1 de mayo de 2014

ALGUNAS VERDADES SOBRE Y CONTRA EL TRABAJO POR EL 1° DE MAYO





*        Trabajo proviene del latín “tripalium”, que significa tortura. De hecho: el trabajo es una obligación, un sacrificio, una carga, un fastidio, un tormento, un sufrimiento, en fin, una tortura que no sólo te explota, sino que te deshumaniza, te enferma y te mata. Todo trabajador, todo proletario ha vivido, sentido o pensado esto alguna vez.

*        El trabajo es la alienación de la actividad humana. Sólo con el aparecimiento de la propiedad privada, el comercio, las clases sociales y el Estado, la actividad humana se convirtió en trabajo para beneficio solamente de quienes tenían propiedad y por ende poder sobre el trabajo ajeno.

*        En la sociedad capitalista -sociedad de la mercancía y el dinero-, el trabajo es trabajo asalariado. El salario, a su vez, parece ser la remuneración de todo el tiempo de trabajo realizado, pero en realidad esconde el trabajo excedente no remunerado y embolsado por el capitalista, o sea la parte del tiempo de trabajo en la que el proletario trabaja de más y gratis para el patrón. Por esa razón el trabajo asalariado es explotación. Y ésta es la base sobre la que se levanta y sostiene toda esta sociedad.

*        Los proletarios no tenemos propiedades ni riquezas y por eso tenemos que vender en el mercado nuestra fuerza de trabajo a cambio de un salario. No trabajamos porque nos gusta, sino porque en esta sociedad no existe otra manera de ganar dinero para sobrevivir. Pero, en cambio, trabajando es como enriquecemos a otros, a los capitalistas. Nuestra esclavitud asalariada es su “gallina de los huevos de oro”: en el capitalismo no se produce para satisfacer las necesidades humanas, sino para obtener ganancia o lucro a costa de la imposición y la explotación de nuestra fuerza de trabajo.

*        El “trabajo digno” no existe –ni ha existido ni existirá-: la explotación no es digna, al contrario. El “trabajo digno”, lo mismo que el “salario digno”, es una gran mentira que el gobierno capitalista de la contrarrevolución ciudadana en ecuador quiere hacer aparecer como verdad para que los proletarios que vivimos en este territorio nos comamos ese cuento, agachemos la cabeza y encima más “demos gracias” y seamos “buenos trabajadores” y “buenos ciudadanos” para el democrático progreso de la patria, es decir un buen rebaño de corderos que van directo al matadero.

*        El trabajo asalariado es precario o inestable por naturaleza: los proletarios empleados somos desempleados en potencia, y los proletarios desempleados son empleados en potencia también. El “subempleo” se mueve entre estos dos momentos. Lo único que se mantiene estable o que no varía es la explotación de toda la clase capitalista sobre toda la clase trabajadora. 
 
*        Donde hay explotación, hay conflicto entre explotadores y explotados. Y “mientras haya miseria, habrá rebelión”. Lo que pasa es que, aunque no parezca, en realidad estamos en guerra: la guerra de clases; en la cual, proletarios, los capitalistas (empresarios, patrones) que nos explotan son nuestros enemigos naturales e irreconciliables.

*        El desempleo no es voluntario, es estructural. El mismo capital produce un ejército de desempleados, porque su existencia le permite explotar más a los empleados y así mantener o recuperar su ganancia. Sin desempleo no es posible el capitalismo, no existiría. Y tampoco hubiese desempleo si no existiese el capitalismo. Por lo tanto, el único modo de acabar con el desempleo –y la miseria- es abolir el trabajo asalariado.

*        El miedo al desempleo y la competencia entre los propios proletarios también enriquece y sobre todo hace más poderosa a la clase de los capitalistas, pero más débiles a los proletarios. De esta manera también nos mantienen controlados, dominados y anulados como clase.

*        El Estado no es neutral: es el guardián de la propiedad privada y la esclavitud asalariada, de nuestra explotación y opresión. Monopoliza y ejerce la violencia para garantizar los negocios y ganancias de toda la clase capitalista. Es el patrón de patrones y la mafia de las mafias. El gobierno es el brazo ejecutor del Estado. Todo gobierno, entonces, es capitalista. Ningún gobierno ha sido, es ni será revolucionario, sino todo lo contrario. En ecuador, el gobierno de alianza país es enemigo del proletariado. Proletarios: desconfiemos de él y tratémoslo como tal.

*        Los sindicatos, de todo color o ideología, negocian con los patrones la explotación de los proletarios, no la combaten ni pretenden eliminarla. Son caporales y traficantes laborales. No están “mal dirigidos” ni son “vendidos” o “traidores”. Son órganos del Estado capitalista. Son enemigos del proletariado. (Como también lo son los partidos políticos, las ongs, las iglesias, las universidades, los medios de comunicación.) Proletarios: desconfiemos de ellos y tratémoslos como tales.


*        El 1° de Mayo no se celebra el “día del trabajo” ni de los trabajadores. Históricamente, surgió y se estableció -con sangre- por la lucha del proletariado contra la explotación capitalista: el 1° de Mayo es una fecha histórica de lucha contra el trabajo y por la revolución social. Ahora, las luchas proletarias internacionales de los últimos años, meses y semanas en el fondo también se deben al malestar social que produce la explotación capitalista o el sistema del trabajo asalariado en sus diferentes formas y efectos en todo el mundo. Proletarios: la mejor manera de rememorar y mantener vivo el verdadero significado de esta fecha hoy en día -como siempre- no es salir a desfilar en la ciudadana o borreguil marcha-show de todos los años; sino, bien por el contrario, luchar contra el trabajo asalariado hasta abolirlo, criticándolo, resistiéndolo y atacándolo en la teoría y sobre todo en la práctica. 

*        Proletarios, pensemos un momento en esto: con nuestro trabajo, hemos producido y producimos todo lo que existe en esta sociedad. Por lo tanto, todo debería ser nuestro, pero no lo es por todo lo que hemos dicho hasta aquí... Sin embargo, la misma energía que se usa para sostener este sistema puede usarse para destruirlo y reapropiarnos de nuestras vidas junto a las condiciones materiales que la hacen posible. El proletariado es una clase explotada, pero también puede ser una clase revolucionaria. Es la clase que vive del trabajo, pero también puede ser la clase que critica y suprime el trabajo. A esto es a lo que más le temen los vampiros o parásitos capitalistas. No olvidemos que estamos en guerra de clases.

*        Proletarios: sabemos bien que no podemos llamar a desertar de nuestros trabajos. Tampoco vamos a decir que no luchemos por mejores condiciones laborales y salariales. Hagámoslo, pero confiando sólo en nosotros mismos y con nuestras propias fuerzas, por fuera y en contra de sindicatos, partidos y el Estado, así como de diferencias étnicas, sexuales, ideológicas, regionales, nacionales, etc. –que lo único que hacen es dividirnos y debilitarnos-. Es decir, hagámoslo de manera colectiva, organizada, autónoma y directa. Luchemos así por reivindicar nuestras necesidades humanas contra las necesidades de la economía, del capital. Pero sepamos bien que ninguna reforma cambiará nuestra condición de explotados, de esclavos asalariados; quizás la suavizará o maquillará, pero sobre todo la mantendrá y reforzará. Que la lucha por las necesidades de nuestra clase tarde o temprano entrará en antagonismo con la ganancia del capital y su Estado –partidos y sindicatos incluidos-, por tanto, entrará en antagonismo con su base que es el trabajo asalariado y la propiedad privada. Y que, cuando esto pase, la única manera de llevar nuestra lucha hasta el final será que el proletariado se reconstituya como sujeto, como fuerza revolucionaria, de modo que organice, centralice y empuñe toda esa fuerza para abolir todas las relaciones sociales capitalistas y, a la vez, para destruir violentamente a su principal y más sanguinario guardián: el Estado; es decir, mediante y sólo mediante la dictadura social, antiestatal, mundial y temporal del proletariado para abolir la propiedad privada, el trabajo asalariado y la sociedad de clases, para decidir qué y cómo producir en base a las necesidades humanas y de la vida, para que la actividad humana vuelva a ser tal y para que seamos una comunidad humana real.

*        Con el correr del tiempo, el mismo látigo diario de la explotación/opresión capitalista, la crisis, la miseria y la lucha de clases se encargarán de hacer todo ello y, en especial, se encargarán de que el proletario dormido se despierte y que el proletario despierto se organice con sus pares para luchar por sus necesidades humanas y por tanto contra este sistema, por su vida y su autoemancipación, por la revolución social... por el comunismo y la anarquía.

TRABAJAR MÁS ES VIVIR MENOS. EL TRABAJO NOS DESTRUYE.
¡RESISTAMOS Y DESTRUYAMOS AL TRABAJO PARA VIVIR DE VERDAD!

¡A LUCHAR CONTRA LA ESCLAVITUD ASALARIADA HASTA ABOLIRLA,
SIN INTERMEDIARIOS NI REPRESENTANTES, Y HASTA EL FIN!

AYER, HOY Y MAÑANA:
¡GUERRA DE CLASES, LUCHA PROLETARIA AUTÓNOMA Y
DICTADURA REVOLUCIONARIA DEL PROLETARIADO
PARA LA ABOLICIÓN DEL TRABAJO ASALARIADO,
AQUÍ Y EN TODO EL MUNDO!

proletarios revolucionarios

1° de Mayo de 2014
quito-ecuador

... La clase trabajadora... no debe olvidar que lucha contra los efectos, pero no contra las causas de estos efectos;... que aplica paliativos, pero no cura la enfermedad...

En vez del lema conservador de “¡Un salario justo por una jornada de trabajo justa!”, la clase trabajadora deberá inscribir en su bandera la consigna revolucionaria: “¡Abolición del sistema del trabajo asalariado!”

K. Marx*, 1865
  

Volante A4: Agradecemos su reproducción, difusión y discusión.


Leer también: Nuestra (auto)crítica del trabajo

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* A propósito de los 196 años del natalicio de Marx (5 de mayo de 1818), recomendamos leer sus "Páginas Malditas"