11 de junio de 2014

SOLIDARIDAD INTERNACIONALISTA con los compañeros del "caso Security" (chile), contra el desalojo de Can Vies (españa), y contra los megaproyectos capitalistas (uruguay)

Recibimos, difundimos y nos solidarizamos:


[chile] La democracia del capital cumple su venganza: Juan, Marcelo y Freddy...Culpables (Más audio de los compas) 

publicacion refractario
Jueves 12 de junio de 2014 

*Descarga el veredicto contra Juan, Freddy y Marcelo: Aca 

*Resumenes del Juicio por el Caso Security: Aca 

********+ 
*****************

 

Acá Absolutamente nada ha acabado, todo continua…Veredicto contra Juan, Marcelo y Freddy: Culpables


enviado por https://publicacionrefractario.word... 

Esta última semana de juicio contra nuestros compañeros estuvo marcada por la burda campaña mediática-policial contra Juan y su familia por la supuesta desarticulación de un plan de fuga, que extendió el acoso a Freddy, Marcelo y entorno solidario. Evidenciando lo anterior en los continuos allanamientos a la celda donde recluyen a Juan, los que aparte de destrozar sus objetos personales esta vez contemplaron la absurda destrucción del suelo y las paredes del lugar; además la policía allanó casas del entorno cercano a los compañeros. Todo esto no fue más que el preludio del último acto de la inquisición democrática.

El Juicio contra nuestros compañeros se extendió por 11 semanas y para el viernes 6 de junio las tres señoras que se arrogan la autoridad para decidir sobre el destino de las personas, dieron lectura al veredicto contra Juan, Freddy y Marcelo. Este ritual de sacrificio humano se llevó a cabo bajo una dantesca escenografía de seguridad, que contemplaba el contingente completo de fuerzas especiales copando la salida del Centro de (in)justicia, controles de identidad, personal del GOPE en la búsqueda de explosivos, un ingreso estrictamente controlado a las dependencias del edificio, personal de antimotines con escudos y cascos blindados en cada una de las torres del lugar.

La disposición del tribunal contempló una nueva y sucia artimaña para aislar a los compañeros de su entorno afectivo-solidario y probar nuevos métodos represivos, de este modo en la audiencia solo estaban las 3 juezas, personal de Gendarmería, los fiscales, querellantes, defensores, nuestros compañeros y un espacio privilegiado para la carroña periodística, en otra sala aparte la viuda, la hija de Moyano y sus colegas de armas.

Las familias fueron obligadas a ubicarse en una torre completamente alejada y con un fuerte contingente de gendarmería, allí una sala pequeña con una televisor burdamente custodiado por carceleros trasmitía en videoconferencia el desarrollo de la audiencia.

Los familiares fueron sorprendidxs con esta medida que los aislaba de sus hijos, hermanos, parejas y compañeros, sin tener otra posibilidad que la de asistir al ridículo del tecnología al servicio de la inquisición democrática para enterarse de la resolución del juicio.

Medidas como la anterior ya fueron aplicadas en la absolución de los carceleros responsables de la masacre del incendio de la cárcel de san miguel, pero este hecho no es aislado, en el Centro de Extermino de Guantánamo, los prisioneros son procesados ante la corte bajo esta misma disposición. En Italia, los poderosos han dado un paso de avanzada en la represión, aproximándose un juicio contra los prisioneros Eco Anarquistas Gianluca y Adriano, cuyas medidas de tecno control llegan hasta las celdas donde encierran a los compañeros,sin sacarlos nunca de la cárcel, de modo tal que los jueces no tienen ni siquiera que enfrentar cara a cara a quienes están condenando e impide el contacto físico entre los prisioneros y su entorno solidario.

De este modo la instancia jurídica, además de ser un linchamiento democrático se transforma en un set de televisión, donde los jueces se vuelven los directores que pueden apagar, encender y editar las cámaras, planos, enfoques y micrófonos para perpetuar el orden que les favorece.

Lo ocurrido en el veredicto del caso Security es un ejemplo de como la represión imita y aprende de otros territorios con un estado policial más extendido. Desde una perspectiva insurrecta, el internacionalismo contempla mirar la represión en otros territorios, aprendiendo de sus disposiciones y de la resistencia que lxs compañerxs son capaces de generar. Estemos atentos a las jugadas de la represión, entendiendo que lo vivido en la lectura del veredicto puede ser un primer paso de una serie de medidas que buscan aislar a lxs compañerxs presxs y procesadxs y extender el control y el dominio de la sociedad carcelaria.

Por su parte, finalmente y tras mas de dos meses las tres miserables juezas volvieron a decidir sobre la vida de seres humanos, como un mero tramite administrativo regalaran a diestra y siniestra los años de condena sobre nuestros compañeros. Aun cuando no se cumplieran todas las aspiraciones de la fiscalía, el veredicto otorgado es suficiente para condenar a varios años de prisión a los compañeros.

En lo que respecta a las acusaciones la situación contra Juan, Freddy y Marcelo quedo de la siguiente forma 

1)Robo con Intimidación en Banco Santander, Agustinas: Absuelto Juan. 

2)Robo con Intimidación en Banco Santander, Valparaiso: Condenado Juan y Marcelo; Absuelto Freddy. 

3)Robo con Intimidación en Banco Security, Agustinas: Culpables Juan, Freddy y Marcelo 

4) Homicidio contra Moyano y Homicidio frustrado contra Abarca: Culpable Juan en calidad de autor y Freddy como “Encubridor”.

Tras la lectura del veredicto, fueron llevadas a “declarar” tanto la viuda como la hija de Moyano, en un burdo show que solo buscaba otorgar una atmósfera de teleserie a la audiencia y justificar la condena. La discusión legulella continúo respecto a las atenuantes y/o agravantes a considerar para la cantidad de años que vomitara el poder judicial sobre nuestros compañeros.

Vale la pena considerar que Juan será calificado como “reincidente” por la justicia debido a los antecedentes que pesan sobre él por la anterior muerte de un policía en enfrentamientos durante la década de los 90. Freddy por su parte, es el único que no mantenía una condena anterior, pero la fiscalia presenta un certificado de antecedentes donde sorpresivamente Freddy aparece condenado por la fiscalia militar desde mediados de Diciembre del 2009 por su vinculación con el homicidio de Moyano, una sentencia ficticia e inexistente de un juicio que nunca se realizo, pero que sin embargo es la mejor prueba de que los compañeros estaban condenados antes siquiera de iniciarse el juicio en su contra. Finalmente y a pesar de este papel, se reconoce la “irreprochable conducta” de Freddy y la fiscalía concluye solicitando un total de 108 años de cárcel para los 3 compañeros.

Al concluir el veredicto, familiares y entornos solidarios comienzan a lanzar panfletos y desplegar lienzos al interior del centro de justicia. No fue la asfixiante custodia de los carceleros la que impido que la agitación se tomara el espacio de sus tribunales, es entonces cuando se producen pequeñas escaramuzas y enfrentamientos con los carceleros dispuestos en distintos sectores del lugar. Los golpes e insultos contra los custodios fueron rápidamente respondidos por un gigantesco contingente de antimotines que copo rápidamente el sector, el absurdo despliegue incluía personal antimotines con dispositivos de agua esperando la aparición de fuego sobre sus uniformes, como también extraños y ridículos artefactos lanzagases, además del ya conocido arsenal de balas de pintura y de goma.

Tras la breve refriega cierran las rejas del centro de justicia, permaneciendo parapetada toda la jauría de carceleros por varias horas al interior de sus juzgados.

Los años que repartan a destajo las juezas sobre la vida de los compañeros, serán recién conocidos en la “Lectura de Sentencia” a realizarse el 2 de Julio del 2014 a las 12:00 Hrs.

La solidaridad revolucionaria no para ni decanta tras el pasar de estos circo/teatro, tanto Juan, Freddy, Marcelo y Carlos han enfrentado en su momento las amenazas de muerte que pesaron sobre ellos, la clandestinidad, las cárceles en argentina y luego el brutal aislamiento en chile, para ahora enfrentar el linchamiento jurídico. Ellos han rechazado los acuerdos, despreciado el arrepentimiento de la vida que eligieron llevar, y destruyeron los puentes con el mundo y la cultura del Poder. Compañeros que han despreciado al dominio, sus formas y mecanismos, Lejos de las torpes infamias levantadas por algunos, son compañeros que desprecian alguna cuota de poder o la siquiera la administración de esta sociedad de muerte sino que han construido en el continuo permanente la ofensiva.

No serán las prisiones de la democracia, las décadas de condena, o las toneladas de cemento y acero con que pretenden sepultar a los compañeros lo que haga detener siquiera un segundo o retroceder un milímetro el avance de la guerra social. Porque la continuidad de la lucha contra el poder es un ejercicio real y concreto.

Porque aca nada, absolutamente nada ha acabado, todo continua…

Ante el desprecio de juezas, fiscales, carceleros y carroña periodística: 

Amor en revuelta para Juan, Freddy y Marcelo

¡Solidaridad Insurrecta con los compañeros del Caso Security! 

***
*** 

Audios de las declaraciones de los compañeros Juan, Freddy y Marcelo ante su juicio 

enviado por https://publicacionrefractario.word... 

Durante el último día del juicio por el Caso Security, los compañeros Juan, Freddy y Marcelo hacen uso de su palabra no para hablar necesariamente del proceso en su contra sino para asumir orgullosamente sus posiciones de vida inclaudicables. La situación que se vivió aquel día en tribunales mantuvo la tensión al máximo con fiscales, carceleros, la prensa y las juezas, siendo primera vez en el ultimo tiempo en la region dominada por el estado de Chile, que se produce una declaración política de compañeros revolucionarios en las salas de su inquisición democrática, en sus pulcros altares de sacrificio humano donde se les escupe en la cara y se reconoce orgullosamente quien es y las decisiones tomadas. 

Declaración de Juan: Acá

Declaración de Freddy: Acá

Declaración de Marcelo: Acá

Recordar que estas declaraciones se producen el día siguiente de la supuesta frustrada fuga con una llave de esposa, donde acusaron a la madre de Juan. Varias referencias que realizan los compañeros hacen alusion a dicha situacion manejada por carceleros y la prensa.

Extraído de Hommodolars
_____________________________________________________________________________________________________

[españa] Desde Barcelona, donde las calles arden y los militantes se organizan
Octavilla repartida en la manifestación contra el desalojo de Can Vies, 31 de mayo.
 

¡QUE LA REVUELTA EN SANTS SEA SÓLO EL INICIO! 

La rebelión social en el barrio de Sants de los últimos días es un acontecimiento que marca un antes y un después. Una importante parte de la gente del barrio se está rebelando contra el desalojo de Can Vies y la demolición bárbara del edificio. Can Vies ha sido territorio contra el poder del Estado y del capital desde hace 17 años y mucha gente lo hemos defendido como nuestro, porque es nuestro. En Can Vies hemos defendido un modo de vivir, de crear y de relacionarnos sin cobertura oficial, sin instituciones, ni empresas ni subvenciones. Ahora bien, estos últimos días están siendo también la oportunidad para expresar el descontento generalizado por la violencia y la miseria que el capital nos impone en todos los niveles de nuestras vidas. 
  
La solidaridad activa de miles de personas, como expresión de un deseo colectivo de vivir sin obedecer, supone un gran peligro para las autoridades políticas, mediáticas y económicas. Y lo saben. La lucha en la calle demuestra que sólo organizándonos de forma colectiva podemos defender nuestros intereses y nuestras vidas. El supuesto diálogo con nuestros enemigos sólo nos lleva adonde ellos quieren: someternos y aceptar su lógica. 

   Can Vies ha tenido tanta importancia no porque fuese un proyecto cultural o educativo valioso, sino porque era un proyecto que tenía como rasgo constitutivo el no-pacto, la ruptura, la negación de cada gobierno, de cualquier representante. Negociar con el Estado anula las bases de nuestra lucha: crear una sociedad sin clases, sin explotación, sin relaciones de dominación. Nuestra acción cambia de carácter si obedece a un pacto con la autoridad o si se niega a obedecer. Can Vies no era ni será un centro cívico. No es ni puede ser parte del proyecto culturalista, “abierto”, progre o humanista de cualquier profesional de la política. Es decisión de hacer política sin este profesional y en su contra. Por tanto negociar equivale a desaparecer como actividad emancipadora. Ya hay muchas personas que no ven ningún problema en llenar un barrio con barricadas, atacar bancos o tirar piedras a la policía para defender una forma de organización social autónoma sin mediadores. Los incontrolados y las incontroladas nos hemos multiplicado, y además sabemos y aprendemos poco a poco a cuidarnos. 

   Curiosamente el Estado y los medios de incomunicación intentan introducir las divisiones del pasado entre manifestantes pacíficos y violentos. Es evidente que tal división no existe. El conflicto ya se ha expandido y tenemos que hacer que se extienda aún más. Ya no es la “cola” de las manifestaciones la que hace sus rituales, sino muchos, muchísimos vecinos del barrio y de la ciudad. Cada vez es más evidente que el pacifismo resulta inútil, por eso la participación en los disturbios aumenta, y una nueva cultura de la autodefensa crece, la de combatir colectivamente. Pero no se trata de la violencia por la violencia, sino de marcar objetivos claros y atacar al capital y sus símbolos. No hay que actuar de manera aleatoria o compulsiva, ni tener una sensación difusa de responsabilidad sobre los acontecimientos, sino asumir plenamente la tarea de actuar juntos, con los colectivos, las asambleas y las personas que quieren promover prácticas y proyectos en contra y fuera de los permisos y las normas de nuestros adversarios. 

   Otras formas de vivir llenaron (y seguirán llenando) las calles de Sants, de Gamonal, de Estambul, de Río, etc., con barricadas para defendernos de aquellos que sólo piensan en el beneficio económico y político, excluyéndonos con sus leyes, reprimiéndonos con su policía, manipulándonos con sus medios. Estamos ahí y seguiremos estando, oponiendo nuestra comunidad de lucha al mundo individualista, mercantilista y patriarcal, en el que la vida decae en mera supervivencia. Los amos y los gobiernos destruyen proyectos colectivos con 17 años de historia y también destruyen miles de vidas cada día. Que nadie se deje engañar: cuando la comunidad gana, las leyes opresivas dominantes pierden. Cuando estas leyes ganan, (se) pierde la comunidad. En otras palabras, nosotros o el Estado, o la vida común o la barbarie. Lo que más necesitamos en este momento es potenciar los lazos entre nosotras, las colaboraciones y las coordinaciones que nos permiten crear y defender el mundo en el que queremos vivir. 

No más desalojos ni más desahucios. No más detenciones ni palizas en comisaría ni en las furgonas. Multipliquemos las ocupaciones, internacionalicemos el conflicto. Reconozcámonos en las luchas contra el capital en todo el mundo. Tenemos que seguir combatiendo y, al mismo tiempo, desarrollar y mejorar nuestros vínculos, organizarnos y coordinarnos. Estrategia común, estrategia de lo común. Por detrás de cada barricada, un proyecto colectivo. Por delante de cada proyecto colectivo, una barricada. 

¡Fuera la policía de los barrios! 
¡Libertad para todos los detenidos! 
¡Libertad para todas las presas por luchar! 
¡Okupemos cien, mil Can Vies! 
¡Larga vida al espíritu que incendia las calles de Sants y de Barcelona! 
¡Larga vida a la Rosa de foc! 
¡Esto no ha hecho más que empezar…! 

CRIT 
(Comité Revolucionario Internacionalista Tozudo)
 
----------

Extraído de Huerta Capucha
Ver más información en Valladolor y en Hommodolars


_____________________________________________________________________________________________________


[uruguay] Jornadas de Lucha contra los Megaproyectos del Capital-Estado


 LA TIERRA NO SE ESTÁ MURIENDO, LA ESTÁN MATANDO

Los individuos y grupos que hace varios años estamos peleando contra la instalación de la megaminería en el territorio uruguayo venimos haciendo hace ya dos años el “mes por la tierra”. Ya que nuestra lucha no es sólo contra una determinada estructura o empresa de las que componen los megaproyectos, nuestra difusión intenta mostrar las diferentes conexiones existentes entre los proyectos del desarrollo capitalista. Nuestra lucha nunca fue ni será ecologista si de eso se entiende la división de la realidad y el campo de acción en lo “ambiental”. Nuestra lucha es social, es la participación en la conflictividad social existente para ir contra todo el sistema de opresión. Nuestra lucha abarca todas las conexiones del Estado y el capital, esa conexión que une a los guríses fumando pasta base con las grandes extensiones sojeras, o la construcción de un puerto de aguas profundas con la explotación económica que se le hace a un peón rural.

Atacar, visualizar y difundir quiénes son los responsables detrás de cada proyecto ha sido una tarea tan importante como mostrar las consecuencias a mediano y largo plazo de la instalación de los mismos. Pero, otra tarea es igual de importante en lo que se refiere a difusión de los que están destruyendo el planeta y manteniendo el sistema de dominio: mostrar que la lucha contra los megaproyectos es una lucha contra el capital. Luchar contra estos megaemprendimientos no debe ser una tarea reformista sino que debe ayudar a profundizar la lucha por un mundo libre, un mundo para el que no seamos meras mercancias.

Entendiendo así la lucha contra los megaemprendimientos en la región nos damos la oportunidad de atacar los bastiones del desarrollo próximo del capital. Los planes para la región son claros, se pueden visualizar perfectamente en el territorio, y sus responsables pueden ser reconocidos y enfrentados. La lucha contra el Estado y el capital exige nuestra mayor responsabilidad e inteligencia. Golpearlos antes de que den sus próximos pasos puede colaborar. Lejos estamos, es verdad, de habernos adelantado a sus planes, pero aun no es tarde para que las diferentes resistencias territoriales se doten de una mayor capacidad y proyección.

Nuestra lucha no reconoce fronteras políticas, son nuestros compañeros los que en Calcídica, Grecia pelean contra la instalación de una minera de oro, como los que resisten en todo el continente americano a los diferentes emprendimientos del plan IIRSA y a sus planes complementarios como en el TIPNIS. No reconocer fronteras implica reconocer al enemigo en su amplitud y complejidad, no hacerlo tan “abstracto” que no pueda ser atacable, ni tan reducido que se convierta la lucha en un panfleto nacionalista que sólo ayude a las diferentes facciones autoritarias en cada sitio. Reconocer en el sistema capitalista al enemigo, reconocer en el Estado al enemigo, implica pensar el accionar más allá de la estrategia del daño menor, para eso se debe aprender de las diferentes formas de resistencia que se están llevando. Al igual que los compañeros que luchan contra el proyecto de los trenes de alta velocidad en el continente europeo, en el continente americano también las legislaciones estatales comienzan a acusarnos de terroristas, con todo lo que eso implica.

El motivo de este texto es invitar a los diferentes colectivos e individuos de la región a participar del “mes por la tierra y contra el capital” haciendo actividades y acciones en defensa de la tierra. En Montevideo, las actividades que se han llevado a cabo estos años ha sido variada: charlas, escraches, marchas multitudinarias, pequeñas acciones, jornadas de difusión, etc. Pensamos que lo mejor es que en cada región y localidad cada grupo evalúe, según la fuerza y disposición, qué es lo que puede hacer. Llamamos a coordinar sólo la fecha que daría comienzo al mes, generalmente ha sido en junio y nos parecería bueno mantenerla. Aprovechemos el mes como una escusa para actuar, impulsarnos y demostrar la fuerza conjunta en defensa de la naturaleza. Llamamos también a avisar las actividades públicas para hacer un afiche común que muestre las iniciativas.

“La tierra no se vende, la tierra se defiende”

-----

Ver actividades y textos relacionados en Por la Tierra y Contra el Capital

***

Leer también  Bagua no se olvida - Solidaridad con las luchas en defensa de la Tierra [perú]


27 de mayo de 2014

REFLEXIONES CRÍTICAS Y RADICALES ALREDEDOR DEL PROBLEMA DEL PETRÓLEO


(A propósito del “día anti-Chevrón” y del Yasuní-ITT) [1]


 
Llaman progreso a su más obvia destrucción,
cambiando bosques por cemento.
Cultura Profética

El movimiento ecologista es la respuesta burguesa ante esa
degradación generalizada de todas las condiciones de vida.
Grupo Comunista Internacionalista

Marx dice que las revoluciones son la locomotora de la historia universal. Pero tal vez ocurra con esto algo enteramente distinto. Tal vez las revoluciones son el gesto de agarrar el freno de seguridad que hace el género humano que viaja en ese tren.
Walter Benjamin


Si bien es cierto que lo que ha hecho y hace Chevrón (antes Texaco), una de las principales empresas transnacionales petroleras,[2] en todo el mundo (ecuador, nigeria, irak, argentina, rumania, venezuela, etc., etc.) es repugnante y condenable, el problema de fondo no es su impunidad por todos los desastres que ha causado, ni sus actuales proyectos de “fracking”, etc. Ni siquiera lo es el petróleo o la industria extractiva. Como ya hubimos de afirmarlo hace un par de años en una volante sobre la minería, el problema de fondo es el capitalismo y su progreso.

De hecho, pedirle a una empresa petrolera que no devaste y contamine la naturaleza, que no expropie a las comunidades locales, que no explote a sus trabajadores, que no especule en la bolsa de valores, que no soborne y que no mande a reprimir violentamente las protestas en su contra, es pedirle peras al olmo. Toda actividad extractiva, en particular, y toda actividad capitalista, en general, necesariamente tiene que hacer todo lo anterior para lograr su único objetivo, su razón de ser: lucrar, obtener ganancia. Eso sí, ganancia únicamente para las empresas y los estados, para nadie más. El progreso es progreso sólo para el capital, mientras que para el proletariado y la naturaleza sólo es miseria y muerte.

El caso Chevrón-Texaco en ecuador es la muestra incontestable de esta ley general y absoluta del modo de producción capitalista: en las provincias amazónicas donde operó durante décadas, mientras en el polo capitalista (extranjero y local) se acumulaba riqueza y poder, en el polo proletario (trabajadores y comunidades) se acumulaba miseria de todo tipo (despojo, empobrecimiento, falta de servicios, enfermedades, muertes, evangelización, clientelismo y asistencialismo, prostitución, violencia, etc.), con la connivencia del ejército, las iglesias, las ongs y las universidades. En realidad aquí y en todo el mundo, porque el capitalismo es mundial.

El gobierno capitalista, extractivista y neocolonial de la contrarrevolución ciudadana –y toda la opinión pública nacional e internacional que le hace seguidismo- miente hipócrita y cínicamente cuando condena “la mano sucia de Chevrón” mientras va a hacer prácticamente lo mismo en los campos petroleros ubicados en el Yasuní-ITT, esta vez en el marco de la “nueva era petrolera” y supuesta “soberanía energética” del ecuador, pero en realidad bajo relación de dependencia principalmente con transnacionales petroleras chinas.[3] No existe “petróleo responsable” (como tampoco existe “minería responsable”). El petróleo, como todo el capital, arrasa todo a su paso y derrama lodo y sangre por todos sus poros infectos. Y recalcamos: el tan cacareado ad náuseam progreso o desarrollo que traería consigo el petróleo –según el discurso del gobierno ecuatoriano[4]-, sólo es y será progreso o desarrollo para las empresas y los estados, mientras que para el proletariado y la naturaleza sólo es y será miseria y muerte. Los hechos de los próximos años confirmarán esta afirmación.

Ahora bien, ¿por qué el petróleo? ¿Por qué éste se ubica –nuevamente- en el ojo de la tormenta global? Porque la energía es “la sangre de la economía”, siendo que el capitalismo es la dictadura de la economía sobre la humanidad y la naturaleza, y que el petróleo aún sigue siendo la principal fuente de energía. Por eso es que el petróleo es una industria histórica y mundial (capitaneada hasta ahora por ee. uu.), y por eso es que ha habido tantas alianzas[5] y sobre todo tantas guerras internacionales por el petróleo, p. ej. en medio oriente, así como también por el gas natural, otra importante fuente de energía para la economía mundial.[6] Hoy en día, en el contexto de crisis capitalista general e internacional en el que nos encontramos –de la cual la crisis energética es una de sus aristas-, la punta de lanza del capitalismo mundial es, tiene que ser la industria extractiva en general, y el petróleo en particular. Es una cuestión de sobrevivencia para este sistema: dado que su tasa de ganancia ha caído y entonces hay sobreproducción no sólo de mercancías sino de capitales, es decir capitales que no están siendo productivos y que en vez de ganancias están generando pérdidas (algo inadmisible y terrorífico para los capitalistas), de la mano de la especulación financiera tienen que inyectarle a como dé lugar enormes cantidades de esta sangre negra que es el petróleo a la economía, para ver si así recuperan la tasa de ganancia o al menos para evitar que siga cayendo aún más. Pero el motor fundamental del capital no es éste, sino la explotación de la fuerza de trabajo humano, el trabajo vivo, única fuente creadora de valor y plusvalor. Sin trabajo asalariado no hay capital. Y resulta que el trabajo hoy en día también se encuentra en crisis, muestra de lo cual son los altos índices de desempleo mundial, precisamente porque como al capital sólo le interesa obtener ganancia mediante una mayor productividad y competitividad, tiene para ello que invertir en tecnología de punta y “desinvertir” en trabajo asalariado, es decir sustituir el trabajo de miles y millones de trabajadores por el de unas cuantas novedosas máquinas, robots, programas informáticos, etc.; trabajadores, pues, que son despedidos a la calle, engrosando así el ejército de proletarios excedentes o sobrantes y cada vez más pobres que entonces ya no pueden comprar las mercancías y, por tanto, ya no pueden valorizar al capital ni generar ganancias. Sin duda, se trata de un círculo vicioso y, a la larga, de una contradicción mortal de este modo de producción: sus soluciones a corto plazo se vuelven problemas más grandes -y graves- a mediano y largo plazos. Por esta razón, las guerras internacionales más que por el petróleo, el gas, etc., son guerras para eliminar físicamente a ese proletariado excedente (“lumpen” y población de los suburbios, desempleados, soldados, etc.) así como al proletariado en lucha e incluso insurrecto, es decir en el fondo siempre son guerras contra el proletariado: desde las guerras abiertas en medio oriente hasta las guerras “de baja intensidad” actualmente en la frontera este de ucrania y en las favelas de brasil, por tan sólo citar un par de ejemplos concretos.[7] No cabe duda que el capitalismo es el mayor genocida y ecocida de la historia. Es la civilización del petróleo y la esclavitud asalariada; del plástico y el fetichismo de la mercancía y el dinero; de la basura, la sobrevivencia y la muerte, sobre todo de la muerte: de hambre, enfermedad y/o a balazos, el capitalismo mata.

Pero incluso si se llegase a acabar el petróleo (combustible fósil no renovable), el capitalismo tiene otras fuentes potenciales y reales de energía: la energía nuclear, con todas las tragedias que ésta ha generado (recordemos chernóbil y fukushima) y que puede generar[8]; y, las llamadas “energías alternativas” o “limpias” -las cuales también forman parte de la “nueva matriz energética” y la “nueva matriz productiva” propuesta por el gobierno de correa-. Sobre éstas últimas, tan sólo decir que en realidad no son “ambientalmente responsables” o “alternativas” “amigables” con la naturaleza como se dice; sino que, por el contrario, dada la crisis ambiental o ecológica actual del capitalismo mundial, “el desarrollo sostenible [y sustentable] no es ni una utopía ni incluso una protesta, sino la condición de supervivencia de la economía de mercado”. (Cuadernos de Negación N° 8. Contra la razón capitalista, 2013.) Por un lado, el capitalismo jamás podrá variar o alterar su basamento: la explotación del proletariado y la depredación de la naturaleza. Y, por otro, con “energías alternativas o limpias” ni siquiera podría disminuir la contaminación o el “calentamiento global” por él mismo causado, puesto que “las proposiciones de un “desarrollo sostenible” [y sustentable] o de un “capitalismo verde” no pueden conseguir resultado alguno, pues presuponen que la bestia capitalista puede ser domesticada; es decir, que el capitalismo tiene la opción de detener su crecimiento y permanecer estable, limitando así los daños que provoca. Pero esta esperanza es vana: mientras continúe la sustitución de la fuerza de trabajo por tecnologías, en tanto el valor de un producto resida en el trabajo que representa, seguirá existiendo la necesidad de desarrollar la producción en términos materiales y, en consecuencia, de utilizar más recursos y de contaminar a mayor escala. Se puede querer otra forma de sociedad, pero no un tipo de capitalismo diferente del ‘capitalismo realmente existente’”. (Ídem.) Además, como ya lo dijimos arriba, los problemas resueltos o gestionados por el capital-estado a corto plazo serán más grandes y fuertes en el mediano y largo plazos.

El ecologismo es harina del mismo costal, ya que no es más que un falso crítico y agente solapado del mismo capitalismo. En el caso de Chevrón y del Yasuní, los discursos que van desde exigir “justicia internacional” y “pagar la deuda ecológica”, hasta plantear “otro modelo de desarrollo” (cuya propuesta acaso más “original” y elaborada sea el tal “plan C”[9]) vía “consulta popular” como lo hace “Yasunidos” en ecuador, lo cual no pasa de ser una expresión de reformismo demócrata pequeñoburgués, de socialdemocracia en versión ecologista. Además con la ilusión de que así pueden “salvar a la Amazonía” y que “el Yasuní depende de ti” (de tu firma). Frente a lo cual, reiteramos una vez más que el progreso o el desarrollo sólo es y puede ser de carácter capitalista. Mientras que, como ya lo afirmamos en una reciente ocasión, la democracia es el modo de ser y de funcionar de la sociedad mercantil generalizada, es la dictadura del capital sobre el proletariado. Es decir, el capitalismo es progresista y democrático por excelencia. Por lo tanto, por un lado, cualquier modelo de desarrollo o de progreso sólo puede ser capitalista: el capitalismo, aunque se vista de “verde” o de “ecológico” y hasta de “indigenista”, capitalismo se queda; y, por otro lado, participando dizque como una “forma de presión” y “críticamente” en las instancias y mecanismos democráticos no se hace más que legitimarlos y reforzarlos. La democracia, o sea la dictadura del capital, en ecuador no está “en extinción” sino más fuerte, y los “Yasunidos” contribuyen a ello, por más que se quejen de sus trampas y “faltas de garantías”, etc. En fin, estos intelectuales-activistas “alternativos” de “nueva izquierda” (“marxistas ecologistas” incluidos) no cuestionan ni combaten el progreso ni la democracia –pilares del capitalismo-, sólo quieren reformarlos y humanizarlos, mejor dicho, “yasunizarlos”. Son agentes “verdes” del capital-estado, del enemigo del proletariado.

Igual de perdidos, ilusos y reaccionarios son los ecologistas que creen que se puede “aportar con un granito de arena” al dejar de consumir tanto plástico y demás derivados del petróleo, movilizarse en bicicleta, “ahorrar energía”, llevar un “consumo responsable”, “dejar una huella ecológica menor”, etc., etc., como si el problema real fuera el modo de consumo y no el modo de producción, cuando en realidad es éste el que determina a aquél, y como si la contaminación de las personas fuera comparable con la contaminación de las empresas; es decir, los que, so pretexto de “el medio ambiente”, quieren que el proletariado sea aún más austero y por tanto aún más miserable de lo que ya es, con lo cual el ecologismo ni siquiera le hace cosquillas al capitalismo sino que más bien le hace un gran favor.[10] Como siempre y sin duda entonces, el ecologismo es la respuesta burguesa a la catástrofe ecológica del mismo capital, ya que nunca ataca sus causas sino sólo algunos de sus efectos, parcializando y desviando así la lucha del proletariado de lo fundamental: la producción mercantil de valor y la explotación capitalista sobre el proletariado y la naturaleza, cuya base es la propiedad privada y el trabajo asalariado, y cuyo guardián es el estado; es decir, lo desvía de la lucha de clase contra el capital y el estado, y a favor de sus necesidades y de la vida. Por lo tanto, reafirmamos que “en una época en la cual los efectos devastadores de la producción mercantil provoca muertes cada vez masivas por desertificación, deformaciones físicas irreversibles o enfermedades incurables por contaminación ambiental,... la rebeldía proletaria contra el sistema se seguirá desarrollando y el desarrollo de la misma encontrará en los ecologistas de todo tipo un obstáculo más que deberá barrer para imponer su revolución.” (GCI, 1989: Tesis de Orientación Programática, N° 39d.)

Ya escuchamos los tartosos graznidos de “ortodoxos”, “extremistas”, “infantilistas”, o de “eurocentristas”, “especistas”, o la típica de “sólo critican y no proponen nada”, como “respuestas” a nuestras críticas anteriores. Nos tienen sin cuidado. No debatimos ni debatiremos con pseudorevolucionarios y reformistas, que son parte del enemigo. Los proletarios revolucionarios, de aquí y de todas partes, criticamos tanto teórica como prácticamente al capitalismo mundial de manera radical –esto es, desde su raíz o fundamento- y en cualquiera de sus formas históricas y regionales. Así pues, el “socialismo real” (mal llamado “comunismo”) nunca dejó de ser capitalismo[11] porque jamás abolió ni superó los fundamentos y relaciones sociales capitalistas, además que se basaba en el industrialismo destructor de la naturaleza y en la ideología del progreso. El “socialismo del siglo xxi” o “neodesarrollismo” extractivista, con todas las diferencias formales que pueda y diga tener del anterior, en esencia es lo mismo: capitalismo puro y duro. Y el ecologismo, en cualquiera de sus versiones, es el “nuevo movimiento social” de oposición progresista que necesita la democracia para reproducirse y mantenerse en este campo: es la izquierda verde… del capital. En suma, todos ellos son diferentes tentáculos mohosos de la misma bestia capitalista. ¿Entonces? ¿Cuál es la solución? “Sólo la revolución proletaria y comunista, en la medida que liquida los fundamentos de la contaminación generalizada, las causas de la destrucción de todos los medios necesarios a la vida verdaderamente humana de la especie [y a la vida de todas las especies], constituye la alternativa válida a la barbarie de la actual civilización.” (Ídem.)

En realidad, las verdaderas catástrofes en el mundo no son naturales sino sociales, las que produce y reproduce esta sociedad siempre a costa y en contra de los proletarios (p. ej. en el último terremoto e incendio en chile). Mejor dicho, el capitalismo es catástrofe; el progreso es catástrofe. Y hoy en día, esta catástrofe es generalizada y más evidente y grave que nunca: la crisis mundial actual no sólo es económica sino también ambiental o ecológica, a lo que se suma la amenaza latente de una nueva guerra mundial, de manera tal que el capitalismo nos está conduciendo directo a la autodestrucción planetaria y como humanidad.[12] En consecuencia, sólo una revolución que destruya y supere al capitalismo podría parar o evitar este potencial mega-suicidio. Si no hay revolución social, a la larga desapareceremos del mapa... del universo. Por lo tanto, la revolución proletaria mundial es la única opción que tenemos –o tendremos- para sobrevivir y vivir como especie y como planeta. (Pareciese que hasta la misma naturaleza pidiese a gritos la revolución total.) Es y será una cuestión de vida o muerte no más. ¿“Socialismo o barbarie”? Ya no, porque ya estamos inmersos en la barbarie propia de la civilización capitalista. ¿Entonces? ¡Comunismo o Muerte!

Pero la revolución comunista será antiprogresista, antidesarrollista o no será. No se trata de mantener y transformar “revolucionariamente” el “lado bueno” o los “aspectos positivos” del progreso (fuerzas productivas, avances tecnológicos, nuevos productos, etc.): eso ya lo hizo y lo sigue haciendo la contrarrevolución capitalista disfrazada de “socialista” y hasta de “comunista”, y por eso estamos en el nivel tan avanzado de catástrofe en el que estamos. Como aciertan en decir unos compañeros internacionales: “El progreso es un cáncer que se expande, mata la tierra y por ende, nos mata a nosotrxs. No tiene un “lado bueno” el cual podamos ocupar para emanciparnos como se creía a principios de la modernidad, incluso por los revolucionarios. Su lógica requiere siempre abrir cerros, estupidizarnos con sus nuevos chiches tecnológicos, envenenar el agua y la tierra, cosificar todo a su paso, constituir rutinas y alienarnos para servirle... Muchas y muchos creemos que esta sociedad está construida sobre falsedades y cimientos podridos. Y sobre éstos no se puede levantar algo nuevo pues cederá prontamente. Todo está por construir.” (8 tesis críticas sobre las últimas catástrofes en chile, 2014.) Sobre el problema del petróleo, nosotros precisaremos diciendo que los proletarios deberíamos "golpear donde le duele" al capitalismo mundial actual: interrumpir abruptamente o sabotear la industria del petróleo y en general toda industria extractiva, así como todo megaproyecto, teniendo claro que "la lucha contra los megaproyectos es una lucha contra el capital." (Por la tierra y contra el capital, 2014.) Es más, deberíamos interrumpir abruptamente o sabotear para siempre el progreso mismo (como lo han hecho algunos proletarios en épocas pasadas, y como hoy lo siguen haciendo -o tensionan por hacerlo- otros proletarios en varias partes del globo). Agarrar y jalar el freno de esta gran locomotora suicida, parafraseando a Benjamin. Precisando -y rematando- aún más: el problema del petróleo devela que la solución a un problema radical sólo puede ser radical, que la solución sólo puede ser la revolución total. Por lo tanto, nosotros no queremos sólo un mundo sin petróleo, sino un mundo sin capitalismo: el comunismo, el verdadero comunismo.

Al igual que Marx (cf. sus Manuscritos económico-filosóficos de 1844, en especial el capítulo “Propiedad privada y comunismo”), nosotros estamos convencidos que sólo el comunismo, sobre la base de la abolición de las clases sociales y de la división entre ciudad y campo, reunificará o reconciliará a la humanidad consigo misma y por tanto a la humanidad con la naturaleza. Al abolirse la explotación del hombre por el hombre, se abolirá también la explotación de la naturaleza por el hombre. Y es que los seres humanos también somos naturaleza, de manera que “el comunismo es, como completo naturalismo = humanismo, como completo humanismo = naturalismo; es la verdadera solución del conflicto entre el hombre y la naturaleza, entre el hombre y el hombre, [...] es la plena unidad esencial del hombre con la naturaleza, la verdadera resurrección de la naturaleza, el naturalismo realizado del hombre y el realizado humanismo de la naturaleza.” (Ídem.). A diferencia radical del “socialismo real” y del “socialismo del siglo xxi”, es impensable entonces el petróleo, la minería, etc. en el comunismo. Pero a diferencia de las variopintas propuestas ecologistas existentes, tampoco se trata de volver a un idílico pasado primitivo ni de crear una realidad aislada y paralela a esta (tipo “ecoaldeas”): utopías reaccionarias ambas. Se trata ni más ni menos de abolir, mediante la revolución y la dictadura proletarias, las condiciones que hacen posible la explotación humana y de la naturaleza, las catástrofes sociales, los sufrimientos innecesarios, para que la actividad humana no vuelva a ser organizada como trabajo, para que la producción material se decida según las necesidades humanas y de la vida en general y ya no según la ganancia, la cual ciertamente dejaría de existir. Organizando, usando y disfrutando de manera común, conciente y sensata tanto nuestras capacidades como lo que nos provea la naturaleza, respetándola y siendo recíprocos con ella. Construyendo nuevas relaciones de cooperación libre, solidaridad, complementariedad y transparencia entre los seres humanos y, como diría Dauvé... entre los animales-humanos y los animales-no humanos y demás seres. “El comunismo debe ser, entre otras cuestiones, la construcción social de un nuevo equilibrio del ser humano con el resto de la naturaleza.” (Cuadernos de Negación N° 8.) Todo lo cual no excluiría ni la contradicción ni el conflicto incluso violento, sino que lo humanizaría y lo resolvería como comunidad –en el caso de los humanos, claro está-. Porque el comunismo no será el paraíso en la tierra, sino una comunidad humana-natural real y mundial. Ni más ni menos. Y a estas alturas de la historia, será ésto o perecer para siempre.

Para ello no existen fórmulas o recetas ni tampoco será de la noche a la mañana, obviamente. De lo que sí estamos convencidos es que sólo existe una vía para lograrlo, para parar en seco y cortar de raíz la catástrofe del progreso o la barbarie de la civilización capitalista: la acción directa y autónoma del proletariado contra el capital y el estado, la lucha de clases revolucionaria, la revolución comunista mundial, cuyo fundamento invariante es la abolición de la propiedad privada, el trabajo asalariado[13], las clases sociales, el estado, las cárceles, las naciones, el mercado mundial, las leyes, las ideologías, las religiones, las guerras... Esto no es utópico. Es posible y, sobre todo, es necesario –inclusive urgente- porque, como dijimos arriba, la revolución social es y será una cuestión de vida o muerte para la humanidad y el planeta. Y su prefiguración o anticipación en actos ha estado y está siempre presente –aunque invisibilizada o distorsionada- en las acciones y relaciones que se tejen en las luchas proletarias no sólo contra la explotación petrolera, sino contra el capital y su estado en general. Allí están las acciones directas y autónomas (piquetes, huelgas, ocupaciones, sabotajes, lucha armada...) del proletariado contra la industria del petróleo y las fuerzas represivas estatales en irak, nigeria, perú, argentina en los últimos años para demostrarlo [14], así como para servirnos de fuente de inspiración y aprendizaje para las presentes y futuras luchas en este campo. En cualquier caso, y por el momento, quedan claras dos lecciones: hay que golpear donde le duele al capitalismo, y hay que hacerlo de manera directa, autónoma y radical.

Pero mientras el proletariado no actúe, no luche de esa manera -que es como lo determina nuestro ser de clase-, y entonces mientras no sea una fuerza social, histórica e internacional real, el capital seguirá su carrera catastrófica y suicida. En este caso concreto, Chevrón seguirá haciendo de las suyas en todo el mundo, mientras que aquí el petróleo del Yasuní se explotará de todos modos, así como también se llevarán a cabo los otros “proyectos estratégicos” del actual gobierno o las otras patas de la misma mesa (minería, hidroelectricidad, proyectos multipropósito, exploración marítima de gas natural, petroquímica, siderúrgica, astilleros, etc.). E, indefectiblemente, con los años también se desarrollarán y profundizarán las contradicciones intrínsecas a todo este progreso. Se acumularán y estallarán entonces no sólo como “conflictos ambientales” sino como conflictos sociales. Y, como estamos en un contexto de catástrofe y de sobrevivencia para esta sociedad toda, se agudizará el conflicto, el antagonismo de clases: el capital-estado desnudará su verdadero rostro depredador y asesino (seguirá comprando a la gente con migajas y baratijas, pero sobre todo reprimirá sanguinariamente a diestra y siniestra), y el proletariado tendrá que aprender al calor de la misma lucha a responder a estos ataques sin intermediarios ni representantes (gobiernos, partidos, sindicatos, ongs, iglesias, etc.), sin medias tintas ni concesiones, buscando reivindicar e imponer socialmente sus necesidades –y las de la Tierra- sobre las necesidades del capital. En esta guerra de clases, que de latente o velada algún momento pasará a ser abierta –como ya lo es en algunas regiones o al menos en algunos países-, en esta densa a la vez que incierta turbulencia histórico-social, será, por un lado, que el proletariado ha de reemerger, recomponerse y fortalecerse como clase, como sujeto y como poder autónomo; y, por otro lado, será la fuerza la que, en última instancia, decida. Al fin y al cabo, los revolucionarios sabemos que el orden social existente sólo puede ser derrocado por la violencia. Estamos en guerra de clases, y el capitalismo es estructural y cotidianamente violento. Nos maltrata, agrede y mata a diario de múltiples formas. Por lo tanto, la revolución proletaria será violenta o no será. Más aún en las actuales condiciones de catástrofe generalizada donde la solución sólo puede ser total y radical: si no eliminamos al capitalismo, será el capitalismo el que nos eliminará. No nos cansaremos de insistir en que esto es y será una cuestión de vida o muerte. Pero sobre todo de vida, porque la revolución se hace –con amor y rabia- para conquistar y defender la vida, siendo que una de las condiciones para vivir de verdad es destruir lo que nos destruye. “Todo está por construir” dicen aquellos compañeros; pero, como bien acotan otros compañeros: “para vivir en armonía y comenzar una historia verdaderamente humana debemos destruir toda la organización social actual”, puesto que como nos enseñó Bakunin: “No puede haber verdadera revolución sin una destrucción arrolladora y apasionada, una destrucción beneficiosa y fecunda, pues sólo de ella nacen y surgen mundos nuevos.” (La Oveja Negra N° 16.) Destruirlo todo y de raíz, para poder construir un mundo verdaderamente nuevo: ya no un mundo de y para las cosas-mercancías (cuyo dios es el dinero), sino un mundo de y para las personas y los demás seres de la naturaleza. No un mundo de la sobrevivencia, sino un mundo de y para la vida.

La fuerza de los hechos confirmará la fuerza de estas afirmaciones, mejor dicho, de estas negaciones. El catastrófico progreso capitalista y la guerra de clases, tarde o temprano y de una u otra manera, llegarán a ese punto crítico y de no-retorno. Los proletarios revolucionarios, de aquí y de todas partes, hemos de prepararnos y de agitar para ello, para que la revolución social total, radical y mundial se vuelva posibilidad y para que ésta posibilidad se vuelva realidad.

proletarios revolucionarios

quito-ecuador, fines de mayo del 2014


[1] De entrada conviene decir que esta es sólo nuestra “primera entrega” sobre el tema porque, entre otras cosas, falta profundizar en información, datos, etc. Sin embargo, como bien dicen los compañeros Proletarios Internacionalistas: “Por encima de todos estos aspectos secundarios, nosotros ponemos siempre por delante el contenido. Ante todo porque ni somos escritores [ni especialistas] ni pretendemos serlo, somos simplemente proletarios revolucionarios utilizando los medios que consideramos necesarios en la lucha contra el capital.” De modo que, sobre este y sobre cualquier otro tema, lo fundamental –e invariante- es y será la posición clasista y revolucionaria expresada.  

[2] Otras son: Exxon Mobil, Shell, Total, Sun Oil, British Petróleum, British Gas, Agip, CNPC-PetroChina, Gazprom (rusia), Petrobras (brasil), Repsol-YPF (españa/argentina),... 

[3] Lo cual para nada es en vano: uno, porque china, junto con superexplotar a miles de millones de trabajadores, tiene que devorar petróleo, carbón y gas natural a diario para ser la potencia económica y geopolítica emergente y ascendente que actualmente es; y dos, porque este es uno de los síntomas de cómo china ya le está disputando la hegemonía mundial a ee. uu. en esta región. Los grandes proyectos hidroeléctricos, actualmente en marcha también en ecuador (p. ej. Coca Codo Sinclair), son otro ejemplo de lo mismo. 

[4] El presidente-patrón-tecnócrata-policía correa ha dicho que “no podemos ser mendigos sentados en un saco de oro”, es decir que el petróleo y la minería son progreso y traen beneficio para todos los ecuatorianos, y por ende que los que se resisten u oponen al progreso son “infantiles”, “atrasapueblos” y “terroristas”. La verdad es que el único y gran terrorista es el Estado capitalista y, por tanto, este gobierno. 

[5] Aquí nos referimos no sólo a la tradicional y famosa OPEP, sino a la no tan conocida y multimillonaria alianza petrolera entre el gobierno “socialista del siglo xxi” de venezuela y nada más y nada menos que... Chevrón de ee. uu. Más información aquí. 

[6] P. ej. la al parecer ya descartada guerra por el gas entre rusia y ucrania (en realidad entre rusia y sus aliados y ee.uu./u.e./ucrania), así como también el reciente “acuerdo energético” entre rusia y china, el cual no es un dato menor. Ambos hechos íntimamente relacionados, claro está. 

[7] Frente a lo cual la respuesta del proletariado revolucionario sólo ha sido, es y será una: internacionalismo proletario y derrotismo revolucionario, con acciones que van desde deserciones masivas de los ejércitos hasta boicots y sabotajes a la guerra, a los estados, a la economía. 

[8] Por cierto, como parte de su “nueva matriz energética”, el actual gobierno ecuatoriano tiene un proyecto de energía nuclear –de uranio- en el suroriente del país, “asesorado” por rusia. 

[9] En resumen, el “plan A” del gobierno era no explotar el petróleo del Yasuní-ITT siempre y cuando los estados y empresas del "primer mundo" compensasen económica y financieramente la mitad de lo que significaba ese "sacrificio" ($ 18 000 millones). El "plan B", que es el que está en marcha debido a que el "plan A" obviamente no funcionó, es explotar el petróleo del Yasuní-ITT para “salir del subdesarrollo y la pobreza”, en especial de esa zona de la amazonía ecuatoriana. Y el “plan C”, propuesta hecha por fuera del gobierno, sería no explotar el petróleo del Yasuní-ITT pero en cambio sí “superar el subdesarrollo y la pobreza”, además de "salvaguardar a los indígenas aislados" y a la naturaleza, mediante la "redistribución de la riqueza", del ingreso, en especial a través del cobro de mayores impuestos a los grupos económicos más poderosos del país y de otras políticas públicas redistributivas de carácter social. Es decir, el típico pero remozado -mejor dicho, reverdecido- discurso socialdemócrata, economicista y estatista de la redistribución de la riqueza, como si ése fuera el problema de fondo y no el modo de producción capitalista, las relaciones capitalistas de explotación y de clase, que sí es el problema fundamental o de fondo. Entonces, el “plan C” no es más que una ilusión o una utopía reaccionaria de izquierda que, además, le hace al juego al falso dilema “intelectual, político y ético” planteado por el gobierno de la contrarrevolución ciudadana al respecto. Al fin y al cabo, entre reformistas se entienden ó se debaten. Muy por el contrario, los proletarios revolucionarios no tenemos absolutamente nada que debatir con estos personajes, sino que sólo podemos criticarlos y combatirlos sin piedad como lo que en realidad son: izquierdistas del capital, socialdemócratas, contrarrevolucionarios. 

[10] Además ¿quién los financia, especialmente a las ongs ambientalistas? Aparte de sus pequeñoburguesas billeteras –de sus papis y mamis-, generalmente son financiadas por empresas tanto extranjeras como locales, muchas veces bajo la figura de “cooperación”, las que primer lugar buscan defender sus intereses o negocios (evasión de impuestos incluida), y luego darse un baño de conciencia ambiental, hoy tan de moda. 

[11] “Capitalismo de estado” dijeron y hasta ahora dicen algunos; nosotros, en cambio, afirmamos que capitalismo a secas, puesto que el capital y el estado son inseparables. 

[12] Para profundizar al respecto, recomendamos leer “Catástrofe y Revolución” I y II, Revista Comunismo N° 58 y N° 59 del GCI, respectivamente. 

[13] La actual catástrofe ecológica mundial ha sido producida por el capitalismo, y el capitalismo se basa en el trabajo asalariado. Por consiguiente, para acabar con tal catástrofe hay que abolir fundamental y principalmente el trabajo asalariado, mediante la dictadura revolucionaria del proletariado. Véase el punto n° 8 de Nuestra (auto)crítica del trabajo. 

[14] Sobre estas luchas en irak y medio oriente puede verse “Guerra, capital y petróleo. Textos sobre Oriente Medio (2001-2009)”; en nigeria, “Delta en revuelta. Piratería y guerrilla contra las multinacionales del petróleo”; en perú, “Imponente desarrollo de las luchas proletarias en Perú“ (Comunismo N° 60); y, en argentina, “¡Libertad a los petroleros de Las Heras!”. Por su parte, en las protestas sociales que tuvieron lugar en el oriente ecuatoriano en 2006, 2009 y 2011, a pesar de sus limitaciones y contradicciones, así como a pesar de que fueron o cooptadas o reprimidas por el Estado, también hubo atisbos de este tipo de lucha proletaria.