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14 de octubre de 2025

[Volante] Preguntas para el Paro Nacional del 2025 en Ecuador

Como unos proletarios más que se sumaron al Paro desde el primer día, pero que todavía no tienen la fuerza para organizar acciones revolucionarias de masas, y con base en nuestra propia experiencia en las revueltas pasadas en este país, hacemos públicas las siguientes preguntas para contribuir críticamente a la reflexión y la acción colectiva: 

·    ¿Hemos aprendido las lecciones de las Revueltas de Octubre del 2019 y de Junio del 2022 ó vamos a seguir repitiendo los mismos errores en esta nueva revuelta? Más específicamente: en este Paro Nacional, ¿ya vamos a romper y superar el círculo vicioso protesta–represión–negociación? Es más, ¿realmente es una revuelta ó una serie prolongada de protestas legítimas pero débiles contra un gobierno nefasto pero fuerte que sí aprendió las lecciones de las revueltas pasadas?

·   ¿Cómo superar los límites de la revuelta (demandas tibias, diálogo y negociación con el Estado, etc.) y cómo incrementar sus potencias (solidaridad, autonomía y combatividad de clase en forma masiva, etc.) para que no sea derrotada por el Estado y, sobre todo, para que no se autoboicotee?

·   ¿Cuándo vamos a comprender que los burgueses del transporte y del movimiento indígena no tienen los mismos intereses materiales que los proletarios del transporte y del movimiento indígena, y que esto aplica para todos los sectores sociales? ¿Cuándo vamos a romper y superar el interclasismo, el populismo, el ciudadanismo, el democratismo y el nacionalismo?

  

·   ¿Cuándo vamos a comprender que el proletariado no es débil porque está dividido sino que está dividido porque es débil, y que superar esta debilidad y división no depende de “la unidad de las izquierdas” sino que sólo será posible cuando el proletariado luche por la revolución social, es decir, por abolir las clases sociales y unificar la humanidad?

  

·   ¿Cuándo vamos a comprender que luchar contra el alto costo de la vida y contra el gobierno de turno es necesario, pero no es suficiente? ¿Qué vamos a hacer después del «fuera Noboa, fuera» y del «abajo el paquetazo»? Más claro: ¿cuándo vamos a comprender que no se trata de luchar contra el “neoliberalismo” y el “fascismo”, sino contra el capitalismo?

 

·    ¿Cuándo vamos a comprender que no hay que dialogar con los asesinos del "pueblo" ni defender una constitución votando “no” en una consulta popular, porque los diálogos, las leyes y las elecciones sólo benefician y fortalecen al Estado capitalista? ¿Cuándo vamos a comprender, en cambio, que hay que luchar afuera y en contra del Estado, porque el Estado no es “neutral” ni nos tiene “abandonados”, sino que es el Estado de los capitalistas para administrar su violencia económica y física sobre los trabajadores, hasta matarnos de hambre o a balazos? ¿Cuándo vamos a comprender que en realidad la democracia es la dictadura de la burguesía sobre el proletariado? ¿Cuándo vamos a comprender que el Estado democrático-burgués es terrorista por naturaleza y que las protestas pacíficas no lo afectan en lo más mínimo? ¿Cuándo vamos a comprender, entonces, que sólo la acción directa y contundente de masas es el método proletario para combatirlo y golpearlo de verdad?

  

·   ¿Cuándo vamos a comprender que no se trata de luchar por nuestros “derechos”, sino por satisfacer nuestras necesidades vitales directamente o sin que intermedie el dinero, y que el mercado (ninguna empresa, incluso si es “autogestionada”) y el Estado (ningún gobierno, incluso si es “popular”) nunca lo van a hacer realmente, sino sólo nosotros mismos, quienes con nuestro trabajo hemos producido todo pero no lo poseemos, tomando los medios de producción y de distribución (por ejemplo, expropiando y comunizando las empresas del Grupo Noboa… y de toda la clase capitalista de este país)?

  

·   ¿Cuándo vamos a comprender que el poder real no radica en las estructuras del Estado, sino en las relaciones de producción y de propiedad? ¿Cuándo van a participar en la revuelta los trabajadores de los sectores estratégicos de la economía de este país? ¿Lo harán? Y si participan, ¿lo harán mediante huelgas autoorganizadas y radicales?

 

·    ¿Cuándo vamos a comprender que hay que ir más allá de la espontaneidad de la revuelta y que la autoorganización del proletariado (afuera, en contra y más allá de sindicatos, partidos, parlamentos, ONGs, etc.) es el primer acto de la revolución (por ejemplo, las Asambleas Territoriales en Chile y los Consejos de Trabajadores en Irán durante la Revuelta Mundial del 2019)? ¿Cómo construir, fortalecer y radicalizar la autoorganización proletaria de aquí en adelante (grupos autónomos, asambleas autoconvocadas, ollas comunitarias, autodefensa, medios independientes, etc.) para la revolución?

 

·   ¿Cómo hacer para que las palabras «guerra de clases», «insurrección», «revolución», «comunismo» y «anarquía» dejen de ser malas palabras para la mayoría de la población y más bien se conviertan en necesidades materiales e inmediatas?

  

·   ¿Hasta cuándo vamos a vivir con miedo a morirnos de hambre, a balazos o de depresión? ¿Hasta cuándo vamos a trabajar para pagar y pagar para vivir? ¿Hasta cuándo vamos a soportar esta vida de mierda bajo el capitalismo en crisis? En fin, ¿hasta cuándo vamos luchar sólo por migajas y no por todo el pan y la panadería para todos? 

Admitimos que no tenemos las respuestas a ciencia cierta para todas estas preguntas. Lo que sí sabemos es que sólo la lucha de clases concreta las responderá. Y también, que ya es hora de aprender de los errores y poner en práctica las lecciones aprendidas de las revueltas pasadas y presentes. Sí: ¡Lucha de Clases… hasta Abolir la Sociedad de Clases!



DERROCAR AL GOBIERNO DE NOBOA Y SU PAQUETAZO ES NECESARIO, PERO NO ES SUFICIENTE.

TOMAR OTAVALO, LATACUNGA, QUITO, CUENCA, GUAYAQUIL, ETC. ES NECESARIO, PERO NO ES SUFICIENTE.

HAY QUE EXPROPIAR Y COMUNIZAR LAS EMPRESAS DEL GRUPO NOBOA Y DE TODA LA CLASE CAPITALISTA DE ESTE PAÍS PARA SATISFACER LAS NECESIDADES COLECTIVAS DIRECTAMENTE O SIN QUE INTERMEDIE EL DINERO.
AHÍ ES DONDE HAY QUE GOLPEARLE A LA BURGUESÍA PORQUE AHÍ ES DONDE LE AFECTA.
ASÍ MISMO HAY QUE DESTRUIR SU APARATO ESTATAL POR COMPLETO 
Y SUSTITUIRLO POR EL PODER COMUNAL DE LAS ASAMBLEAS TERRITORIALES.

SÓLO LOS PROLETARIOS AUTOORGANIZADOS DENTRO Y FUERA DE LOS CENTROS DE TRABAJO, EN TODOS LOS ESPACIOS SOCIALES, ANTES, DURANTE Y DESPUÉS DE LA REVUELTA, Y CON UN PROGRAMA REVOLUCIONARIO, PODEMOS HACERLO.
CONSTRUYAMOS Y FORTALEZCAMOS LA AUTOORGANIZACIÓN REVOLUCIONARIA DEL PROLETARIADO.

APRENDAMOS Y PONGAMOS EN PRÁCTICA LAS LECCIONES DE LAS REVUELTAS (2019, 2022, 2025) 
PARA TRANSFORMARLAS EN REVOLUCIÓN. 
SI NO ES HOY, SERÁ MAÑANA (¿2028?... ¿2036?... ¿2049?). 
PARA LA PRÓXIMA, VAYAMOS PREPARADOS Y VAYAMOS POR TODO. 
 
Quito, octubre de 2025


Versión PDF (volante)
Agradecemos su lectura, difusión, discusión y traducción 
 
__________________________________________________________________
 
Nota de noviembre de 2025. Agradecemos a los siguientes compañeros de otras regiones por haber traducido nuestra volante a otros idiomas: 
 
- Grupo Guerra de Clases (Tridni Valka): inglés y francés
 
- Panopticon: alemán
 
- La Nemesi: italiano  

26 de septiembre de 2025

De la Revuelta Mundial del Presente a la Revolución Mundial del Futuro mediante el Partido Histórico

«Ya casi se olvida que, en los meses previos al estallido de la Primera Guerra Mundial, que sentó las bases para la Primera Oleada Proletaria Mundial de 1917-1921, prácticamente todos los países del mundo se encaminaban hacia una profunda recesión o depresión [económica], inaugurando la convulsa "Guerra de los Treinta Años" de 1914-1945. Por supuesto, es imposible e inútil predecir el momento y la naturaleza del próximo colapso unitario del sistema [capitalista] a escala mundial, pero es esencial comprender nuestra situación como algo suspendido entre los momentos de ruptura pasados y futuros, como la única medida adecuada para juzgar los avances diarios del "viejo topo" [la revolución proletaria]. Es en estas situaciones, como en 1789, 1848 o 1917 [o en 1936, 1968 y 2019], que el sistema se vuelve vulnerable. Y es esencial ver estos momentos no simplemente como el resultado mecanicista de algún reloj histórico, sino más bien como situaciones en las que la acción (o su ausencia) de la clase trabajadora es decisiva en el resultado, una especie de realización coyuntural global de la 11ª tesis de Marx sobre Feuerbach.[1] […]

Lejos del brillo de la autocomplacencia capitalista sobre su indiscutible hegemonía mundial, se están dando las condiciones para la próxima erupción del viejo topo.»

―Loren Goldner (1997). 150 años después del Manifiesto del Partido Comunista

Revueltas en Indonesia y Ecuador (agosto-septiembre de 2025), donde el proletariado juvenil ondea la bandera de "One Piece" como símbolo común.
 

Hoy en día, en pleno cuarto de siglo XXI, hay crisis, guerras y, sobre todo, Revueltas internacionales en menos de un mes (agosto-septiembre de 2025): Indonesia, Nepal, Francia, Perú, Ecuador, Italia, Filipinas, Madagascar y otros países. En una palabra, y como Goldner enfatiza, hay Acción de la clase trabajadora mundial —de diferentes generaciones, géneros y etnias— contra los diferentes gobiernos de la clase capitalista mundial. Acción a veces violenta y hasta insurreccional (p. ej. Nepal). La pregunta es: ¿se trata de una acción autoorganizada y consciente con perspectiva de revolución ó de una acción reactiva y espontánea sin esa perspectiva?

Ahora bien, la historia de la lucha de clases también demuestra que sólo la Revolución proletaria mundial puede poner fin a la guerra imperialista; mejor dicho, al capitalismo y sus guerras. Pero, todavía no hay revolución ni, por implicación, Partido[2] de la revolución para ello, así como también para ir más allá de la espontaneidad, los límites y las contradicciones de las propias revueltas en curso.

Dada la coyuntura actual, ponemos énfasis en las revueltas porque, durante las mismas, tanto la brutal represión policial a la vez que la hábil cooptación electoral del Estado como la presencia oportunista y hegemónica del reformismo organizado en las protestas, las asambleas, etc. y, principalmente, la atomización, desorganización y confusión de la mayoría de proletarios en lucha… todo esto, justifica empíricamente la necesidad de la autoorganización revolucionaria del proletariado.

Sin embargo, ahí mismo, en las revueltas, entendidas como abierto antagonismo de clases, es donde se asoma de nuevo, aunque todavía a lo lejos, «el viejo topo» de la revolución proletaria. En las revueltas es donde se empieza a reanudar «el hilo rojo» (y negro) del Partido Histórico[3], «el partido de la anarquía y el comunismo» (Marx). Aquí está, pues, la tarea central de las minorías revolucionarias o de los comunistas (y anarquistas) de todos los países en el actual momento histórico: organizar y fortalecer «el partido de la subversión», al principio con pequeñas células y luego con estructuras territoriales que se conecten entre sí.

Sí, la experiencia duramente adquirida como clase nos demuestra que no podemos seguir dándonos el lujo de llegar “desarmados” y solos a cada nueva revuelta. Necesitamos “armarnos” y unirnos, organizativa y programáticamente hablando. Porque, de acuerdo con Neel, el partido comunista es «el arma social de la venganza social» después de tanta explotación y opresión de clase y después de tanta revuelta derrotada; mejor dicho, es el arma estratégica o fundamental para poder vencer al «partido del orden»: el Capital-Estado, su derecha y su izquierda (la socialdemocracia) en conjunto.

¿Cómo? Siendo fiel al programa comunista histórico —cuyo núcleo innegociable es la abolición del valor, del trabajo asalariado, del mercado, de las clases, del Estado y de las naciones— y, al mismo tiempo, siendo tácticamente flexible y creativa en las circunstancias actuales —eso sí, sin caer jamás en el oportunismo y el reformismo (electoralismo, parlamentarismo, sindicalismo, democratismo, activismo, etc.), sino siempre desde la acción directa, la independencia y la solidaridad de clase—.

Así concebido, el partido revolucionario es el arma social con la fuerza suficiente para producir la ruptura revolucionaria en toda la sociedad capitalista, ya que en su acción antagonista prefigura la sociedad comunista[4], entendida como red viva y creadora de relaciones comunistas (y anárquicas) entre los proletarios en lucha por dejar de serlo a lo largo y ancho del planeta. Al fin y al cabo, «el comunismo es una fuerza social material» (Marx) y la revolución es una cuestión de fuerzas y contenidos sociales, no de formas de organización (Bordiga).

Por eso:

¡Avanti, proletarios en revuelta de todo el mundo, avanti!

¡En comunidad y con organización, de la revuelta a la revolución!

¡Si no es hoy, será mañana...

organizando y fortaleciendo desde el presente

el Partido de la Revolución Mundial del futuro…

el Partido-Comunidad entendido como Partido-Red,

al principio con pequeñas células y luego con estructuras territoriales,

aquí y en todas partes!

 

«Como individuos, no vemos ninguna forma de ejercer influencia alguna sobre el curso de los acontecimientos [las crisis y las revueltas] y simplemente debemos observar cómo nos arrollan. Nos encontramos desarmados y solos, enfrentados a un futuro oscuro en el que horrores escalofriantes acechan más allá de los límites de nuestra vista, arrastrados inexorablemente hacia adelante mientras las cadenas traquetean y los sonidos del tormento resuenan desde el mundo venidero. [...] 

Como resultado, esta misma derrota es en sí misma un despertar. Nos damos cuenta, poco a poco, de que el carácter colectivo y expansivo del mal que nos aflige requiere una forma colectiva y expansiva de respuesta. La venganza social requiere un arma social. El nombre de esta arma es el partido comunista.»

—Phil Neel (2025). Teoría del Partido

 
Proletarios Hartos de Serlo
Quito, septiembre de 2025
 

[1] Tesis XI de Marx sobre Feuerbach (1845): «Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.»

[2] «La idea de partido único mesiánico [de Lenin] es ajena a Marx; proviene de la burguesía masona y carbonaria. Marx llamaba partido al conjunto de fuerzas que luchaban por la autoorganización de la clase obrera, no a una organización autoritaria, iluminada, exclusiva y jerarquizada.» —Miquel Amorós (2007). Leninismo, ideología fascista
«La emancipación de la clase trabajadora debe ser obra de los trabajadores mismos […]
En su lucha contra el poder unido de las clases poseedoras, el proletariado no puede actuar como clase más que constituyéndose él mismo en partido político distinto y opuesto a todos los antiguos partidos políticos creados por las clases poseedoras.
Esta constitución del proletariado en partido político es indispensable para asegurar el triunfo de la Revolución social y de su fin supremo: la abolición de clases.» —Karl Marx (1864). Estatutos Generales de la Asociación Internacional de los Trabajadores (Primera Internacional)

[3] «La Liga [de los Comunistas], como la “Sociedad de las Estaciones” de París y otras cien sociedades, fue simplemente un episodio en la historia de un partido que en todas partes surge naturalmente del suelo de la sociedad moderna. [...]
Además, he tratado de disipar el malentendido que surge de la impresión de que por «partido» me refería a una «Liga» que expiró hace ocho años, o a un consejo de redacción que se disolvió hace doce años. Por partido, me refería al partido en su amplio sentido histórico.» —Karl Marx (29 de febrero de 1860). Carta a Ferdinand Freiligrath

[4] «El partido representa entonces esta Gemeinwesen [Comunidad humana]. No puede ser definido por reglas burocráticas, sino por su ser, y el ser del partido es su programa, prefiguración de la sociedad comunista, de la especie humana liberada y consciente.» —Jacques Camatte (1961). Origen y función de la forma partido

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Relacionado:

[Audio] El Partido del mañana y los revolucionarios del presente — Grupo Barbaria (septiembre de 2025)

8 de abril de 2024

Sobre el odio y la solidaridad de clase aquí y ahora. Una breve reflexión crítica

El objetivo de este texto que, desde la perspectiva comunista, critica tanto al sindicalismo como al activismo "anarquista" caritativo no es polemizar por polemizar ni tener la razón, porque no estamos compitiendo con nadie. Rechazamos esa lógica y dinámica de la competencia entre organizaciones e individuos de izquierdas y ultraizquierdas, que lo único que hace es reproducir las relaciones capitalistas en y entre ellas. Por eso no participamos ni participaremos de tal competencia.

El objetivo de este texto simplemente es invitar a la reflexión, la discusión y la acción colectivas entre quienes les interese hacerlo, a modo de (auto)crítica superadora para golpear al Capital y al Estado donde realmente les duele: la producción de valor y de ganancia; las relaciones mercantiles y de explotación... más claro: la imposición social capitalista de tener que trabajar para pagar y pagar para vivir. 
 
¿Cómo? Tendiendo a practicar nuevas relaciones sociales entre los individuos, como clase explotada y dominada que lucha por dejar de serlo: relaciones de solidaridad, apoyo mutuo, cooperación libre, gratuidad, autoorganización y horizontalidad. Siendo un germen real y potente de comunismo y anarquía, al calor y sólo al calor del antagonismo de clases... para abolir la sociedad de clases.

¡Odio organizado contra el patrón, el Estado… y los sindicatos!

El odio de clase es legítimo y necesario para la lucha proletaria. Sí: frente a acciones tales como el aumento del IVA al 15%, el contrato por horas, y declaraciones como las del presidente burgués Daniel Noboa de “trabajar duro para comprarse varios platos de comida”, en medio de altos índices de precariedad laboral y del terrorismo del llamado “narcoEstado”; es decir, frente a la explotación y la opresión capitalistas, el odio de clase es legítimo y necesario para la lucha proletaria.[1] Pero no es suficiente. Hay que transformarlo en acción colectiva y autoorganización antagonista.

Así pues, a pesar del estado de excepción, esperamos que estas medidas gubernamentales de la clase patronal hagan que se acumule la rabia proletaria y que estallen nuevas luchas de la clase trabajadora en la región ecuatoriana. Luchas sin intermediarios ni representantes sindicales que sólo negocian migajas con la patronal. Porque los sindicatos no son parte de la solución, sino del problema: la reproducción de la explotación o de la relación trabajo/capital, con sus típicas marchas-procesiones respetuosas de la legalidad burguesa desde la Caja del Seguro Social al Centro Histórico y sus “mesas tripartitas” de negociación.

Luchas autónomas y “salvajes” dentro y fuera de los centros de trabajo, donde nuestra mejor arma sea la solidaridad de clase junto con la autoorganización y la acción directa. Y, al mismo tiempo, donde los límites de las luchas reivindicativas demuestren, una vez más, que para realmente mejorar nuestras condiciones materiales de existencia (p. ej. abolir la precariedad laboral y la inseguridad) hay que apropiarnos de la producción y transformarla radicalmente. 
 
¿Por qué? Porque hoy el capitalismo –incluidos el Estado y los sindicatos– ya no es capaz de mejorar las condiciones de existencia de los trabajadores, sino todo lo contrario: cada vez produce más desempleo, miseria y descomposición social. La crisis de la relación trabajo/capital es el núcleo de la crisis del capitalismo en la actualidad.  
 
De allí que hoy las luchas reivindicativas terminan demostrando tanto sus límites como que la única manera de superar tales límites es luchar por una nueva sociedad. Lo que quiere decir: abolir la propiedad privada, la explotación asalariada, las relaciones mercantiles y las clases sociales; no sólo la burguesía y su Estado, sino empezar por abolir el propio proletariado de todos los géneros, “razas”, nacionalidades, edades, etc. Apropiarnos de los medios de producción para la satisfacción directa de las necesidades colectivas, y ensayar una reproducción social comunista. Comunizar la vida en su totalidad. Saltar de la escasez y el odio de clase a la abundancia y el amor a la comunidad humana real.

Evidentemente, faltan muchas luchas para llegar a ese punto de ruptura; pero, en esta época, ya no hay otra dinámica ni otro horizonte revolucionarios de la lucha de clases. Todo lo demás es contrarrevolución capitalista, incluso si se disfraza de lo contrario.

¡La solidaridad de clase es nuestra mejor arma! ¡Y la solidaridad no es caridad activista!

Proletarios/as: practiquemos la solidaridad en la lucha por la sobrevivencia cotidiana y en la lucha de clases, no la caridad por más activista y "antisistema" o “anarquista” que ésta se crea y diga ser. Porque fuera de un contexto de antagonismo de clases, la solidaridad degenera en caridad. El contexto histórico y social es lo determinante. Y el contexto actual, aquí y en todo el mundo, es contrarrevolucionario. Donde no sólo la clase empresarial y su Estado lo administran “desde arriba”, sino que las diferentes organizaciones e individualidades de izquierdas y ultraizquierdas también lo reproducen y son su síntoma “desde abajo”.


Concretamente, nos estamos refiriendo al activismo “anarquista” caritativo donde, de manera eventual, se hace y se reparte comida gratis a personas en situación de calle. En realidad, hacer esto no construye "tejidos solidarios anticapitalistas" ni subvierte las relaciones de poder, sino que más bien reproduce la lógica de la caridad pública, privada, no gubernamental e incluso religiosa, sólo que con otro discurso y otra estética aparentemente “radicales” o "antisistema". Encima más, con ideologías y consignas que nada tienen que ver con la lucha de clases revolucionaria para abolir el capitalismo, el Estado y las fronteras nacionales, sino con la izquierda postmoderna de clase media.

Comprendemos que ese activismo es una búsqueda a tientas de lucha y de comunidad contra este sistema de alienación, explotación y muerte. De hecho, nosotros mismos hemos participado de ello en algunas ocasiones, metiendo el cuerpo o ensuciándonos las manos, como se dice. Por eso hablamos desde la autocrítica e invitamos a la reflexión autocrítica colectiva a quienes les interese hacerlo. En la lucha revolucionaria, no sólo hay que combatir al sistema que está “afuera” de nosotros, sino también al sistema que nosotros mismos reproducimos en nuestras prácticas y relaciones sociales, políticas y personales.

Así pues, al contrario del activismo caritativo, la solidaridad de clase es solidaridad antagonista, combativa, insurgente. Por ejemplo: las ollas comunes en el contexto de las revueltas masivas o los Paros Nacionales de octubre de 2019 y de julio de 2022.[2] Y, al contrario de la caridad que es vertical, la solidaridad es horizontal o entre iguales. Por lo tanto, la solidaridad de clase es inseparable de la autoorganización de masas en forma de Comunas, al calor del antagonismo de clases, o no es. Esto es algo que también lo hemos podido comprobar mediante la propia experiencia.

Evidentemente, tal contexto no existe en la región ecuatoriana por el momento. Pero, es posible que el terrorismo patronal y estatal en marcha produzca nuevas protestas en su contra y quién sabe si una nueva revuelta; es decir, un contexto de antagonismo de clases. Hasta entonces, tanto el sindicalismo como el activismo “anarquista” caritativo seguirán reproduciendo las relaciones capitalistas, a pesar de que crean o digan lo contrario.

¿Cuál es, entonces, nuestra “propuesta” o “solución” práctica como proletarios revolucionarios? Sólo la lucha de clases real, de la cual nosotros somos y seremos apenas unas partículas más, dará una respuesta concreta a tal pregunta. Por lo pronto, esta invitación que estamos haciendo a la reflexión, la discusión y la acción colectivas para poder romper y superar todo lo aquí (auto)criticado, ya es una forma –entre otras– de abrir una perspectiva revolucionaria hacia la comunización de la vida.
 
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[1] Ver nuestra reciente y breve publicación ¡Odio y lucha de clase contra el explotador Noboa! (marzo de 2024)
 

[2] Sobre las ollas comunes como parte del repertorio de comunidades de lucha autoorganizadas y del ensayo de una reproducción social comunista durante períodos de insurgencia prolongada, recomendamos leer y discutir el apartado “En torno a la olla común” del artículo Comunizando los cuidados de M.E. O’ Brien (octubre de 2019).  

 

 

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Agradecemos a los compañeros de League of Internationalist Communists (Liga de Comunistas Internacionalistas) por traducir este texto al inglés; y, a los compañeros de Iene Anarchiche (Hienas Ananarquistas), por traducirlo al italiano. Son gestos de internacionalismo proletario.