la política.

 

9.    La política cambia lo aparente para que lo fundamental no cambie: las relaciones de explotación y dominación capitalistas. Si "todos los políticos son ladrones" o "todos los políticos roban" es porque son representantes del robo diario, invisibilizado, normalizado y legalizado que comete la clase capitalista contra la clase trabajadora: el trabajo no remunerado que se disfraza de trabajo remunerado bajo la forma salario. Sin trabajo asalariado no hay Capital. Y el Estado, con los políticos y los policías en primera línea, es el Estado del Capital. Por lo tanto, la acumulación de capital es inseparable de la acumulación de poder, y viceversa. Todo esto, mediante la explotación del proletariado. En pocas palabras: los políticos cambian, la explotación y la miseria siguen.

 

10. La política es la representación y la gestión de los diferentes intereses materiales de clase. Quien diga lo contrario, o no entiende lo que realmente es la política o esconde sus intereses económicos. La competencia entre diferentes partidos políticos en realidad es una competencia entre diferentes fracciones de la clase capitalista: son pugnas interburguesas o peleas entre patrones. Peleas por la repartición del botín de la economía y del Estado (hoy en día, incluido el narcotráfico), donde hacen pasar sus intereses particulares como si fuesen intereses generales o de toda la población; pero, en realidad no lo son, porque sólo son intereses capitalistas en competencia, para la cual utilizan a los proletarios con y sin trabajo como carne de urna y de cañón.

 

11. La sociedad no se transforma desde arriba, con otra gestión o administración del Estado y sus instituciones; es decir, no se transforma desde la política. La sociedad se transforma desde abajo, desde sus bases o sus raíces. Transformando las relaciones de propiedad y de producción. Creando y desarrollando nuevas relaciones sociales entre los individuos, relaciones no mercantiles y no jerárquicas, relaciones entre iguales sin jefes ni vanguardias, en todos los aspectos de la vida. En una palabra: mediante la revolución social. Esto no es "la verdadera democracia" (“participativa, directa, popular, socialista”, etc.), ya que la democracia es y sólo puede ser la dictadura de las relaciones mercantiles-capitalistas, la dictadura social del mercado y del Estado, la dictadura de la burguesía sobre el proletariado. Por el contrario, las nuevas relaciones humanas entre los individuos son un poder social revolucionario, que es la única palanca real para transformar la sociedad, como lo demuestra la experiencia histórico-mundial de la lucha de clases. 

 

12. Creer que la sociedad se transforma desde la política es como creer que un drogadicto se recupera consumiendo drogas diferentes o cambiando de “brujo”. La política no es parte de la solución. Es parte del problema. Y los políticos, todos los políticos o “brujos” de la política sin excepción, también.

 

13. Los electores que dicen sobre los políticos "que roben, pero que hagan obra", es porque se resignan a recibir migajas de la clase explotadora y dominante, a seguir siendo explotados y oprimidos, representados y pastoreados… en fin, faenados como ganado. El clientelismo político es una relación enferma de doble vía: no sólo es de arriba-abajo, sino también de abajo-arriba, porque es una forma de síndrome de Estocolmo (simpatía y hasta enamoramiento con el secuestrador) y de masoquismo (gozar con el dolor infligido por el maltratador) de los esclavos modernos con respecto a sus amos capitalistas. Los electores no son víctimas. También tienen su parte de responsabilidad en el problema de la dominación política. Pero, cuando la miseria y la opresión apremien aún más, también pueden tener su parte de responsabilidad en la solución: rebelarse contra sus pastores políticos y autoorganizarse para apropiarse de sus vidas. 

 

14. Lo mismo aplica para el caudillismo, no importa si es de derecha o de izquierda, blanco-mestizo o indígena, de la costa o de la sierra, hombre o mujer, viejo o joven, etc. El problema es creer en un caudillo y delegarle el poder sobre la propia vida. El caudillismo y el clientelismo son los dos lados de la misma moneda manchada de sudor y sangre. El populismo y la demagogia son harina podrida del mismo costal.

 

15. Los partidos de izquierda que participan en elecciones y las ganan —no importa si solos o mediante alianzas oportunistas con partidos de centro y de derecha—, son las vanguardias… pero del colaboracionismo de clases y de fortalecer el Estado burgués, que es el poder concentrado del Capital y el enemigo mortal del proletariado. Trabajan para el enemigo, aunque digan lo contrario. Por lo tanto, no son fuerzas revolucionarias, sino fuerzas contrarrevolucionarias disfrazadas de revolucionarias. Es la izquierda del Capital o el tentáculo izquierdo del Estado capitalista. “Izquierda y derecha: la misma mierda”.

 

16. Votar nulo sigue siendo votar; es decir, sigue siendo participar en el circo electoral o una forma de "protesta ciudadana", "voto protesta" o "voto castigo" a los políticos. A lo sumo, puede ser un síntoma del malestar social y nada más. El voto nulo no golpea a la dictadura burguesa llamada democracia. Ni siquiera le hace cosquillas. El voto nulo es políticamente irrelevante o, mejor dicho, inefectivo para fines revolucionarios reales. Votar nulo o votar por cualquier partido —o candidato— político es un falso debate o trampa política de la clase dominante y sus falsos opositores.

 

17. Lo mismo aplica para votar “sí o no” en las preguntas de la consulta popular, porque quienes realmente deciden no son quienes responden las preguntas, sino quienes las formulan o plantean: la clase de los capitalistas y sus políticos, mismos que seguirán lucrando y gobernando en medio de la actual catástrofe. 

 

18. No votar tampoco es una opción que beneficie a la clase trabajadora en la coyuntura actual, porque si no votas te multan. De hecho, la mayoría de gente vamos a votar para que no nos multen y nos den ese papel para poder hacer todo tipo de trámite. Es una obligación ciudadana de la dictadura democrática del Capital sobre el proletariado. Votes por quien votes, gane quien gane, respondas “sí o no”, votes o no votes, nada fundamental cambiará, porque votando no se cambia la sociedad; y, después de este circo electoral, todo seguirá de mal en peor. Votar o no votar es otro falso debate o trampa política de la clase dominante y sus falsos opositores.

 

19. Abstenerse de participar en elecciones es necesario, pero no es suficiente. Rechazar y boicotear la asquerosa campaña electoral (arrancar pancartas de los candidatos, robarse la papeleta, etc.) es válido, pero no es suficiente. Con o sin elecciones, hay que luchar y organizarse como clase por fuera y en contra de las instituciones y las lógicas del Capital, del Estado, de la nación o la patria, del gremio y del colaboracionismo de clases (todo lo cual incluye a partidos, sindicatos, fundaciones, iglesias, etc.), para desarrollar y ejercer un poder social revolucionario (autoorganizado masivamente en asambleas, comités, consejos, etc.), al calor de la profundización y la extensión del antagonismo de clases.

 

20. Anti-política no significa desentenderse de la política, ser indiferentes ni mucho menos ser "neutrales", porque en la sociedad de clases nada ni nadie es "neutral". Dialécticamente hablando —esto es, asumiendo la contradicción viviente de todo lo existente para su superación—, anti-política significa que el único "programa político" de los revolucionarios es la abolición de la política, entendida como el poder separado y alienado/alienante de la gente sobre su vida, precisamente para que la gente se apropie de sus vidas o pueda decidir realmente sobre ellas en común. La base material de ello es la apropiación colectiva de todos los medios de producción, así como de todos los bienes y servicios, en todos los espacios sociales y territorios, ya no para producir y poner a circular mercancías con las cuales lucrar, sino para satisfacer las necesidades colectivas directamente, sin intermediación del mercado ni del Estado. Esto es desarrollar y ejercer un poder social revolucionario, porque —insistimos— el poder de clase radica y se juega realmente en el terreno de la producción social, no de la política.

Proletarios:

21. Hasta que no aprendamos todo esto en la práctica —a punta de golpes de realidad— y actuemos en consecuencia, la historia seguirá repitiéndose y empeorándose, obviamente para la clase de los desposeídos, explotados y oprimidos; porque, en cambio, la clase capitalista y sus políticos de derecha y de izquierda seguirán acumulando capital y poder, cueste lo que cueste y digan lo que digan.

 

22. Dejemos de creer y de confiar en el Estado, los gobiernos, la democracia, su circo electoral y sus payasos los políticos tanto de derecha como de izquierda. Tratémoslos como lo que realmente son: enemigos de clase, con todo el repudio que se merecen. 

 

23. Confiemos solamente en nuestras propias fuerzas para cambiar nuestras vidas. Al fin y al cabo, somos millones y somos mayoría social… No permitamos que los políticos, en especial los políticos de izquierda, nos “representen” y se apropien de nuestras luchas (ej. los Paros Nacionales del 2019 y del 2022) o que hagan de ellas parte de su "capital político". Una vez que ganan y administran el Estado y la crisis capitalistas, no son "traidores": son representantes de las relaciones y los intereses capitalistas contra el proletariado, son enemigos de clase. Tratémoslos como tales, y confiemos solamente en nosotros mismos.

 

24. No se trata de cambiar de amos, sino de dejar de tenerlos. Ni por la derecha ni por la izquierda del Capital. La lucha es clase contra clase hasta apropiarnos de nuestras vidas en Comunidad humana real.

     

25. Si con nuestras manos y nuestros cerebros nosotros producimos todo lo que existe en este mundo, entonces todo debería pertenecernos en común para vivir bien. Pero, como no nos pertenece, entonces hay que apropiárnoslo.

 

26. Mediante la autoorganización y la acción directa de masas, apropiémonos de la producción social para apropiarnos de la decisión sobre nuestras vidas. Esto es desarrollar y ejercer un poder social revolucionario. La autoorganización es el primer paso de la revolución.

 

27. Apropiémonos de la producción social para dejar de ser proletarios e instaurar la sociedad sin clases, Estado ni mercado, donde todo sea de todos y nadie sea patrón, jefe ni representante de otros y nadie sea mercader o comerciante de nada: la Comunidad humana real, aquí y en todas partes, sin patrias o fronteras nacionales.

 

28. Hasta entonces, sólo puede y debe haber guerra de clases, entendida como guerra social y no como guerra militar, en la cual la solidaridad es y será nuestra mejor arma. Aunque en determinado momento de la guerra social, también será inevitable y necesaria la violencia revolucionaria o la ruptura insurreccional.

 

29. Hasta entonces, que el malestar diario se transforme en protesta, las protestas en revuelta, y las revueltas en revolución social mundial. 


Proletarios Hartos De Serlo
Quito, febrero de 2023


Se agradece difusión y discusión