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11 de enero de 2025

EL GRAN TERRORISTA ES EL ESTADO CAPITALISTA. O EL ESTADO COMO MAFIA

Sobre la desaparición forzada de “los 4 de Guayaquil”

La reciente desaparición forzada ―léase secuestro, tortura y asesinato― de los 4 niños y adolescentes afroecuatorianos de un suburbio de Guayaquil, y la inmediata acción legal por parte de las Fuerzas Armadas del Ecuador a favor de la impunidad de los 16 militares culpables de la misma, es un CRIMEN DE ESTADO, porque el Estado capitalista es criminal. Es TERROR DE ESTADO, porque el Estado capitalista es terrorista. ¿Igual de terrorista que los GDO (Grupos de Delincuencia Organizada) o las mafias a las que tanto dice “combatir”? Sí, y peor aún, porque EL ESTADO ES LA MAFIA DE LAS MAFIAS… A continuación, basándonos en un texto clave de Jacques Camatte ―Sobre la organización (1972)―, desarrollamos algunas precisiones sobre este ABC conceptual de la crítica radical de la sociedad burguesa, tanto contra la derecha como contra la izquierda del Capital que andan ladrando al respecto.

Imagen tomada de Facebook

 1.  ESTE CRIMEN DE ESTADO NO ES EXCLUSIVO DEL GOBIERNO DE DERECHA DE NOBOA. Los gobiernos de Lasso y de Moreno también aplicaron terrorismo de Estado (para aplastar las revueltas de junio de 2022 y de octubre de 2019, respectivamente). El gobierno progresista de Correa también criminalizó y reprimió (Molleturo, Dayuma, etc.). El gobierno de derecha de Febres Cordero también desapareció gente (hermanos Restrepo, militantes de izquierda, etc.). Las dictaduras progresistas del Gral. Rodríguez Lara y del Triunvirato militar también lo hicieron (masacre obrera de Aztra en octubre de 1977, etc.). Lo mismo los gobiernos de Velasco Ibarra, Ayora, Tamayo (masacre obrera del 15 de noviembre de 1922), Alfaro, García Moreno, etc… En fin, TODOS LOS DIFERENTES GOBIERNOS DE LA REPÚBLICA DEL ECUADOR HAN COMETIDO CRÍMENES DE ESTADO. ¿Por qué? Porque EL GOBIERNO, YA SEA DE DERECHA YA SEA DE IZQUIERDA, SÓLO ES EL BRAZO, MEJOR DICHO, EL “TENTÁCULO” EJECUTIVO Y DE TURNO DEL “PULPO” DEL ESTADO, ENTENDIDO COMO LA RED CENTRALIZADA DE INSTITUCIONES DE DIVERSO TIPO DESDE LA CUAL SE ADMINISTRA DE MANERA PERMANENTE LAS RELACIONES CAPITALISTAS DE PRODUCCIÓN Y REPRODUCCIÓN SOCIAL, INCLUYENDO LA ADMINISTRACIÓN DEL MONOPOLIO DE LA VIOLENCIA DE LA CLASE EXPLOTADORA SOBRE LA CLASE EXPLOTADA PARA MANTENER LA “PAZ SOCIAL”.

 

2.    EL ESTADO NO ES “NEUTRAL” NI “SOMOS TODOS” NI DEBERÍA “PROTEGERNOS” Y “GARANTIZAR DERECHOS”, como lloriquean los socialdemócratas. El Estado es: la junta que administra los negocios comunes de las diferentes fracciones de la burguesía (desde la agroindustria y la banca hasta el narcotráfico) + el monopolio de la violencia de los explotadores sobre los explotados a través de sus aparatos represivos (fuerzas armadas y policía: “chapas y milicos, sicarios de los ricos”) + el monopolio de la decisión de la clase dominante sobre la clase dominada a través de sus aparatos propiamente políticos (gobierno y parlamento) y legales (tribunales y juzgados) + los aparatos ideológicos (instituciones educativas y medios de comunicación) de la dominación de clase + los servicios públicos (algunos ministerios y empresas públicas) para administrar la reproducción de la fuerza de trabajo, del Capital y del orden social burgués. Todo esto es lo que realmente conforma la llamada maquinaria estatal, entendida como la institucionalización central de las relaciones sociales y de poder capitalistas. Por consiguiente, ESTE CRIMEN DE ESTADO NO ES UNA MUESTRA DE LA “DESCOMPOSICIÓN MORAL DE LAS FUERZAS ARMADAS”, SINO DEL TERROR DE ESTADO O DEL EJERCICIO DE SU MONOPOLIO DE LA VIOLENCIA. A su vez, EL TERROR DE ESTADO NO ES “FALTA DE DEMOCRACIA” NI “FASCISMO”, sino un aspecto consustancial de la misma, porque la democracia en realidad es la dictadura social normalizada y legitimada del Capital a través de su Estado. LA DEMOCRACIA ES UNA DICTADURA DE CLASE: LA DICTADURA DEL EMPRESARIADO SOBRE EL PROLETARIADO. EL ESTADO ES INSEPARABLE DEL CAPITAL: ES EL ESTADO DEL CAPITAL, EL ESTADO-CAPITAL, EL ESTADO CAPITALISTA O EL ESTADO BURGUÉS. NO EXISTE NI PUEDE EXISTIR OTRO ESTADO EN LA SOCIEDAD ACTUAL. Por tanto, el Estado también es inseparable del mercado, mejor dicho, de la sociedad mercantil generalizada que es la sociedad capitalista: muy al contrario de lo que rebuznan los neoliberales (mal llamados “libertarios”), “LA MANO INVISIBLE DEL MERCADO” NO FUNCIONA SIN “EL PUÑO DE HIERRO DEL ESTADO” Y VICEVERSA.

 

3.   Este CRIMEN DE ESTADO Y DE LESA HUMANIDAD también responde a la CRIMINALIZACIÓN DE LA POBREZA. ¿Por qué? ¿Porque los ricos odian a los “mugrosos” pobres? Es más profundo que eso: EN EL CONTEXTO ACTUAL DE SU CRISIS CATASTRÓFICA, PARA SEGUIR SOBREVIVIENDO, EL CAPITALISMO DESTRUYE TODO LO QUE YA NO PRODUCE VALOR: tecnologías, edificios, alimentos, ecosistemas… y personas. Más precisamente, EL ESTADO BURGUÉS DESTRUYE AL PROLETARIADO SOBRANTE Y RACIALIZADO DE LOS SUBURBIOS, SIN IMPORTARLE SI DENTRO DE ÉL HAY NIÑOS Y ADOLESCENTES, YA SEAN LOS DE UN SUBURBIO DE GUAYAQUIL O LOS DE ESE GRAN SUBURBIO QUE ES GAZA. El Estado-Capital no tiene piedad ni ética, porque su razón de ser es proteger de manera violenta la dictadura social de la valorización del valor sobre las necesidades y las vidas humanas, violando incluso sus propias “leyes constitucionales” y “derechos humanos”.

 

4.    ¿“NARCO-ESTADO” O ESTADO-MAFIA? ESTADO-MAFIA O EL ESTADO COMO MAFIA DE LAS MAFIAS. No sólo porque, tanto en Ecuador como en otros países de todo el mundo (Colombia, México, El Salvador, EE.UU., Italia, Albania, Rusia, China, Nigeria, etc.), el Estado trafica drogas (dentro de cajas selladas de banano) en puertos y aduanas con la participación de empresarios, banqueros, militares, policías y jueces… No sólo porque a veces hace negocios millonarios con los GDO y otras veces da bala y cárcel a algunos de sus miembros, en una suerte de espectáculo o show mediático llamado “conflicto armado interno”… No sólo por eso, sino fundamentalmente porque, de acuerdo con Jacques Camatte, DESDE SUS ORÍGENES HISTÓRICO-MUNDIALES (LA ÉPOCA DE LAS PRIMERAS EMPRESAS COMERCIALES Y EL ESTADO ABSOLUTISTA) Y MÁS AÚN DESDE LA ÉPOCA DE LA DOMINACIÓN REAL DEL CAPITAL SOBRE EL TRABAJO Y LA SOCIEDAD ENTERA (POST-SEGUNDA GUERRA MUNDIAL), EL ESTADO CAPITALISTA ES UNA MAFIA, UNA BANDA, UN «GANG» O UN «RACKET» QUE, AL IGUAL QUE EL DINERO, CUMPLE LA FUNCIÓN DE «EQUIVALENTE GENERAL» O MEDIADOR ENTRE MAFIAS PARTICULARES. DE MODO QUE LA SOCIEDAD CAPITALISTA SIEMPRE HA SIDO UNA SOCIEDAD GOBERNADA POR MAFIAS EMPRESARIALES QUE COMPITEN ENTRE SÍ Y CUYO MEDIADOR ES EL ESTADO-MAFIA.

 

«No sólo el Estado se alquila a gangs [mafias] empresariales, sino que se convierte él mismo en un gang (racket). No obstante, siempre desempeña un papel de mediador. […]

El Estado como equivalente general apareció, en su forma pura, durante la época de florecimiento de la ley del valor, en el período de la producción mercantil simple. Bajo la dominación formal del capital, éste último aún no domina la ley del valor, por lo que el Estado media entre éste y los restos de los demás modos de producción subsistentes, así como con el propio proletariado. En esta época, además, el sistema de crédito no está lo suficientemente desarrollado, y no ha engendrado al capital ficticio a gran escala. El capital todavía tiene necesidad del rígido patrón-oro. Tras el paso a la dominación real del capital, éste crea su propio equivalente general, que no puede ser rígido, como lo había sido durante el período de la circulación simple. El propio Estado tiene que perder su rigidez, y se convierte en una banda mediadora entre los diferentes gangs, entre la totalidad del capital y los capitales particulares. 

En el ámbito político asistimos a la misma transformación. El comité central de un partido o el núcleo de una agrupación cualquiera desempeñan el mismo papel que el Estado.»

―Jacques Camatte & Gianni Collu (1972), Sobre la organización: las mafias (dentro y fuera del Estado) y el Estado como mafia

 

Imagen tomada de Facebook

HOY EN DÍA, EL NARCOTRÁFICO SÓLO ES LA CARA MÁS VISIBLE Y MONSTRUOSA DE LA NATURALEZA MAFIOSA DEL CAPITAL Y, POR TANTO, DEL ESTADO MUNDIAL HISTÓRICO, ya que se ha convertido en una rama muy rentable y poderosa de la economía política global capitalista; lo que quiere decir, que esta rama económica “ilegal” hoy da más ganancia y poder que otras ramas económicas “legales”. Por eso lo “ilegal” no puede funcionar sin lo “legal” y viceversa: la única ley que manda en la sociedad burguesa es la ley del valor, mientras que el dinero es su verdadero dios al que se le ofrendan en sacrificio millones de vidas humanas cada año. Y es que tanto al Estado capitalista ―a través de sus sicarios uniformados: los militares y los policías― como a los carteles de la droga ―verdaderas empresas transnacionales― no les importa asesinar de la forma más cruel y sanguinaria a niños y mujeres con tal de lucrar y dominar a la sociedad, sobre todo en estos tiempos de catástrofe generalizada y descomposición del capitalismo. Mientras más cruel y sanguinaria, más poderosa es tal o cual mafia: la realidad actual es peor que cualquier película de terror y de “gore”. En este contexto, EL ESTADO ES, POR ASÍ DECIRLO, MÁS MAFIOSO QUE LAS PROPIAS MAFIAS EMPRESARIALES DEL NARCOTRÁFICO Y SUS GRUPOS DE DELINCUENCIA ORGANIZADA (GDO). SIN EMBARGO, A DIFERENCIA DE ESAS MAFIAS, UNA CLAVE DEL PODER DEL ESTADO RESIDE EN OCULTAR O INVISIBILIZAR QUE ES LA GRAN MAFIA Y QUE, POR ESO MISMO, PUEDE MEDIAR CON LAS OTRAS MAFIAS COMO “JUEZ Y PARTE” USANDO “CUELLO BLANCO”.

 

5.     Por su parte, tanto sin son electoralistas como si no lo son, las organizaciones de izquierda que dicen combatir al sistema también terminan reproduciendo la lógica mafiosa del Estado-Capital a pequeña escala o en la “sociedad civil”: tanto por sus programas o banderas de lucha ―“toma del poder”, “redistribución de la riqueza”, reformas varias, tales o cuales derechos y libertades democráticos, reconocimiento y “reparación de daños”, etc.― como por sus relaciones internas y externas ―organizacionismo o la obsesión por “organizar al pueblo”, jerarquías, dominación, pugnas de poder, grupusculismo, competencia con otras izquierdas, calumnias o “funas”, ajustes de cuentas, etc.―. De hecho, según Camatte, «toda forma de organización política obrera ha desaparecido. En su lugar, lo que hay son bandas enfrentadas en una competencia obscena, auténticos rackets rivales en su cháchara, pero idénticos en su ser. […] Así pues, el capitalismo es el triunfo de la organización, y ésta adopta la forma de la banda».[1]  De esta manera, LAS ORGANIZACIONES DE IZQUIERDA REPRODUCEN AL ESTADO-MAFIA Y A LA DOMINACIÓN REAL DEL CAPITAL COMO RELACIÓN SOCIAL EN SU CONJUNTO. NO SON LA SOLUCIÓN, SON PARTE DEL PROBLEMA. EL REFORMISMO Y EL ORGANIZACIONISMO DE IZQUIERDA TAMBIÉN SON PARTE DE LA CONTRARREVOLUCIÓN CAPITALISTA.

 

6.     ¿Cuál es, entonces, la solución revolucionaria al problema del Estado? ¿Cambio de gobierno o un “gobierno popular” mediante elecciones? No, porque ya demostramos que todo gobierno, sea de derecha sea de izquierda, sólo administra temporalmente y de forma diferente el Estado burgués y la dictadura social del Capital sobre los explotados y oprimidos. ¿“Más Estado”? No, porque decir “más Estado” es decir más Capital; por tanto, más explotación, dominación y represión de la burguesía sobre el proletariado, compensadas con esas migajas que son las libertades y derechos democráticos, incluyendo la “justicia” y la “reparación” para con los desaparecidos y sus familias. Esto aplica también para “otro Estado” o un “Estado de nuevo tipo”, llámese “obrero”, “socialista”, etc., mediante la “toma del poder”, porque en el “socialismo real” las relaciones capitalistas se mantuvieron intactas y sólo cambiaron sus administradores: capitalismo de Estado o capitalismo “rojo”. En uno u otro caso, el Estado sigue siendo el guardián del desarrollo y la contrarrevolución capitalistas. Muy por el contrario, LA SOLUCIÓN REVOLUCIONARIA ES LA DESTRUCCIÓN DEL ESTADO JUNTO CON LA DESTRUCCIÓN DE SU BASE MATERIAL QUE ES EL CAPITAL (ENTENDIDO COMO RELACIÓN SOCIAL), el valor, el mercado, el trabajo asalariado, el dinero, la propiedad privada, las clases sociales, las fronteras nacionales, las “razas”, etc.

 

7.    Ahora bien, dado que el Capital gobierna al Estado ―nunca viceversa― y que el Estado no es una cosa que se puede tomar y cambiar de dirección como un timón (típica ilusión o mentira socialdemócrata), sino que es la institucionalización central o el “resumen oficial” de la sociedad burguesa, LA DESTRUCCIÓN DEL ESTADO SÓLO ES POSIBLE MEDIANTE LA DESTRUCCIÓN DE TODAS LAS RELACIONES SOCIALES CAPITALISTAS Y, AL MISMO TIEMPO, LA CREACIÓN DE RELACIONES SOCIALES COMUNISTAS Y ANÁRQUICAS. ESTA ES LA CLAVE DE LA DESTRUCCIÓN REVOLUCIONARIA DEL ESTADO. TAMBIÉN ES CLAVE NO REPRODUCIR LAS LÓGICAS DEL ESTADO ENTENDIDO COMO MAFIA ―Y DE LAS OTRAS MAFIAS O “RACKETS” EN GENERAL― A PEQUEÑA ESCALA DURANTE EL PROCESO DE LUCHA DEL PROLETARIADO REVOLUCIONARIO AUTOORGANIZADO EN FORMA DE PARTIDO-COMUNIDAD PARA ABOLIR LA SOCIEDAD DE CLASES, empezando por autoabolirse como clase para autoproducirse como comunidad humana real. Proceso revolucionario en el cual se trata, pues, de CREAR Y UNIFICAR COMUNAS ANTIESTATALES AL CALOR DE LA INSURRECCIÓN HASTA CONSTITUIR LA COMUNA MUNDIAL. ¿Dictadura del proletariado? Al igual que Théorie Communiste, a este proceso revolucionario preferimos llamarle «dictadura del movimiento social de comunización»: dictadura antiestatal e internacional en la cual se desintegrará al Estado, al Capital, a la burguesía y al proletariado, y, en cambio, se integrará o unificará a la humanidad como especie.[2]  Partiendo de la base de APROPIARSE Y TRANSFORMAR TODOS LOS MEDIOS MATERIALES PARA DECIDIR, PRODUCIR Y SATISFACER LAS NECESIDADES COLECTIVAS YA SIN INTERCAMBIO MERCANTIL NI DINERO. Y haciendo del tiempo libre y del desarrollo de todas las potencialidades y relaciones humanas de/entre los individuos la nueva “medida” de la riqueza social. SOBRE TAL BASE, LA COMUNA CUIDARÁ CON RESPONSABILIDAD, AMOR Y LIBERTAD A LAS Y LOS NIÑOS DE TODOS LOS “COLORES” COMO SI FUESEN SUS HIJOS O SUS HERMANOS, NO LOS DESAPARECERÁ A LA FUERZA COMO HOY LO HACE EL ESTADO. 

 

8.     Evidentemente, en el actual período histórico donde todavía predomina la contrarrevolución mundial, hablar de destrucción del Estado y de sociedad sin clases ni Estado parece imposible y hasta utópico, más aún en un país tan subdesarrollado y catastrófico en todo aspecto como lo es Ecuador. Pero, cuando llegue un nuevo período histórico-mundial revolucionario como producto del desarrollo de las propias contradicciones estructurales del capitalismo y del antagonismo de clases, LA DESTRUCCIÓN DEL ESTADO ―DE TODOS LOS ESTADOS Y SUS GUERRAS ACTUALES QUE PUEDEN ESCALAR HASTA EL EXTERMINIO NUCLEAR―, MEDIANTE LA INSURRECCIÓN COMUNIZADORA INTERNACIONAL Y LA COMUNA MUNDIAL, SERÁ UNA TAREA REVOLUCIONARIA DE PRIMER ORDEN QUE LA MISMA REALIDAD EXIGIRÁ A GRITOS PARA SALVAR DE LA EXTINCIÓN Y REGENERAR A LA ESPECIE HUMANA. Mientras tanto, el Estado seguirá siendo lo que es: una maquinaria mafiosa y tentacular que administra despiadada e impunemente la explotación y el asesinato de la humanidad proletarizada (niños y adolescentes incluidos) en aras del Capital, aquí en Ecuador y en todo el mundo.  

Proletarios Hartos de Serlo
Quito, enero de 2025


[1] El referido texto de Camatte abunda sobre este punto de las organizaciones de izquierda como mafias o rackets. Por lo cual, recomendamos su lectura para ampliar y profundizar en ello.

15 de marzo de 2024

¡ODIO Y LUCHA DE CLASE CONTRA EL EXPLOTADOR NOBOA!

[Ecuador] El gobierno de la burguesía agroexportadora decreta el aumento del IVA del 12 al 15% desde abril y, encima más, dice que hay que “trabajar duro”
 
  
Video cortesía de Indymedia Ecuador

Esta medida, de por sí, va a aumentar el costo de la vida y reducir el salario real: todo va a subir, menos los salarios. Para colmo, en una entrevista televisiva del mes pasado, el presidente Daniel Noboa la defendió diciendo literalmente: "Los invito a trabajar igual de duro que estamos trabajando en el Gobierno, la misma cantidad de horas, y estoy seguro de que se van a comprar varios platos de comida: entrada, plato fuerte y postre."

“Trabajar duro” significa trabajar más para supuestamente “comprar varios platos de comida”. Pero, la realidad en cifras oficiales (INEC) es que 3 de cada 10 ecuatorianos tienen un “empleo adecuado”. Los 7 restantes tienen un “empleo inadecuado” o, de plano, están subempleados y desempleados. Algunos tienen hasta 2 trabajos o “empleos inadecuados” para poder sobrevivir. Otros se la pasan trabajando todo el día de lo que sea —en el subempleo— y no les alcanza para llegar a fin de mes. Porque el salario básico está en $460 vs. la canasta básica que está en $789. Mientras que el ingreso mensual promedio de los subempleados —la mayoría de la clase trabajadora ecuatoriana— es de $306; es decir, no llegan ni al salario básico. Por su parte, el 26% de los ecuatorianos vive con $90 al mes o $3 al día; y, el 37.3% de quienes están en la pobreza no tienen acceso a servicios básicos.

Por si el aumento del IVA al 15% —que sí va a encarecer la canasta básica desde abril— fuera poco, este gobierno del empresariado está empujando una reforma laboral de contrato por horas, en forma de última pregunta de la "Consulta Popular" asimismo para abril del presente año. Concretamente: que el valor de la hora-trabajo en Ecuador sea desde $3.88 hasta $5 y $6, según los “cálculos” del Ministerio de Trabajo. Por eso el presidente Daniel Noboa “invita a trabajar duro”; esto es, a trabajar más horas dentro de las precarias condiciones antes expuestas.

No es una contradicción. Es una medida acorde con los intereses de la burguesía en tiempos de crisis: aumentar la tasa de explotación del proletariado para compensar la caída de la tasa de ganancia del capital. Más claro: en un polo de la sociedad, mayor explotación/precariedad laboral y peores condiciones materiales de existencia para la clase trabajadora; y, en otro polo de la sociedad, mayores ganancias y lujos para la clase capitalista o empresarial, que es la única que en realidad puede comer “entrada, plato fuerte y postre”, estudiar en universidades de élite, heredar haciendas y empresas familiares, irse de vacaciones al extranjero, exportar —y consumir— banano y cocaína, evadir impuestos, hacer caridad y lavado de imagen, dedicarse a la alta política y convertirse en presidente de la nación.

Para esto mismo fue que el mafioso gobierno actual hizo todo el show de terror del 9 de enero, declarando “conflicto armado interno” y estado de excepción: para poder imponer su "paquetazo" sin dar chance a la protesta social, con los militares, los policías y los narcos haciendo de las suyas en las calles. En tal contexto, subir el IVA y encima decir “trabajen duro” no sólo es una burla y un insulto. Es un ataque. Es terrorismo económico de la clase patronal contra la ya precarizada, explotada y empobrecida clase trabajadora. Por lo tanto, para nosotros como proletarios es inevitable, necesario y legítimo exclamar:

¡ODIO Y LUCHA DE CLASE CONTRA EL EXPLOTADOR NOBOA!
¡SOLIDARIDAD Y AUTOORGANIZACIÓN ENTRE EXPLOTADOS!

Esperemos que, a pesar del estado de excepción, la rabia se acumule y las protestas en los centros de trabajo y en las calles no se hagan esperar durante los próximos meses…
 
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Agradecemos a los compañeros de Iene Anarchiche por traducir este texto al italiano

13 de enero de 2024

[Ecuador] CONTRA LA GUERRA ENTRE PATRONES, REDES DE SOLIDARIDAD PROLETARIA

Análisis y posicionamiento comunista sobre la jornada de terror del 9 de enero de 2024

Se agradece difusión 

 

Ecuador, 9 de enero de 2024: continuación y agudización de la guerra interburguesa o entre patrones, usando como carne de cañón a proletarios sobrantes y a la población civil en general, a fin de aterrorizar, disciplinar y explotar con mayor facilidad y “legitimidad” a la clase trabajadora por parte del Estado capitalista y su gobierno de turno. Para los explotados y oprimidos, la salida de esta situación sólo puede ser colectiva… y combativa:  la solidaridad de clase… contra clase.  


Hoy en día, el contexto histórico y mundial es de crisis, descomposición y guerra; de catástrofe y contrarrevolución. El narcoterrorismo en países capitalistas subdesarrollados como el Ecuador es su rostro más visible y monstruoso. Pero no es una “anomalía”: eso mismo es el capitalismo y el Estado. 


El capitalismo es un modo de producción y reproducción social que se basa en la violencia: la depredación sistemática de la naturaleza y de la humanidad proletarizada para producir mercancías y obtener ganancia. La explotación asalariada es violencia. La acumulación de riqueza en un polo social (ej. Samborondón) y de miseria en otro polo social (ej. El Guasmo) es violencia. La represión de la protesta contra esta desigualdad estructural es violencia. El Estado es el monopolio “legítimo” de toda esa violencia. El Estado no es “neutral”: es el guardián del Capital. 

 

El capitalismo se basa también en la competencia. Con sus empresas y sus Estados, los capitalistas de todo el mundo compiten entre sí de manera permanente por más capital, territorio y poder, tal cual lo hacen las mafias. Y, en ciertas situaciones, dicha competencia adquiere una forma armada llamada guerra. Esto es la guerra intercapitalista, la guerra interburguesa o la guerra entre patrones, donde el Estado es el patrón de patrones y la mafia de las mafias. 


Mientras que las mafias del narcotráfico en realidad son empresas transnacionales (carteles mexicanos, colombianos, albaneses, etc.) con sucursales locales (empresas de lavado de dinero, bandas delictivas, etc.). Esta es la lumpenburguesía. Su fuerza de trabajo (traficantes) y, al mismo tiempo, su fuerza de choque (sicarios) es el lumpenproletariado o el proletariado sobrante ─sin trabajo, sin techo, sin estudios, sin futuro─ que reclutan a la fuerza desde niños y adolescentes en los suburbios. 


¿Por qué ahora estas mafias tienen más poder que antes? Porque son un síntoma de la crisis y descomposición del capitalismo que mencionamos al principio. Teniendo presente que las crisis son momentos de verdad; es decir, el capitalismo es mafioso por naturaleza y desde sus orígenes, sólo que hoy en día aquello es más brutal y escandaloso que antes. Y no se olvide: el Estado es la mafia mayor de cuello blanco. 


Por lo tanto, los hechos violentos del 9 de enero en Ecuador son un episodio más, pero también más fuerte, de la guerra entre la mafia de la burguesía agroexportadora ─personificada por Noboa y su gobierno─ que ahora está de nuevo en el poder estatal y la mafia de la lumpenburguesía ─personificada por “Fito” y su banda─ que ha ganado cada vez más poder en la sociedad. Esto es lo que realmente significa el “conflicto armado interno” del que habla el gobierno ─y la prensa burguesa. También habla de “actores no estatales beligerantes”, “crimen organizado transnacional” y “terroristas”. Pero este refinado e hipócrita discurso liberal no resiste un análisis crítico de clase. 


Por un lado, los narcopolicías, narcomilitares, narcojueces, narcopolíticos y narcoempresarios tanto del caso “Metástasis” como del caso “El gran Padrino”: toda esa “élite” burguesa mafiosa es el Estado capitalista crudo y duro, sin máscaras ni maquillajes, aquí y ahora. Por otro lado, las bandas del narcotráfico en realidad son “la hipertrofia del poder estatal” ─como bien dicen unos compañeros anarquistas─, porque ejercen funciones estatales en los suburbios y las cárceles: administración de negocios, control territorial, represión y asistencialismo al mismo tiempo. 


Por lo tanto, ese lloriqueo socialdemócrata de “el abandono del Estado” o de “el Estado ausente” es falso. Al contrario, eso mismo es el Estado: una gran pandilla de hombres armados que administra la acumulación de capital y de poder en los territorios, ya que las condiciones materiales y las relaciones sociales vigentes lo hacen posible. El Capital-Estado es el verdadero crimen organizado, y es un pulpo con diferentes tentáculos: el tentáculo legal y “bueno” está conformado por todos los empresarios, políticos, jueces, militares y policías (de Ecuador, México, EE.UU. y otros países) con quienes los narcos hacen negocios y pactos bajo la mesa; mientras que el tentáculo ilegal y “malo” está conformado por las bandas ecuatorianas y sus verdaderos jefes, los carteles mexicanos. Ese es el Capital-Estado real aquí y ahora, que explota y somete a la mayoría de la población usando todo su poder (militar, político, legal, económico, social, cultural y mediático). 


En la política ─y en su continuación que es la guerra─ ciertamente existen conspiraciones y espectáculos. De hecho, la jornada de terror del 9 de enero en Ecuador fue la ejecución de un plan orquestado entre el Estado y las bandas. El torpe secuestro de TC Televisión por parte de miembros muy jóvenes de una banda y su fácil rescate por parte de la policía es el más claro ejemplo de ello, y no sólo una televisada demostración de fuerza; así como también, los videos que circularon en redes sociales de los guías penitenciarios secuestrados y supuestamente “ejecutados” dentro de las cárceles. ¿“Política de shock” y de show? Sí, pero esa no es la causa que explica lo sucedido… 


La causa estructural es la necesidad de la clase dominante de gestionar la crisis capitalista (caída de la tasa de ganancia, desvalorización y sobreproducción de drogas y de mercancías en general) y la contrarrevolución preventiva (prevenir una nueva insurrección de los explotados y oprimidos como en octubre de 2019 y junio de 2022) de manera cada vez más violenta o sangrienta. Durante los últimos años en el Ecuador, este ya es un patrón que se repite y se agudiza cada vez más. La causa estructural es, pues, la necesidad del Capital de usar la violencia estatal y paraestatal tanto para deshacerse de proletarios sobrantes o “antisociales” porque ya no producen valor o no son “productivos” como para disciplinar y reproducir la fuerza de trabajo en activo, su única fuente de valor y ganancia. En fin, es una violenta vuelta de tuerca del capitalismo. 


El resultado logrado por la clase dominante es sembrar el miedo en la población y crear un consenso social reaccionario de “más seguridad” y, peor aún, de “darles bala”, para así justificar y legitimar, por un lado, el terrorismo de Estado: toque de queda o estado de excepción; militarización de las calles; impunidad para los militares y policías que humillen, torturen y asesinen a jóvenes empobrecidos y racializados de los suburbios; Decreto 111; “Plan Fénix” (o Noboa imitando a Bukele); y posiblemente, “Plan Ecuador” (nueva versión criolla del “Plan Colombia”, bajo la tutela de EE.UU.). Por otro lado, justificar y legitimar el “paquetazo” de medidas económicas de este gobierno de la burguesía agroexportadora contra el proletariado de todos los sectores (aumento del IVA del 12 al 15%, condonación de deuda tributaria a grandes grupos económicos, privatizaciones, zonas francas, flexibilización laboral, etc.), como si todo el país fuese su hacienda bananera… y su puerto de cocaína. En suma: aterrorizar para disciplinar y explotar con mayor facilidad y “legitimidad” a la heterogénea clase trabajadora que habita la región ecuatoriana. Y, por supuesto, beneficiar a toda la clase de los capitalistas ─criollos y extranjeros─, más allá de sus conflictos internos.   


Por todo ello, el problema no es “el país”, “el gobierno”, “el narcoestado”, “el neoliberalismo” ni “la fascistización social”. El problema es el capitalismo, que es un sistema mundial de explotación y muerte. Y los proletarios no tenemos patria. De manera que rechazamos todos los llamados a la “unidad nacional” y la “defensa de la democracia”, vengan de quien vengan, porque la nación o la patria es una hacienda con shopping y cárcel; y la democracia, la dictadura invisibilizada y normalizada de la burguesía ─legal e ilegal─ con sus sicarios ─uniformados y no uniformados─, en la cual tienen lugar estas guerras entre patrones donde los muertos nunca son ellos, sino los proletarios sobrantes, los nadies. Mismos que, desgraciadamente, en lugar de militar para la guerra de clases y la revolución, hoy militan y sacrifican sus vidas para la guerra interburguesa y la contrarrevolución. Hijos bastardos de estos tiempos. 


Frente a toda esta catástrofe, nuestra propuesta como comunistas no es “más Estado” ─que en este caso sería pedir más ejército y policía en las calles o más violencia y control sobre la población con unas migajas de “gasto social”─ ni más activismo ciudadano y caritativo ─porque fuera de un contexto de lucha de clases, la “solidaridad” termina siendo caridad o asistencialismo, venga de quien venga─. Nuestra propuesta como comunistas es crear, desarrollar y fortalecer comunidades de lucha y de vida o redes de solidaridad, resistencia, apoyo mutuo y cuidado en los territorios. Redes que sean independientes de todas las fracciones (legales e ilegales, estatales y narcos, gubernamentales y no gubernamentales) del Capital y del Estado. En una palabra: practicar la solidaridad de clase, que es autónoma y combativa o no es. Porque en la guerra social, la solidaridad es nuestra mejor arma, proletarios. 


Apoyarnos mutuamente y cuidarnos entre explotados, oprimidos y excluidos contra el terror, el aislamiento y la desesperanza que nos imponen los explotadores y opresores junto con sus sicarios uniformados y no uniformados. Apoyarnos mutuamente y cuidarnos desde el alimento y el techo hasta la salud mental y las adicciones, en los lugares donde habitemos o donde nos movamos y con quienes tengamos diferentes vínculos. Incluso llegar a disputar, controlar y transformar los territorios, con la solidaridad proletaria y la legítima autodefensa como nuestras mejores armas. Tal como ya lo han hecho y/o lo hacen nuestros hermanos de clase en otros países (Chile, Grecia, Argentina, País Vasco, etc.).


En el actual contexto de contrarrevolución preventiva y sangrienta, sin duda está lejos la revuelta… y peor aún la revolución, que sería la única solución radical o de fondo para toda esta catástrofe. A pesar de ello, es necesario mantener encendida la llama de la lucha proletaria con independencia y solidaridad de clase. El desafío es construir una alternativa revolucionaria real codo a codo entre explotados, oprimidos y excluidos, en especial entre el proletariado juvenil, más que como un proyecto histórico y político, como una cuestión de vida o muerte aquí y ahora. Lo uno es inseparable de lo otro. Y es mundial, porque la lucha y la solidaridad de clase no tienen fronteras. 


Proletarios Hartos de Serlo

https://linktr.ee/proletarioshartosdeserlo

Quito, enero de 2024

 

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Agradecemos a los compañeros de Indymedia Ecuador y de La Peste (Chile) por reproducir nuestro comunicado en sus páginas web.

 

Agradecemos a los compañeros de Iene Anarchiste su gesto internacionalista de traducir nuestro comunicado al italiano. 

17 de mayo de 2023

[Ecuador] Juicio político y "muerte cruzada": pugna interburguesa y dictadura democrática del Capital. Se avecina una nueva revuelta

 
El juicio político contra el presidente banquero Lasso que tuvo lugar antes de ayer, 16 de mayo de 2023, en la Asamblea Nacional del Ecuador no es más que una pugna interburguesa y una pantomima democrática: una nueva pelea entre patrones, sus políticos y sus abogados para adueñarse del botín del Estado y del botín del petróleo (ej. FLOPEC), arguyendo que lo hacen "en beneficio del pueblo". Porque el Estado ecuatoriano depende principalmente de la renta petrolera. Entonces, el fondo de este problema en realidad no es político, legal ni mucho menos "moral", sino que es un conflicto de intereses económicos o materiales entre diferentes fracciones de la clase capitalista de este país, en estos tiempos de crisis generalizada, que se está resolviendo bajo una forma política.
 
Por su parte, la izquierda del Capital de todos los colores (verdeflex, arcoíris y rojiamarilla) que, de manera ilusa y oportunista, apoyó el juicio político y dijo estar "vigilante" desde la vereda, también forma parte de esta pugna interburguesa y pantomima propia de la democracia sin comillas, a la cual además dice "defender". Decimos sin comillas, porque la democracia en realidad es la dictadura invisibilizada y normalizada del Capital y su Estado sobre el proletariado. Dictadura democrático-burguesa, entonces, en la que derecha e izquierda no son contrarias, sino complementarias, alternantes... y cómplices, así la izquierda diga lo contrario, tanto dentro como fuera de la Asamblea Nacional. La "muerte cruzada" decretada democrática y legalmente por el derechista Lasso el día de ayer, 17 de mayo de 2023, también demuestra en los hechos y una vez más que la democracia es la dictadura de la burguesía.
 
Por lo tanto, ni juicio político ni "muerte cruzada": no hay nada que apoyar por parte de la clase trabajadora que habita la región ecuatoriana, quien todavía es la gran perdedora y la gran ausente en toda esta situación, porque sus condiciones materiales de existencia se han empeorado, pero al mismo tiempo porque su conflictividad también ha bajado. Sin embargo, cuando ésta aparezca en escena lo hará por otros motivos, con sus propias reivindicaciones y sus propios métodos de lucha. Siendo entonces posible que patee el asqueroso tablero de ajedrez político de la clase dominante y su séquito.
 
Posible escenario "pesimista" en un futuro inmediato: puesto que Lasso ya activó la "muerte cruzada" (Decreto Ejecutivo 741) para no ser destituido de su cargo, con lo cual se convierte prácticamente en dictador civil con el apoyo de las Fuerzas Armadas y la policía, eso podría detonar un nuevo Paro Nacional o revuelta popular en los próximos 6 meses, misma que quizás podría "salirse de control", no sólo al Estado sino a la izquierda, hasta llegar a ser una huelga general e insurreccional. Decimos quizás, porque las condiciones aún no están dadas para ello, pero podría haber sorpresas. Más bien, dado que la burguesía ya se ha blindado, armado y anticipado con sus últimos Decretos Ejecutivos 707 (libre porte de armas) y 730 (militarización del Estado), eso también podría terminar en una masacre de la clase trabajadora que se levante. Masacre cometida no sólo por policías y militares, sino también por paramilitares y sicarios de las bandas de narcotraficantes. Por desgracia, tal como están las cosas de graves en el país, ésto último podría ser lo más probable en tal escenario. Sea como fuere, el futuro es incierto... y turbio.
 
A lo mejor podría darse una revuelta masiva parecida a la que ocurrió hace unos meses en Perú, con la obvia diferencia de que no sería para defender al presidente destituido por el poder legislativo, sino para presionar que se vaya y lo reemplace otro: ya no el actual vicepresidente Borrero, sino... ¿Nebot, Correa o Iza? En cualquier caso, todo seguiría girando alrededor del Estado capitalista y su sistema político-electoral, mientras que los proletarios de todas las "razas" lanzados a las calles seguirían siendo carne de cañón y luego de urna en la pugna interburguesa.
 
Excepto y sólo excepto si es que acontece un desbordamiento de ese posible estallido social, en el cual el proletariado comience a actuar como clase autónoma y antagonista. Lamentablemente, eso no ha pasado en las últimas revueltas, al menos aquí en Ecuador. Y es probable que tampoco ocurra en una nueva revuelta, pero en cambio podría ser su "caldo de cultivo". Porque para ello aún falta más golpes del enemigo (ej. una nueva reforma laboral), batallas y derrotas aleccionadoras como clase; así como también, más rupturas, saltos, "nuevos actores" y sorpresas.
 
Por ejemplo, si es que los trabajadores petroleros de aquí siguiesen el ejemplo de acción directa y autoorganización de los trabajadores petroleros de Irán, haciendo huelgas y tomas a mano propia, porque sólo ellos pueden hacerlo. Lo mismo los trabajadores de los demás sectores estratégicos de la economía. Eso sí sería golpearle al Capital y al Estado donde realmente les duele: en el terreno de la producción de valor y en su tasa de ganancia. Ahí es donde realmente radica y se juega el poder de clase, no en el Palacio de Carondelet ni en la Asamblea Nacional. Todo lo demás es andarse por las ramas. Lo cual no quiere decir que los demás sectores de la clase trabajadora no salgan a luchar. Tienen que hacerlo. Y lo van a hacer, más aún si este gobierno decreta una nueva reforma laboral, tal como ya lo ha anunciado aprovechando la "muerte cruzada". Pero sobre todo, nuestra clase tiene que aprender al calor de sus luchas para no volver a cometer los mismos errores, sino para avanzar o dar saltos hacia adelante.
 
Ahora bien, por más análisis críticos y llamamientos a la acción que hoy hagan las diferentes organizaciones de izquierda (y ultraizquierda) de esta región contra el gobierno del banquero sociópata Lasso, sólo el mismo desarrollo impersonal y contradictorio de la crisis capitalista y la lucha de clases real tendrán la última palabra. Si salimos a las calles a luchar por nuestras vidas y nos juntamos con otros, será como unos nadies más, a hacer lo que se pueda hacer y a aprender lo que se tenga que aprender para próximas batallas como clase. Teniendo siempre presente que la solidaridad, la autoorganización y la acción directa de masas son nuestras mejores armas.
 
Quito, 18 de mayo de 2023

16 de abril de 2023

[Ecuador] ¡Contra el libre porte de armas y la guerra de todos contra todos, formemos comunidades de lucha al calor de una nueva revuelta!

           ¿Para qué el gobierno del banquero sociópata Lasso decretó el libre “porte de armas de uso civil para defensa personal” justo después del juicio político en su contra a fin de destituirlo, en medio de la actual escalada de la violencia asociada al narcotráfico, el desempleo y la pobreza, así como también de la criminalización y represión de la protesta social?

En el corto plazo y visto por encima, para seguir en la presidencia a la fuerza, generando un mayor ambiente de violencia, inseguridad y miedo en las calles que justifique y mantenga su poder actual y la represión estatal en manos de policías y militares. Además, para beneficiar a las empresas que producen y comercializan armas no artesanales, junto a las empresas de seguridad privada que ahora también van a participar en la represión. Y, lo peor de todo, para que los burgueses y pequeñoburgueses violentos de extrema derecha y los lumpenproletarios de las bandas del narcotráfico maten a los proletarios rebeldes y a los proletarios sobrantes, de manera impune y como si fuese una "limpieza social".

Todo esto, es dar más poder a las fuerzas paraestatales que el Estado dice combatir, pero que en realidad son dos tentáculos del mismo pulpo: el terrorismo capitalista. Es una patada de ahogado burgués que afecta gravemente a toda la población de este país, sobre todo a la clase desposeída, explotada y empobrecida.

En el largo plazo y visto a profundidad, el decreto de libre porte de armas en esta región sólo es la gota que está derramando el vaso de una realidad histórica y estructural ya existente: no sólo que la sociedad actual está en descomposición porque el llamado narcoterrorismo la gangrena, y que, en ese sentido, Ecuador ya está a la par de Colombia, El Salvador y México; sino que el capitalismo es la guerra de todos contra todos y que el Estado es la mafia de las mafias; que el capitalismo y su Estado son el mayor crimen organizado contra la humanidad (y la naturaleza); que el sistema capitalista es un sistema de violencia, terror y muerte, aquí y en todo el mundo; y, que o matamos al capitalismo haciendo la revolución social mundial o el capitalismo nos mata como especie humana. El futuro distópico es aquí y ahora.  

En realidad, el capitalismo siempre ha sido mafioso, sólo que ahora su naturaleza se ha desnudado y es más brutal, evidente y escandalosa que antes, debido al creciente poderío del narcotráfico y las redes sociales. Esto no es una anomalía ni una excepción a la regla. No es "narcocapitalismo" ni "narcoestado": eso mismo es el capitalismo y el Estado, así como la democracia en realidad es la dictadura de la burguesía.

Y no es casualidad que esto acontezca bajo el gobierno de un banquero. Los bancos asimismo han existido desde principios del capitalismo y desde entonces han sido mafias de cuello blanco y corbata; pero mafias, al fin y al cabo: el robo y el asesinato para acumular más capital y poder son su “marca registrada”. Antes de y durante su gobierno actual, la mafia de Lasso o del Banco de Guayaquil lo ha demostrado empíricamente una vez más en esta pequeña región del planeta: “Pandora Papers”; “narcogenerales”; masacres carcelarias; redes de corrupción en empresas públicas y privadas; impunidad y hasta indemnizaciones para mafiosos “de alto nivel” (banqueros, políticos, narcos, etc.); “El Gran Padrino”; asesinatos de luchadores sociales, periodistas y testigos clave; este último decreto, etc.

Las diferentes mafias capitalistas siempre han estado en guerra entre sí por dinero, poder y territorio. Dicho de otra forma, no hay capitalismo sin guerra interburguesa. Hoy día en Ecuador, la guerra interburguesa está protagonizada por el gobierno mafioso de la burguesía financiera que vive a costa de la usura de la mayoría de la población vs. las mafias o carteles de drogas de la lumpenburguesía y sus bandas delincuenciales que están compuestas por miles de proletarios sin trabajo ni educación ni futuro de los suburbios. El poder (económico, social, político, militar, etc.) de ambas fracciones de la clase capitalista radica en la explotación y la dominación de todos los sectores de la heterogénea y fraccionada clase trabajadora, la cual también se encuentra en violenta competencia interna por sobrevivir a como dé lugar.

En ese marco, el reciente decreto para el libre “porte de armas de uso civil para defensa personal” en Ecuador (decreto ejecutivo 707) es parte de un mecanismo violento de acumulación de capital frente a la actual crisis de valorización capitalista que, por cierto, está haciendo quebrar a varios bancos y empresas en todo el mundo. Y también es parte de un mecanismo violento de disciplinamiento y reproducción de la fuerza de trabajo colectiva (formal e informal) en aras de esa acumulación de capital en manos de la clase dominante. ¿Por qué?

Porque cuando la economía está en crisis y para prevenir que los explotados, oprimidos y marginados protestemos o nos rebelemos contras nuestras miserables condiciones de existencia, las mafias burguesas dentro y fuera del Estado que están en guerra entre ellas hacen treguas y alianzas temporales bajo la mesa a fin de imponernos su poder de clase mediante el terror, como ya dijimos al inicio, de manera impune y como si fuese una "limpieza social". El Capital, mafioso por naturaleza, destruye todo aquello que no produce valor o que no le produce ganancia. Ya ha pasado en Colombia, Brasil, El Salvador, México, EE. UU., Rusia, Ucrania y todo el mundo. Ahora es el turno de Ecuador y, como también ya lo dijimos, tiene un solo nombre: terrorismo capitalista.

La consecuencia más grave y terrorífica de esta medida estatal es que, precisamente por lo fraccionada y descompuesta que está la clase trabajadora por y para el Capital, la guerra interburguesa abierta que se viene con el libre porte de armas tendrá como protagonistas y carne de cañón a los proletarios sobrantes y los lumpenproletarios que habitan los barrios, los suburbios y las cárceles. A lo que se sumaría la formación de bandas paramilitares de burgueses y pequeñoburgueses psicópatas y violentos de extrema derecha (ya que ellos poseen el dinero para comprar y tener armas), operando junto al ejército y la policía supuestamente "contra la delincuencia" o "por la seguridad ciudadana". Más claro: chapas, milicos, paracos, narcos y delincuentes comunes dándose bala entre ellos, pero también reprimiendo juntos la protesta social. En suma, una guerra civil antirrevolucionaria en las calles de este país. Una guerra de todos contra todos para imponer la paz social capitalista de los cementerios con miles de muertos. Una contrarrevolución preventiva y sangrienta.

¿Qué podemos hacer frente a esta catástrofe acelerada y mortal? ¿Guardar un silencio cómplice? ¿Rezar de rodillas para que las mafias estatales y paraestatales no nos maten en medio de su guerra? ¿Pedirle a la mafia mayor que es el Estado capitalista que nos dé “empleo, educación, salud y seguridad”; es decir, pedirle peras al almo? ¿Armarnos y ser violentos? ¿O más bien practicar la solidaridad de clase, de manera organizada y autónoma, y protestar de esa manera contra la situación actual hasta que la protesta se transforme en revuelta y la revuelta en revolución?

      Nosotros los comunistas radicales afirmamos que nuestra mejor arma es la solidaridad de clase, junto con la autoorganización y la acción directa de masas, en forma de asambleas, consejos y/o comités de proletarios/as en todos los espacios y territorios para defender y transformar nuestras vidas en todos los aspectos: desde la forma de “ganarse la vida”, la alimentación y la vivienda hasta el uso del tiempo libre, las relaciones interpersonales y la salud mental. Unificarnos como clase y formar comunidades de lucha por la vida, al calor de una nueva revuelta.

Asociarnos, cuidarnos e intentar vivir de otra manera mientras luchamos contra el capitalismo, el Estado y todas las formas de opresión (sexual, racial, etc.) es la clave, porque como individuos aislados somos presa fácil de la violencia y la muerte en esta guerra interburguesa. En cambio, durante el Paro Nacional de Junio de 2022 el índice de criminalidad y narcotráfico se redujo debido: 1) a que los narcotraficantes y criminales mayores, los policías y los militares, se vieron obligados a dejar de traficar para reprimir la revuelta; y, sobre todo, 2) a la masividad y la solidaridad propias de la revuelta, pese a sus límites y contradicciones. Porque cuando en las barricadas se combate por la vida y todos “los nadies” comemos gracias a las Ollas Comunes, no hay necesidad de delinquir para los proletarios sin trabajo ni futuro que hoy lo hacen.

Por lo tanto, lo único que puede frenar la matanza civil que se viene con el libre porte de armas es una revuelta masiva y contundente que vaya en contra y más allá de este gobierno burgués mafioso y de las mafias lumpenburguesas de narcotraficantes. Decir “no al libre porte de armas y a la violencia” no es suficiente ni efectivo. A corto plazo, para salvar el pellejo de la gente de aquí es vital hacer un Nuevo Paro Nacional que tumbe este decreto de muerte y este gobierno del banquero sociópata Lasso. Mientras tanto, la violencia y los muertos seguirán en ascenso; sus cifras se dispararán.

A largo plazo, dado que el problema es de fondo y que los látigos de la contrarrevolución a veces ponen a andar a los caballos de la revolución, la solución de fondo, para este y para todos los males actuales, sólo puede ser la Revolución Social Mundial que suprima las causas de toda esta violencia capitalista: la propiedad privada, el trabajo asalariado, el dinero, las clases sociales, el mercado, el Estado, las fronteras nacionales y las opresiones de género y "raza".

Más concretamente, la solución en última instancia es apropiarnos colectivamente de los medios de producción para producir colectivamente y satisfacer las necesidades colectivas, junto con la creación y desarrollo de nuevas relaciones humanas entre los individuos en todos los aspectos. La autoorganización, la acción directa y la solidaridad son y serán nuestras mejores armas para llevar a cabo ese proceso histórico.

Pedirle a la mafia o banda delincuencial mayor que es el Estado capitalista que nos dé "empleo, educación, salud y seguridad", que “garantice derechos” o que “no nos abandone y nos proteja” es pedirle peras al olmo, porque no lo ha hecho ni lo va a hacer, sino todo lo contrario. Así pues, la socialdemocracia o el reformismo de todos los colores es desmentido y superado una vez más por el mismo progreso catastrófico del capitalismo. Muy por el contrario, la solución sólo puede venir desde abajo y sólo puede ser radical: la revolución proletaria para abolir y superar la sociedad de clases.

Sabemos bien que las mafias burguesas dentro y fuera del Estado reaccionarán con suma violencia frente a una revuelta y más aún frente a una revolución, a fin de no perder sus propiedades, sus negocios y su poder, que sólo son tales a costa de la desposesión, explotación y dominación de las nueve décimas partes de la sociedad. Usarán todo su terrorismo. Lo cual, a su vez, obligará a las comunidades en lucha por la vida a tomar medidas de legítima autodefensa (como las comunidades mapuches en la región chilena y los anticapitalistas de Exarchia en la región griega). El pacifismo es cómplice del terror de Estado y lo refuerza. No tiene cabida en una revuelta y mucho menos en una revolución.

Teniendo claro que nuestra mejor arma no es la violencia por la violencia, sino la solidaridad en tanto que germen de un mundo nuevo sin explotadores ni explotados, sin opresores ni oprimidos. De nada o poco sirve una insurrección si no es para producir la comunización de todo lo existente. Dicho de otra forma, la revolución es la combinación de insurrección y comunización, aquí y en todas partes, hasta que todo sea de todos y nadie sea enemigo ni verdugo de nadie. No sería el paraíso en la tierra, pero sí sería una Comunidad humana real, una comunidad de comunidades.

            Esto no es una cuestión de ideología política. Es una cuestión de vida o muerte de millones de seres humanos. La catástrofe capitalista en curso que hoy amenaza con matarnos como especie en el fondo pide a gritos revolución comunista mundial para salvar y transformar nuestras vidas. De lo contrario, la catástrofe actual será cada vez peor o cada vez más insufrible. De lo contrario, nosotros y nuestros seres queridos moriremos violentamente peor que perros de la calle.

El capitalismo es muerte, la revolución es vida. Tomemos partido y actuemos en consecuencia. La protesta y la revuelta con cabeza y mano propias, sin caudillos ni representantes, son los primeros pasos de la revolución. Demos esos primeros pasos aquí y ahora, desde la presente hasta las futuras generaciones.

La rebeldía es la vida, la sumisión es la muerte. ¡Vamos hacia la vida!

¡Formemos comunidades de lucha por la vida al calor de una nueva revuelta!

 Proletarios Hartos De Serlo

Quito, abril de 2023

Versión Volante (PDF)

Se agradece difusión

 

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Traducciones: portugués e inglés

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📻𝗧𝗲𝗺𝗽𝗲𝗿𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗥𝗮𝗱𝗶𝗼 𝗻𝗿𝗼. 64: 𝗧𝗲𝗿𝗿𝗼𝗿 𝗱𝗲 𝗘𝘀𝘁𝗮𝗱𝗼 𝘆 𝗡𝗮𝗿𝗰𝗼𝘁𝗿á𝗳𝗶𝗰𝗼 𝗲𝗻 𝗔𝗺é𝗿𝗶𝗰𝗮 𝗟𝗮𝘁𝗶𝗻𝗮 (mayo 2023)

Agradecemos a los compañeros de la Biblioteca Alberto Ghiraldo (@bibliotecaghiraldo), de la región argentina, por brindarnos un espacio en el último programa de Temperamento, su excelente y recomendable podcast, para hablar sobre los últimos decretos del gobierno del banquero Lasso (707 o libre porte de armas, y 730 o militarización del Estado), el narcotráfico y la escalada de violencia en la región ecuatoriana. Así como también, sobre nuestro texto al respecto: ¡𝗖𝗼𝗻𝘁𝗿𝗮 𝗲𝗹 𝗹𝗶𝗯𝗿𝗲 𝗽𝗼𝗿𝘁𝗲 𝗱𝗲 𝗮𝗿𝗺𝗮𝘀 𝘆 𝗹𝗮 𝗴𝘂𝗲𝗿𝗿𝗮 𝗱𝗲 𝘁𝗼𝗱𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗿𝗮 𝘁𝗼𝗱𝗼𝘀, 𝗳𝗼𝗿𝗺𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗺𝘂𝗻𝗶𝗱𝗮𝗱𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝘂𝗰𝗵𝗮 𝗽𝗼𝗿 𝗹𝗮 𝘃𝗶𝗱𝗮 𝗮𝗹 𝗰𝗮𝗹𝗼𝗿 𝗱𝗲 𝘂𝗻𝗮 𝗻𝘂𝗲𝘃𝗮 𝗿𝗲𝘃𝘂𝗲𝗹𝘁𝗮! [https://bit.ly/3Igl15E]. Concretamente, hablamos sobre el contexto y el contenido de estas leyes, nuestro análisis crítico y nuestra propuesta, desde el minuto 1:12:13 hasta el minuto 1:26:46. Todo esto, con una perspectiva de clase, anticapitalista, antiestatal e internacionalista.

𝗘𝘀𝗰𝘂𝗰𝗵𝗮𝗿▶️: https://bit.ly/3OlxWqu