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4 de mayo de 2026

[DOSSIER] EL DOBLE CAMATTE

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PRESENTACIÓN

Jacques Camatte o «la parte maldita» y el «eslabón perdido» del comunismo

Nos complace publicar un Dossier de y sobre la obra de Jacques Camatte (Francia, 18 de febrero de 1935 – 19 de abril de 2025) por varias razones.

La primera razón es porque hace unas semanas se conmemoró el primer aniversario de su muerte y no queríamos dejarlo pasar por alto.

La segunda razón es porque en estas tierras y estos tiempos (Ecuador, segunda década del siglo XXI) se lo conoce muy poco o se lo desconoce por completo, igual que a Amadeo Bordiga. Por lo tanto, queremos darlo a conocer aquí y ahora, a contracorriente de la hegemonía de la derecha y la izquierda del Capital de estos lares.

La tercera razón es porque Camatte fue un continuador crítico, riguroso y fecundo de la obra de Bordiga y de Marx; y, al igual que ellos dos, fue un adelantado a su época. En efecto, Camatte fue tanto «ese bordiguista sui generis [que] anticipó gran cantidad de temas hoy candentes»[1] como «un marxista del y para el futuro».[2]

Y la cuarta y más importante razón es porque, al igual que Camatte, lo que nos mueve es «la pasión del comunismo».[3] Como diría Marx en su famosa Tesis XI sobre Feuerbach, lo que nos interesa no es la interpretación, sino la crítica y la transformación radicales de este mundo. La teoría comunista es un arma al servicio de la revolución social por venir o no es.

Bajo tales premisas, nuestro Dossier El doble Camatte está compuesto por:

  • el libro ¿Quién teme a Jacques Camatte? (2020), que es la transcripción de la entrevista a Federico Corriente en el podcast «Anábasis»−Radio QK, programas #139 y #140 (septiembre de 2018);
  • el artículo Jacques Camatte y el eslabón perdido de la crítica social contemporánea (2014), del mismo autor, que se puede considerar como el antecedente de su libro;
  • todos los artículos de Invariance —la revista de Camatte y sus compañeros— que se han podido traducir al español y que se encuentran compilados en la Biblioteca de Cuadernos de Negación: desde «Origen y función de la forma partido» (1961) y «La revolución comunista. Tesis de trabajo» (1969) hasta «Instauración del riesgo de extinción» (2020) y «Bordiga y el devenir de la especie» (2020), etc.; 
  • una Reseña de Invariance (2003) de Francois Danel, militante de Théorie Communiste, también alojada en la Biblioteca de Cuadernos de Negación[4]; y,
  • una Entrevista con Jacques Camatte (2019) de Cercle Marx, que fue traducida al español por Materiales por la Emancipación —a partir de la versión en inglés de libcom— y que como tal no ha sido publicada hasta la fecha.

El libro y el artículo de Corriente constituyen una lúcida y potente introducción al pensamiento de Camatte. De hecho, ya sólo el índice del primero y el título del segundo son elocuentes acerca de lo que queremos dar a conocer: «la parte maldita» y «el eslabón perdido» del comunismo, «la línea herética» del comunismo o «el otro comunismo». Nombre puesto a propósito, porque esta corriente de pensamiento y acción revolucionaria está en contra y más allá de ese capitalismo de Estado mal llamado “comunismo” —y sus defensores—, como lo han sido la URSS, China, Yugoslavia, Albania, Cuba, Corea del Norte, Vietnam, Burkina Faso, Venezuela, etc. 

Sí: la URSS, junto con todos sus países satélites, siempre fue capitalista, tanto porque nunca desmanteló las relaciones de producción y categorías fundamentales capitalistas, sino que, por el contrario, las desarrolló de manera acelerada y brutal mientras las tapiñaba de “revolución” y “construcción del socialismo”. Así como también, porque el comunismo sólo puede ser mundial y nunca “en un solo país”. 

Así pues, en abierto antagonismo con la ortodoxia marxista-leninista y de la mano de insurrecciones, comunas y periódicos, la línea herética —y subterránea— del comunismo que aquí reivindicamos en torno a Camatte va, específicamente, desde Marx y la Izquierda Comunista (italiana o «bordiguista» y germano-holandesa o «consejista») hasta la Teoría de la Comunización (Dauvé, Théorie Communiste, Endnotes, etc.), pasando por otras corrientes radicales como la Internacional Situacionista (Debord y compañía) y Ludd-Consigli Proletari (Cesarano y compañía), entre otras.[5] 

En este contexto, considerando que la llamada «corriente comunizadora» es la crítica compañera y superadora de la izquierda comunista y que Camatte fue quien inició esa tarea crítica de manera explícita y rigurosa, se puede afirmar sin duda que Camatte es el verdadero pionero de la teoría de la comunización. Antes incluso que Gilles Dauvé y compañía. 

En suma, el núcleo y la constante de la línea herética del comunismo es la ruptura y el salto cualitativo dentro la praxis revolucionaria o la «revolución en la revolución», en la que Camatte ha sido, es y será un referente obligatorio para quienes han seguido, siguen y seguirán este otro camino. De manera que de «eslabón perdido» pase a ser eslabón visible e imprescindible, ya sea para darle la razón ya sea para criticarlo y superarlo. Sea como fuere, lo cierto es que en la historia de «el otro comunismo» hay un antes y un después de Camatte.   

Contra el culto a la personalidad

Sin embargo, enunciar las virtudes y potencias de la obra de Camatte no significa hacer culto a su personalidad, por dos razones. 

La primera razón es porque el culto a la personalidad —de cualquier personalidad, p. ej. Marx, Engels, Lenin, Trotsky, Stalin, Mao, Guevara, etc., o también Proudhon, Bakunin, Kropotkin, Flores Magón, Makhno, Durruti, Di Giovanni, etc.— es propio de la cultura y la historiografía burguesas e idealistas que endiosan a los “grandes hombres” por sus “grandes ideas” y sus “grandes hazañas”. 

Muy por el contrario, la premisa fundamental de la concepción materialista y comunista de la historia —reafirmada en varias ocasiones por Marx y más aún por Bordiga[6]— es que la historia está hecha por los procesos y las coyunturas detonadas por la «polarización social» que resulta del devenir y la estructura misma de las sociedades de clases, en la cual grandes grupos de hombres o masas anónimas se constituyen colectiva y físicamente como fuerzas o partidos en y por determinadas condiciones materiales de existencia ya sea para conservar ya sea para cambiar sus vidas. 

Por consiguiente, las personas que llegan a hacer historia —con acciones e ideas— sólo son productos accidentales y temporales de tales circunstancias concretas, históricas e impersonales. En este caso, Marx, Bordiga, Camatte y tantos otros camaradas no “crearon” idealmente el comunismo. Al contrario: entendido como «el movimiento real que anula y supera el estado de cosas actual» (Marx, La ideología alemana, 1845-46), el comunismo los produjo a ellos como sus teóricos durante coyunturas revolucionarias (1848, 1871, 1917-1923, 1936-1937, 1968-1977). 

La segunda razón es porque, si bien su teoría es original, rica y compleja, Camatte fue un compañero histórico altamente contradictorio, no sólo en estos últimos años (ver su Entrevista con Cercle Marx del 2019), sino ya desde los 70s (a saber: desde la serie 2 de Invariance, como se puede leer en la acertada Reseña de Danel). Por lo tanto, a Camatte hay que estudiarlo con atención, cuidado y selectividad. 

El doble Camatte 

Para ser más precisos, así como Robert Kurz sostiene la tesis de que hay un «doble Marx»[7] y Lucien Laugier[8] y el propio Camatte[9] sugieren que hay un «doble Bordiga», así mismo nosotros planteamos aquí la tesis de que hay un doble Camatte: el Camatte comunista, que corresponde a la oleada revolucionaria internacional antes, durante y un poco después de 1968, año uno de lo que los situacionistas denominaron el segundo asalto del proletariado a la sociedad de clases; y, el Camatte no comunista, que corresponde a la reestructuración/contrarrevolución capitalista triunfante o la derrota del segundo asalto proletario hasta la fecha, en especial a partir de 1975 en adelante. 

A continuación, pues, dejamos planteada nuestra tesis, empezando por criticar al Camatte no comunista para luego reivindicar al Camatte comunista. 

El Camatte no comunista

Por un lado, hay ciertos momentos y puntos de la obra de Camatte que, desde la perspectiva comunista, son muy criticables y prescindibles. A saber: 

  • el abandono de la teoría del proletariado y la lucha de clases;
  • la teoría de la “autonomización o fuga del capital”;
  • la teoría de la “antropomorfosis del capital”;
  • la teoría de “la revolución a título humano”;
  • la teoría de “dejar este mundo” y “estar en los márgenes”;
  • la deriva psicologista (“proceso inconsciente”, “retorno de lo reprimido”, etc.). 

Que quede claro: entendemos, incluso a nivel personal, por qué y cómo Camatte llegó a ese punto, pero discrepamos y mucho. Como proletarios revolucionarios, pensamos que aquello significa abandonar la concepción materialista de la historia, la teoría de la explotación y de la lucha de clases que van de la mano y, por tanto, abandonar las posiciones dinámicamente invariantes del proletariado revolucionario, mejor dicho, del «Partido Histórico» (Marx y Bordiga) para la abolición de la sociedad de clases —empezando por el propio proletariado en tanto que clase del trabajo/capital— y la producción del comunismo. Partido del que, años antes, el mismo Camatte hubo de escribir materiales tan valiosos y potentes —como «Origen y función de la forma partido», «La revolución comunista. Tesis de trabajo», entre otros—. También significa perderse en cualesquier especulaciones más o menos eruditas, novedosas e inofensivas contra la civilización capitalista. Este es el Camatte no comunista.[10] 

Entre paréntesis: algunos marxistas y anarquistas se han valido de tal “errancia” o extravío de Camatte para afirmar, a la ligera y a conveniencia, que él es “modernista”, “primitivista”, “metafísico”, “místico”, “hippie”, etc. Pues no lo es. Nosotros criticamos estas falsas acusaciones contra Camatte porque pretenden limar el filo comunista de la primera parte de la trayectoria de este compañero histórico o “botar al niño con el agua sucia de la tina”. 

El Camatte comunista 

Por otro lado, de hecho, hay momentos y aportes de la obra de Camatte que, de cara al presente y al futuro, resultan imprescindibles y potentes para la reapropiación y el afilamiento de las armas teóricas de la revolución comunista mundial. De allí que lo sigamos reivindicando como compañero histórico o camarada. A saber: 

  • la transición de la «dominación formal» a la «dominación real» del capital sobre el trabajo que, desde la crítica de la economía política, es el criterio clave para una periodización y caracterización críticas de los diferentes ciclos históricos del capitalismo, la lucha de clases y la revolución social en todo el mundo —sin desconocer el desarrollo desigual entre las diferentes regiones del planeta—;
  • el rechazo de un “período de transición” entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista y, en cambio, la afirmación de la autoabolición del proletariado de manera inmediata y simultánea con la abolición del capital, entendida como la médula de la revolución comunista, lo que es la tesis central de la teoría de la comunización, debido a la implicación recíproca capital/proletariado bajo la dominación real del capital;
  • la negación positiva o la abolición y superación de la democracia, entendida como la forma histórico-política por excelencia de la sociedad mercantil generalizada y su «mistificación» o fetichismo inherente, mediante la dictadura social del movimiento comunizador en el cual se liquidará el valor, el mercado, el Estado, las fronteras nacionales, la burguesía y el proletariado;
  • la crítica práctica y superadora del fascismo y del antifascismo por igual, ya que ninguno de éstos rompe realmente con la democracia y, por tanto, con el capitalismo, sino que es parte de su lógica y dinámica política, lo que hace de “fascismo o antifascismo” ―o, lo que es lo mismo, “fascismo o democracia”― una falsa dicotomía o una fórmula de confusión, propia de la socialdemocracia, con respecto al antagonismo fundamental entre proletariado y burguesía, revolución y contrarrevolución, comunismo y capitalismo;
  • la importancia de la teoría comunista entendida como actividad para «mantener la línea del futuro» (Bordiga) o la perspectiva revolucionaria a contracorriente de los períodos contrarrevolucionarios, esto es, la teoría como actividad de reflexión autocrítica de las luchas concretas así como de previsión y preparación de la revolución en actos;
  • el Partido Histórico y mundial como «prefiguración de la sociedad comunista» del futuro en el seno del presente, al calor del antagonismo de clases para la abolición de la sociedad de clases: el «Partido-Comunidad»;
  • la Gemeinwesen entendida como comunidad humana —criticando y superando el esencialismo humanista— donde, una vez desaparecidas las clases sociales y sus antagonismos, el individuo existe realmente y se desarrolla libremente, o sea, entendida como la abolición de la dicotomía individuo/comunidad y, por tanto, como la unidad entre individuación y comunización; y,
  • la dimensión biológica y cósmica de la revolución social o, lejos del primitivismo, la comunidad entre la humanidad junto con su tecnología y la naturaleza o el cosmos en devenir, como uno de sus resultados… un comunismo solarpunk[11] o del futuro.

Todas estas tesis de avanzada de la teoría comunista contemporánea ya se encuentran en Camatte, mejor dicho, en el Camatte comunista, el Camatte adelantado a su época, el Camatte del futuro. Y el futuro es hoy. Por eso, proletarios de aquí y de todos los países: ¡a leer y usar críticamente a Camatte para la lucha revolucionaria de esta época, para la revolución comunista universal del siglo XXI! 


Proletarios Hartos de Serlo
Quito, abril de 2025 y abril de 2026
 
 

***

  

DOSSIER EL DOBLE CAMATTE

1.   [Libro] ¿Quién teme a Jacques Camatte? — Federico Corriente (2020)

2.   [Audios] Jacques Camatte. Entrevista a Federico Corriente — Anábasis (septiembre de 2018): Programa #139 y Programa #140.

3.   [Artículo] Jacques Camatte y el eslabón perdido de la crítica social contemporánea — Federico Corriente (2014)

4.   [Artículo] Reseña de «Invariance» — Francois Danel/Théorie Communiste (2003)

5.   [Artículos] Invariance — Biblioteca de Cuadernos de Negación (2018)

6.   [Texto] Entrevista con Jacques Camatte — Cercle Marx (2019)





Notas 

[1] Albertani, C. (29 de mayo de 2025). Jacques Camatte, Amadeo Bordiga y el futuro de la especie humana. La Jornada. https://www.jornada.com.mx/noticia/2025/05/29/opinion/jacques-camatte-amadeo-bordiga-y-el-futuro-de-la-especie-shumana

[2] Basso, P. (11 de marzo de 2025). «Bordiga será redescubierto como un marxista del y para el futuro». Entrevista con David Broder. El Porteño. https://elporteno.cl/entrevista-a-pietro-basso-bordiga-fue-uno-de-los-ultimos-comunistas-en-desafiar-a-stalin/

[3] Ver Camatte, J. (1972). Bordiga y la pasión del comunismo. Biblioteca de Cuadernos de Negación. https://drive.google.com/file/d/1OL6vyI0v7SMTEsM-z86t0eGT3mqgrWba/view

[4] Por poseer más completitud, precisión y sobriedad, preferimos esta compilación y esta reseña de Biblioteca de Cuadernos de Negación (Rosario, 2018) que la compilación y los prólogos del libro Contra la domesticación: de este mundo debemos salir de Gemeinwesen Comunidad Ediciones (México D.F., 2018). Sin embargo, aquí dejamos su enlace para quien le interese: https://drive.google.com/file/d/1xwLM3obfaQ5y8JWHVLqiqYKrDq6s_oDA/view

[5] Apenas nos sea posible, a todas y cada una de estas corrientes radicales les dedicaremos sus respectivas publicaciones o entradas en este órgano de difusión digital.

[6] «Los obreros vencerán si comprenden que no tiene que venir nadie. La espera del Mesías y el culto al genio, explicables para Pedro y Carlyle, son para un marxista solo míseras tapaderas de la impotencia. La revolución se levantará tremenda, pero anónima.» Bordiga, A. (1953). Por la consigna del anonimato y el antipersonalismo. Fantasmas Carlyleianos en Il programma comunista n° 9.

[7] Ver Kurz, R. (1998). El doble Marx. Marx desde Cero. https://kmarx.wordpress.com/2017/08/03/el-doble-marx/. A saber:

Por un lado, el «Marx esotérico» es el que critica de raíz, y plantea la abolición de, las categorías fundamentales del modo de producción capitalista: trabajo abstracto, valor, mercancía, capital, dinero, salario, propiedad, división social del trabajo, burguesía y proletariado y, por tanto, el que es radical o directamente comunista, antiestatal, antiprogresista y adelantado a su época. Este es el Marx de La Ideología Alemana, los Grundrisse, El Capital y su Capítulo VI Inédito, Los Manuscritos de 1861-63, los Borradores inéditos de La Guerra Civil en Francia y el Cuaderno Kovalevsky, entre otros. El Marx menos leído, discutido, comprendido y divulgado.

El Marx esotérico critica el trabajo, no sólo el capital. La conclusión de esta «crítica categorial» o crítica radical es que para abolir el capital hay que abolir el trabajo y el proletariado como dos polos diferentes y antagónicos de una misma unidad o totalidad histórico-concreta (ver Grupo Krisis [animado por Kurz] (1999). Manifiesto contra el trabajo). En este punto, dirá Federico Corriente (2014), coinciden la crítica del valor y la teoría de la comunización.

Por el contrario, el «Marx exotérico» es el que sólo se enfoca en el desarrollo de las fuerzas productivas para la sucesión unilineal ―y eurocentrista― de los modos de producción y, por tanto, el que no es radical, sino progresista, estatal e incluso socialdemócrata, hijo de las limitaciones y contradicciones de su época. Este es el Marx del Manifiesto Comunista, Discurso sobre el libre cambio, La dominación británica en la India, los Estatutos de la Primera Internacional y la Crítica del Programa de Gotha, entre otros. El Marx más leído y divulgado por el marxismo y sus falsos críticos.

El Marx exotérico critica el capital desde el trabajo como “polo positivo” de la relación trabajo/capital. La conclusión de esta crítica no categorial o no radical es la afirmación del trabajo como “esencia humana” y del proletariado como clase dominante, no su negación y abolición; es decir, lo que la teoría de la comunización denomina «programatismo».

Tal contradicción fundamental dentro de la obra de Marx era inevitable en el siglo XIX, debido al grado de desarrollo del capitalismo, la lucha de clases y la praxis revolucionaria en ese entonces. Por lo tanto, sólo el ulterior desarrollo histórico del capitalismo, la lucha de clases y la praxis revolucionaria ha podido criticarla y resolverla, a saber: entre fines del siglo XX y en lo que va del siglo XXI. Lo que, dicho de paso, demuestra que, con todas sus contradicciones, la obra de Marx es una obra viva por vigente y potente.

[8] Laugier «realiza una crítica muy pertinente al mismo Amadeo Bordiga. Su radicalidad comunista a la hora de cuestionar el valor, el dinero, el mercado, la empresa, etc. no la traslada a la política, a la crítica del Estado ante todo [ya que, en este aspecto, Bordiga no logró romper con el leninismo y, por tanto, con la teoría del “Estado proletario” ni del “partido de vanguardia”]. Es importante tener en cuenta que el capitalismo se sustenta sobre una dualidad, economía y política, con la que tiene que romper conscientemente la revolución comunista.» Ver Grupo Barbaria (2018). El pasado de nuestro ser. Sobre los orígenes de la izquierda comunista, nota 16. https://barbaria.net/2018/05/27/el-pasado-de-nuestro-ser/

Esto permite «la comprensión de que el capitalismo es una totalidad que ha socializado y unificado economía y política, lo que hace imposible pensar una actividad revolucionaria alrededor del dualismo sindicato-partido, etc. Las consecuencias de esto son muy importantes, pues explicaría que el proletariado se constituye en clase y en partido superando ese dualismo, precisamente rompiendo con la paz social y con el sometimiento del proletariado al capital y a sus instituciones económicas, políticas y jurídicas.» Ver Grupo Barbaria (2024). Carta de Lucien Laugier a Werner Cohn del 17 de julio de 1988 sobre la crisis del PCInt en 1971-72 (extractos). https://barbaria.net/2024/09/19/carta-de-lucien-laugier-a-werner-cohn-del-17-de-julio-de-1988-sobre-la-crisis-del-pcint-en-1971-72-extractos/   

Lucien Laugier fue un militante de la izquierda comunista italiana (“bordiguista”) en Francia (Fraction Française de la Gauche Communiste – FFGC), amigo y a la vez crítico de Bordiga. Así que sabía perfectamente lo que estaba afirmando sobre él.

[9] Tras la muerte de Bordiga en 1970, este fue el balance crítico de su obra por parte de Camatte:

«[C]onsideramos que la obra de A. Bordiga, a pesar de su fuerza y grandeza, está obsoleta en el sentido hegeliano-marxista. Él logró una restauración parcial del marxismo, y como tal, hoy en día, aceptar su obra en su totalidad conduciría a un falso absoluto. El trabajo ulterior consistirá en presentar los puntos fundamentales a partir de los cuales se puede progresar en vistas a una reapropiación de la teoría. […]

Lo que nos interesa es comprender su obra en su especificidad, pues posee un carácter original (y, por lo tanto, una importancia innegable) vinculado a un momento bien definido en la historia del proletariado y de la lucha del comunismo contra el capitalismo. Es el representante más consistente de la última resistencia contra el acceso del capital a su dominación real, sin llegar a delimitarla ni describirla rigurosamente; la obra de A. Bordiga, aún inmersa en la posición teórica correlativa a la revolución bajo el dominio formal del capital, sienta ya las bases para la correcta formulación teórica de lo que será la revolución bajo el dominio real del capital, la revolución comunista pura, aquella en la que el proletariado puede negarse a sí mismo inmediatamente. Estas bases se deben a todo su trabajo para restituir la crítica de la economía política en los términos de Karl Marx. Repasó cada categoría una por una y demostró cómo el comunismo se diferenciaba del capitalismo y de los llamados socialismos. Toda su obra está determinada por su visión del comunismo.

Tampoco pretendemos refutar ciertas afirmaciones que el PCInt [Partido Comunista Internacional] extrae de A. Bordiga (por ejemplo, lo que escribió en Le texte de Lénine sur «La maladie infantile du communisme (le gauchisme)», escrito en 1960, que es su peor obra, al igual que el «texto» de V. Lenin es su obra más deplorable) con citas que digan lo contrario. No se trata de elegir un A. Bordiga propio, sino de demostrar que la ambigüedad inherente a toda su obra está vinculada al período histórico en el que vivió, un período completamente dominado, desde la catástrofe de 1914, por la pregunta: ¿cómo ser partido cuando las condiciones históricas son desfavorables? ¿Cómo separarse de la gangrena que asola a la clase y a su vez abogar por la unificación de esa clase?» Ver Camatte, J. (diciembre de 1970). «La izquierda comunista de Italia y el Partido Comunista Internacional». Invariance, serie I, nº 9. https://barbaria.net/2026/02/23/invariance-serie-i-no-9-diciembre-de-1970/

[10] Ver la matización de esta crítica en nuestro escrito posterior al presente: Sobre la contribución de Camatte a la teoría comunista. Una discusión compañera y un balance, que publicaremos en breve.

[11] Solarpunk es un movimiento cultural y un imaginario de la ciencia ficción, de carácter utópico, que proyecta futuros postcapitalistas, cooperativos y ecológicos donde, sobre la base de la posesión común y la desmercantilización de todo, así como también de la producción para la satisfacción de las necesidades colectivas y no para obtener lucro, la tecnología humana —especialmente basada en energías renovables— se integra de manera armónica con los ciclos de la naturaleza. Como horizonte histórico y político, el solarpunk propone relaciones sociales y formas de vida emancipadas y comunitarias en las que humanidad, técnica y biosfera coevolucionan de manera orgánica, equilibrada y bella, al contrario de los futuros (y presentes) distópicos que son catastróficos y horrorosos. Ejemplos populares y gráficos de solarpunk son: la película Nausicaä del Valle del Viento (1984) de Hayao Miyazaki (Studio Ghibli), y la novela Los Desposeídos (1974) de Ursula Le Güin.

30 de diciembre de 2024

[Folleto] CATÁSTROFE CAPITALISTA Y TEORÍA REVOLUCIONARIA

Recibimos y publicamos este folleto elaborado por los compañeros del Grupo Barbaria en mayo del año pasado, debido a que contiene una teoría científica y actual de la catástrofe capitalista y la revolución comunista. Ciencia revolucionaria, pues, que se basa tanto en la concepción materialista de la historia y en la crítica de la economía política de Marx como en el determinismo histórico de Bordiga y, más precisamente, en la teoría de la «inversión de la praxis» y del «partido histórico» de éste último. También se basa en los desarrollos al respecto de la revista n+1 que, a su vez, comprende y expone las leyes y dinámicas de la historia social o el devenir de las sociedades de clases usando el lenguaje de la biología, la química, la física y el álgebra sin perder la pasión del comunismo. Recomendamos su lectura, discusión y difusión, mejor dicho, su uso para la preparación revolucionaria en este siglo. 

¿Determinismo, catástrofe, ciencia, clases, partido, comunismo? Sí. Y también crítica radical en conjunto del positivismo o la ciencia burguesa, del estructuralismo, del posmodernismo, del culturalismo, y, sobre todo, del gradualismo o etapismo socialdemócrata-bolchevique y del voluntarismo e inmediatismo activista de izquierdas. ¿Por qué? A continuación, damos 6 respuestas a modo de invitación para leer el folleto de Barbaria y profundizar en ellas. Respuestas en las cuales nos permitimos agregar algunos aportes críticos a estos compañeros y al mismo Bordiga desde la perspectiva comunizadora: 

1) Porque, al basarse en la depredación sistemática de la corteza terrestre y de la clase trabajadora así como en la revolución incesante de las fuerzas productivas para producir por producir mercancías y acumular por acumular capital, la naturaleza del Modo de Producción Capitalista es contradictoria y catastrófica, lo que hace que él mismo produzca las condiciones de su propia disolución y sustitución por relaciones sociales superiores: el comunismo (p. ej. excedente de tecnologías, alimentos y edificios, proletariado sobrante que el sistema ya no puede mantener y se vuelve “peligroso” para el mismo, cambio climático, guerras y pandemias, revueltas sorpresivas y fuera de control, algunos bienes y servicios que implican cooperación entre iguales y gratuidad, nuevas relaciones humanas, entre otras). Hoy en día, la catástrofe capitalista global está tocando todas sus «cúspides» o límites (económicos, ecológicos, geopolíticos, militares, sociales, culturales, psicológicos, etc.) y mostrando toda su brutalidad. La destrucción del capitalismo no será gradual o de «curva descendente» (como cree la “teoría de la decadencia”), será catastrófica o de caída abismal. En este sentido, la perspectiva revolucionaria es catastrofista. Pero, el capitalismo no se morirá de muerte natural: sólo el proletariado posee el potencial revolucionario de ser su sepulturero, aboliéndose a sí mismo como clase del trabajo/capital y produciendo de manera directa el comunismo o relaciones sociales comunistas.

2) Porque la revolución es un hecho físico, material, históricamente determinado, que se produce cuando las contradicciones estructurales del capitalismo (entre fuerzas productivas y relaciones de producción, entre proletariado y burguesía) se acumulan, se agudizan y estallan catastróficamente; los cambios cuantitativos (crisis cíclicas y cortas, revueltas) devienen cambios o saltos cualitativos (crisis sistémica y larga, revolución); y, sobre todo, cuando existe una «ionización social» o polarización social (antagonismo de clases) donde las «moléculas» individuales del proletariado que, durante los períodos contrarrevolucionarios, se encontraban pasivas y dispersas ahora se activan y nuclean en autoorganizaciones de masas (desde los soviets hasta las asambleas territoriales, en contra y más allá de los sindicatos) que luchan por imponer sus necesidades humanas colectivas sobre las necesidades de valorización y acumulación del Capital y la burguesía, y donde las minorías revolucionarias pueden influir o incidir efectivamente de modo que la clase proletaria actúe como «partido histórico» de la revolución comunista mundial. En síntesis: pérdida de «energía social» y de equilibrio o paz social por parte del capitalismo, caos sistémico, y «autopoiesis» (autoproducción) revolucionaria o movimiento comunizador a la ofensiva. La polarización social es el «ambiente» o el conjunto de condiciones “objetivas” y “subjetivas” favorable para la revolución social, la cual se produce entonces como «una violenta descarga eléctrica» o una tormenta con relámpagos. Este es el núcleo de su teoría científica o de la ciencia revolucionaria.


3) Porque en tales coyunturas o períodos revolucionarios, la conciencia y la voluntad colectivas (las “condiciones subjetivas”) devienen fuerzas materiales que influyen o inciden en toda la sociedad en situación de crisis revolucionaria. He ahí la importancia de las minorías revolucionarias, en tanto que «catalizadores» o aceleradores de la polarización social, y de la teoría revolucionaria, en tanto que reflexión autocrítica de las luchas actuales y actividad de previsión de la revolución futura que ha de devenir inmediatamente práctica durante la misma. He ahí la inversión de la praxis. El «partido histórico» de la revolución social, que lo constituyen a pulso y a saltos las minorías o fracciones revolucionarias del proletariado mundial, es tanto producto como factor de esta inversión de la praxis, históricamente determinada, y no tiene nada que ver con los partidos mal llamados “comunistas” que encabezaron la contrarrevolución bolchevique del siglo XX; antes bien, es su antagonista y sepulturero. El verdadero partido comunista es la prefiguración de la sociedad comunista y, por tanto, es el órgano de la comunidad de lucha proletaria para la abolición del Capital, del Estado y de las clases o el «partido-comunidad» (Camatte y n+1). Es un partido revolucionario que, de manera orgánica y autónoma, trasciende formalismos, estatutos, burocracias, siglas, etiquetas ideológicas y fronteras geográficas. Marx incluso lo llamó «el partido de la anarquía» contra «el partido del orden». Endnotes (revista comunizadora) lo llama «el partido de la ruptura». En este sentido, como proletarios revolucionarios, es vital prepararse para la inversión de la praxis o la ruptura revolucionaria al calor del antagonismo de clases, asumiendo colectiva e internacionalmente tareas organizativas, teóricas, educativas, de propaganda y agitación, de experimentación y propagación de nuevas relaciones sociales (solidaridad, apoyo mutuo, gratuidad, horizontalidad, libertad, organicidad)… y de violencia revolucionaria o tareas insurreccionales cuando la correlación de fuerzas así lo permita y lo exija. 

4) Porque la ciencia revolucionaria no reproduce “los hechos” sociales como si fuesen cosas y de manera “neutral” (por eso es la crítica radical del positivismo), sino que, mediante las categorías de la crítica de la economía política (trabajo abstracto, valor, mercancía, fetichismo de la mercancía, dinero, capital, propiedad privada, salario, etc.) y desde la perspectiva proletaria, explica críticamente las relaciones sociales vivas que existen detrás de esos hechos cosificados y esas categorías, no para su reforma o cambio de forma (no es reformista ni conformista, p. ej. la “redistribución de la riqueza”), sino para la destrucción revolucionaria de su contenido (es antiformista, p. ej. la abolición del valor y del trabajo). Tampoco es una ciencia social “sin sujeto” o que pone a las estructuras como protagonistas de la historia (por eso es la crítica radical del estructuralismo y, de paso, del mecanicismo), sino que comprende y expone la dialéctica real y cambiante entre las llamadas “condiciones objetivas” y “condiciones subjetivas” o entre las estructuras y las agencias de los sujetos. Criticando y superando así tanto al objetivismo como al subjetivismo. Más claro: la historia la hacen los hombres y las mujeres en determinadas condiciones que no son elegidas por ellos, pero que, en cambio, sí pueden subvertirlas o, mejor dicho, pueden producir nuevas condiciones de existencia. Lo cual, por supuesto, involucra tiempo, procesos, contradicciones, conflictos, cambios, varias y diferentes generaciones. Eso sí: teniendo claro que la historia avanza a saltos, no por etapas. Esta es otra manera de explicar la inversión de la praxis y, de paso, comprender por qué aquí se critica radicalmente tanto al gradualismo o etapismo socialdemócrata-bolchevique como al voluntarismo inmediatista y activista de izquierdas, en el que se incluyen el culturalismo gramsciano y el anarquismo ideológico. Por eso Bordiga aclara que el determinismo histórico no es pasividad, sino el conocimiento y la comprensión de las leyes y dinámicas de la historia de la sociedad de clases que, una vez producidas las condiciones favorables por el propio capitalismo y el antagonismo de clases, permite intervenir de manera consciente y efectiva en la misma a fin de abolirla o superarla. Todo esto, por cierto, también implica una crítica radical del posmodernismo, puesto que para esta ideología contrarrevolucionaria que se disfraza de lo contrario y está de moda ya no existen las clases sociales y sus antagonismos ni la verdad científica y crítica de la totalidad histórico-social capitalista, sino que todo lo reduce a “identidades”, “interseccionalidad” y “discursos” o “relatos” a fin de cometer la trampa de Lampedusa: cambiar todo para que nada cambie.

5) Porque, de acuerdo con Bordiga, la ciencia revolucionaria del proletariado es una «ciencia de la especie», ya que sólo el proletariado posee el potencial revolucionario de abolirse a sí mismo como clase del trabajo/capital y a toda la sociedad de clases, produciendo así la comunidad humana real, la sociedad sin clases o la «sociedad de especie». Más aún en estos tiempos de catástrofe capitalista con tendencia suicida a gran escala: Comunismo o Extinción. Por lo tanto, la ciencia revolucionaria, entendida entonces como «el conocimiento de un plan de vida para la especie», es un arma de primer orden de la revolución comunista en el siglo XXI, que será inmediata (sin mediaciones mercantiles ni estatales o sin “período de transición”) mas no inmediatista. Y el partido revolucionario (el partido-comunidad) también, ya que es quien elabora, posee y empuña la ciencia revolucionaria para la inversión de la praxis. Ahora bien, la autoabolición del proletariado implica, de suyo, la autoabolición del partido revolucionario, no su transformación en “Estado proletario”, pues la sociedad comunista es una sociedad sin clases ni Estado, sin fronteras ni mercado o no es.

6) Porque, de acuerdo con Barbaria, hoy en día vivimos en una «época bisagra» entre la contrarrevolución mundial y la revolución mundial, que se caracteriza por el agotamiento de la valorización del valor (crisis del trabajo/capital), por el agotamiento de la larga contrarrevolución estalinista (fracaso y caída del “socialismo real” o capitalismo de Estado de la URSS y todos sus satélites), y por el inicio de procesos de polarización social (revueltas del siglo XXI). Otros talvez dirían que es una época donde “lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer”, en vista de que lo viejo o la contrarrevolución capitalista sigue reinando en medio de su catástrofe y su descomposición, mientras que nuevas revueltas de “los miserables” estallarán en el momento y el lugar menos pensados. Esta época bisagra puede durar varias décadas y sólo el devenir del antagonismo de clases decidirá su desenlace, porque la revolución, aunque históricamente determinada, es una posibilidad y no una fatalidad. Por lo tanto, insistimos en que, como proletarios revolucionarios, es vital prepararse de manera colectiva, organizada e internacional para la inversión de la praxis, esto es, para la revolución comunista mundial, usando la ciencia revolucionaria como arma y así tengan que pasar varias derrotas y varias generaciones para ello. 

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