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12 de agosto de 2019

CAPITALISMO Y CATÁSTROFE

Ciro Mesa Moreno, 2011 
(Hermenéutica de "El Capital" de Marx, Tenerife-España)


“El estado de excepción en el que vivimos: la regla” (W. Benjamin)

-I-

“Catástrofe” no indica aquí el colapso de la sociedad capitalista. Así entendido, el concepto resulta acrítico, apologético, ya que una teoría del derrumbe del capitalismo, aún a su pesar, proyecta sobre el proceso histórico un sentido del que carece. Para afilar críticamente el concepto se hace necesario referirlo al proceso de devastación de la tierra y los trabajadores que, según Marx, es inherente al funcionamiento “normal” de la sociedad capitalista (Mew, 23, 529 y s)[i]. Así, “catástrofe” no señala el derrumbe del vigente sistema social, sino la maldición que el poder del capital, a través de su propia perpetuación, proyecta por la naturaleza externa e interna, la vida dañada de tantas maneras, la desposesión y aniquilación de etnias y culturas. No el desastre del capitalismo que colapsa, sino del mundo desolado por la valorización del valor.

Pensar así lo catastrófico requiere suspender la resonancia temporal que late en la palabra; suspender la referencia a sucesos que alteran repentinamente el curso regular de las cosas. Se trataría, más bien, de indicar el desastre como una característica estructural, permanente, sistémica, de la propia forma capitalista de mediación social. De pensar la catástrofe, como “el elemento vital del capitalismo” (Rosa Luxemburg). No el derrumbe final, ni las crisis que alteran la anómala normalidad de la acumulación, sino esa normalidad misma sería lo catastrófico. Como enseñó W. Benjamin, que la cosa siga igual, que todo siga su marcha, es la catástrofe[ii].

La asociación de representación de la catástrofe con la cotidianidad del funcionamiento normal de la sociedad capitalista tiene un sentido crítico. Al dominio del capital le es inherente la peculiaridad de imponerse a través de constricciones impersonales, de prácticas e interrelaciones racionalizadas técnicamente por mediciones temporales abstractas[iii]. De ahí que lo catastrófico de su funcionamiento cotidiano se naturalice y tienda a ocultarse en lo inaparante. Lo propiamente desastroso para el pensamiento crítico sería volverse ciego al espanto normalizado. Lo ocultado por esa naturalización –“ideológica” en sentido estricto- puede iluminarlo la noción crítica de catástrofe.

1 de agosto de 2019

Sobre el "boom minero" del cobre y el espectáculo de la protesta izquierdista en la finca Ecuador

Breve análisis crítico de esta noticia local de julio de 2019:* 


1. "Boom minero" del cobre en Ecuador (imagen de arriba): nueva fase de la acumulación originaria del Capital en esta finca del mercado-estado mundial llamada Ecuador, en el actual contexto histórico de dominación total y crisis catastrófica del capitalismo, como una de sus principales estrategias para compensar su desvalorización y caída de su tasa de ganancia. Expropiación violenta y también negociada de tierras colectivas, a través del terror de Estado y a pesar de la "resistencia" pacifista y legalista de las organizaciones indigenistas y ecologistas. Proletarización masiva de campesinos, no sin resistencia y conflictividad de su parte. Precarización y sobreexplotación de los nuevos trabajadores de las minas (ecuatorianos y venezolanos). Posibles conflictos laborales por tal razón. Extracción de mineral y de plusvalía absoluta en cantidades industriales. Enriquecimiento "lícito" e "ilícito" de la burguesía minera (china y ecuatoriana), así como también de las otras fracciones burguesas criollas y extranjeras que se beneficien de este "boom" (grandes terratenientes, comerciantes y contrabandistas, industrias, bolsas de valores, etc.). Goteo hacia abajo de este enriquecimiento a la "clase media" para que ésta apoye hacia arriba a sus patrones. Reforzamiento del histórico carácter agrominero exportador, subordinado y dependiente de la finca Ecuador dentro de la división internacional del trabajo, el intercambio y el poder. Contaminación devastadora de la tierra, el agua y el aire. Enfermedades y muertes paulatinas de ríos, plantas, animales y seres humanos. Agravamiento del desastre ecológico a escala local y global. ¿La minería es progreso? Sí, progreso de la depredación capitalista de la naturaleza y la clase trabajadora. El progreso es la catástrofe. Por lo tanto, el problema no es sólo la minería, así como tampoco lo es "el imperialismo minero que profundiza el carácter semicolonial de nuestro país por culpa de este gobierno vendepatria" (maoístas dixit). El problema es el capitalismo y su progreso.** 

2. Protesta callejera contra este "boom minero" por parte de una autopublicitada organización marxista-leninista-maoísta (imagen de abajo): oportunismo y espectáculo políticos de una nueva fracción de la extrema izquierda del Capital en la finca Ecuador. Aprovechamiento de esta situación (al igual que en anteriores y próximas situaciones) por parte de esta organización para poder decir a los cuatro vientos que está "luchando", incluso para poder decir que es "la única que está luchando" y que es "la vanguardia", al mismo tiempo que para proyectar esta imagen y que ésta sea reconocida por otros como tal (mientras el que ose cuestionarlos es un "revisionista" o un "purista"). Uso de sus bases juveniles de universidades públicas (sin perjuicio de que en ellas existan personas de buena voluntad, convencidas e inteligentes) por parte de sus dirigentes de universidades privadas (que de "proletarios" sólo tienen el membrete y el discurso) para el efecto, así como también para su "acumulación de fuerzas" hacia "la toma del poder" y "la revolución de nueva democracia"; es decir, para "realizar las tareas democrático-burguesas, progresistas, antiimperialistas y anticoloniales" de la "revolución socialista", mejor dicho del mismo capitalismo con fachada socialista, al igual que lo han hecho todas las organizaciones socialdemócratas-bolcheviques o extremas izquierdas del Capital de todos los tiempos y de todas partes, sólo que ahora con un "frente ecológico" o rojiverde. No está de más decir que si organizaciones políticas como ésta tienen tanto "éxito" (gente, movilización, recursos, etc.) no es sólo por su "trabajo popular y autogestión", sino principalmente porque estamos en un período histórico contrarrevolucionario y el reformismo disfrazado de revolución es parte activa de la contrarrevolución. Así como también por la falta de referentes realmente revolucionarios dentro del proletariado; lo que, a su vez, es un síntoma de su bajo nivel de lucha, organización y consciencia como clase por fuera y en contra de todas las instituciones e ideologías del Capital. 

3. Posible "solución" para este y todos los problemas que actualmente nos aquejan (sin imagen): la lucha directa, autónoma y antagonista de los explotados del campo y la ciudad contra el capital minero y contra toda forma de capital, de Estado, de progreso y de reformas. Al mismo tiempo, la lucha por construir y vivir actividades y relaciones libres de explotación, intercambio mercantil, dinero, destrucción de la naturaleza, opresión, a escala tanto local como nacional e internacional. En pocas palabras: la lucha colectiva y anónima por la revolución social mundial, por otro modo de producción y de vida. A pesar de que no salga en los medios de comunicación burgueses ni tampoco en los medios de comunicación de las organizaciones maoístas, y a pesar de que hoy en día sea dispersa, débil y desconocida, este tipo de lucha de clase sí ha existido, existe y existirá, aquí y en todas partes (Perú, Bolivia, Sudáfrica, Grecia, China, etc.). Esto no es ecologismo ni anarco-primitivismo (ambas, ideologías parcializadoras, reformistas, pequeñoburguesas y postmodernas). Es una lucha común por defender la vida de la gente común. Una lucha por recuperar la comunidad perdida de los seres humanos entre sí y con la naturaleza, en la que es necesario participar, radicalizar y generalizar. Y no es una cuestión ideológica ni utópica. Es una cuestión de necesidad material o concreta. Hoy más que nunca antes, es una cuestión de vida o muerte, tanto para la humanidad como para la naturaleza. Y ya es hora de asumirlo hasta las últimas consecuencias. Comunismo o muerte.

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