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11 de enero de 2025

EL GRAN TERRORISTA ES EL ESTADO CAPITALISTA. O EL ESTADO COMO MAFIA

Sobre la desaparición forzada de “los 4 de Guayaquil”

La reciente desaparición forzada ―léase secuestro, tortura y asesinato― de los 4 niños y adolescentes afroecuatorianos de un suburbio de Guayaquil, y la inmediata acción legal por parte de las Fuerzas Armadas del Ecuador a favor de la impunidad de los 16 militares culpables de la misma, es un CRIMEN DE ESTADO, porque el Estado capitalista es criminal. Es TERROR DE ESTADO, porque el Estado capitalista es terrorista. ¿Igual de terrorista que los GDO (Grupos de Delincuencia Organizada) o las mafias a las que tanto dice “combatir”? Sí, y peor aún, porque EL ESTADO ES LA MAFIA DE LAS MAFIAS… A continuación, basándonos en un texto clave de Jacques Camatte ―Sobre la organización (1972)―, desarrollamos algunas precisiones sobre este ABC conceptual de la crítica radical de la sociedad burguesa, tanto contra la derecha como contra la izquierda del Capital que andan ladrando al respecto.

Imagen tomada de Facebook

 1.  ESTE CRIMEN DE ESTADO NO ES EXCLUSIVO DEL GOBIERNO DE DERECHA DE NOBOA. Los gobiernos de Lasso y de Moreno también aplicaron terrorismo de Estado (para aplastar las revueltas de junio de 2022 y de octubre de 2019, respectivamente). El gobierno progresista de Correa también criminalizó y reprimió (Molleturo, Dayuma, etc.). El gobierno de derecha de Febres Cordero también desapareció gente (hermanos Restrepo, militantes de izquierda, etc.). Las dictaduras progresistas del Gral. Rodríguez Lara y del Triunvirato militar también lo hicieron (masacre obrera de Aztra en octubre de 1977, etc.). Lo mismo los gobiernos de Velasco Ibarra, Ayora, Tamayo (masacre obrera del 15 de noviembre de 1922), Alfaro, García Moreno, etc… En fin, TODOS LOS DIFERENTES GOBIERNOS DE LA REPÚBLICA DEL ECUADOR HAN COMETIDO CRÍMENES DE ESTADO. ¿Por qué? Porque EL GOBIERNO, YA SEA DE DERECHA YA SEA DE IZQUIERDA, SÓLO ES EL BRAZO, MEJOR DICHO, EL “TENTÁCULO” EJECUTIVO Y DE TURNO DEL “PULPO” DEL ESTADO, ENTENDIDO COMO LA RED CENTRALIZADA DE INSTITUCIONES DE DIVERSO TIPO DESDE LA CUAL SE ADMINISTRA DE MANERA PERMANENTE LAS RELACIONES CAPITALISTAS DE PRODUCCIÓN Y REPRODUCCIÓN SOCIAL, INCLUYENDO LA ADMINISTRACIÓN DEL MONOPOLIO DE LA VIOLENCIA DE LA CLASE EXPLOTADORA SOBRE LA CLASE EXPLOTADA PARA MANTENER LA “PAZ SOCIAL”.

 

2.    EL ESTADO NO ES “NEUTRAL” NI “SOMOS TODOS” NI DEBERÍA “PROTEGERNOS” Y “GARANTIZAR DERECHOS”, como lloriquean los socialdemócratas. El Estado es: la junta que administra los negocios comunes de las diferentes fracciones de la burguesía (desde la agroindustria y la banca hasta el narcotráfico) + el monopolio de la violencia de los explotadores sobre los explotados a través de sus aparatos represivos (fuerzas armadas y policía: “chapas y milicos, sicarios de los ricos”) + el monopolio de la decisión de la clase dominante sobre la clase dominada a través de sus aparatos propiamente políticos (gobierno y parlamento) y legales (tribunales y juzgados) + los aparatos ideológicos (instituciones educativas y medios de comunicación) de la dominación de clase + los servicios públicos (algunos ministerios y empresas públicas) para administrar la reproducción de la fuerza de trabajo, del Capital y del orden social burgués. Todo esto es lo que realmente conforma la llamada maquinaria estatal, entendida como la institucionalización central de las relaciones sociales y de poder capitalistas. Por consiguiente, ESTE CRIMEN DE ESTADO NO ES UNA MUESTRA DE LA “DESCOMPOSICIÓN MORAL DE LAS FUERZAS ARMADAS”, SINO DEL TERROR DE ESTADO O DEL EJERCICIO DE SU MONOPOLIO DE LA VIOLENCIA. A su vez, EL TERROR DE ESTADO NO ES “FALTA DE DEMOCRACIA” NI “FASCISMO”, sino un aspecto consustancial de la misma, porque la democracia en realidad es la dictadura social normalizada y legitimada del Capital a través de su Estado. LA DEMOCRACIA ES UNA DICTADURA DE CLASE: LA DICTADURA DEL EMPRESARIADO SOBRE EL PROLETARIADO. EL ESTADO ES INSEPARABLE DEL CAPITAL: ES EL ESTADO DEL CAPITAL, EL ESTADO-CAPITAL, EL ESTADO CAPITALISTA O EL ESTADO BURGUÉS. NO EXISTE NI PUEDE EXISTIR OTRO ESTADO EN LA SOCIEDAD ACTUAL. Por tanto, el Estado también es inseparable del mercado, mejor dicho, de la sociedad mercantil generalizada que es la sociedad capitalista: muy al contrario de lo que rebuznan los neoliberales (mal llamados “libertarios”), “LA MANO INVISIBLE DEL MERCADO” NO FUNCIONA SIN “EL PUÑO DE HIERRO DEL ESTADO” Y VICEVERSA.

 

3.   Este CRIMEN DE ESTADO Y DE LESA HUMANIDAD también responde a la CRIMINALIZACIÓN DE LA POBREZA. ¿Por qué? ¿Porque los ricos odian a los “mugrosos” pobres? Es más profundo que eso: EN EL CONTEXTO ACTUAL DE SU CRISIS CATASTRÓFICA, PARA SEGUIR SOBREVIVIENDO, EL CAPITALISMO DESTRUYE TODO LO QUE YA NO PRODUCE VALOR: tecnologías, edificios, alimentos, ecosistemas… y personas. Más precisamente, EL ESTADO BURGUÉS DESTRUYE AL PROLETARIADO SOBRANTE Y RACIALIZADO DE LOS SUBURBIOS, SIN IMPORTARLE SI DENTRO DE ÉL HAY NIÑOS Y ADOLESCENTES, YA SEAN LOS DE UN SUBURBIO DE GUAYAQUIL O LOS DE ESE GRAN SUBURBIO QUE ES GAZA. El Estado-Capital no tiene piedad ni ética, porque su razón de ser es proteger de manera violenta la dictadura social de la valorización del valor sobre las necesidades y las vidas humanas, violando incluso sus propias “leyes constitucionales” y “derechos humanos”.

 

4.    ¿“NARCO-ESTADO” O ESTADO-MAFIA? ESTADO-MAFIA O EL ESTADO COMO MAFIA DE LAS MAFIAS. No sólo porque, tanto en Ecuador como en otros países de todo el mundo (Colombia, México, El Salvador, EE.UU., Italia, Albania, Rusia, China, Nigeria, etc.), el Estado trafica drogas (dentro de cajas selladas de banano) en puertos y aduanas con la participación de empresarios, banqueros, militares, policías y jueces… No sólo porque a veces hace negocios millonarios con los GDO y otras veces da bala y cárcel a algunos de sus miembros, en una suerte de espectáculo o show mediático llamado “conflicto armado interno”… No sólo por eso, sino fundamentalmente porque, de acuerdo con Jacques Camatte, DESDE SUS ORÍGENES HISTÓRICO-MUNDIALES (LA ÉPOCA DE LAS PRIMERAS EMPRESAS COMERCIALES Y EL ESTADO ABSOLUTISTA) Y MÁS AÚN DESDE LA ÉPOCA DE LA DOMINACIÓN REAL DEL CAPITAL SOBRE EL TRABAJO Y LA SOCIEDAD ENTERA (POST-SEGUNDA GUERRA MUNDIAL), EL ESTADO CAPITALISTA ES UNA MAFIA, UNA BANDA, UN «GANG» O UN «RACKET» QUE, AL IGUAL QUE EL DINERO, CUMPLE LA FUNCIÓN DE «EQUIVALENTE GENERAL» O MEDIADOR ENTRE MAFIAS PARTICULARES. DE MODO QUE LA SOCIEDAD CAPITALISTA SIEMPRE HA SIDO UNA SOCIEDAD GOBERNADA POR MAFIAS EMPRESARIALES QUE COMPITEN ENTRE SÍ Y CUYO MEDIADOR ES EL ESTADO-MAFIA.

 

«No sólo el Estado se alquila a gangs [mafias] empresariales, sino que se convierte él mismo en un gang (racket). No obstante, siempre desempeña un papel de mediador. […]

El Estado como equivalente general apareció, en su forma pura, durante la época de florecimiento de la ley del valor, en el período de la producción mercantil simple. Bajo la dominación formal del capital, éste último aún no domina la ley del valor, por lo que el Estado media entre éste y los restos de los demás modos de producción subsistentes, así como con el propio proletariado. En esta época, además, el sistema de crédito no está lo suficientemente desarrollado, y no ha engendrado al capital ficticio a gran escala. El capital todavía tiene necesidad del rígido patrón-oro. Tras el paso a la dominación real del capital, éste crea su propio equivalente general, que no puede ser rígido, como lo había sido durante el período de la circulación simple. El propio Estado tiene que perder su rigidez, y se convierte en una banda mediadora entre los diferentes gangs, entre la totalidad del capital y los capitales particulares. 

En el ámbito político asistimos a la misma transformación. El comité central de un partido o el núcleo de una agrupación cualquiera desempeñan el mismo papel que el Estado.»

―Jacques Camatte & Gianni Collu (1972), Sobre la organización: las mafias (dentro y fuera del Estado) y el Estado como mafia

 

Imagen tomada de Facebook

HOY EN DÍA, EL NARCOTRÁFICO SÓLO ES LA CARA MÁS VISIBLE Y MONSTRUOSA DE LA NATURALEZA MAFIOSA DEL CAPITAL Y, POR TANTO, DEL ESTADO MUNDIAL HISTÓRICO, ya que se ha convertido en una rama muy rentable y poderosa de la economía política global capitalista; lo que quiere decir, que esta rama económica “ilegal” hoy da más ganancia y poder que otras ramas económicas “legales”. Por eso lo “ilegal” no puede funcionar sin lo “legal” y viceversa: la única ley que manda en la sociedad burguesa es la ley del valor, mientras que el dinero es su verdadero dios al que se le ofrendan en sacrificio millones de vidas humanas cada año. Y es que tanto al Estado capitalista ―a través de sus sicarios uniformados: los militares y los policías― como a los carteles de la droga ―verdaderas empresas transnacionales― no les importa asesinar de la forma más cruel y sanguinaria a niños y mujeres con tal de lucrar y dominar a la sociedad, sobre todo en estos tiempos de catástrofe generalizada y descomposición del capitalismo. Mientras más cruel y sanguinaria, más poderosa es tal o cual mafia: la realidad actual es peor que cualquier película de terror y de “gore”. En este contexto, EL ESTADO ES, POR ASÍ DECIRLO, MÁS MAFIOSO QUE LAS PROPIAS MAFIAS EMPRESARIALES DEL NARCOTRÁFICO Y SUS GRUPOS DE DELINCUENCIA ORGANIZADA (GDO). SIN EMBARGO, A DIFERENCIA DE ESAS MAFIAS, UNA CLAVE DEL PODER DEL ESTADO RESIDE EN OCULTAR O INVISIBILIZAR QUE ES LA GRAN MAFIA Y QUE, POR ESO MISMO, PUEDE MEDIAR CON LAS OTRAS MAFIAS COMO “JUEZ Y PARTE” USANDO “CUELLO BLANCO”.

 

5.     Por su parte, tanto sin son electoralistas como si no lo son, las organizaciones de izquierda que dicen combatir al sistema también terminan reproduciendo la lógica mafiosa del Estado-Capital a pequeña escala o en la “sociedad civil”: tanto por sus programas o banderas de lucha ―“toma del poder”, “redistribución de la riqueza”, reformas varias, tales o cuales derechos y libertades democráticos, reconocimiento y “reparación de daños”, etc.― como por sus relaciones internas y externas ―organizacionismo o la obsesión por “organizar al pueblo”, jerarquías, dominación, pugnas de poder, grupusculismo, competencia con otras izquierdas, calumnias o “funas”, ajustes de cuentas, etc.―. De hecho, según Camatte, «toda forma de organización política obrera ha desaparecido. En su lugar, lo que hay son bandas enfrentadas en una competencia obscena, auténticos rackets rivales en su cháchara, pero idénticos en su ser. […] Así pues, el capitalismo es el triunfo de la organización, y ésta adopta la forma de la banda».[1]  De esta manera, LAS ORGANIZACIONES DE IZQUIERDA REPRODUCEN AL ESTADO-MAFIA Y A LA DOMINACIÓN REAL DEL CAPITAL COMO RELACIÓN SOCIAL EN SU CONJUNTO. NO SON LA SOLUCIÓN, SON PARTE DEL PROBLEMA. EL REFORMISMO Y EL ORGANIZACIONISMO DE IZQUIERDA TAMBIÉN SON PARTE DE LA CONTRARREVOLUCIÓN CAPITALISTA.

 

6.     ¿Cuál es, entonces, la solución revolucionaria al problema del Estado? ¿Cambio de gobierno o un “gobierno popular” mediante elecciones? No, porque ya demostramos que todo gobierno, sea de derecha sea de izquierda, sólo administra temporalmente y de forma diferente el Estado burgués y la dictadura social del Capital sobre los explotados y oprimidos. ¿“Más Estado”? No, porque decir “más Estado” es decir más Capital; por tanto, más explotación, dominación y represión de la burguesía sobre el proletariado, compensadas con esas migajas que son las libertades y derechos democráticos, incluyendo la “justicia” y la “reparación” para con los desaparecidos y sus familias. Esto aplica también para “otro Estado” o un “Estado de nuevo tipo”, llámese “obrero”, “socialista”, etc., mediante la “toma del poder”, porque en el “socialismo real” las relaciones capitalistas se mantuvieron intactas y sólo cambiaron sus administradores: capitalismo de Estado o capitalismo “rojo”. En uno u otro caso, el Estado sigue siendo el guardián del desarrollo y la contrarrevolución capitalistas. Muy por el contrario, LA SOLUCIÓN REVOLUCIONARIA ES LA DESTRUCCIÓN DEL ESTADO JUNTO CON LA DESTRUCCIÓN DE SU BASE MATERIAL QUE ES EL CAPITAL (ENTENDIDO COMO RELACIÓN SOCIAL), el valor, el mercado, el trabajo asalariado, el dinero, la propiedad privada, las clases sociales, las fronteras nacionales, las “razas”, etc.

 

7.    Ahora bien, dado que el Capital gobierna al Estado ―nunca viceversa― y que el Estado no es una cosa que se puede tomar y cambiar de dirección como un timón (típica ilusión o mentira socialdemócrata), sino que es la institucionalización central o el “resumen oficial” de la sociedad burguesa, LA DESTRUCCIÓN DEL ESTADO SÓLO ES POSIBLE MEDIANTE LA DESTRUCCIÓN DE TODAS LAS RELACIONES SOCIALES CAPITALISTAS Y, AL MISMO TIEMPO, LA CREACIÓN DE RELACIONES SOCIALES COMUNISTAS Y ANÁRQUICAS. ESTA ES LA CLAVE DE LA DESTRUCCIÓN REVOLUCIONARIA DEL ESTADO. TAMBIÉN ES CLAVE NO REPRODUCIR LAS LÓGICAS DEL ESTADO ENTENDIDO COMO MAFIA ―Y DE LAS OTRAS MAFIAS O “RACKETS” EN GENERAL― A PEQUEÑA ESCALA DURANTE EL PROCESO DE LUCHA DEL PROLETARIADO REVOLUCIONARIO AUTOORGANIZADO EN FORMA DE PARTIDO-COMUNIDAD PARA ABOLIR LA SOCIEDAD DE CLASES, empezando por autoabolirse como clase para autoproducirse como comunidad humana real. Proceso revolucionario en el cual se trata, pues, de CREAR Y UNIFICAR COMUNAS ANTIESTATALES AL CALOR DE LA INSURRECCIÓN HASTA CONSTITUIR LA COMUNA MUNDIAL. ¿Dictadura del proletariado? Al igual que Théorie Communiste, a este proceso revolucionario preferimos llamarle «dictadura del movimiento social de comunización»: dictadura antiestatal e internacional en la cual se desintegrará al Estado, al Capital, a la burguesía y al proletariado, y, en cambio, se integrará o unificará a la humanidad como especie.[2]  Partiendo de la base de APROPIARSE Y TRANSFORMAR TODOS LOS MEDIOS MATERIALES PARA DECIDIR, PRODUCIR Y SATISFACER LAS NECESIDADES COLECTIVAS YA SIN INTERCAMBIO MERCANTIL NI DINERO. Y haciendo del tiempo libre y del desarrollo de todas las potencialidades y relaciones humanas de/entre los individuos la nueva “medida” de la riqueza social. SOBRE TAL BASE, LA COMUNA CUIDARÁ CON RESPONSABILIDAD, AMOR Y LIBERTAD A LAS Y LOS NIÑOS DE TODOS LOS “COLORES” COMO SI FUESEN SUS HIJOS O SUS HERMANOS, NO LOS DESAPARECERÁ A LA FUERZA COMO HOY LO HACE EL ESTADO. 

 

8.     Evidentemente, en el actual período histórico donde todavía predomina la contrarrevolución mundial, hablar de destrucción del Estado y de sociedad sin clases ni Estado parece imposible y hasta utópico, más aún en un país tan subdesarrollado y catastrófico en todo aspecto como lo es Ecuador. Pero, cuando llegue un nuevo período histórico-mundial revolucionario como producto del desarrollo de las propias contradicciones estructurales del capitalismo y del antagonismo de clases, LA DESTRUCCIÓN DEL ESTADO ―DE TODOS LOS ESTADOS Y SUS GUERRAS ACTUALES QUE PUEDEN ESCALAR HASTA EL EXTERMINIO NUCLEAR―, MEDIANTE LA INSURRECCIÓN COMUNIZADORA INTERNACIONAL Y LA COMUNA MUNDIAL, SERÁ UNA TAREA REVOLUCIONARIA DE PRIMER ORDEN QUE LA MISMA REALIDAD EXIGIRÁ A GRITOS PARA SALVAR DE LA EXTINCIÓN Y REGENERAR A LA ESPECIE HUMANA. Mientras tanto, el Estado seguirá siendo lo que es: una maquinaria mafiosa y tentacular que administra despiadada e impunemente la explotación y el asesinato de la humanidad proletarizada (niños y adolescentes incluidos) en aras del Capital, aquí en Ecuador y en todo el mundo.  

Proletarios Hartos de Serlo
Quito, enero de 2025


[1] El referido texto de Camatte abunda sobre este punto de las organizaciones de izquierda como mafias o rackets. Por lo cual, recomendamos su lectura para ampliar y profundizar en ello.

26 de junio de 2020

¡Termínalo!

Fever. Editorial # 3. Junio de 2020


“No puedo respirar”. Ninguna frase podría haber resumido mejor la situación que el proletariado en EE.UU. ha estado atravesando desde el comienzo de la pandemia. Pronunciada por George Floyd cuando un policía lo estaba asfixiando hasta la muerte, se convirtió en la expresión de una revuelta que se ha extendido por todo Estados Unidos en menos de una semana.
No hay indignación suficiente para abolir la policía. Ni caridad para acabar con el hambre. Ninguna ley puede poner fin a este orden social. Así que el movimiento no preguntó. Los insurgentes usaron la fuerza/ Los incontrolados usaron la fuerza. Quemaron la comisaría del policía asesino. Saquearon supermercados por todas partes. ¡Los medios de comunicación nos insultan –la gente dijo –, vamos a quemar la CNN! ¡La policía nos oprime, hagámosles huir!
Lo que ayer parecía impensable, hoy se ha convertido en posible. El fin del racismo, del dinero, del Estado. El fin del capital y de esta odiosa sociedad de clases, con toda la miseria y la opresión que conlleva. Las posibilidades son vertiginosas. Pero el miedo, también, puede empezar a arraigar. Miedo al caos, miedo a la guerra civil. Este miedo es un mal consejero. Este miedo es sobre el que se construye el poder/ el estado, lo que frena el primer reflejo de intervenir cuando un policía está al borde del asesinato. Y tiene sentido si estás solo.
Hoy es el turno de los propietarios de tener miedo. Míralos, jurando acabar con el racismo con las manos en el corazón. No tienen nada que vender más que una mentira liberal. La mentira del “justo” acceso al sueño americano: la libertad de enriquecerse a costa de otros. Para hacernos creer que merecemos ser perdedores, que es nuestra culpa si somos pobres. Y los trabajadores pierden sus vidas mientras que los pocos ricos ganan tiempo.
Así que tengamos cuidado. Este discurso, que ya escuchamos en los levantamientos de Chile, el Líbano o Irak, que dice ser “realista” y se limita a sí mismo pidiendo algunas reformas, cambios en la policía, más cupones de alimentos, mejor representación, supone la derrota. Derrota supone poner al movimiento al servicio de un político democrático. Derrota supone creer en las promesas vacías de estos bastardos que negocian y llaman a la calma, pretendiendo que se preocupan por nuestra comunidad lo primero. No podemos estar de acuerdo con los izquierdistas de EE.UU. que dicen que la lucha contra el racismo sólo concierne a los negros. El racismo ayuda a mantener la explotación y la división entre los oprimidos, y contribuye a la perpetuación del capitalismo. Los fascistas mienten cuando dicen defender a los “trabajadores blancos”: defienden a los propietarios.
Negro, marrón, blanco… Los proletarios de todos los orígenes tienen más en común entre ellos que con la burguesía, y lo demuestran codo con codo en las barricadas. Las maquinaciones políticas que dividen la lucha, para organizar negociaciones separadas y finalmente para aplastar a los proletarios, deben ser tomadas como lo que son: intentos desesperados de extinguir el levantamiento.
Pero otros han dejado de esperar en vano y están tomando medidas. Los que no tienen nada y luchan por todos. Manifestantes, alborotadores, saqueadores, todos a la vez o según el temperamento y la oportunidad, pero habiendo tomado el mismo lado, el de la unidad en la lucha. En la lucha esto es lo importante, más allá del papel que pueda jugar esta o aquella facción del movimiento.
La puesta en común de los frutos del saqueo es una crítica a este mundo de privación y explotación y, al mismo tiempo, la formulación de la posibilidad de una nueva relación social. El combate callejero no puede ser suficiente sin gente que lo apoye. Y este es el mundo del que hablábamos cuando alguien escribió que “lo que ayer era impensable ahora es posible”… Millones de personas han dejado de pagar el alquiler, las facturas, vendiendo su fuerza de trabajo por migajas. No pagar por nada, organizarse y defender estas prácticas: nada de esto es ajeno al movimiento.

Lo que queda es este monstruo para ser derribado. El Estado. La máquina de guerra global de los EE.UU., su policía, el ejército y las milicias, a la que combatir y neutralizar de un solo golpe.

Es un largo camino por recorrer, pero la revolución global es posible. Incluso, puede que estemos a punto de comenzarla.
FEVER es una herramienta en tus manos, un lugar de intercambio entre Chile, Hong Kong, Líbano, y cualquier otro lugar donde las llamas manden a los policías a correr. Queremos comprometernos con este movimiento en su cotidiano y proponemos algunas preguntas para reflexionar en los próximos días.

1. ¿Cómo han alimentado la crisis, el encierro y la política sanitaria las condiciones de descontento de la clase obrera local?
2. ¿Cuál es la conexión entre la ola de huelgas salvajes durante la pandemia y el levantamiento?
3. ¿Cómo relaciona la gente la lucha contra el racismo con la lucha como clase?
4. ¿Qué armas y tácticas han utilizado los manifestantes para tomar las calles y las tiendas frente a la policía?
5. ¿Por cuánto tiempo se pueden mantener los levantamientos a través de los supermercados locales, el sistema de logística y la producción de alimentos locales?
6. ¿Cuál es la relación entre el levantamiento y los trabajadores que hacen posible esta producción y distribución?
7. ¿Cómo hacen los trabajadores posibles los suministros militares, las armas y el transporte y qué poder tienen para frenar la intervención del ejército y la Guardia Nacional?
8. ¿Qué signos hay de negativas, divisiones y motines dentro de las fuerzas armadas?
9. Los trabajadores de las plataformas, como los conductores de Uber, han desaparecido de las calles. ¿Cuál es su relación con el levantamiento?
10. ¿Cuáles son las posibilidades de extender el levantamiento desde las calles a la economía capitalista, como por ejemplo con bloqueos, huelgas y otras formas de acción en el lugar de trabajo?
11. ¿Cuántos han sido arrestados? ¿Cuál es el nivel de apoyo a presos y cuáles son sus condiciones?

Animamos a la gente del movimiento a ponerse en contacto de forma anónima y confidencial para contribuir con FEVER y a ayudar a hacer circular las noticias y los análisis de la lucha mundial en el marco de COVID-19 enviándonos un correo electrónico a través del sitio web o un mensaje a través de nuestras cuentas de medios sociales.

Textos para entender la actual revuelta en EE.UU.


•Desde EEUU, en español:
-Minneapolis: ahora esta lucha tiene dos lados - CrimethInc
- SOBRE MINNEAPOLIS: BRUTALIDAD POLICIAL Y LUCHA DE CLASES
Intransigence, Internationalist Worker´s Group y Klasbatalo. Junio 2020

•Panfletos Anónimos
-¡Viva la revuelta!
http://panfletossubversivos.blogspot.com/…/viva-la-revuelta…
-George Floyd: De como el asesinato de un proletarios negro deja entrever el holograma en el que estamos hundidos

•Sobre las anteriores revueltas en Ferguson, Oakland y la historia de EEUU:
-Revista «Ellos No Pueden Parar la Revuelta» #4
Guerra de clases con forma racial (2017)
https://www.facebook.com/DICOMANAR/posts/916779272068628
-Video-Panfleto: Guerra de Clases en las entrañas de la Bestia - (2017)
https://www.youtube.com/watch?v=2W9x2U9HO5w
-¡Arriba parias de la Tierra! -La Oveja Negra (2015) 

http://boletinlaovejanegra.blogspot.com/…/arriba-parias-de-…
•Revuelta de Watts (1965)
-La decadencia y caída de la economía espectacular-mercantil
Guy E. Debord. Internationale Situationniste nro. 10, marzo de 1966
Traducción: Luis Andrés Bredlow
https://edicionesmariposasdelcaos.blogspot.com/…/ediciones-…
-La rabia «negra» ha sacudido los pilares podridos de la «civilización» burguesa y democrática.
Amadeo Bordiga. Il Programma Comunista, 10 de septiembre de 1965
Traducción: Barbaria
http://barbaria.net/…/la-rabia-negra-ha-sacudido-los-pilar…/

• Es el capital quien nos impide respirar
Grupo Barbaria
8 junio de 2020, España
• Esto ya comenzó: es la guerra de clases
Vamos Hacia la Vida
8 de junio de 2020, Chile.
• Al movimiento anarquista y a quienes participan en la lucha en Estados Unidos
a toda persona que esté en las calles luchando contra el racismo y la autoridad.
Federación Anarquista (Grecia) Junio de 2020

• Revuelta mundial contra la policía
Vamos Hacia la Vida
25/06/2020, Chile


6 de junio de 2020

[EE.UU.] ¡Viva la Revuelta!


Tras otra noche de revuelta en las calles de Estados Unidos por el asesinato de George Floyd, el presidente Trump desde un bunker en la Casa Blanca anuncia que designará a “Antifa” como organización terrorista. Este señalamiento busca a encuadrar a un movimiento (sin mayúsculas) espontáneo y multiforme en una Organización, asignándole no solo una ideología sino también un funcionamiento jerárquico y acorde a las lógicas estatales.

Una vez más, el terrorismo es utilizado como coartada para la criminalización de amplios sectores en lucha, que a su vez exceden completamente al “antifascismo”. Pero además de denunciar y luchar contra la avanzada represiva que esto significa, es necesario rechazar la polarización que se busca instalar en el seno de la lucha.

La falsa elección entre la economía y la vida impuesta a partir del Covid-19 hizo resurgir la clásica polarización burguesa entre liberalismo económico e intervencionismo estatal. Esta última, a su vez, se ha codificado de diferentes formas según la región. Generalmente como progresismo y derecha, e incluso llegando a hablar de fascismo, como en Brasil y Estados Unidos. No vemos ninguna casualidad en que se apele al antifascismo como canalización de una revuelta que no pueden controlar.

Si bien el antifascismo callejero (el Antifa), de tipo pandillero que enfrenta a las bandas neonazis, común en Estados Unidos y Europa no es el antifascismo estatista y militar (de “los buenos”) de los 30 del siglo pasado, sí es su heredero. Los victoriosos defensores del antifascismo oficial asesinaron trabajadores y violaron masivamente mujeres durante la Segunda Guerra Mundial. Y directamente formaron parte de los gobiernos vencedores que, en nombre de la lucha contra el fascismo, sometieron a tantos y tantos países a un régimen capitalista democrático donde ya no se debería protestar porque supuestamente somos libres y estaríamos peor si hubieran ganado los otros.

Fascismo y democracia han sido siempre sistemas políticos complementarios al servicio de los intereses de los ricos. Cuando la democracia no puede contener las luchas de los explotados y oprimidos, o simplemente para mantenernos a raya, el Capital recurre a formas más brutales. Hoy, esos métodos que se suponen son privativos de los fascistas forman parte de cualquier gobierno que se declara libre y antifascista, que por su parte son abiertamente totalitarios: asesinatos como el de George Floyd o los millones de muertos a manos de la policía de todos los países, el trabajo esclavo como complemento necesario del mercado laboral, y el disciplinamiento en escuelas, cárceles y manicomios. Así y todo, ningún presidente se dice fascista ¡sino todo lo contrario!

Ahora que la democracia ha devenido en control totalitario de la vida social, el fascismo como sistema de dominación ha perdido su sentido. Claro que sigue habiendo nazis y fascistas pero no son los que mueven los hilos, son un problema de la calle y deben ser combatidos en ella día a día. Pero el antifascismo como opción política es una farsa. Hoy como ayer solo sirve para hermanar a oprimidos y opresores, explotadores y explotados, gobernantes y gobernados. En nombre del antifascismo se nos llama a unirnos a los genocidas de hoy: los gobernantes progresistas o de izquierda de cualquier país, que también tienen las manos manchadas con sangre. O con los herederos del estalinismo y el maoísmo genocida.

El problema no es la derecha o la izquierda. Es el capitalismo, es la democracia. No hace falta unirse al frente antifascista para combatir a los fascistas. Lo que nos une es la acción común en todas partes contra lo que nos explota y nos oprime, contra la raíz del problema: la propiedad privada, el dinero y el Estado.

En las calles de Estados Unidos se mezclan proletarios negros, junto con blancos y latinos. Han desafiado la opresiva cotidianidad en menos de una semana. Querer arrogar esto a un solo movimiento como hace Trump y su séquito, o querer como su oposición sacar una tajada por estas declaraciones, expresa lo común que tienen de mentalidad política estas dos fracciones que están enfrentadas, pero solo en cómo gestionar este mundo mercantil.

¡Que ni Trump ni los verdugos de ninguna parte del mundo nos marquen los objetivos y desarrollos de nuestras luchas!
¡Terrorista es el Estado!

Anónimo
1 de junio de 2020


Traducciones:

27 de enero de 2015

[Francia] Sobre "Charlie Hebdo"


NO SOMOS CHARLIE


«Ha hecho falta lo de Charlie para sentirnos unidos. Sigamos» se podía leer en el suelo de la plaza de la República en París cuando, el 11 de enero pasado, más de tres millones de ciudadanos nutrieron la marcha republicana. Es la unidad de los buenos e indignados ciudadanos con las autoridades de Estados asesinos: Merkel, Rajoy, Hollande, Netanyahu, Cameron… Es la unidad entre explotadores y explotados. El Estado refuerza el espectáculo democrático, defendiendo las tan cacareadas libertad e igualdad, «hay que luchar por nuestro modo de vida» dice Rajoy. Un modo de vida que fue impuesto a miles y miles de personas a través del terror y la guerra bajo el nombre de civilización. ¿Se refiere acaso al que impusieron a lo ancho y largo del globo gracias a los 70 millones de exterminados por la conquista y colonización de América? ¿O a los 5 millones de cadáveres producto de las Cruzadas? ¿O acaso a los 28 millones de capturados y muertos para esclavos en África? ¿O a los 23 mil muertos por intentar llegar a Europa en los últimos trece años? ¿O quizás a los 620 palestinos muertos en quince días por el Estado de Israel? Podríamos seguir, pero son sólo cifras en un papel, a eso han quedado reducidas las vidas de todos esos seres humanos.

Civilización y brutalidad, democracia y dictadura, guerra y paz; no son polos opuestos, es como el capitalismo funciona, alternándolos en el tiempo o aplicando uno para salvaguardar el otro. Sin remontarnos muchas décadas atrás podemos pensar en la década del 70: Francia —la capital mundial de la libertad y la república— fue quien formó a militares de América Latina y Estados Unidos en métodos utilizados en Argelia e Indochina. «Los militares franceses descubrieron que había que sacar información de la población. Esto demandaba la tortura. Luego, a los torturados los hacían desaparecer» se comenta en el documental Escuadrones de la muerte, la escuela francesa.

Y esa misma burguesía, una vez más, viene a defender “el valor preciado de la libertad” frente a la supuesta barbarie de unos pocos. Así propone, no una guerra entre religiones sino contra el terrorismo… ¿pero qué terrorismo? El de los supuestos autores de la masacre y sus inspiradores, a quienes nos presentan como nuestros adversarios, quienes en sus países también oprimen y explotan, ya no en nombre de la república o la democracia sino del profeta, presentando como adversarios no a los opresores sino a los herejes. Y como toda religión, presta argumentos a la defensa de los intereses de algún sector de la clase dominante, pasando de simple fe a fuerza material para mantener la normalidad capitalista. En el fondo, sea con un arma en una mano y en la otra la Biblia, la Torah o el Corán, todos comparten un mismo dios: el dinero.

Y eso es lo que Charlie Hebdo y sus sátiras civilizatorias ocultan. En la tapa de su nro. 1099 se puede leer: «Matanza en Egipto. El Corán es una mierda: no detiene las balas» con una persona masacrada detrás. No se trata de un chiste, sino de la banalización de la muerte. Y luego del atentado, en pleno desenfreno antiterrorista, un joven de 16 años fue arrestado en Francia por parodiar dicha tapa y publicarla en su cuenta de Facebook. Se trataba del mismo dibujo, sólo que el masacrado era un periodista y el título expresaba «Matanza en París. Charlie Hebdo es una mierda: no detiene las balas». Allí queda patente ¡para quienes aún no han querido verla! la hipocresía de los poderosos y su corte de imbéciles con sus lamentos sobre la libertad de expresión, la barbarie islámica, la democracia, los valores occidentales y quién sabe qué más.

Sin embargo, cuántos explotados salen en todo el mundo con su cartelito «Je suis Charlie» («Yo soy Charlie») o lo copian en su muro de Facebook, lo envían por email, o lo sienten en silencio en algún momento de la agotadora jornada laboral. Porque se identifican con sus verdugos y no con sus semejantes. La ideología de la competencia y el triunfo individual cagándose en el resto hace amar y querer ser el deportista millonario, la presidenta, el gobernador, el candidato opositor, el actor de la última película… e impide identificarse con el pibe que mata la policía, la mujer asesinada por su marido, el albañil que cae muerto trabajando, el inmigrante masacrado intentando cruzar el mar, las personas bombardeadas en cualquier parte del mundo… El cénit de la tilinguería pudo verse en una manifestación del 19 de enero en Argentina con un cartel que rezaba «Je suis Nisman», donde miles de personas salieron a la calle a vociferar las mismas tonterías que escriben con sus teclados de computadoras o teléfonos móviles. (Ver El Estado asesina y pretende fingir suicidio)

La represión del Estado avanza a paso firme: Proyecto Indect

No sorprende que una vez más el Estado encuentre la excusa perfecta para aumentar la militarización, colmando las calles con fuerzas de seguridad en nombre de la guerra contra el terrorismo. Por orden del primer ministro francés Manuel Valls, el gobierno francés decidió elevar al máximo el nivel de alerta por atentados del llamado Plan Vigipirate, el sistema nacional de prevención contra amenazas a la seguridad ciudadana, incorporando 88.000 efectivos en toda la región. Entre ellos 5.000 policías para vigilar sinagogas y escuelas judías y 10.000 militares para reforzar el control de instalaciones y edificios “estratégicos”, sitios neurálgicos y transportes públicos, además del monitoreo constante de helicópteros como medida de prevención de posibles atentados.

Mientras tanto, los funcionarios de la Unión Europea ponen en vigencia el Proyecto Indect, que según su web oficial, sus principales objetivos son «desarrollar una plataforma para el registro y el intercambio de datos operativos, la adquisición de contenidos multimedia, procesamiento inteligente de toda la información y detección automática de amenazas y el reconocimiento de comportamiento anormal o violento». El proyecto, cuya fecha de desarrollo habría culminado en el año 2013, obtendría patrones de conducta sospechosos a través de varios canales de información, pero principalmente se habría puesto énfasis en aquellos datos recabados de la identificación facial obtenida por las videocámaras instaladas en las grandes ciudades y en los mensajes transmitidos a través de internet.

Por otro lado, el gobierno español propuso de inmediato un paquete de doce medidas para el futuro Código Penal, con las que pretende resguardarse del terrorismo jihadista. Las mismas prevén, entre otras cosas, la regulación de la figura del “lobo solitario” —desvinculando la figura legal de terrorismo del concepto de organización—, la elevación de las penas en función de la gravedad del delito, el castigo por adiestramiento pasivo y autorradicalización (conductas propias del combatiente retornado y del lobo solitario), la ampliación del concepto de pertenencia a organización terrorista, la elevación de la pena por enaltecimiento del terrorismo y su difusión en internet, etc.

Evidentemente el Estado se sigue armando militar y jurídicamente para responder no sólo a la guerra interburguesa imperialista sino también a las próximas explosiones de rabia y descontento que puedan suscitarse dentro de sus fronteras. Los conflictos generados a partir de la creciente inmigración en Europa despiertan desde hace años voces xenófobas y racistas. La crisis económica mundial, que esta vez sacudió también a la Eurozona, viene poniendo en riesgo la estabilidad gubernamental y financiera, así como la recuperación económica a pesar de los ajustes, medidas de austeridad que sólo aseguran las ganancias de los capitalistas a base de más paro, hambre y miseria de todos los demás.

Para terminar con el terrorismo islámico hay que acabar con el terrorismo de Estado, con el terrorismo cotidiano del sistema capitalista. Terminar con este sistema de muerte y explotación, acabar con el Capital y el Estado. Luchando, no por la libertad de prensa y la libertad de empresa, ni por una libertad que termine donde empieza la del otro, sino por una libertad que se expanda al infinito en la del otro como una sola potencia, para dejar de sentirlo como a un otro y comenzar a sentirlo como parte de un mismo ser colectivo.

(AC: 23.02.14)

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Ver también:


1 de septiembre de 2014

[EE.UU.] Sobre la revuelta de Ferguson


N. del. E.: Aunque no compartimos cierta terminología usada por el autor del siguiente artículo ("población negra" y "clase obrera" por separado, "jerarquía racial", "supremacía blanca", "capitalismo neoliberal", "indignación", "momento político", "insurrección", etc.), lo publicamos porque consideramos que, además de toda la información y reflexión interesantes que presenta, el núcleo de su análisis está en lo correcto y es el que más se aproxima a nuestro análisis: los recientes hechos de Ferguson-EE.UU. demuestran que el racismo institucional y la brutalidad policial no son "accidentes" ni "excesos", sino que el capitalismo mundial es racista y violento por naturaleza y desde sus orígenes (lo que algunos autores llaman "colonialidad del poder" y "colonialismo interno"): concretamente en ese país, el Estado burgués históricamente ha sido y es blanco (aunque su administrador actual sea un burgués negro -escaramuza temporal del espectáculo democrático-), mientras que la mayoría de negrxs históricamente han sido y son proletarixs, explotadxs, oprimidxs, marginadxs, humilladxs, reprimidxs, asesinadxs. Precisamente por esa razón de fondo, por la colonialidad del poder o el racismo histórico-estructural del capital y su estado (allí y en todo el mundo), lo de Ferguson no es un "disturbio racial" sino una lucha de clases bajo una forma racial. Esto es lo fundamental, e históricamente ha sido, es y será de hecho una de las principales formas de expresarse la lucha de clases en EE. UU. (y sin duda en otras regiones y países, sobre todo de las periferias.) El asesinato de Michael Brown semanas atrás a manos de un policía blanco, para colmo apoyado por el KKK, sólo fue el detonador: la rabia de clase racializada y acumulada fue más allá, se tomó las calles mediante acciones directas y teminó siendo una lucha del proletariado negro de ese suburbio por sus necesidades básicas insatisfechas contra el Estado burgués-blanco, incluido su actual presidente-títere burgués negro, claro está. Es decir, lucha de clases tal cual, inocultable, "en las entrañas de la bestia" o del capitoste y gendarme mundial. Y esto no es poca cosa, considerando que estamos en un contexto de catástrofe capitalista y revuelta proletaria mundiales, que EE. UU. todavía es la primera potencia mundial, y que la guerra imperialista que está encabezando directa e indirectamente en Medio Oriente (Irak, Siria, Palestina, etc.) y en Eurasia (Ucrania/Rusia) al parecer se le está regresando "puertas adentro" como un boomerang, el de la guerra de clases... ¡Solidaridad con el proletariado en lucha en Ferguson-EE.UU.! ¡Por la extensión de la revuelta en todas partes contra todos los Estados! ¡A transformar la guerra imperialista en guerra de clases mundial!

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EEUU: En defensa de los disturbios de Ferguson
Robert Stephens. Revista Jacobin

El fin de semana pasado la policía en Ferguson, Missouri, asesinó al adolescente negro Michael Brown. Mientras los detalles todavía están llegando a cuentagotas, lo que está claro es que durante un enfrentamiento con un coche patrulla a una manzana de la casa de su abuela, un policía disparó y mató al adolescente desarmado en medio de la calle. Los testigos dicen que Brown corría alejándose del policía y que tenía las manos alzadas justo antes de que el policía le disparara.

Ferguson es una ciudad con una gran concentración de población negra pobre bajo el control de unas instituciones abrumadoramente blancas. El asesinato inmediatamente tocó una fibra sensible. Manifestaciones y protestas estallaron mientras la gente tomaba las calles, lo que culminaría eventualmente en una revuelta. Las multitudes oscilaban desde gente que guardaba vigilia portando velas en el lugar de la muerte de Brown hasta otra que quemaba establecimientos comerciales y arrojaba cócteles molotov durante los enfrentamientos con la policía. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

Lejos de ser una muchedumbre violenta y descerebrada, la gente de Ferguson atravesó un proceso de elevación de su nivel de conciencia político que le llevó a la insurrección. Un vídeo grabado en la escena muestra a varios agitadores políticos hablando entre la multitud, convirtiendo la rabia momentánea en unidad política. Un orador en particular, un joven negro, ofrece un convincente análisis político que enmarca la injusticia que supone la brutalidad policial como un subproducto del desorden económico de la comunidad.

“Seguimos dándole nuestro dinero a esos blanquitos que están en sus complejos residenciales, y no podemos obtener justicia. Ni respeto. Ellos están dispuestos a echarte si no pagas una factura.... Es normal que uno este harto.”

Las revueltas, como otras formas de acción política, pueden construir solidaridad. Pueden crear fuertes sentimientos de identidad común. La indignación que se desató en Ferguson atrajo rápidamente a la personas pertenecientes a entornos marginales a lo largo de la región. Más que un hecho que lo ilegitime, la presencia de esos “foráneos” refleja el poder magnético del momento político.

Desde el comienzo, las manifestaciones antipoliciales que precedieron las revueltas tuvieron una clara dinámica “nosotros contra ellos”. En un punto de la manifestación, una mujer sosteniendo una cámara dice: “¿Dónde están los gamberros? ¿Dónde están las bandas callejeras cuando las necesitamos a todas?” y entonces la gente comienza a instar a las diversas bandas callejeras a abandonar la violencia “negro contra negro” y a unirse en la lucha contra la opresión. La comunidad estaba unida y preparada para emprender acción. La policía era el problema, y había que pararles los pies.

La muchedumbre que se congregaba no era ni irracional ni apolítica. Intentaban utilizar su oportunidad para abordar sus necesidades políticas que iban más allá. Sabían que la violencia interracial en la comunidad era tan sólo una de sus preocupaciones, y que en la mayoría de los casos quien perpetraba acciones violentas eran los propios niños, primos, amigos y vecinos de la comunidad. Aunque muchos arguyen que la población negra no se preocupa por la violencia dentro de sus comunidades, los llamados que se hicieron desde la gente para que las bandas callejeras se les unieran demuestra que los levantamientos antipoliciales abren oportunidades únicas para unir a la gente en formas que pugnan por resolver cuestiones de fondo como la violencia de las bandas.

Tras la insurrección, los participantes siguieron debatiendo sobre el levantamiento en términos políticos. DeAndre Smith, que estaba presenta en la quema del local de QuikTrip, dijo a las noticias locales: “creo que están demasiado preocupados sobre lo que sucede en sus tiendas, comercios y todo eso. Pero no les preocupa el asesinato.” Un segundo hombre añade: “Yo simplemente creo que lo que sucedió fue necesario para demostrarle a la policía que ellos no manejan todo”. Smith concluye: “no creo que haya sido suficiente.”

En una segunda entrevista, esta vez con Kim Bell del St. Louis Post-Dispatch, Smith amplio su opinión acerca de las revueltas como una estrategia política viable.

“Esto es exactamente lo que se supone que tiene que pasar cuando una injusticia sucede en tu comunidad... Yo estaba aquí fuera con la comunidad, es todo lo que puedo decir... A decir verdad, no creo que esto haya acabado. Creo que lo que han recibido es una lección de lo que significa contraatacar, en el propio St. Louis, el último estado en abolir la esclavitud. ¿Acaso creen que aun ostentan el poder sobre ciertas cosas? Yo creo que así lo piensan.

Ellos obtienen dinero de la siguiente manera: negocios e impuestos, con la policía parando gente y multándola, llevándolos a juicio, encerrándolos, así es como ellos hacen dinero en St. Louis. Todo gira alrededor del dinero en St. Louis. Así que cuando uno frena este flujo de ingresos ellos lo tiene organizado...’nosotros vamos a comer, vosotros vais a pasar hambre’, gentrificación. Vete tú misma a un barrio y ve si eres capaz de soportar el hambre.... Esto no va a pasar aquí, no en St. Louis.”

Smith identifica lo que muchos que se autoproclaman como antiracistas e izquierdistas no comprenden, que el racismo no es una cuestión moral o de carácter. Él reconoce que el ordenamiento económico facilita y se beneficia de la opresión racial, y es por eso que busca vías para interferir en ese proceso y alterarlo. Este análisis no es solamente más real que cualquiera ofrecido normalmente por la izquierda, sino que ademas interviniendo en base a él es del único modo que se puede erradicar la jerarquía racial que está tan arraigada.

Lo que suele pasar cuando ocurren sucesos como la rebelión de Ferguson, es que gente bienintencionada se apresure en condenar a los participantes.

Como mínimo, tachan y descartan las revueltas como no productivas y oportunistas, unas cuantas manzanas pueden arruinar el resto de la cesta. Esta actitud es precisamente la que Deandre Smith criticaba en su primera entrevista. Muchos de los detractores, de los cuales algunos son también negros, intentan vigilar estas comunidades con “políticas respetables”, un llamado a que la gente oprimida se muestre a sí misma en formas que sean aceptables para la clase dominante en un esfuerzo para conseguir réditos políticos.

Tal y como el científico Frederick Harris escribió en un artículo este año:

Lo que empezó como una filosofía promulgada por las élites negras para “elevar la raza”, mediante la cual se debían corregir los rasgos “malos” de la población negra pobre, ha evolucionado ahora en una que se ha convertido en uno de los sellos distintivos de la política en la era Obama, una filosofía de gobierno que se centra en controlar el comportamiento de la población negra dejada atrás en el marco de una sociedad que se vende como repleta de oportunidades.

Pero la política de la respetabilidad ha quedado retratada como una estrategia emancipadora que abandona los debates sobre las fuerzas estructurales que ponen trabas a la movilidad social de la población negra y de la clase obrera.

Mientras que las revueltas a menudo galvanizan los sucesos dentro de una comunidad con el potencial de desatar una energía política concentrada en dinámicas y direcciones impredecibles, las obsoletas políticas de la respetabilidad conducen tan sólo a más marginalización y desestructuración. Ahora bien, es posible no estar de acuerdo con la utilidad de la insurrección. Pero la forma en que las comunidades reaccionan a la opresión han de ser debatidas en términos políticos y no simplemente descartadas sin más.

Vivimos en un contexto de supremacía blanca y capitalismo neoliberal donde las políticas racialmente neutras están siendo utilizadas para mantener la explotación de clase y la jerarquía racial, y cualquier intento abierto de abordar el racismo es desarmado o ignorado. Estas políticas solamente intensifican la desestructuración económica y la pobreza y son aquellos que viven en los márgenes quienes las experimentan.

Lo que tanto los entrevistados por las noticias locales, como la gente que se amontonaba en el lugar donde murió Brown parecían entender, es que lo que se necesita es descoyuntar la interacción que existe entre opresión racial y capitalismo. Sentían que una manifestación o cualquier otra forma aceptable de indignación complaciente no abordaría sus necesidades políticas, y no se equivocaban.

Muchos de nosotros nos apresuramos en condenar estos tipos de alteraciones del orden normal porque estamos de facto satisfechos con la ilusión postracial neoliberal. En los escombros reducidos a cenizas del QuikTrip, alguien dejó un cartel que se dirigía a su “vecino empresario” con la esperanza de que el negocio regresara: “Querido vecino empresario, siento que haya ocurrido este acto de robo y violencia. Por favor vuelva pronto. Me pasaré por aquí 2 o 3 veces por semana”.

En la superficie, abordar los efectos de una revuelta es una cuestión importante. Poniéndose en el papel de consumidores que necesitan de su “vecino empresario”, es posible que esta persona no esté actuando motivada por la preocupación de que los trabajadores puedan perder sus empleos, que también son sus vecinos, sino por el miedo de ver alterada su rutina de consumo. Tal y como Deandre Smith observaba, nos identificamos más con ventanas rotas que con personas rotas.

Desde el Motín del Té en Boston hasta la Rebelión de Shays, las revueltas han moldeado para bien o para mal a los Estados Unidos. En el pasado, los blancos revoltosos tuvieron acceso al poder institucional, lo que permitió que algunas de sus demandas fueran legitimadas y resueltas políticamente, al menos en los términos posibles en una sociedad capitalista. La clave del levantamiento de Ferguson, como de cualquier otro momento político que no puede permanecer como tal eternamente, es la transición entre la indignación y desorden, y la creación de una organización política que actúe en un sentido constructivo. Es mucho más fácil decirlo que hacerlo, pero este tipo de reacción es mejor que aquella que despacha las revueltas y que tan sólo pone trabas a la gente para llevar a cabo esta tarea hercúlea.

Malcolm X nos recuerda que los medios de comunicación son instrumentos claves para la opresión porque son los que determinan qué actos son respetables y que otros son extremistas y por ende ilegítimos. En vez de seguir ese guión familiar, rechacemos esas narrativas sobre los revoltosos como gentes vacías de política. Encontremos vías para observar y discutir de forma honesta sus necesidades políticas más que simplemente criticar la naturaleza de su respuesta a la violencia social. 

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Traducción de Viento Sur. Extraído de La Haine