PRESENTACIÓN
Jacques Camatte o «la parte
maldita» y el «eslabón perdido» del comunismo
Nos complace publicar un Dossier
de y sobre la obra de Jacques Camatte (Francia, 18 de febrero de 1935 – 19
de abril de 2025) por varias razones.
La primera razón es porque hace unas
semanas se conmemoró el primer aniversario de su muerte y no queríamos dejarlo pasar
por alto.
La segunda razón es porque en estas
tierras y estos tiempos (Ecuador, segunda década del siglo XXI) se lo conoce
muy poco o se lo desconoce por completo, igual que a Amadeo Bordiga. Por lo
tanto, queremos darlo a conocer aquí y ahora, a contracorriente de la hegemonía
de la derecha y la izquierda del Capital de estos lares.
La tercera razón es porque Camatte fue
un continuador crítico, riguroso y fecundo de la obra de Bordiga y de Marx; y,
al igual que ellos dos, fue un adelantado a su época. En efecto, Camatte fue
tanto «ese bordiguista sui generis [que] anticipó gran
cantidad de temas hoy candentes»[1] como «un marxista del y para el
futuro».[2]
Y la cuarta y más importante razón
es porque, al igual que Camatte, lo que nos mueve es «la pasión del
comunismo».[3]
Como diría Marx en su famosa Tesis XI sobre Feuerbach, lo que nos
interesa no es la interpretación, sino la crítica y la transformación radicales
de este mundo. La teoría comunista es un arma al servicio de la revolución
social por venir o no es.
Bajo tales premisas, nuestro Dossier
El doble Camatte está compuesto por:
- el
libro ¿Quién teme a Jacques Camatte? (2020), que es la
transcripción de la entrevista a Federico Corriente en el podcast «Anábasis»−Radio QK, programas #139 y #140 (septiembre de 2018);
- el
artículo Jacques Camatte y el eslabón perdido de la crítica social
contemporánea (2014), del mismo autor, que se puede considerar como el antecedente
de su libro;
- todos los
artículos de Invariance —la revista de Camatte y sus compañeros—
que se han podido traducir al español y que se encuentran compilados en la
Biblioteca de Cuadernos de Negación: desde «Origen y función de la forma
partido» (1961) y «La revolución comunista. Tesis de trabajo» (1969) hasta
«Instauración del riesgo de extinción» (2020) y «Bordiga y el devenir de la
especie» (2020), etc.;
- una Reseña
de Invariance (2003) de Francois Danel, militante de Théorie
Communiste, también alojada en la Biblioteca de Cuadernos de Negación[4]; y,
- una Entrevista
con Jacques Camatte (2019) de Cercle Marx, que fue
traducida al español por Materiales por la Emancipación —a partir de la versión
en inglés de libcom— y que como tal no ha sido publicada hasta la fecha.
El libro y el artículo de Corriente
constituyen una lúcida y potente introducción al pensamiento de Camatte. De
hecho, ya sólo el índice del primero y el título del segundo son elocuentes
acerca de lo que queremos dar a conocer: «la parte maldita» y «el eslabón
perdido» del comunismo, «la línea herética» del comunismo o «el otro comunismo».
Nombre puesto a propósito, porque esta corriente de pensamiento y acción revolucionaria
está en contra y más allá de ese capitalismo de Estado mal llamado
“comunismo” —y sus defensores—, como lo han sido la URSS, China,
Yugoslavia, Albania, Cuba, Corea del Norte, Vietnam, Burkina Faso, Venezuela,
etc.
Sí: la URSS, junto con todos sus
países satélites, siempre fue capitalista, tanto porque nunca desmanteló las
relaciones de producción y categorías fundamentales capitalistas, sino que, por
el contrario, las desarrolló de manera acelerada y brutal mientras las tapiñaba
de “revolución” y “construcción del socialismo”. Así como también, porque el
comunismo sólo puede ser mundial y nunca “en un solo país”.
Así pues, en abierto antagonismo
con la ortodoxia marxista-leninista y de la mano de insurrecciones, comunas y
periódicos, la línea herética —y subterránea— del comunismo que aquí
reivindicamos en torno a Camatte va, específicamente, desde Marx y la Izquierda
Comunista (italiana o «bordiguista» y germano-holandesa o «consejista») hasta
la Teoría de la Comunización (Dauvé, Théorie Communiste, Endnotes, etc.),
pasando por otras corrientes radicales como la Internacional Situacionista (Debord
y compañía) y Ludd-Consigli Proletari (Cesarano y compañía), entre otras.[5]
En este contexto, considerando que
la llamada «corriente comunizadora» es la crítica compañera y superadora de la
izquierda comunista y que Camatte fue quien inició esa tarea crítica de manera
explícita y rigurosa, se puede afirmar sin duda que Camatte es el verdadero
pionero de la teoría de la comunización. Antes incluso que Gilles Dauvé y
compañía.
En suma, el núcleo y la constante de
la línea herética del comunismo es la ruptura y el salto cualitativo dentro la
praxis revolucionaria o la «revolución en la revolución», en la que
Camatte ha sido, es y será un referente obligatorio para quienes han seguido, siguen
y seguirán este otro camino. De manera que de «eslabón perdido» pase a ser
eslabón visible e imprescindible, ya sea para darle la razón ya sea para
criticarlo y superarlo. Sea como fuere, lo cierto es que en la historia de
«el otro comunismo» hay un antes y un después de Camatte.
Contra el culto a la personalidad
Sin embargo, enunciar las virtudes
y potencias de la obra de Camatte no significa hacer culto a su personalidad,
por dos razones.
La primera razón es porque el culto
a la personalidad —de cualquier personalidad, p. ej. Marx, Engels, Lenin, Trotsky,
Stalin, Mao, Guevara, etc., o también Proudhon, Bakunin, Kropotkin, Flores
Magón, Makhno, Durruti, Di Giovanni, etc.— es propio de la cultura y la
historiografía burguesas e idealistas que endiosan a los “grandes hombres” por sus
“grandes ideas” y sus “grandes hazañas”.
Muy por el contrario, la premisa
fundamental de la concepción materialista y comunista de la historia
—reafirmada en varias ocasiones por Marx y más aún por Bordiga[6]— es que la historia está
hecha por los procesos y las coyunturas detonadas por la «polarización
social» que resulta del devenir y la estructura misma de las sociedades de
clases, en la cual grandes grupos de hombres o masas anónimas se
constituyen colectiva y físicamente como fuerzas o partidos en y por
determinadas condiciones materiales de existencia ya sea para conservar ya
sea para cambiar sus vidas.
Por consiguiente, las personas que
llegan a hacer historia —con acciones e ideas— sólo son productos accidentales
y temporales de tales circunstancias concretas, históricas e impersonales. En
este caso, Marx, Bordiga, Camatte y tantos otros camaradas no “crearon”
idealmente el comunismo. Al contrario: entendido como «el movimiento real que
anula y supera el estado de cosas actual» (Marx, La ideología alemana,
1845-46), el comunismo los produjo a ellos como sus teóricos durante
coyunturas revolucionarias (1848, 1871, 1917-1923, 1936-1937, 1968-1977).
La segunda razón es porque, si bien
su teoría es original, rica y compleja, Camatte fue un compañero histórico
altamente contradictorio, no sólo en estos últimos años (ver su Entrevista
con Cercle Marx del 2019), sino ya desde los 70s (a saber: desde la serie 2 de Invariance,
como se puede leer en la acertada Reseña de Danel). Por lo tanto, a Camatte hay
que estudiarlo con atención, cuidado y selectividad.
El doble Camatte
Para ser más precisos, así como
Robert Kurz sostiene la tesis de que hay un «doble Marx»[7] y Lucien Laugier[8] y el propio Camatte[9] sugieren que hay un «doble
Bordiga», así mismo nosotros planteamos aquí la tesis de que hay un doble
Camatte: el Camatte comunista, que corresponde a la oleada revolucionaria
internacional antes, durante y un poco después de 1968, año uno de lo que los
situacionistas denominaron el segundo asalto del proletariado a la sociedad
de clases; y, el Camatte no comunista, que corresponde a la reestructuración/contrarrevolución
capitalista triunfante o la derrota del segundo asalto proletario hasta la
fecha, en especial a partir de 1975 en adelante.
A continuación, pues, dejamos
planteada nuestra tesis, empezando por criticar al Camatte no comunista para
luego reivindicar al Camatte comunista.
El Camatte no comunista
Por un lado, hay ciertos momentos y
puntos de la obra de Camatte que, desde la perspectiva comunista, son muy
criticables y prescindibles. A saber:
- el abandono de la teoría del proletariado y la lucha de clases;
- la teoría de la “autonomización o fuga del capital”;
- la teoría de la “antropomorfosis del capital”;
- la teoría de “la revolución a título humano”;
- la teoría de “dejar este mundo” y “estar en los márgenes”;
- la deriva psicologista (“proceso inconsciente”, “retorno de lo reprimido”, etc.).
Que quede claro: entendemos,
incluso a nivel personal, por qué y cómo Camatte llegó a ese punto, pero
discrepamos y mucho. Como proletarios revolucionarios, pensamos que aquello
significa abandonar la concepción materialista de la historia, la teoría de la
explotación y de la lucha de clases que van de la mano y, por tanto, abandonar
las posiciones dinámicamente invariantes del proletariado revolucionario, mejor
dicho, del «Partido Histórico» (Marx y Bordiga) para la abolición de la
sociedad de clases —empezando por el propio proletariado en tanto que clase del
trabajo/capital— y la producción del comunismo. Partido del que, años
antes, el mismo Camatte hubo de escribir materiales tan valiosos y potentes —como
«Origen y función de la forma partido», «La revolución comunista. Tesis de
trabajo», entre otros—. También significa perderse en cualesquier
especulaciones más o menos eruditas, novedosas e inofensivas contra la
civilización capitalista. Este es el Camatte no comunista.[10]
Entre paréntesis: algunos marxistas
y anarquistas se han valido de tal “errancia” o extravío de Camatte para
afirmar, a la ligera y a conveniencia, que él es “modernista”, “primitivista”,
“metafísico”, “místico”, “hippie”, etc. Pues no lo es. Nosotros criticamos
estas falsas acusaciones contra Camatte porque pretenden limar el filo
comunista de la primera parte de la trayectoria de este compañero histórico o
“botar al niño con el agua sucia de la tina”.
El Camatte comunista
Por otro lado, de hecho, hay
momentos y aportes de la obra de Camatte que, de cara al presente y al futuro,
resultan imprescindibles y potentes para la reapropiación y el afilamiento de
las armas teóricas de la revolución comunista mundial. De allí que lo sigamos
reivindicando como compañero histórico o camarada. A saber:
- la
transición de la «dominación formal» a la «dominación real» del capital sobre
el trabajo que, desde la crítica de la economía política, es el criterio clave
para una periodización y caracterización críticas de los diferentes ciclos
históricos del capitalismo, la lucha de clases y la revolución social en todo
el mundo —sin desconocer el desarrollo desigual entre las diferentes regiones
del planeta—;
- el
rechazo de un “período de transición” entre la sociedad capitalista y la
sociedad comunista y, en cambio, la afirmación de la autoabolición del
proletariado de manera inmediata y simultánea con la abolición del capital, entendida
como la médula de la revolución comunista, lo que es la tesis central de la
teoría de la comunización, debido a la implicación recíproca
capital/proletariado bajo la dominación real del capital;
- la
negación positiva o la abolición y superación de la democracia, entendida como la
forma histórico-política por excelencia de la sociedad mercantil generalizada y
su «mistificación» o fetichismo inherente, mediante la dictadura social del
movimiento comunizador en el cual se liquidará el valor, el mercado, el Estado,
las fronteras nacionales, la burguesía y el proletariado;
- la
crítica práctica y superadora del fascismo y del antifascismo por igual, ya que
ninguno de éstos rompe realmente con la democracia y, por tanto, con el
capitalismo, sino que es parte de su lógica y dinámica política, lo que hace de
“fascismo o antifascismo” ―o, lo que es lo mismo, “fascismo o democracia”― una
falsa dicotomía o una fórmula de confusión, propia de la socialdemocracia, con
respecto al antagonismo fundamental entre proletariado y burguesía, revolución
y contrarrevolución, comunismo y capitalismo;
- la
importancia de la teoría comunista entendida como actividad para «mantener la
línea del futuro» (Bordiga) o la perspectiva revolucionaria a contracorriente
de los períodos contrarrevolucionarios, esto es, la teoría como actividad de
reflexión autocrítica de las luchas concretas así como de previsión y
preparación de la revolución en actos;
- el
Partido Histórico y mundial como «prefiguración de la sociedad comunista» del
futuro en el seno del presente, al calor del antagonismo de clases para la
abolición de la sociedad de clases: el «Partido-Comunidad»;
- la Gemeinwesen
entendida como comunidad humana —criticando y superando el esencialismo
humanista— donde, una vez desaparecidas las clases sociales y sus antagonismos,
el individuo existe realmente y se desarrolla libremente, o sea, entendida como
la abolición de la dicotomía individuo/comunidad y, por tanto, como la unidad
entre individuación y comunización; y,
- la
dimensión biológica y cósmica de la revolución social o, lejos del
primitivismo, la comunidad entre la humanidad junto con su tecnología y la
naturaleza o el cosmos en devenir, como uno de sus resultados… un comunismo solarpunk[11] o del futuro.
Todas estas tesis de avanzada de la
teoría comunista contemporánea ya se encuentran en Camatte, mejor dicho, en el Camatte
comunista, el Camatte adelantado a su época, el Camatte del futuro. Y el futuro
es hoy. Por eso, proletarios de aquí y de todos los países: ¡a leer y
usar críticamente a Camatte para la lucha revolucionaria de esta época, para la
revolución comunista universal del siglo XXI!
[4] Por poseer más completitud,
precisión y sobriedad, preferimos esta compilación y esta reseña de Biblioteca
de Cuadernos de Negación (Rosario, 2018) que la compilación y los prólogos del libro
Contra la domesticación: de este mundo debemos salir de Gemeinwesen Comunidad
Ediciones (México D.F., 2018). Sin embargo, aquí dejamos su enlace para quien
le interese: https://drive.google.com/file/d/1xwLM3obfaQ5y8JWHVLqiqYKrDq6s_oDA/view
[5] Apenas nos sea posible, a todas y
cada una de estas corrientes radicales les dedicaremos sus respectivas publicaciones
o entradas en este órgano de difusión digital.
[6] «Los obreros vencerán si
comprenden que no tiene que venir nadie. La espera del Mesías y el culto al
genio, explicables para Pedro y Carlyle, son para un marxista solo míseras
tapaderas de la impotencia. La revolución se levantará tremenda, pero anónima.»
Bordiga, A. (1953). Por la consigna del anonimato y el antipersonalismo.
Fantasmas Carlyleianos en Il programma comunista n° 9.
[7] Ver Kurz, R. (1998). El doble
Marx. Marx desde Cero. https://kmarx.wordpress.com/2017/08/03/el-doble-marx/. A saber:
Por un
lado, el «Marx esotérico» es el que critica de raíz, y plantea la abolición de,
las categorías fundamentales del modo de producción capitalista: trabajo
abstracto, valor, mercancía, capital, dinero, salario, propiedad, división
social del trabajo, burguesía y proletariado y, por tanto, el que es radical o
directamente comunista, antiestatal, antiprogresista y adelantado a su época.
Este es el Marx de La Ideología Alemana, los Grundrisse, El
Capital y su Capítulo VI Inédito, Los Manuscritos de 1861-63,
los Borradores inéditos de La Guerra Civil en Francia y el Cuaderno
Kovalevsky, entre otros. El Marx menos leído, discutido, comprendido y
divulgado.
El Marx
esotérico critica el trabajo, no sólo el capital. La conclusión de esta «crítica
categorial» o crítica radical es que para abolir el capital hay que abolir el
trabajo y el proletariado como dos polos diferentes y antagónicos de una misma
unidad o totalidad histórico-concreta (ver Grupo Krisis [animado por Kurz]
(1999). Manifiesto contra el trabajo). En este punto, dirá
Federico Corriente (2014), coinciden la crítica del valor y la teoría de la
comunización.
Por el
contrario, el «Marx exotérico» es el que sólo se enfoca en el desarrollo de las
fuerzas productivas para la sucesión unilineal ―y eurocentrista― de los modos
de producción y, por tanto, el que no es radical, sino progresista, estatal e
incluso socialdemócrata, hijo de las limitaciones y contradicciones de su
época. Este es el Marx del Manifiesto Comunista, Discurso sobre el
libre cambio, La dominación británica en la India, los Estatutos
de la Primera Internacional y la Crítica del Programa de Gotha,
entre otros. El Marx más leído y divulgado por el marxismo y sus falsos
críticos.
El Marx
exotérico critica el capital desde el trabajo como “polo positivo” de la
relación trabajo/capital. La conclusión de esta crítica no categorial o no
radical es la afirmación del trabajo como “esencia humana” y del proletariado
como clase dominante, no su negación y abolición; es decir, lo que la teoría de
la comunización denomina «programatismo».
Tal contradicción
fundamental dentro de la obra de Marx era inevitable en el siglo XIX, debido al
grado de desarrollo del capitalismo, la lucha de clases y la praxis
revolucionaria en ese entonces. Por lo tanto, sólo el ulterior desarrollo
histórico del capitalismo, la lucha de clases y la praxis revolucionaria ha
podido criticarla y resolverla, a saber: entre fines del siglo XX y en lo que
va del siglo XXI. Lo que, dicho de paso, demuestra que, con todas sus
contradicciones, la obra de Marx es una obra viva por vigente y potente.
[8] Laugier «realiza una crítica muy
pertinente al mismo Amadeo Bordiga. Su radicalidad comunista a la hora de
cuestionar el valor, el dinero, el mercado, la empresa, etc. no la traslada a
la política, a la crítica del Estado ante todo [ya que, en este aspecto,
Bordiga no logró romper con el leninismo y, por tanto, con la teoría del
“Estado proletario” ni del “partido de vanguardia”]. Es importante tener en
cuenta que el capitalismo se sustenta sobre una dualidad, economía y política,
con la que tiene que romper conscientemente la revolución comunista.» Ver Grupo
Barbaria (2018). El pasado de nuestro ser. Sobre los orígenes de la
izquierda comunista, nota 16. https://barbaria.net/2018/05/27/el-pasado-de-nuestro-ser/
Esto permite «la comprensión de que el capitalismo es
una totalidad que ha socializado y unificado economía y política, lo que hace
imposible pensar una actividad revolucionaria alrededor del dualismo
sindicato-partido, etc. Las consecuencias de esto son muy importantes, pues
explicaría que el proletariado se constituye en clase y en partido superando
ese dualismo, precisamente rompiendo con la paz social y con el sometimiento
del proletariado al capital y a sus instituciones económicas, políticas y
jurídicas.» Ver Grupo Barbaria (2024). Carta de Lucien Laugier a Werner Cohn del 17 de julio de 1988 sobre la crisis del PCInt en 1971-72 (extractos).
https://barbaria.net/2024/09/19/carta-de-lucien-laugier-a-werner-cohn-del-17-de-julio-de-1988-sobre-la-crisis-del-pcint-en-1971-72-extractos/
Lucien Laugier fue un militante de la izquierda comunista
italiana (“bordiguista”) en Francia (Fraction Française de la Gauche
Communiste – FFGC), amigo y a la vez crítico de Bordiga. Así que sabía
perfectamente lo que estaba afirmando sobre él.
[9] Tras la muerte de Bordiga en 1970,
este fue el balance crítico de su obra por parte de Camatte:
«[C]onsideramos que la obra de A. Bordiga, a pesar de
su fuerza y grandeza, está obsoleta en el sentido hegeliano-marxista. Él logró
una restauración parcial del marxismo, y como tal, hoy en día, aceptar su obra
en su totalidad conduciría a un falso absoluto. El trabajo ulterior consistirá
en presentar los puntos fundamentales a partir de los cuales se puede progresar
en vistas a una reapropiación de la teoría. […]
Lo que nos interesa es comprender su obra en su
especificidad, pues posee un carácter original (y, por lo tanto, una
importancia innegable) vinculado a un momento bien definido en la historia del
proletariado y de la lucha del comunismo contra el capitalismo. Es el
representante más consistente de la última resistencia contra el acceso del
capital a su dominación real, sin llegar a delimitarla ni describirla
rigurosamente; la obra de A. Bordiga, aún inmersa en la posición teórica
correlativa a la revolución bajo el dominio formal del capital, sienta ya las
bases para la correcta formulación teórica de lo que será la revolución bajo el
dominio real del capital, la revolución comunista pura, aquella en la que el
proletariado puede negarse a sí mismo inmediatamente. Estas bases se deben a
todo su trabajo para restituir la crítica de la economía política en los
términos de Karl Marx. Repasó cada categoría una por una y demostró cómo el
comunismo se diferenciaba del capitalismo y de los llamados socialismos. Toda su
obra está determinada por su visión del comunismo.
Tampoco pretendemos refutar ciertas afirmaciones que
el PCInt [Partido Comunista Internacional] extrae de A. Bordiga (por ejemplo,
lo que escribió en Le texte de Lénine sur «La maladie infantile du
communisme (le gauchisme)», escrito en 1960, que es su peor obra, al igual
que el «texto» de V. Lenin es su obra más deplorable) con citas que digan lo
contrario. No se trata de elegir un A. Bordiga propio, sino de demostrar que la
ambigüedad inherente a toda su obra está vinculada al período histórico en el
que vivió, un período completamente dominado, desde la catástrofe de 1914, por
la pregunta: ¿cómo ser partido cuando las condiciones históricas son
desfavorables? ¿Cómo separarse de la gangrena que asola a la clase y a su vez
abogar por la unificación de esa clase?» Ver Camatte, J. (diciembre de 1970). «La
izquierda comunista de Italia y el Partido Comunista Internacional». Invariance,
serie I, nº 9. https://barbaria.net/2026/02/23/invariance-serie-i-no-9-diciembre-de-1970/
[10] Ver la
matización de esta crítica en nuestro escrito posterior al presente: Sobre
la contribución de Camatte a la teoría comunista. Una discusión compañera y un
balance, que publicaremos en breve.
[11] Solarpunk es un movimiento
cultural y un imaginario de la ciencia ficción, de carácter utópico, que
proyecta futuros postcapitalistas, cooperativos y ecológicos donde, sobre la
base de la posesión común y la desmercantilización de todo, así como también de
la producción para la satisfacción de las necesidades colectivas y no para obtener
lucro, la tecnología humana —especialmente basada en energías renovables— se
integra de manera armónica con los ciclos de la naturaleza. Como horizonte
histórico y político, el solarpunk propone relaciones sociales y formas de vida
emancipadas y comunitarias en las que humanidad, técnica y biosfera
coevolucionan de manera orgánica, equilibrada y bella, al contrario de los
futuros (y presentes) distópicos que son catastróficos y horrorosos. Ejemplos
populares y gráficos de solarpunk son: la película Nausicaä del Valle del
Viento (1984) de Hayao Miyazaki (Studio Ghibli), y la novela Los
Desposeídos (1974) de Ursula Le Güin.