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8 de junio de 2020

[Ecuador] ¡Nuestras Vidas antes que sus Ganancias! ¡Abajo el "paquetazo", el gobierno, el Capital y el Estado!

¡NUESTRAS VIDAS ANTES QUE SUS GANANCIAS!
¡ABAJO EL PAQUETAZO, EL GOBIERNO, EL CAPITAL Y EL ESTADO!

M El nuevo “paquetazo” del gobierno de Moreno-Roldán-Martínez-Romo-Jarrín sólo enriquece aún más a los empresarios y sus políticos, mientras que a la clase trabajadora (que incluye a los informales y los desempleados) nos precariza y empobrece aún más. Es decir, aumenta nuestra explotación y nuestra miseria. Por eso salimos a las calles a protestar.
M Si la gente se enferma y se muere, no es culpa de la gente sino de este gobierno y de las Cámaras Empresariales que, con sus medidas para proteger sus ganancias, nos obligan a salir a las calles a trabajar y a protestar, arriesgando así nuestras vidas. Nos están quitando todo: trabajo, salud, vivienda, educación, etc. También nos están quitando el miedo, hasta que éste cambie de bando social.
M Esta no es “la crisis del coronavirus”. Es la crisis del capitalismo. La crisis sanitaria y económica actual no ha hecho más que desnudar esta cruda y antigua verdad: el capitalismo mata a los explotados y oprimidos, a los proletarios, pero salva a los ricos y poderosos, a los burgueses. Las clases sociales existen. La lucha de clases también y, de hecho, es lo que mueve a la historia y a esta sociedad.
M No conformes con su “ley de apoyo humanitario” para ellos y de nueva esclavitud para nosotros, este gobierno recién aprobó otra ley que permite a las Fuerzas Armadas y la Policía usar armas letales para reprimir la protesta social, a lo que le llama “uso progresivo de la fuerza”. Es decir, no conformes con matarnos de coronavirus, de hambre y de aislamiento, ahora también nos quieren matar a balazos si es que protestamos. Esto no es “fascismo” ni “falsa democracia”. Esto es la democracia, sin comillas: sí, porque en realidad la democracia es la dictadura de los ricos sobre los pobres, de la burguesía sobre el proletariado. El único y gran terrorista es el Estado.
M Si bien los recientes escándalos públicos de corrupción (sobreprecios) por parte de altos funcionarios de este gobierno son indignantes y repugnantes, el problema no es la corrupción. El problema es el capitalismo, sistema que se basa en la desposesión de los medios materiales de vida a la gran mayoría de la población para que una minoría de propietarios y empresarios explote su fuerza de trabajo y acumule capital mediante la producción y la venta de mercancías. La corrupción sólo es un mecanismo secundario de acumulación de capital. “Lícito” o “ilícito”, el enriquecimiento se basa en la explotación.
M Las instituciones, las leyes y las elecciones son inventos y armas de los ricos y poderosos para mantener y legitimar su poder sobre nosotros los explotados y oprimidos. Por lo tanto, no se trata de luchar por la “inconstitucionalidad” de tal y cual ley ni por un “gobierno popular”, porque eso sólo es jugar su juego en su cancha y darles más poder. Entonces, dejemos de luchar por esas migajas del Estado capitalista llamadas “derechos democráticos”. Luchemos por reapropiarnos y poner en común todo lo existente, porque los trabajadores lo hemos producido todo, por lo tanto, todo debería ser nuestro, para todos, sin necesidad de jefes, representantes ni intermediarios partidarios ni sindicales. La emancipación de los trabajadores será obra de los propios trabajadores. Con autoorganización, apoyo mutuo y acción directa.
M Minneapolis y todo EE.UU. arden en llamas. La revuelta proletaria estalla en las entrañas de la gran bestia mundial. Sus detonantes son la violencia policial y el racismo. Pero sus causas son el capitalismo y la sociedad de clases. Por lo tanto, para abolir el racismo y la violencia policial, hay que abolir el capitalismo y la sociedad de clases, allá y en todo el mundo. EE.UU. no es el único país en el cual el proletariado de todas las “razas”, nacionalidades, sexos y edades se vuelve a rebelar en las calles: también hay fuertes protestas en Inglaterra, Alemania, Francia, Grecia, Hong Kong, México, Honduras, Brasil, Chile… Porque los proletarios no tenemos patria, y porque así como se contagia la pandemia del Capital, así también se contagia la revuelta social. Aun así, esta es necesaria pero no es suficiente: para acabar con todos los males que hoy aquejan a la humanidad y la naturaleza, la revuelta ha de criticarse y superarse a sí misma para transformarse en revolución social mundial. Porque sólo ésta puede frenar la actual catástrofe capitalista que nos está matando y regenerar la Vida sobre nuevas bases.

¡EL CAPITALISMO MATA: MATEMOS AL CAPITALISMO!
¡AUTOORGANIZACIÓN, APOYO MUTUO Y ACCIÓN DIRECTA!
¡REVUELTA Y REVOLUCIÓN! ¡COMUNISMO O EXTINCIÓN!

Unos proletarios cabreados de la región ecuatoriana
por la revolución comunista y anárquica mundial  

Quito, 8 de junio de 2020


Agradecemos su difusión

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Esta volante en las calles de Quito durante la marcha del 8J:


Esta volante en Indymedia Ecuador

Esta volante traducida al inglés por Malcontent Editions

29 de marzo de 2020

Covid-19: homicidio del capital

Personas confinadas, hospitales y UCIs que no dan abasto, residencias convertidas en morgues; fábricas de cerveza o de motores de avión abiertas, obras nuevas en calles vacías, jardineros en los parques, transportes públicos llenos de trabajadores; militares que vigilan, guardias civiles que detienen e imponen multas, policías que hacen redadas a inmigrantes en las plazas…
Estos días asistimos a una aceleración de nuestros tiempos históricos. El coronavirus no inventa nada, es una pandemia causada por la lógica del capital, y que a su vez acelera la crisis sistémica del capitalismo. Nos parece importante hacer un pequeño balance de la catástrofe que estamos viviendo.
Lo que preocupa a todos los gobiernos es la salud de la economía nacional y no la de las personas. Por eso al inicio todos banalizaron el virus, decían que en abril todo el mundo se habría olvidado de él, insistían en seguir con la vida normal: la de la producción y circulación mercantil, la de los trabajos y los consumos, la de manifestaciones como el 8M o la de eventos futbolísticos. Todo va bien en el reino de la mercancía, nos decía Ada Colau cuando insistía en celebrar el Mobile World Congress.
Los gobiernos solo toman medidas cuando se encuentran desbordados, desde Pedro Sánchez a Conte, de Xi Ji Ping a Boris Johnson e incluso Donald Trump. Lo que les mueve no es la salud de las personas sino la preocupación de que la expansión del virus quiebre la producción y circulación de las mercancías. Lo que les preocupa es que arrastre su mundo, el mundo del capital, a un colapso inmediato por la muerte de millones de personas. Por eso el gobierno de España no detiene algunos sectores de la producción hasta que se contabilizan más de 6.000 muertos oficiales (El País, nada sospechoso de anticapitalismo, reconoce que los muertos reales son muy superiores). Y, por supuesto, habrá que devolver la jornada laboral a las empresas hasta la última gota de nuestra sangre.
Gobierne quien gobierne, todos actúan del mismo modo, con las mismas preocupaciones y objetivos: defensa de la economía nacional, presencia policial y militar en las calles para frenar las previsibles revueltas sociales, despidos colectivos, créditos a las empresas y otras medidas en las que todas las facciones políticas coinciden. Reina el estado de alarma, los móviles son geolozalizados para controlar nuestros movimientos, los policías en la calle ponen más de 180.000 multas y casi 1.600 detenidos en el Estado español. Todo esto bajo el gobierno democrático del PSOE y Podemos y no de los presuntos fascistas de Vox. No hay mal absoluto dentro del capitalismo: el mal absoluto es el capitalismo. Todos los partidos no son sino gestores de la catástrofe capitalista: no hay mal menor por el que votar.
Es importante entender estas lecciones de cara al futuro. No solo ante la catástrofe humana que estamos sufriendo, mucho más mortífera en Nou Barris que en Sarria, en Vallecas que en La Moraleja, sino a la que está por venir. No estamos todos en el mismo barco. Ensalzan al personal sanitario al mismo tiempo que lo tratan como carne de cañón para que se infecte sin medios de protección. Salvan la economía nacional y el funcionamiento de las empresas a costa de un endeudamiento masivo por parte del Estado. Endeudamiento que se verá acompañado de una caída brutal del PIB en los próximos meses y que habrá que pagar en forma de subidas de impuestos, intereses de la deuda, recortes masivos de salarios y despidos. El futuro inmediato es el de una agudización de la crisis del capitalismo, el de la aceleración de una catástrofe que vendrá de la mano de revueltas y rebeliones masivas como las de 2019. Como las que se intuyen en los trabajadores que se niegan a continuar su producción de muerte en las fábricas italianas, españolas, brasileñas o norteamericanas.
Vivimos tiempos históricos y en tiempos históricos es importante tomar determinaciones históricas. El futuro ya está escrito, y será el de una lucha a vida o muerte, un conflicto de clase, un combate de especie, entre la humanidad y el capital. Preparémonos con claridad y determinación.
29 de marzo de 2020
barbaria.net

[Chile] 29 de marzo: por la continuidad de la lucha anticapitalista


Actualmente vivimos un momento histórico: se agudiza la crisis del capitalismo mundial, que se revela visiblemente como lo que siempre ha sido, es decir, una catástrofe para la humanidad y la naturaleza. La burguesía y sus Estados han mostrado en diferentes regiones como combatirán desde ahora en adelante todo intento de rebelión: con ejércitos en las calles, estados de sitios y represión tecnológicamente organizada.

La revuelta proletaria en la región chilena se mantuvo ininterrumpida por más de 5 meses, y solamente se ha detenido, por ahora, debido a la crisis sanitaria actual producto de la propagación del COVID-19. En este contexto, el Estado que hace poco nos mutilaba, torturaba, violaba, asesinaba, y encarcelaba, nos amenaza con el desempleo, el hambre y la posibilidad de morir en la cama de un hospital colapsado. Tal es la naturaleza histórica del Capital y el Estado: elige la ganancia por sobre la vida.

Rafael y Eduardo Vergara Toledo, entre otrxs revolucionarixs, formaban parte de una ofensiva anticapitalista en el momento en que el Capital allanaba el terreno para instaurar su dictadura democrática. Hoy, en esta fase decisiva de la historia, la juventud combatiente de la región chilena y de diferentes partes del mundo se han unido para luchar contra la barbarie capitalista y a los Estados que la perpetúan. Si hay hoy una revolución posible, ésta se manifestará como la única alternativa realista ante la devastación que amenaza a la humanidad y a la vida entera sobre la tierra.

En la normalidad suicida, en la revuelta y en la pandemia nuestro programa sigue siendo invariantemente el mismo: ¡Abolición de la sociedad de clases!

¡Guerra Social contra el Estado y el Capital!
¡Nuestras vidas antes que sus ganancias!
¡Libertad a todxs lxs presxs de la revuelta proletaria!

Santiago de Chile, 29 de marzo de 2020