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24 de mayo de 2020

Sobre la Protesta Internacional de Repartidores en Ecuador: resistencia proletaria en medio de la pandemia y la precarización

Un proletario desempleado y cabreado de la región ecuatoriana
Publicado en Fever - Lucha de clases bajo la pandemia el 23 de mayo de 2020 

El 22A (22 de Abril) fue el Paro Internacional de Repartidores de Glovo, Uber Eats, Rappi y otras Apps de servicio de entrega de comida a domicilio. Participaron trabajadores de Ecuador, Argentina, Perú, Costa Rica, Guatemala, México y España. Esta protesta es importante y significativa porque es el símbolo y el síntoma de la reactivación de la lucha del «proletariado intermitente global»[1] (que incluye al proletariado migrante, como es el caso de los trabajadores venezolanos en Ecuador) en tiempo de pandemia y crisis del Capital mundial; es decir, del proletariado precario del sector servicios luchando contra la catástrofe capitalista generalizada (sanitaria, económica, política, social, civilizatoria) del siglo XXI. Esto, desde la revuelta proletaria mundial del 2019, que se vio interrumpida por el coronavirus hasta la fecha, ya que “la guerra contra el coronavirus” de los todos los Estados y empresas del planeta en realidad es una guerra contra el proletariado.

Por su parte, El 1A (1 de Abril) fue la Huelga Internacional de Alquileres: no pagar arriendo y seguir viviendo en el mismo lugar. Considerando que la mayoría de la población no tiene vivienda propia, por lo cual debe arrendar para poder tener un techo donde vivir; y que, a causa de la cuarentena, no puede salir a trabajar o ya está sin trabajo ni ingresos como para pagar el arriendo. Entre esta fecha-hito de lucha proletaria y la otra (el 22A), en varios países ha habido plantones de trabajadores despedidos, cacerolazos desde las ventanas y los balcones, “teleprotestas” de trabajadores impagos, huelgas salvajes en fábricas, motines en cárceles, saqueos a supermercados. Pero también ha habido nuevas medidas de austeridad y brutal represión estatal por parte de los gobiernos de derecha y de izquierda por igual. En suma, abril 2020 parece ser el mes de la reactivación de la lucha de clases real a nivel mundial en tiempos de crisis, pandemia y cuarentena globales.

Hecho que, a pesar de mi pesimismo actual, lo veo con buenos ojos, por ser un síntoma de posible reanudación –y esperemos que intensificación– de la revuelta proletaria internacional. Porque si se agudiza la catástrofe, entonces que también se agudice la revuelta cuando se levante la cuarentena y todo el odio de clase acumulado de los proletarios salga y estalle con fuego en las calles contra los ricos, sus políticos y sus perros guardianes (como ya se ha hecho sentir, por ejemplo, en los suburbios de Beirut, Atenas, París, Santiago de Chile y Guayaquil[2]).

En este contexto internacional, Ecuador es uno de los países con uno de los peores brotes de Covid-19 en todo el mundo: los más de 870 muertos (confirmados por coronavirus) en las últimas semanas hasta la fecha, principalmente en la ciudad de Guayaquil, lo atestiguan en forma de tragedia. Y el New York Times afirma que la cifra real de muertos es siquiera 15 veces más alta (13 050 muertos) que la cifra oficial reportada por el gobierno.[3] También es una tragedia moderna el despido intempestivo de más de 4 500 trabajadores durante las últimas semanas[4] (según cifras oficiales, lo que quiere decir que la cifra real es más alta). A lo que se suma la reducción de la jornada laboral y del salario de los trabajadores públicos, privados, formales e informales. Frente a tal masacre sanitaria y económica por parte del terrorismo patronal y estatal en este país, los proletarios ya han respondido con algunas protestas (de trabajadores de la salud contagiados, obreros despedidos, docentes impagos, repartidores superexplotados…).[5]

En el caso concreto de los más de 4 000 repartidores de comida a domicilio a través de plataformas digitales[6] (trabajadores informales del sector servicios, el cual es un sector privado de la economía), éstos son una parte del 46% de la “población económicamente activa” en situación de subempleo que existe en el Ecuador (según el propio Instituto Nacional de Estadísticas y Censos-INEC); y, su salario es lo que Marx, en el Tomo I de El Capital, denominó un «salario por pieza» o «salario a destajo»: la tarifa que les pagan por cada entrega realizada. So pretexto de la emergencia sanitaria y económica, bajo el discurso empresarial y gubernamental de “todos debemos arrimar el hombro para sacar el país adelante”, los dueños y patrones de estas empresas tercerizadoras de servicios de transporte de alimentos (y medicinas) les redujeron de $ 1 a $ 0.30 la tarifa o el pago por cada entrega, es decir les redujeron el 70% o casi las tres cuartas partes de su salario a destajo. Y en cuarentena les hacen trabajar más por menos dinero, por ejemplo, haciendo “entregas colectivas” en lugar de entregas individuales pero cobrando lo mismo. En otras palabras, contra este sector del proletariado del siglo XXI también aplica la clásica e invariante medida del Capital en situación de crisis para compensar la caída de la tasa de ganancia: aumentar la tasa de explotación de la clase trabajadora y, por tanto, la tasa de plusvalía.

Los repartidores no son, pues, “superhéroes”, como rebuznan los medios burgueses de comunicación masiva: son trabajadores superexplotados que, en tiempo de coronavirus, pasan todo el día trabajando en las calles (a diferencia de los teletrabajadores) y, para colmo, sin que las empresas les provean material de bioseguridad (mascarillas, gafas, guantes, gel antibacterial, etc.). Exponiéndose así a contagiarse de coronavirus y luego a tener que cuidarse y curarse como bien o mal puedan, ya que no tienen seguro de salud ni público ni privado para ser atendidos médicamente. En pocas palabras, se encuentran en situación de riesgo laboral y vital. Debido a estas precarias y criminales condiciones de trabajo y de existencia impuestas por el Capital transnacional y local, es que decenas de repartidores protestaron el 17 de abril (paro nacional) y el 22 de abril (paro internacional) en Quito.

«¿Qué hacen las empresas que se benefician del trabajo de lxs repartidorxs para garantizar su seguridad y derechos laborales? El gerente general de Glovo Ecuador, mediante una entrevista realizada por Telerama afirmó que lxs glovers han sido dotadxs de material de seguridad e higiene por parte de la empresa, esta afirmación fue rápidamente desmentida por la comunidad Glovers de Quito. A esto se suma que están obligadxs por la empresa a realizar entregas grupales. Es decir, se hacen dos o más entregas, que son cobradas  individual y completamente a lxs usuarixs; mientras que se les paga por la realización de un solo pedido más un supuesto bono de 0,30 ctvs a lxs repartidorxs. Estas condiciones fueron denunciadas durante un Paro Nacional, convocado el 17 de abril del 2020. […]
A nivel internacional, las principales exigencias de lxs trabajadorxs son el aumento del 100% en el monto por pedido realizado y la entrega de elementos de seguridad e higiene por parte de las empresas. Y ¿cómo se vivió el Paro Internacional en Ecuador? En la mañana del 22 de abril en las afueras de la tienda Glovo, ubicada al norte de la ciudad de Quito, se concentró un grupo de repartidorxs, llevaban mochilas de Glovo y Rappi; y es que la mayor parte de trabajadorxs de delivery tienen cuentas para trabajar en dos o más plataformas, de esta manera aseguran ingresos para sostener su vida. Mientras tanto, unxs glovers con marcadores, hojas de papel bond y papelotes escribían consignas y exigencias para visibilizar las razones del paro, y las pegaban en las afueras de la tienda. 
Otrxs colocaban sus maletas en la puerta principal de la tienda para evitar el despacho de pedidos. Había quienes hablaban con sus compañerxs, para explicarles la necesidad de parar; así algunxs reconocen la necesidad de parar para conseguir derechos, pero no pueden parar porque viven al día. Si un día no trabajan no pueden llevar el sustento a sus familias. A la larga, la solidaridad y la vivencia compartida permiten que entre lxs trabajadorxs se deje de repartir mientras se apoya a que quienes verdaderamente no puedan parar, continúen con el trabajo.
En esa mañana, lxs portavoces del Paro fueron entrevistadxs por los medios, dejando claro que la lucha por los derechos no tiene bandera, que se encuentran juntxs para pelear por condiciones dignas de trabajo y que no se puede sostener más la esclavitud a la que las empresas de app de delivery someten a sus trabajadorxs. Así mismo anunciaron que la lucha será a largo plazo, y que lo inmediato es garantizar el 100% del pago de los repartos que realizan y la entrega de equipos de bioseguridad necesarios en tiempos de pandemia. Su horizonte a largo plazo es que se reconozca la autonomía real de lxs trabajadorxs con las apps o que se lxs registre como trabajadorxs en relación de dependencia con todos los beneficios de ley. Ese es un debate que aseguraron debe llevarse en conjunto, tomando decisiones por el bien de todxs lxs trabajadorxs de reparto. 
En el transcurso de la jornada, se juntaron más repartidorxs a la protesta; llegaron en grupo, en medio de pitos y gritos de “luchamos juntos por nuestros derechos”. Algunxs Glovers se encargaron de preparar la ruta de la caravana que recorrió de norte a sur la ciudad para visibilizar la presencia de lxs repartidorxs y mostrar a la ciudad que su trabajo es esencial para sostener la cuarentena, pero que también es fundamental que cuenten con ingresos justos y seguridad. 
Al poco rato, la Policía Nacional apareció y haciendo uso del usual poder patriarcal y clasista, notificó a lxs repartidorxs en voz autoritaria, que tienen prohibido, por el estado de emergencia en el que se encuentra el país, aglomerarse y estacionar sus medios de trabajo en el lugar. Advierten que si no se mueven serán multadxs e incluso podrían apresarlxs por desacato a sus órdenes. La mayor parte de repartidorxs tomó su medio de transporte y en caravana se movió. Sin embargo, la policía no satisfecha con desalojar a lxs trabajadorxs, lxs siguió y en un cruce de dos vías principales de la ciudad (Gaspar de Villarroel y Shirys), lanzó de improviso y en contravía, un patrullero y dos motos contra la caravana de repartidorxs motorizadxs. Lxs motorizadxs lograron esquivar con maromas este acto violento, y continuaron su camino hacia el sur de la ciudad.»[7] 

Es interesante anotar que los repartidores motorizados protestaron de manera organizada y, al mismo tiempo, de manera espontánea y autónoma, es decir sin intermediarios sindicales ni partidarios –al menos en Ecuador–. Relevando a unos compañeros en el trabajo y comunicando a otros compañeros la medida de hecho ese día. Para lo cual, usaron las llamadas “redes sociales”: WhatsApp, Facebook, etc. Por ello, este es un ejemplo concreto de lucha autónoma, acción directa, asociacionismo proletario y solidaridad de clase por parte de trabajadores precarios, superexplotados y migrantes del siglo XXI, con “nuevas demandas” (aparte de exigir que les paguen mejor) como son las condiciones de bioseguridad contra el coronavirus, y que, tanto para su trabajo diario como para sus protestas, usan las NTICs (nuevas tecnologías de información y comunicación) y se organizan en red. Si su lucha es intermitente, es porque su condición laboral y material en la vida cotidiana es intermitente.

También hay que señalar que, a pesar de haber sido una protesta pacífica, la policía no se hizo esperar ese día y desalojó a los trabajadores que protestaron a las afueras de la empresa Glovo Ecuador. Obligando a los repartidores a improvisar y hacer una caravana motorizada de norte a sur de la ciudad. Acción que recibió el apoyo simbólico y en “redes sociales” por parte de cierta parte de la población. La policía como siempre protegiendo el sacrosanto orden de la esclavitud asalariada y la circulación de mercancías (principalmente, de la mercancía-fuerza de trabajo) para que los empresarios sigan acumulando ganancias y poder, en tiempo de economía de plataformas digitales, precarización laboral generalizada y pandemia. Un hecho ciertamente ilustrativo de la «esclavitud digital», el «Estado distópico» y el fetichismo de la mercancía: en una palabra, de este sistema de alienación, explotación, opresión y muerte pero, al mismo tiempo, de la precaria resistencia proletaria contra el mismo.

Cabe agregar que en Ecuador no es la primera vez que los repartidores protestan. En agosto y en noviembre de 2019 también realizaron protestas por el tema de la tarifa por entrega (su salario encubierto), es decir dos meses antes y un mes después de la Revuelta de Octubre del año pasado en este país. Por lo tanto, es posible que en la próxima revuelta social también estén presentes los compañeros repartidores, porque ya han sido los protagonistas de un paro nacional e internacional de su sector y su rama en lo que va de este año.

Viéndola en perspectiva, aquí y en todas partes la lucha de los repartidores de comida a domicilio a través de Apps es todo un símbolo del proletariado precario del sector servicios y su lucha reivindicativa bajo el capitalismo informático y financiero transnacional en tiempos de crisis catastrófica y de virtualización y aislamiento sociales. Como diciendo que los proletarios no son cosas ni números, sino que son seres humanos que quieren vivir frente a tanta muerte y tanta miseria. Y, al mismo tiempo, como diciendo también que le temen al desempleo y al hambre tanto como a la enfermedad y la muerte. Pero sobre todo, en los actos, interrumpiendo temporalmente la “nueva normalidad” laboral y social del Capital. Por ello, más allá de sus reivindicaciones puntuales y gremiales, la lucha de los repartidores es una lucha por cuidar su vida y un contraataque directo a la economía capitalista, precisamente porque ésta se basa en la ganancia sobre la vida.

También es un símbolo de que si el suyo es un “trabajo esencial en medio de la precarización y la pandemia” o de “primera línea” en el actual confinamiento social, no sólo es porque la comida es vital para todo el mundo en cuarentena y siempre, así como porque si ellos no transportasen comida otros (los clientes de “clase media” y  “clase alta”) no la podrían comer. Sino esencialmente porque la clase trabajadora es la clase explotada que sostiene a toda la sociedad capitalista con su trabajo, pero también es la clase antagonista del Capital que se rebela contra su condición de clase explotada porque el trabajo enferma y mata (literalmente en estos momentos de pandemia). En síntesis, esta lucha es un símbolo de que el proletariado es la contradicción viviente entre el “trabajo digno” y el rechazo del trabajo asalariado.

Sólo la lucha de clases real que se está reactivando a nivel mundial resolverá en la práctica histórica y social esta contradicción, tanto en esta lucha particular como en todas las demás luchas de todos los sectores del proletariado; y dirá si el movimiento que anula y supera el estado cosas actual –el comunismo– vuelve a ser o no un movimiento real y un “fantasma” que recorre el mundo capitalista hasta su total transformación revolucionaria. Radicalizando y generalizando o no las actuales luchas reivindicativas del intermitente proletariado mundial. Tensionando, rompiendo y saltando o no sus propios límites y contradicciones como clase de y, al mismo tiempo, contra el Capital.

Quito, 29 de abril de 2020
  


[1] «Lo que de hecho se expande explosivamente por el mundo son los precarios, los intermitentes globales, los superfluos que comprenden una parcela importante del nuevo proletariado, especialmente en los servicios. Y es ese el fundamento estructural de lo que vengo denominando esclavitud digital. Proletarios que, exactamente por estas condiciones, también se rebelan.» Ver Antunes, Ricardo (2019). “El nuevo proletariado de servicios, valor e intermitencia: la vigencia (y la venganza) de Marx” en Revista Herramienta N° 62, Año XXIII, Invierno de 2019, Buenos Aires-Argentina. Disponible en: https://herramienta.com.ar/articulo.php?id=3079
[2] Ver El Comercio (27 de abril de 2020). Tres motos de la Policía fueron quemadas durante disturbios en operativo en Guayaquil: https://www.elcomercio.com/actualidad/motos-policia-quemadas-disturbios-guayaquil.html
[3] Ver The New York Times-América Latina (23 de abril de 2020). El número de muertos en Ecuador durante el brote está entre los peores del mundo: https://www.nytimes.com/es/2020/04/23/espanol/america-latina/virus-ecuador-muertes.html
[4] Ver El Comercio (21 de abril de 2020). ¿Cuál es el impacto del covid-19 en los trabajadores de Ecuador: teletrabajo, rebaja salarial, despido intempestivo?: https://www.elcomercio.com/actualidad/ecuador-coronavirus-despidos-intempestivos-teletrabajo.html
[5] Ver Proletarios Revolucionarios (15 de abril de 2020). Breve análisis crítico de las últimas medidas económicas del gobierno de Moreno “para enfrentar la emergencia sanitaria” y de su “Programa Ecuador Solidario”: http://proletariosrevolucionarios.blogspot.com/2020/04/breve-analisis-critico-de-las-ultimas.html; y, en este mismo blog, 22 de Abril de 2020: Paro Internacional de Repartidores:  https://proletariosrevolucionarios.blogspot.com/2020/04/paro-internacional-de-repartidores-22.html
[6] Ver El Telégrafo (9 de noviembre de 2019). Tres plataformas generan 4.100 empleos: https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/economia/4/plataformas-digitales-repartidores
[7] Ver Valencia, Belén (24 de abril de 2020). Trabajo de reparto: trabajo esencial en medio de la precarización y la pandemia. La Tecla-R. Quito. Disponible en: http://www.latecla-r.com/2020/04/24/trabajo-de-reparto-trabajo-esencial-en-medio-de-la-precarizacion-y-la-pandemia/ Ver también Hidalgo, Kruskaya y Valencia, Belén (2019). “Entre la precarización y el alivio cotidiano. Las plataformas Uber Eats y Glovo en Quito”, en Friedrich Ebert Stiftung Ecuador FES – ILDIS. Disponible en: http://library.fes.de/pdf-files/bueros/quito/15671.pdf


24 de septiembre de 2019

EXARCHIA [ATENAS]: OCUPACIÓN POLICIAL Y RESISTENCIA ANARQUISTA

¡Solidaridad internacionalista con Exarchia, epicentro de la revolución social mundial!

EXARCHIA EN ESTADO DE ALERTA













En pleno centro de Atenas, en el barrio de Exarchia —referente de movimientos anarquistas en todo el mundo—, existen decenas de edificios ocupados, muchos de ellos son los hogares de cientos de personas migrantes y refugiadas que quedaron atrapadas en Grecia debido al Reglamento Dublin III. En estos edificios, personas de todas las edades y distintas nacionalidades que quedaron fuera de los sistemas de protección gubernamentales han creado comunidades basadas en la autogestión y el trabajo cooperativo para sobrevivir y desarrollarse. Niños y niñas crecen entre asambleas semanales, entre culturas e idiomas distintos, bajo las normas del respeto y la convivencia pacífica. Personas europeas colaboramos desde la horizontalidad, trabajando con ellos y ellas, aportando lo que está en nuestras manos para mantener esos microuniversos al margen del sistema.

A principios de julio, el partido conservador Nueva Democracia ganaba las elecciones en el país heleno. Su líder, Kyriakos Mitsotakis, se proponía, entre otras reformas para endurecer las condiciones de migrantes y refugiados, “limpiar” el barrio de Exarchia. No han pasado ni dos meses y el barrio ya está sufriendo ataques y desalojos. Las activistas que allí residen denuncian que el propio gobierno destroza el barrio y después toma fotos para justificar las intervenciones. El pasado lunes, 26 de agosto, por la mañana, los squats de Spirou Trikoupi 17, Transito 15 y Gare, eran brutalmente evacuados.

Sobre las 5:00h a.m. la policía entraba en Trikoupi rompiendo las puertas del squat. Las personas del equipo de seguridad que vigilaban la entrada esa noche no pudieron hacer nada contra la avalancha de policías armados que subían piso por piso. Mientras ascendían, ordenaban a gritos que todo el mundo saliese de sus habitaciones. “Una de las mujeres que se encargaba de la seguridad empezó a temblar y no podía moverse”, explicaba un afgano que vivió el desalojo, y añadía: “Tenían pistolas en sus manos y parecía que estuviesen arrestando a criminales”. Comenzaron a destrozar objetos y mobiliario, a tratar a la gente con violencia, hasta el punto de que empujaron a una niña y le rompieron un diente. Reunieron a todo el mundo en la zona común, separaban a los hombres y mujeres que estaban solas de las familias y sobre las 8:15h se las llevaban en bus a la comisaría de Petrou Rali.

La conciencia social que desarrollan las personas refugiadas que habitan los squats supera la de muchas personas europeas que viajan como voluntarias a colaborar en Atenas. La capacidad crítica, la rabia contra las injusticias que les atraviesan, el empoderamiento del que son partícipes en comunidad, no tiene medida. Otro compañero, también afgano, que no fue detenido explicaba “es el momento que estábamos esperando, necesitamos ayudarles, tenemos que mostrarles cómo de fuertes somos, de lo contrario todo lo que hemos hecho será en vano”. En un contexto como este, no hay diferencia entre refugiadas y activistas, todas lo somos y todas actuamos unidas.

Tras tres horas en la comisaría, alrededor de 140 personas desalojadas seguían en la sala de espera sin haber recibido ningún tipo de información. En un momento dado, la policía empezaba a chequear la documentación de todas y a anotar sus datos, pero después de eso, todo el mundo seguía en el mismo lugar sin noticias.

Al medio día, cada persona recibía un plato de pasta para comer, pero si querían agua tenían que pagar 50 céntimos. Pasaban las horas y las niñas y niños empezaban a estar cansados, hambrientos, sedientos, sin espacio ni intimidad para dormir. Nadie sabía a qué estaban esperando, por qué estaban allí, hasta cuándo ni qué iba a pasarles. Ninguna persona externa podía acceder a esa sala de espera, ni siquiera para llevarles alimentos, agua o ropa. A las 22h, las personas documentadas fueron trasladadas a un alojamiento temporal a las afueras de la ciudad, sin comida ni agua, donde tampoco podía acceder ninguna persona externa; mientras que las no documentadas fueron directamente detenidas.

LOS MOVIMIENTOS SOCIALES NO DESCANSAN

La colaboración y la respuesta social es tan instantánea, que incluso algunas de las personas sin documentación fueron escondidas en el momento del desalojo y consiguieron salir. El sentimiento de unidad entre personas tan diversas no habría podido generarse sin la existencia de los squats y movimientos de solidaridad de Atenas.

Mientras las cerca de 140 personas eran retenidas como delincuentes en la comisaría, el resto de activistas se coordinaban. La principal tarea: informar. Una red de solidaridad internacional se articulaba para que nada de lo que sucede en Atenas y en Exarchia sea silenciado. Varias publicaciones de Facebook del squat Spirou Trikoupi 17 sobre el desalojo fueron eliminadas, pero las compañeras volvieron a publicarlas una y otra vez. Se convocó una concentración de urgencia en Notara, otro squat del barrio, para manifestarse en contra de la represión policial, las mentiras, la violencia y los desalojos.

Sin embargo, las acciones llevaban mucho tiempo preparándose. Kyriakos Mitsotakis prometió a sus votantes que antes de que acabase su legislatura, se tomaría un café en la plaza de Exarchia. Con esa simpleza, el líder de Nueva Democracia desafiaba a todo un barrio antiautoritario y a quienes colaboraron en convertirlo en un hito internacional. Con esas palabras se mofaba de las revueltas estudiantiles que iniciaron la resistencia antifascista en 1973 contra la dictadura de la Junta de los Coroneles, y también se reía del joven Alexandros Grigoropoulos, asesinado por un policía en 2008. Una muestra de poder, autoridad y prepotencia que fue suficiente para que los movimientos anarquistas comenzaran a prepararse.

El gobierno anunció a la prensa un plan para desalojar en 15 días un total de 23 okupas en Exarchia, 12 de los cuales albergaban refugiados e inmigrantes y otros 11, colectivos anarquistas. Entonces, diferentes grupos y casas okupas de Atenas se reunieron durante horas, dando forma a un nuevo colectivo más global, para debatir el modus operandi de una gran embestida. Se barajaron todo tipo de escenarios, tantos que era imposible preparase para todos. Por suerte, Exarchia siempre ha estado lista para resistir, pero la colaboración internacional es fundamental.

“NO PUEDEN DESALOJAR UN MOVIMIENTO”

Los movimientos anarquistas a nivel mundial ya están conectados, coordinando la ayuda necesaria para evitar que Exarchia deje de ser el epicentro revolucionario. Además, personas que, sin formar parte de colectivos tan organizados, quieren echar una mano, también se movilizan para denunciar los ataques al barrio, demostrando que los y las compañeras que se encuentran allí, no están solas, y que, como gritan sus consignas “somos semillas” y “no pueden desalojar un movimiento”.

En menos de 24h desde que comenzaron los desalojos, activistas que colaboramos allí durante mucho tiempo, personas refugiadas que pasaron por Atenas y que actualmente residen en otros países europeos, centros sociales y colectivos de diferentes partes del mundo hablábamos y nos manteníamos al corriente de las novedades para poder contarlo, siempre en concordancia con lo que las compañeras de Atenas nos transmitían y nos pedían.

Empezaba diciendo que la solidaridad está en crisis, no porque no la haya, sino porque parece que hay otra fuerza mayor encargada de eliminarla. Sin embargo, la resiliencia también se aplica a las acciones solidarias. La cooperación y la lucha social es agotadora en cuanto a que requiere de mucho tiempo para la planificación, toma de decisiones, división de tareas, etc. pero trabajar en equipo tiene la ventaja de permitir turnos de descanso muy necesarios que hagan que la fuerza no se debilite. El autocuidado en movimientos tan amplios es indispensable.

En Atenas ha comenzado una batalla, al igual que en el Mediterráneo, en el Amazonas, en México, en Argentina, y al igual que se llevan librando durante años en Palestina, Siria o Yemen, entre otras muchas zonas de conflicto. Sin embargo, allá donde haya violencia y represión, habrá resistencia y movimientos que traten de frenarlas.

Últimamente, en occidente, las ideologías machistas, racistas, xenófobas… fascistas, en resumen, parecen estar cobrando fuerza y las disidencias están siendo cada vez más castigadas. Por esta razón, es necesario visibilizar las resistencias, las acciones comunitarias, cooperativas y solidarias que se mantienen vivas, así como colaborar en la medida de lo posible con ellas. Como afirman las compañeras de Atenas: “¡No pasarán!”.

Por: "Eva Serós Quintero", Psicóloga Social y Activista
31 de Agosto de 2019


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Anarquistas defendiendo Exarchia en las calles: fotos y video

Ver actualización de noticias de los hechos en curso en Exarchia en: Agencia de Noticias Anarquistas (página de facebook)

12 de abril de 2016

[Europa] Sobre campos de "refugiados-inmigrantes" y atentados terroristas

Recibimos y publicamos:

SUS GUERRAS. NUESTRAS MUERTES



El tratado firmado por la UE y Turquía para mandar a miles de refugiadas al matadero y convertir los centros de acogida en centros de detención ha puesto en el lugar que le corresponde a la civilizada y democrática Europa. Ha quedado claro que todos los tratados internacionales, todas las declaraciones universales, todos derechos y libertades que dice defender y representar, no son más que papel mojado que sacan a relucir solo cuando les interesa. Ante este panorama, pedir la abolición del tratado, anunciar querellas criminales, medidas legales o apelar a los derechos humanos de poco sirve, ya que este tratado no es más que la consecuencia de una guerra que nadie quiere parar por lo rentable que resulta, y las refugiadas no son más que la escoria que desprende el negocio de la guerra. Todos los gobiernos de la UE son responsables de esta aberración. Desde Rajoy a Merkel, desde Hollande a Tsipras. Todos se han posicionado, como no podía ser de otra manera, en contra de la vida y la dignidad humana. Ninguno, sea del color que sea, se librará ya de acarrear a sus espaldas una gran carga de cadáveres, por más explicaciones que nos den y disculpas quieran vendernos. Los más que oportunos ataques en el aeropuerto y el metro de Bruselas han acabado con la sesgada repercusión mediática que estaba teniendo lo que algunas han llamado “el tratado de la vergüenza”. Tras estos ataques, el discurso belicista se ha desatado, hasta el punto de que el primer ministro francés ha declarado que “estamos en guerra”. Los medios de propaganda nos bombardean con horas y horas de noticias lacrimógenas, de imágenes morbosas y de dudoso buen gusto, mientras gobiernos y tertulianos biempagados nos instan a elegir uno de los dos bandos, uno de SUS bandos. ¡Por supuesto que estamos en guerra, claro que hay dos bandos.! Por un lado está el bando de quienes ponemos las muertas, ya sean en los bombardeos de Siria o en los trenes de Madrid… En las ruinas de Irak, en los campamentos saharahuis o en las manifestaciones en Turquía…. En las aguas del Estrecho,en el metro de Bruselas o en las calles de París… En las montañas del Kurdistán o en la valla de Melilla. Ya sean las mujeres asesinadas por el terrorismo machista, las muertas por disparos de la policía en EEUU o las desahuciadas que se quitan la vida en España… Las normalistas en México o las moradoras de ese cementerio en que se está convirtiendo el Mar Mediterráneo. El otro bando es el de quienes se benefician de todas estas muertes, el de quienes se lucran con la guerra, el de quienes revientan miles de vidas por el bien de la economía. Que no traten de engañarnos, no es una guerra entre la civilización y la barbarie, es una guerra entre los intereses de los ricos y las vidas de todas las demás. La guerra significa beneficio. Por cada gota de sangre aumenta un céntimo las arcas de la industria armamentística; por cada muerta suben las bolsas en todo el mundo. La sangre es dinero. No basta con avergonzarse por un tratado, ni sentir lástima desde comodidad de la impotencia, debemos tomar partido de una vez por todas. Debemos emprender todas las acciones colectivas que seamos capaces de llevar a cabo para tratar de acumular fuerzas contra la sinrazón capitalista. Nos quieren obligar a elegir un bando, pues bien, nosotras elegimos hacer todo lo posible para parar esta guerra y todas las demás. Elegimos luchar por acabar con todas las vallas y las fronteras impuestas por su lógica egoísta. Elegimos luchar por tumbar este sistema en el que la vida humana no tiene absolutamente ningún valor y donde lo único que importa es el beneficio económico. Ante la barbarie y la muerte que impone el Capitalismo nosotras elegimos imponer la vida. Nos quieren obligar a elegir un bando, nosotras ya hemos elegido…

¡¡¡NI VALLAS NI FRONTERAS!!!
¡¡¡NI GUERRA ENTRE PUEBLOS NI PAZ ENTRE CLASES!!!

Xixón, marzo 2016

[Extraído de Valladolor]

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A propósito de los sucesos de París

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