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6 de diciembre de 2021

Revueltas, Comunas, Revolución y Comunización en el Siglo XXI

Revuelta en Oaxaca-México 2006

«Las rebeliones en Oaxaca y Atenas ponen en evidencia desplazamientos centrales, tanto en la teoría como en la práctica que permiten pensar en algo fundamental: la revolución actualmente no se produce históricamente como parte de la política tradicional; tampoco como el resultado del transcurso acumulativo de un proletariado unificado y fortalecido por su condición de clase (movimiento obrero). La lucha de Oaxaca y Atenas, que surge a partir de la condición fragmentada y desordenada en la que se encuentra hoy día el proletariado, indica su alejamiento de una forma programática como horizonte de la revolución y del comunismo. Más bien, camina en contra de la propia condición proletaria, en contra del proletariado como clase en el capital y como presuposición de su reproducción (Astarian, 2011; Théorie Communiste, 2009; Dauvé y Martin, 2002; Simon, 2011). Los acontecimientos de Oaxaca y Atenas son productos sociales de su propia época. Se inscriben en la tradición de la lucha de clases precisamente porque rompen con lo existente, con su propia historia. A partir de esta visión debemos considerar su relación con la recomposición de la dominación y las formas de la contrarrevolución después de su fin; bajo la luz de sus consecuencias incalculables, bajo la perspectiva que se revela por una de las consignas en las jornadas del diciembre: “Las rebeliones de hoy abren caminos de lucha mañana”. […]

[L]a  corriente  del  Marxismo  Abierto [79] plantea la lucha en términos de negatividad, como luchas-contra  (del  capital)  en  vez  de  luchas-por  (la  democracia).  Esto  es, que la lucha es contra todo lo que suprime, reduce, calcula, programa la creatividad-actividad humana. La relación capital es vista como una contradicción-en-movimiento y la categoría de la clase y la lucha de clases son aquí el corazón del argumento […] [L]a clase trabajadora (proletariado) “es la negación y crisis del capitalismo y, por lo tanto, la negación y crisis de sí misma” (Holloway, 2007: 91).  El  movimiento  negativo  y  antiidentitario es  la  base  de  una  revolución  sin  definición,  sin  nombre;  es decir, una revolución que tiene como contenido la creatividad y actividad humana en condiciones irrestrictas. La potencia de lo común aquí es vista, básicamente, en términos negativos, como flujo de rebeldía-contra. Según John Holloway (2013:13):

El comunizar es el movimiento contra aquello que se interpone en el camino hacia la autodeterminación social de nuestras vidas. Los obstáculos  que  debemos  afrontar  no  son  solo  nuestra  separación  de  los  medios  de  producción,  sino  todas  aquellas  formas  sociales  que proclaman su propia identidad, que niegan su propia existencia como formas y, simplemente dicen: somos.

El concepto de la revolución es entendido esencialmente como rechazo “aquí y ahora” a formas organizativas de lucha que institucionalizan y congelan el flujo de comunizar (al vanguardismo revolucionario, el estadocentrismo izquierdista); es decir, como destotalización de las formas capitalistas (Tischler, 2013).

Desde otra perspectiva, la aproximación del grupo francés Théorie Communiste [80] (y de otros grupos que mantienen cierta afinidad con su análisis, como los Endnotes, Blaumachen, riff-raff, etc.) tiene como su eje central la idea de que la revolución no se puede plantear en términos de organización. A diferencia de la propuesta del autonomismo italiano, la revolución se vuelve una posibilidad cuando  se  produce  en términos  de  un  movimiento  de  comunización.  Aceptan  que  a  través  de  las luchas  sociales  aparecen prefiguraciones negativas que indican los límites de la lucha y potencialmente nuevos modos de ataque por parte del proletariado. De acuerdo con los Endnotes (2010c):

Los que desarrollaron la teoría de la comunización [81] rechazaron poner la revolución en términos de formas de organización; en cambio tuvieron  por  objetivo  comprender  la  revolución  en  términos  de  su  contenido. Comunización implicaba un rechazo a la visión de la revolución como un evento en el que los trabajadores tomen el poder seguido por un periodo de transición: en vez de eso se veía como un movimiento caracterizado por medidas comunistas inmediatas (tales como la distribución gratuita de los bienes), tanto por su propio mérito y como una manera de destruir la base material de la contrarrevolución. Si, después de una revolución, la burguesía es expropiada pero los trabajadores siguen siendo trabajadores produciendo en empresas  separadas,  dependiendo  de  la  relación  con  ese  lugar  de trabajo para su subsistencia e intercambiando con otras empresas, pues significa muy poco si ese cambio es autoorganizado por los trabajadores o tiene una dirección central por un “Estado obrero”: el contenido capitalista sigue existiendo y, tarde o temprano, el papel o la función distintivos capitalistas se reafirmará. Por el contrario, la evolución  como  un  movimiento  de  comunización  destruiría  —dejando de constituir y reproducir— todas las categorías capitalistas: intercambio, dinero, mercancías, la existencia de empresas independientes, el Estado y —más fundamentalmente— el trabajo asalariado y la propia clase obrera.

El  argumento  central  de  los  Théorie  Communiste  (2009,  2010), acerca de la crisis actual, es que para el proletariado se vuelve cada vez más difícil seguir afirmando su posición como clase en el  capitalismo.  Plantean  que  las  prácticas  insurreccionales  no  han llegado a transformarse en algo más que, básicamente, indicar los límites de la propia acción del proletariado como clase. Esta perspectiva, negando el marxismo humanista (acerca de la naturaleza  revolucionaria  de  la  clase  trabajadora),  sugiere  que, mientras las reformas y demandas laborales ya se vuelven inútiles, hay un empuje hacia un momento histórico en el presente donde se abre como posibilidad una ruptura interna en cuanto la acción proletaria pone en disputa su propia condición como clase explotada en el capitalismo. Este es el momento donde se produce lo que ellos llaman divergencia dentro del proletariado acerca de su identidad de clase, es decir, la fragmentación o desaparición de la identidad laboral que determinaba las formas de las luchas anteriores. […]

Revuelta en Atenas-Grecia 2008

Dicha realidad se refleja en las luchas actuales en tres niveles:  a)  Las  luchas  en  la  esfera  de  la  reproducción  aparecen ahora con mayor fuerza en relación con las luchas en los lugares de  trabajo,  b)  las  luchas  sociales  no  surgen  como  luchas  de  un  movimiento obrero masivo, c) los proletarios no definen sus protestas según un programa político revolucionario. El horizonte de la lucha de clases contemporánea no prefigura la victoria de la clase obrera sobre el capital. Lo que recorre a estas luchas no es la aspiración de victoria del movimiento obrero como un contrapeso al desarrollo capitalista; ni el sujeto que lucha emerge como sujeto  revolucionario  homogeneizado.  En  las  ciudades,  hay  una  dinámica  creciente,  producida  fuera  de  la  actividad  productiva, fuera de los ámbitos laborales: luchas a nivel de barrio y contra la represión  estatal,  prácticas  de  autoreducción [84],  movimientos  de  acción  directa  (contra  el  racismo-nacionalismo),  grupos  urbanos  contra  la  segregación  y  guetización,  organizaciones  de  desempleados,  luchas  contra  las  privatizaciones,  cooperativismos,  etc.  La expansión de la condición proletaria, junto con la desconexión del proletariado al empleo, van de la mano con la represión y el control asfixiante del espacio público. Para la gentuza (racaille)[85] de  los  suburbios-guetos  parisinos  que  inició  los  disturbios  en  2005,  para  la  gente  en  las  barricadas  de  Oaxaca,  para  quienes  defendieron al parque Gezi en Turquía, los que se movilizaron en Grecia, España, Nueva York y en muchos más lugares del mundo recientemente, la represión estatal frente a la ocupación del espacio público significaba exactamente esto: “... el espacio público, aunque supuestamente pertenece a todos, en realidad no les pertenece,  nadie  puede  pretender  que  lo  va  a  ocupar.  La  única  autoridad que tiene el derecho de circundarlo es la policía. El espacio  público  es  un  territorio  estatal”  (Aléssi  Dell’Umbria,  2008: 35). La esfera de la reproducción, de los espacios y tiempos fuera del trabajo tienden a ser violentamente controlados y, por lo tanto, crecientemente peligrosos.

En este sentido, mientras hay una multiplicidad de experiencias sociales, en la esfera reproductiva, que están subordinadas  a  la  lógica  capitalista,  la  explosión  de  la  rabia  contra el capital ya no se contiene en los límites de los lugares de producción ni demarca formas sistematizadas de reivindicación, basadas en la experiencia de una clase obrera unificada; como son  las  huelgas  o  las  luchas-basadas-en-demandas  laborales.  En  una  época  en  la  que  el  desempleo  y  la  precarización  del  canon laboral anterior constituyen ya el núcleo de dicha forma; en una época en la que la trabajadora ilegal, “furtiva” es determinante en la condición de la fuerza laboral; las luchas por el salario ya no representan la dinámica del propio conflicto. En este sentido, las “derrotas” del movimiento obrero dentro de la fábrica, es decir, la “derrota” para destruir la máquina capitalista dentro  del  mismo  lugar  de  trabajo  durante  el  periodo  anterior,  indican  que  la  forma  obrerista  de  lucha  fue  esencialmente  una afirmación de la clase que reproduce el capital (clase obrera), negando  al  mismo  tiempo  toda  perspectiva  de  autonomía.  Si  el  movimiento  obrero  fue  el  movimiento  del  trabajo  abstracto  contra el capital (Holloway, 2011: 208), su disputa es en realidad la disputa del trabajo abstracto. Los procesos de rebeldía, como son  las  luchas  de  desempleados,  estudiantes,  mujeres,  contra  el despojo, los disturbios sin demandas, etc., abarcan múltiples condiciones y aspectos de vida que ya están bajo el dominio del capital; demuestran de manera más evidente que la negación del estatus quo supera la esfera de la producción y muchas veces aparece como un movimiento que subvierte la disciplina social en las modalidades capitalistas con una multiplicidad de prácticas sociales. El proletariado está desplegando sus múltiples negaciones “no solo como un sujeto que su trabajo fue explorado sino como enemigo mortal de la dominación en todas las dimensiones espacio-temporales del mundo capitalista” (Trabajadores de la Negatividad, 2005).»

Notas

[79] Ver  los  libros  del  Marxismo  Abierto  I  y  II (2005, 2007) y el libro Negatividad  y  Revolución (2007).

[80] Ver  textos  disponibles  en  la  red  en  su  página  (en  francés):  https://sites.google.com/site/theoriecommuniste/home; además en: http://libcom.org/library/theorie-communiste

[81] La teoría de la comunización, que varía mucho a lo largo de su trayectoria histórica, emerge como tal después de la crisis y la revuelta del mayo de 1968, básicamente por  grupos  franceses  de  izquierda  extrema [izquierda comunista]. El fundamento  teórico  en  las  diferentes aproximaciones consiste en la percepción de la revolución como producción del comunismo sin la mediación de un periodo transitorio (dictadura del proletariado, sociedad obrera); es decir, como revolución dentro de la revolución. El colectivo Troploin insiste en una perspectiva hacia la autoemancipación del proletariado y la centralidad del proletariado como sujeto potencialmente crítico del mundo capitalista. Sin embargo, toma clara distancia del operaísmo italiano, el cual enfatizó más el “ser” revolucionario del proletariado, reduciendo el contenido de la revolución a la autonomía entendida como forma de organización política. Por otra parte, para la revista Tiqqun y El Comité Invisible, la comunización implica un “aquí y ahora”. A través de su principal texto, La insurrección que llega (2007), hacen una llamada a la deserción y al abandono de la sociedad  capitalista  con  el  objetivo  de  que  la  gente  construya redes y lugares como comunas. Para ellos, este punto de partida es el que posibilita la reconstitución del comunismo  dentro  del  capitalismo:  el  commoning,  las  nuevas formas de vida, ya pueden existir desde ahora. […]

[84] Se trata de la negación a pagar todo o parte del precio de gastos públicos (transporte, electricidad) o rentas, préstamos, cuotas, etc. Son prácticas correspondientes a las surgidas en Italia durante los setenta.

[85] Caracterización que utilizó Sarkozy para los habitantes de los suburbios franceses (Le Monde, 11.11.2005).

 

Katerina Nasioka (2017). Ciudades en insurrección. Oaxaca 2006 / Atenas 2008 — Leer / descargar libro completo: http://comunizar.com.ar/wp-content/uploads/Ciudades-en-insurrecioi%CC%80n_WEB.pdf

 

P.D. A la memoria de Alexis Grigoropoulos, joven anarquista que fue asesinado por la policía el 6 de diciembre de 2008. Hecho que detonó la revuelta proletaria en Atenas y otras ciudades griegas.

24 de junio de 2015

Dossier: "Guerra de clases en México: polvorín social y terror democrático"

Guerra de clases en México: polvorín social y terror democrático. -Cuando salir a la calle no es suficiente. -Contra la democracia.

PDF: Dossier…

[…] Oaxaca, Chiapas, Michoacán, Guerrero, Veracruz, Puebla, Baja California Norte[1]; así como otras regiones del confín territorial, han sido ejemplos claros de cómo los antagonismos se hacen evidentes cuando el despojo, la represión agudizada y el reforzamiento de los cercos de miseria, no son más tolerados por los explotados y desposeídos.
Una vez comprendido esto, la paz social ciudadanista y la sumisión, son encaradas y se extienden los conatos de rebelión. El proletariado organiza las necesidades de la lucha durante el desarrollo de la misma: acontece la toma de gasolineras e instalaciones de Pemex (la empresa petrolera en México), bloqueos a supermercados, bloqueos carreteros, expropiación de mercancías a camiones repartidores y regalo de las mismas –todo lo cual genera inmensas pérdidas económicas a los empresarios debido al freno a la libre circulación de mercancías, su sabotaje o reapropiación–, y lo que más sobresale en este acontecimiento: una movilización generalizada del proletariado cuya consigna se materializó en contra de las elecciones, abogando por el boicot a estas mismas.
Se han multiplicado en diversas regiones la quema de urnas electorales, el incendio y explosiones a sedes de todos los partidos, la agitación y la confrontación con las fuerzas represivas (que el Estado trasladó de los cuarteles militares a las calles, para asegurar el buen funcionamiento de la “fiesta democrática”); ante tal disrupción, el Estado desde sus tribunas y a través de sus orates, expone en sus medios de comunicación (con un tono chillón, patético e imbécil) la denuncia a todos los “salvajes y rijosos” que “interrumpen por la fuerza el proceso democrático que la constitución dictamina a través de la soberanía de la patria. Que nadie tiene el derecho de privar a los demás, a las mayorías de la facultad de decidir”. Todo ese conglomerado de patrañas, han sido acompañadas con el reforzamiento de las fuerzas del orden que ahora pululan patrullando todas las calles y a su vez, realizaron la labor de resguardar toda la mierda de urnas, casillas y módulos electorales.
El Estado capitalista y democrático no ha vacilado ni un momento en descargar la metralla y disparar con las tanquetas a todos los encolerizados que se han opuesto al circo orquestado donde impera la inmundicia (las decenas de detenidos, los heridos y muertos en esa jornada represiva dan muestra de ello).
Pero lo cierto es que hoy, poco a poco es más marcada la línea (o mejor dicho, sale a la luz), acerca de quiénes son nuestros enemigos de clase. Y sobre todo, cuáles son las estructuras que mantienen el sistema de dominación vigente. Se trate del PRI, PAN, PRD, MORENA, Partido Humanista, Nueva Alianza, etc. Queda claro que cualquiera de esos partidos (o alguno nuevo que entre a ese juego burgués llamado comicios), no son más que embaucadores y cretinos, simples burócratas a sueldo que buscan ocupar puestos en la maquinaría del Estado, la misma que asesina, encarcela y tortura a diestra y siniestra a todos los rebeldes que escupen en la cara del burgués y confrontan a sus perros guardianes.
Más allá de eso, se desvanece el velo que demuestra que el gobierno y todo el tinglado de ratas detentadoras de las funciones del Estado, son parte del mismo partido del orden, el cual alberga en sus filas a los empresarios, magnates y opulentos que a diario nos explotan mediante el trabajo asalariado o nos echan a patadas para deambular en la precariedad, el desempleo y la supervivencia más vil. […]

Notas:

[1] La momentánea huelga interrumpida de los jornaleros en San Quintín, no pudo ser domesticada con un barato acuerdo en la mesa de negociaciones, por lo que dicha región se mantiene en pie de lucha y lo más importante: pone de manifiesto las contradicciones de clase, desde el hecho que demuestra quienes fungen en cada bando, hasta el cómo la burguesía hace llamados por “la unidad nacional” y “la defensa de la economía”, pretendiendo defender a capa y espada sus intereses, es decir la tasa de explotación sobre su tasa de ganancia. 

24 de mayo de 2015

Tiempo de Ira nro. 3 - Control Total

Recibimos, publicamos y recomendamos: 

Tiempo de Ira. Programa 3 – Control Total


Tercera entrega del programa “tiempo de ira”. En esta ocasión nos ocupamos sobre el tema de la vigilancia y el control que imponen los Estados democráticos con la intención de mantener en orden las relaciones mercantiles y proteger la propiedad privada. Abordamos principalmente el caso de México, en donde desde hace algunos años se han aprobado nuevas leyes que legalizan el espionaje, y refuerzan los sistemas de seguridad (represión) por parte del Estado para contener la lucha proletaria que se ha agudizado. Todo ello es comparado con la cruda descripción que realizó George Orwell en su novela crítica "1984".

Se puede escuchar aquí. 

Más información sobre el programa… Sigue leyendo →

26 de febrero de 2015

[México] ¿Y después qué?

Recibimos, publicamos y solidarizamos:

¿Y después qué?


Nota de Materiales: Nuevamente los perros hambreados de sangre; lo que muchos conocen como policías, hacen de las suyas y nos confirman por qué la frase “la vida no vale nada”, cobra tanto sentido en estos territorios. Después de tanta masacre, degollados, secuestrados por el Estado y encarcelados…  la pregunta es obligada, y hacemos eco de nuestros compas que nos invitan a esta urgente reflexión. Cabe señalar que ya se cumplen cinco meses de lamentos y peticiones de justicia. Los padres de los desaparecidos tienen toda la justificación para llorar esta tragedia, pero todo el conjunto de explotados cuando cae en esas posiciones sólo lo hace como seguidilla del espectáculo orquestado por toda la bola de filántropos y arribistas de la farándula. Es necesario secundar la acción rebelde, la contraofensiva y expandir la revuelta a todos los rincones del país y del globo. ¡En estos momentos se hace urgente!…

Extraído de Antagonismo.net

Y con esta nueva represión en donde hay muerte y encarcelamiento para los profesores de la CETEG [Coordinadora Estatal de los Trabajadores de la Educación de Guerrero] en el estado de Guerrero ¡qué van a hacer los sectores socialdemócratas! ¿Con qué “nueva”  van a salir? ¿Un paro en las universidades, una marcha por la paz y contra la represión? ¿Exigir justicia al verdugo, exigirles que no nos traten tan mal? ¿Y qué va a hacer la dirigencia de la ceteg? ¿Negociar la retirada con el Estado, negociar nuevas plazas, que se les suba el sueldo? Y los más radicales ¿Lucharan por el poder popular, por una nueva asamblea constituyente?

Compañerxs: somos carne de cañon para la socialdemocracia, para los sindicatos, para los partidos políticos, para los movimientos ciudadanos que no piensan en ningún momento cuestionar, ni criticar, ni atacar al sistema en su conjunto, que es el génesis de toda la miseria en la que vivimos.

Compañerxs: exigir más derechos, más libertades, más justicia, menos corrupción…  es querer perfeccionar el sistema de explotación en el que nos obligan a sobrevivir.

Compañerxs: la lucha la tenemos que volver intransigente, sin mediación alguna  con el Estado asesino del proletariado y defensor del capital; sin alianza y sin tolerancia alguna hacia los sectores reformistas, socialdemócratas que no son más que otra arma del capital para perpetuarse y reproducirse.

Compañerxs: Después de la tormenta es mentira que llegue la calma, en esta guerra de clases la libertad es una abstracción al servicio del capital, la paz es sólo para ellos y para nosotrxs la macana, la cárcel y la muerte; compañerxs: ¡o somos nosotrxs o son ellos!

Compañerxs: Vamos más allá de los grupetes de imbéciles socialdemócratas en las universidades. Vamos más allá de la estructura y dirigencia del sindicato. Vamos más allá de las urnas. Vamos más allá de los movimientos ciudadanos. Vamos más allá de los derechos [humanos, laborales, etc. pal caso da lo mismo], de la patria, de la nación, del trabajo asalariado, de esta existencia a la que nos someten.

Compas: SÍ hay un mundo nuevo, pero ese mundo NO puede existir a la par de la dominación capitalista, sí hay otra cosa, la cual se busca y se gana armando la mente y peleando frente a frente contra el sistema desde su raíz y contra todos sus asquerosos frutos.

Nosotros tenemos que decidir:

¡Queremos ser humanos o queremos seguir siendo esclavos!

¡La comunidad humana o la explotación y la miseria!

Proletarios salvajes, región mexicana, donde las calles claman venganza.
Febrero 2014

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4 de diciembre de 2014

[México] Dossier - Posicionamiento comunista anárquico ante los hechos de y después de Ayotzinapa

Recibimos, publicamos y alentamos su lectura, discusión y difusión:
Contenido: 
  • Es inútil pedir justicia a quienes perpetran la masacre; el único camino para detener la barbarie y la miseria en que vivimos es la destrucción total del capitalismo.
  • A toda la socialdemocracia.
  • Apéndices:
    • I. A pulverizar los lastres burgueses. Por una lucha rupturista y revolucionaria.
    • II. El proletariado como clase revolucionaria y antagónica al capital.
    • III. Sobre la quema del metrobús Ciudad Universitaria.
  • Sobre el contexto actual de represión.
  • No hay virtud en el servilismo.

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Dos pequeños gestos de solidaridad revolucionaria internacionalista con lxs hermanxs de clase en México desde Quito-Ecuador (noviembre-diciembre 2014):


Pinta o rayado de unxs compañerxs anarquistas:

14 de noviembre de 2014

México: El proletariado está vivo porque está luchando contra el Estado-Capital. ¡Solidaridad y Fuerza, compañeros!

Recibimos y publicamos:

El proletariado como clase revolucionaria y antagónica al capital


"Estamos por la lucha del proletariado (desde nuestra condición de proletarios) 
por su emancipación y auto-supresión como clase."

Compañerxs:[1]

Nosotros no entendemos las luchas separadas ni las promovemos, no creemos en los sectores, como si estos fueran ajenos en torno a intereses entre unos y otros, no entendemos el empecinamiento de otros compañeros de enfrascarse en tal o cual lucha sectorial, haciéndonos creer que es la “LUCHA”, por ejemplo: los activistas del movimiento estudiantil, los proto-sindicalistas, los militantes de grupos ideológicos como los “anarquistas” y por supuesto, los “marxistas”, sin olvidar a los amantes del movimiento indígena, etc.

¿Entonces, qué entendemos?

Nosotros entendemos que más allá de estas falsas identificaciones sectoriales, estas falsas comunidades que se desarrollan dentro del Capital, este falso parcelamiento social entre los explotados, existe un “sujeto” de la negación a todo los existente, bien real y concreto que se desarrolla en la sociedad capitalista en la que vivimos, como resultado de las condiciones y funcionamiento de esta sociedad de explotación del hombre por el hombre, y este “sujeto” al cual nosotros reconocemos no es otro más que el Proletariado.

Muchos nos dirán que este “proletariado” es un sector más en esta lucha, que no es la única, que debemos apoyar todas las luchas, las de las “amas de casa”, los “indígenas”, los “estudiantes”, etc. Y es aquí cuando verificamos este tremendo error: el hecho de identificar a toda costa al proletariado como sinónimo de “obrero industrial”. Justamente si lo vemos desde esa perspectiva mistificada y fetichizada, sería lógico pensar de esta manera, lo cual muchos grupos izquierdistas así lo retoman y lo reproducen.

¿Pero entendamos, qué realmente es el Proletariado?

El proletariado no es una identidad más dentro de ese mundillo de las identidades “subversivas” (punks-hippies-antifas-estudiantes-obreros-feministas-ecologistas-indigenistas…), el proletariado no es sólo un “sector” dentro de la sociedad burguesa, así como hay tantos otros “sectores” en los cuales los sociólogos al servicio del poder se han dedicado de estratificar y sub-estratificar con el beneplácito de sus amos. El Proletariado no es la “clase baja”, no es sólo “los obreros de la industria”, o los que “trabajan”. El Proletariado del cual nosotros hablamos no es una categoría sociológica ni mucho menos va estar definido en un patético diccionario, antes que todo, el proletariado es un “sujeto” histórico devenido de una relación social bien concreta como lo es el capitalismo, este proletariado no lo caracterizamos dentro de alguna posición al interior del trabajo dividido y subdividido del capitalismo contemporáneo (es por eso que estamos en contra de la identificación proletario=obrero industrial o “clase obrera”). El proletariado desde su definición originaria es todo aquel que no posee los medios de producción (Capital), y por esto se ve en la necesidad de mercar con lo único que posee, su “fuerza de trabajo”, o sea su inteligencia y su músculo y ofrecerlo al servicio de cualquier propietario del Capital, o en su defecto morir de hambre o dedicarse a cosas “alternativas”, como subsistir de limosnas, auto-emplearse, robar, etc. Es esta condición de desposesión frente al Capital que caracteriza al proletariado, y aún más, es la condición de nula capacidad de decisión sobre el mundo y sobre su propia vida lo cual también lo define.

Por lo tanto, en este capitalismo que ha cambiado “mucho”-como dicen todos los posmos- desde aquellas épocas de la primera revolución industrial en Inglaterra, sí, que ha cambiado “mucho” en su intensidad, ramos de explotación y su forma externa de gestión, pero que se mantiene totalmente invariante en su real condición: la de extracción de valor para generar más valor valiéndose de la industria, de los servicios, del mercado, del turismo, de la industria agropecuaria, etc., mediante la única forma que ha tenido a la mano, que es la extracción del “plusvalor” de los desgraciados que se mantienen trabajando en la condición de asalariados. Todo esto, como en aquellos primeros años de la génesis de las relaciones capitalistas, genera una división de la sociedad entre los que poseen medios de producción, que poseen el Capital, y por otro lado los que no poseen nada más que la desgracia de tener que trabajar para los que sí poseen el Capital -y a su vez acrecentar el Capital de los poseedores de éste-, o morir de hambre o dedicarse a la subsistencia. Burguesía y Proletariado, es así como se divide la sociedad en el capitalismo, y aún todos esos estratos y clases supervivientes de las antiguas formas de producción: campesinos, artesanos, etc., no quedan fuera de esas relaciones y por tanto, mientras más el Capital se expande y se arraiga en todas las latitudes del globo, ese tipo de “clases” anteriores tienden cada vez más a su disolución, a entrar en las relaciones capitalistas, ya sea como propietarios de Capital o como desposeídos de éste.

En este sentido nos preguntamos, ¿Cuáles son los intereses de los proletarios?

Estaremos de acuerdo que estos intereses están contrapuestos a los de la burguesía, porque entre más enriquece ésta, más “prospera”, se arraiga y se empodera, el proletariado más se empobrece, se ve obligado a más trabajo -en algunos casos-, o a la ausencia de éste, su “flexibilización”, más carestía, y mucho menos capacidad de decisión sobre su vida y lo que sucede alrededor. Entonces, si este proyecto de la burguesía, que lo niega como ser humano y lo reduce a mero operario de la maquinaria de generación de valor y de instauración del mundo generalizado de la mercancía; lo destruye, ¿qué interés tiene el proletario en que continúe esta realidad del capitalismo? Es por eso que el proletariado, cuando reconoce con cierta claridad esta realidad, es el más interesado en que este estado de cosas llegue a su fin.

Cuando el proletariado, o sea todos esos desposeídos y arrojados al trabajo asalariado, a la vagancia, a la subsistencia, al sin-futuro, reconoce su estado miserable de existencia, sea de forma velada o consciente, tiende a oponerse de varias maneras en contra de lo que ellos se percatan los está explotando y subsumiendo y no les permite vivir una vida como se supone deberían vivir por “derecho”. Es por ello que históricamente la clase proletaria se rebela según sus medios y alcances intelectuales, desde los antiguos incendios y destrucción de máquinas, pasando por la formación de sindicatos y cooperativas, negándose a trabajar, indisciplinándose o llenamente siendo participe de insurrecciones, huelgas salvajes, sabotajes, expropiaciones, actos de disturbios, etc.; demostrándonos claramente que no hay intereses comunes con sus explotadores, sumado a que la lucha entre clases es inevitable, que desemboca de las relaciones de explotación y no por mero capricho inventado por unos ideólogos.

Es por todo ello que hablamos de la “lucha del proletariado” en oposición a todas las luchas sectoriales, porque entendemos a la clase en su verdadera dimensión, en su amplitud, en su historia y sus contradicciones inevitables, no porque la idealicemos y queramos dotarle una cierta capacidad cuasi-mística para la liberación de la humanidad. No, sino que a pesar de su pasividad y alienación crónicas o temporales, el proletariado en su condición frente al Capital, es la total negación de esta sociedad, y que en la práctica, en su cotidianeidad con este mundo, cada vez que le es más presionado, más embaucado y más reprimido lo demuestra, muy a pesar de todos los sesgos nacionalistas, burgueses y religiosos con los cuales se le busca contener.

La lucha de los estudiantes de Ayotzinapa, no es “la lucha de los estudiantes de Ayotzinapa”, sino la misma lucha del proletariado en contraposición a la actual sociedad de muerte y miseria; la lucha de los obreros de alguna empresa, no es “la lucha de los obreros de la empresa tal”, es la lucha del proletariado contra las condiciones de existencia que genera el Capital; la lucha de los pobladores de regiones donde el gran Capital asedia la naturaleza, no es “la lucha de “tal” pueblo contra la constructora “tal” que construirá “tal” infraestructura”, sino la lucha de los proletarios en contra de la depredación y el progreso del Capital[2]; la lucha de los presos, no es “la lucha de los presos”, es la lucha del proletariado en contra de la contención y la reproducción sistemática de la represión, masacre y encarcelamiento de los proletarios en lucha. Sabemos de antemano que ninguna lucha está exenta de debilidades, en tanto que luchas parciales, en tanto que herederas de posicionamientos tímidos e impulsadas de ideologías sin ruptura con el Capital y el Estado, pero esto no quiere decir que en su esencia y en sus momentos más lúcidos, más esclarecedores, no posean todo el contenido a desarrollar por nuestra clase, que es la negación total de esta sociedad. En tanto el proletariado se articula y se clarifica se denota a toda luz este contenido y su práctica subversiva es consecuencia de ello, cuando ya no habla de luchas nacionales, ya no muestra su apoyo a la burguesía ni la pequeña burguesía en sus problemas de gestión, cuando se niega a enrolarse al ejército cuando hay una guerra, cuando se indisciplina contra la democracia y decide no participar en el circo electoral, cuando golpea y escupe en las calles a los políticos y empresarios, cuando deja de ver la tv y leer los periódicos que le dicen que se porte bien y no se rebele, cuando señala a los burgueses y gobiernos de ser cómplices del narcotráfico, cuando lucha por la VIDA en vez de luchar por una “mejor” vida para sí mismo[3].

Por lo tanto, cuando se sigue declarando y siendo adepto de la parcelación, de las variadas “luchas” separadas pero “solidarias” unas entre otras, no es más que caer de nuevo, en la falsa subdivisión de esas luchas como ajenas a la lucha del proletariado, y falsear lo que realmente son: variadas formas en las que el proletariado expone su negación a esta sociedad, que al final de cuentas son causa de la putrefacción de las condiciones impuestas por la hegemonía del Capital y su Estado defensor, donde los actores de estas luchas no son para nada diferentes unos de otros, pues de lo contrario, en lo que acabaríamos sería dividir, sectorizar en base a estéticas, niveles ideológicos, estratos económicos, nacionales, sexuales y ocupacionales a los que en la práctica concreta y dentro de las relaciones de producción capitalistas están y comparten la misma posición de desposesión, explotación y dominación.

Por todo esto no estamos “por una u otra” lucha de los llamados “sectores de la sociedad”, porque entendemos que cada una de estas luchas, las que promueven los proletarios contra las condiciones de existencia y en contraposición de los intereses del Capital, son una misma, más allá de si las encabezan “estudiantes”, “obreros”, “mujeres” o “desempleados”.

No convergemos con las supuestas parcelaciones sociológicas, ni su reproducción ideológica ni en el discurso ni en la práctica.

Estamos por la lucha del proletariado (desde nuestra condición de proletarios) por su emancipación y auto-supresión como clase.

Por el comunismo y la anarquía.

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[1] Si bien aquí utilizamos la “x” para resumir la integración de género, dentro del texto se prescinde de éste, de las “@” y de las adhesiones “-os-as-es” no por una cuestión machista, sino para no crear una sopa de “x”,”@”, etc., que ocasionen una falta de legibilidad, congruencia y claridad en la lectura, por eso utilizaremos el plural común en la lengua castellana, que de antemano en el uso corriente se comprende que se abarca a los dos sexos.
[2] Y aquí no harán falta los críticos que dirán que estas luchas son de los pueblos indígenas, campesinos, etc., y que el término “proletario” a estos sectores ni les queda bien, si proletario lo entendemos por “obrero industrial y citadino”, claro que no les queda, pero si aclaramos que la condición de ser del proletariado es la desposesión de los medios de producción de valor, de Capital, y por ende su enfrentamiento ante esta realidad, ya sea trabajando asalariadamente en las variadas ramas como la industrial, la de servicios, la agropecuaria, etc., ya sea subsistiendo, mendigando o autoexplotándose por no tener capacidad para que el Capital lo utilice como fuerza de trabajo; entonces toda esta gente, como unos dicen “campesina” -aunque ni propietarios sean-, “indígena” -como si realmente importara la extracción sociocultural y racial-, no son más que proletarios del campo, muchos de ellos trabajando de jornaleros, sin propiedad, o con la mínima para autoalimentarse y sobrevivir, o a lo mucho propietarios comunales. Y los pocos que todavía tienen el honor de poseer un buen pedazo de tierra y/o ganado no tardarán en, -uno-convertirse en terrateniente-ganadero o venderle su terruño a una corporación agropecuaria u otro propietario, -o dos-, caer en la pobreza, dejarlas sin trabajar, abaratar su tierra y/o ganado, perderla por extorsión o deudas y terminar en una condición auténtica de proletarización. 
[3] Mejor vida en cuanto a los cánones capitalistas, (mejor nivel económico, una mejor casa, más grande, un auto, etc.)

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¡A los caídos, despertad es hora de levantarnos!

Proletarios y proletarias
“La calma del momento contiene en potencia la insurrección del mañana. La revolución es la consecuencia lógica de los mil hechos que han constituido el despotismo que ahora vemos en agonía. Ella tiene que venir indefectiblemente, fatalmente, con la puntualidad con la que aparece de nuevo el sol para desvanecer la angustia de la noche. Y vais a ser vosotros, obreros, la fuerza de esa revolución.” Ricardo Flores Magón.
Vecina, vecino, tú que te levantas a diario para ir a trabajar, tú que pasas tanto tiempo en el trasporte público, tú qué sabes que cada día alcanza menos el salario, ya de por sí miserable, te preguntas por qué a pesar de tantos sacrificios, limitaciones, deudas, ahorros… todo sigue igual o peor y no le vemos salida a este mundo de humillación, donde nuestra dignidad está cada vez más pisoteada y nuestra vida cada vez más devaluada.

La respuesta, la causa de nuestros males es el Capitalismo, que domina al mundo en nuestros tiempos… pero ¿Dónde está? ¿Quién es? ¿Qué es el capitalismo? No es un señor vestido de traje, no es el presidente de una república, ni mucho menos… el capitalismo está con nosotros todos los días, cerca, en nuestras relaciones sociales mercantilizadas, en el poder que le permitimos tener a los dueños del Capital (burgueses), en cuestiones de dominación que aparentan ser muy simples como el mecanismo de compra-venta….

Nuestro mundo se basa en la sagrada mercancía, en el hecho de que todas nuestras relaciones están objetivadas a partir del hecho de comprar y pagar, de obtener dinero para poder sobrevivir: desde que nacemos hay que pagar el parto, los chequeos, la ropa, los pañales, la leche, todo, y así durante toda nuestra vida, -y si no tenemos para pagar todo ello nos queda la mendicidad, la vagancia, la miseria o la muerte- es entonces y hasta que morimos que pagamos nuestro funeral, la tumba, el cementerio, las flores, etc… Y esto es importante saberlo porque es a partir de nuestra necesidad de obtener dinero para sobrevivir que los que carecemos de la propiedad del capital-medios de producción no tenemos más opción que vender la única mercancía que tenemos -nuestra fuerza de trabajo- a los dueños del Capital, los adinerados, los patrones, la burguesía. Y es ésta, nuestra condición de asalariados y explotados la que nos condiciona como la clase proletaria.

En otros tiempos los regímenes monárquicos y los Estados despóticos administraban la esclavitud de los hombres, en nuestros tiempos este papel lo ha tomado el Estado democrático, cuya labor es legitimar a la clase que nos explota. La democracia es el sistema de leyes que avalan que haya ricos y pobres, patrones y empleados, la democracia es la dictadura del rico capitalista, y las instituciones del Estado son las encargadas para que estas leyes se cumplan. La democracia nos convierte en dóciles-maleables y mansos “ciudadanos”. Es por todo ello que ningún político nos dará las condiciones para reapropiarnos de nuestras vidas, ya que todo político sea de partidos de derecha o de izquierda, “todos” son empleados de la clase privilegiada, ellos sólo son perros lacayos sedientos de poder, dispuestos a todo para mantener las cosas como están, es decir, conservar las relaciones entre oprimidos y opresores.

Negar la democracia es negar nuestra condición de ciudadanos, de sumisos al poder y negar nuestra credibilidad a todo “politicucho” que se burla de nosotros con sus leyes que nos hacen más miserables. Es negar también la dictadura del capitalismo, sistema que exprime nuestras vidas y que mediante nuestro trabajo nos esclaviza a costa del enriquecimiento de unos cuantos patrones y empresarios burgueses.

Compañero, compañera proletaria, no votes, tu voto es la muestra que ellos necesitan para seguir oprimiéndonos, para continuar con el orden actual del capitalismo y la mercantilización de nuestras vidas. Todos prometen y prometen, años y años de democracia y ningún cambio, siempre ricos y pobres. Incluso en los países más democráticos como en Estados Unidos o Inglaterra existe la miseria, existe la explotación y la humillación a nuestros hermanos y hermanas de clase. Mientras continúe el capitalismo como poder totalitario, seguirá destruyendo el mundo, seguirá quitándole las tierras a los campesinos, seguirá asesinando estudiantes, en síntesis los explotados, masacrados, desplazados y encarcelados seguiremos siendo los mismos.

¿Pero acaso entonces ya no hay solución? Sí, si la hay, pero no es mediante sus instituciones ni mediante “políticos héroes”, la única posibilidad para acabar con la explotación y miseria, es la toma de consciencia primero y la puesta en práctica de esa conciencia, organizados, trabajando entre nosotros de manera autónoma, sin ninguna representación, sin ningún líder. Sólo nosotros de manera organizada y enmarcados en la lucha contra todo lo que nos explota, es decir no sólo contra los políticos corruptos o las malas administraciones, sino que también saboteando su lógica democrática, aboliendo nuestra condición de trabajadores esclavizados, sólo así podemos acabar con estas condiciones, enterrando y destruyendo lo que nos destruye.

Es hora compañero, compañera de pasar al frente, asumiéndonos como revolucionarios, entonces acabaremos de una vez y para siempre con la sociedad de clases y todas las formas que nos explotan.

¡Ni políticos ni patrones! ¡Ni dictadura ni democracia!

¡Revolución social! ¡Por el comunismo, por la anarquía!

Proletarios Sembrando Rebelión, México 2014


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A todxs:

Los días 5 y 6 de noviembre en el contexto de la movilización y la protesta de distintos sectores del proletariado(obreros, estudiantes, desempleados) fueron detenidos y procesados penalmente por el democrático sistema judicial mexicano, al menos una decena de compañeros, en el transcurso de las mismas a través de la solidaridad, se consiguió la liberación de los mismos, exceptuando al compañero Luis Fernando Sotelo, detenido en las inmediaciones de insurgentes sur, mientras se llevaba adelante un acto de sabotaje que está completamente inserto en la dinámica general de la lucha de clases, y al que se le imputa la responsabilidad integral de los actos, presentando, entre otros, cargos por ataques a la paz pública, ataques a las vías de comunicación con agravantes, por lo que en estos momentos se encuentra en el juzgado 52 de lo penal en el Reclusorio Sur con la sentencia ratificada del auto de formal prisión.

En prácticas y ejercicios que van de la espontaneidad a la organización (como unidad, y mutuamente determinados) se dieron esfuerzos por recuperar y afirmar formas de lucha que no le son nada ajenos a nuestra clase, como el sabotaje y el boicot atentando directamente a los intereses materiales de nuestros enemigos de clase, a nuestros explotadores y el conjunto de administradores de esta violencia (políticos, empresarios, y los perros que materializan el terror democrático del capital: jueces y policías). Por toda la geografía del país, sectores del proletariado, llevan adelante este tipo de acciones, así en Guerrero, como en Oaxaca, Puebla o el Estado de México: el enfrentamiento con los esbirros del estado, se prende fuego a comisarias, municipalidades y palacios de gobierno, se efectúan piquetes carreteros, se abre paso la expropiación y se boicotean los grandes centros comerciales, ahora en un cínico e hipócrita gesto de un amplio espectro grupuscular del izquierdismo se busca aislar y marginar las acciones que algunos compañeros han llevado adelante en la ciudad de México.

Como sabemos la represión y el terrorismo del estado-capital, se abre paso desde los aparatos ideológicos de estado, jugando un papel esencial los medios masivos de comunicación, desde los explícitamente reaccionarios e imbéciles, como los noticieros televisivos, hasta los denominados medios ciudadanos, democráticos y progresistas (Jornada, Aristegui, Proceso) que se apresuran a generar el consenso de los límites de la protesta pacífica y ciudadana y lo que ignorante y tendenciosamente denominan acciones aisladas de vándalos e infiltrados en la protesta.

La represión del estado nunca espera, es sistemática y estratégicamente desplegada, desde a legislación jurídica, terrorismo que se desenvuelve desde juzgados, tribunales, cárceles, y las muestras explicitas y concretas de violencia del ejército y la policía, tortura, desaparición, asesinato. Esta violencia, es común a todos los explotados, a sangre y fuego, se mantiene la explotación de los trabajadores, se mantiene la libre circulación de mercancías, el estado no necesita que “lo motiven” a reprimir, no busca excusas su carácter es la violencia y el terror.

Los discursos ciudadanos y democráticos contribuyen a la confusión generalizada, al rechazo de nuestra clase que comienza a movilizarse y que es presa de los embates ideológicos nuestros enemigos, que es controlada y diezmada por las ideologías de estos hipócritas grupos de la izquierda del capital, que no cesan de llamar y trabajar por el aislamiento de los compañeros que llevan adelante acciones autónomas. El raquítico análisis de estos grupos, o bien el descarado papel de clase que juegan, a favor de la democracia y la pasividad, se ampara en un pseudodiscurso de realismo político y organizacional, insiste en separar estas acciones como cuestiones voluntaristas, ciegas, desesperadas, apuntalando su perspectiva gremialista, gradualista del desarrollo del conflicto de clases, lo que confirma el terreno de clase en el que se mueven estos grupos, el del estado y el capital.

Pero también afirmamos que el trayecto hacia la constitución de un bloque autónomo del proletariado en lucha no se limita a lo que muchos denominan “acciones contundentes” llevadas adelante por compas que de forma consciente o no apelan a la auto marginación y la autosatisfacción, pero que pese a que no lo conciba sus elucubraciones están insertos en una dinámica general de la lucha de clases. El sabotaje y el boicot, el atentado contra la materialización del dominio de la mercancía, forman parte del abanico de manifestaciones de la lucha del proletariado, pero es un error suponer que es únicamente a partir de estas que puede concretarse la agudización y la generalización de la guerra de clases, y afirmarse la autonomía del proletariado en contra y por fuera de todas las estructuras del estado y el capital.

La lucha del proletariado contra el estado-capital nunca será apegada a la democracia, no será legal, ni ciudadana, por el contrario tendrá que romper tajantemente con estas ideologías de la contrarrevolución democrática del capital; no es gremial, ni gradualista como imponen las mistificaciones del izquierdismo recalcitrante, y para nada se limita a las acciones aisladas de modernos o viejos vanguardistas y especialistas en las armas o “la organización”. La violencia de clase, tanto como la creación de estructuras organizacionales donde fluye el debate y la comunicación donde los proletarios se reconozcan y puedan barrer anquilosadas burocracias, delegaciones y mediaciones, donde desfilan lidersuchos que el día de mañana estarán vendiendo nuestro pellejo como líderes sindicales, o parasitando como democráticos diputados, forman parte de una unidad.

Hacemos un llamado a los compañeros que sinceramente busquen cristalizar una oposición real a lo que hoy nos plantea la lucha de clases, afirmamos que espontaneidad y organización, no son antagónicos, son elementos que van de la mano correspondiéndose dialécticamente. Llamamos a todos los compañeros movilizados y a toda nuestra clase a no bajar la guardia en la guerra de clases, a establecer una estrategia contundente contra la represión y el terrorismo generalizado del estado-capital, que no puede ser otra que la búsqueda por la generalización y agudización del conflicto en el tiempo y el espacio, que la única justicia que puede existir para los compas masacrados en Iguala, para  los presos y procesados en el estado de México, Puebla, Oaxaca, Chiapas, Guerrero, o la ciudad de México, como el más reciente situación de nuestro compa Luis Fernando, es la que podemos hacer combatiendo con todos los medios a nuestro alcance al estado, transcendiendo todo tipo de banderas coyunturales, así como formalismos y estructuras, que nos conducen hacia el desfiladero de la democracia y el ciudadanismo, en contra de los corrales que nos impone la izquierda del capital que buscara inmovilizarnos introduciéndonos el miedo, buscando la dispersión y el aislamiento, desmoralizarnos con todos sus discursos, con su realismo político y sus salidas negociadas.

¡Solidaridad con Luis Fernando Sotelo y todos los presos y procesados de la lucha de clases!

¡Por la continuidad, profundización y generalización de la guerra de clases!

¡Por la autonomía del proletariado, en contra y por fuera de todas las estructuras del estado capital!

Algunas compas
8/11/14