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2 de agosto de 2024

Venezuela 2024: pugna interburguesa, democrática y “soberana” donde las masas populares se movilizan como carne de cañón

Imágenes tomadas de Internet

Pugna Interburguesa. Porque, más allá de un fraude electoral, es una lucha por el poder estatal entre dos fracciones burguesas. Por un lado, la fracción de izquierda del Capital: la burguesía burocrática, la burguesía bolivariana o “boliburguesía”, representada por el Partido Socialista Unido de Venezuela–PSUV del presidente Nicolás Maduro (sí, lectores: la Venezuela chavista nunca ha sido “comunista”, siempre ha sido capitalista). Por otro lado, la fracción de derecha del Capital: la burguesía empresarial o tradicional, la burguesía industrial, financiera y agroexportadora, representada por la Plataforma Unitaria Democrática–PUD y su candidato presidencial Edmundo González junto con la líder de la oposición María Corina Machado, quienes se declaran triunfadores de estas últimas elecciones.

Democrática. Porque lo único que realmente está en disputa hoy en Venezuela es cuál de las dos fracciones burguesas gestiona políticamente desde el Estado la dictadura democrática del Capital y su crisis. La fracción burguesa burocrática o de izquierda (Maduro, Cabello y compañía) acusa de “golpista” y “fascista” a la fracción burguesa empresarial o de derecha (González, Machado y compañía); mientras que ésta, acusa de “dictatorial” a aquélla. En suma, ambas fracciones se acusan de “anti-democráticas”. Tales discursos políticos en conflicto son los que se repiten ad náuseam en los medios de comunicación internacionales… Se trata de un falso antagonismo, porque en realidad la democracia es la dictadura social del Capital y, por tanto, de toda la burguesía sobre todo el proletariado, ya que en democracia éste tiene la “libertad” de ser explotado o morirse de hambre y la “libertad” de votar por sus amos políticos cada tantos años. En las protestas actuales no se está cuestionando esta premisa real. Al contrario, aquí la única ganadora es y será la dictadura social capitalista llamada democracia. Lo único que está en disputa es cuál de las dos fracciones burguesas la gestiona políticamente desde el Estado, con el apoyo de movilizaciones populares en las calles.

“Soberana”. Porque también está en juego la “soberanía” de Venezuela dentro de las disputas inter-imperialistas actuales. Sin duda, a EE.UU. en tanto que potencia imperialista occidental le interesa derrocar al gobierno de Maduro a fin de obtener una mejor tajada de petróleo en el mercado mundial. Para lo cual, apoya a la fracción derechista, empresarial y mafiosa de González-Machado y a otras fuerzas reaccionarias emergentes como los carteles narcoterroristas venezolanos (Tren del Llano, Tren de Aragua, etc.), quienes en conjunto llaman a “respetar la soberanía popular expresada en las urnas”. Por su parte, la fracción izquierdista, burocrática y mafiosa de Maduro-Cabello tiene una posición “antiimperialista”, “soberana” y “popular” sólo contra EE.UU., Israel, “la derecha golpista” y las “guarimbas”, pero no contra el imperialismo de China, Rusia e Irán, a quienes considera sus “aliados”, cuando en realidad son sus patrones internacionales que también ambicionan controlar totalmente su petróleo. Así como Palestina hoy es el epicentro de la guerra imperialista en Medio Oriente, así mismo Venezuela mañana podría ser el epicentro de una guerra imperialista en “el patio trasero” de EE.UU…. y de China.

Las masas populares movilizadas como carne de cañón. Porque tanto los trabajadores y los “marginales” como la “clase media” empobrecida y los pequeños propietarios que hoy están protestando y enfrentándose en las calles de Caracas se mezclan y confunden en esa masa interclasista llamada “pueblo”. Donde los trabajadores no están luchando por sus propios intereses materiales con independencia y antagonismo de clase, sino que están luchando por los intereses materiales de sus patrones de izquierda —“el pueblo chavista”, cada vez venido a menos— y de sus patrones de derecha —muchos gritan en las calles “¡Edmundo presidente!”—. Por eso son carne de cañón de esta pugna interburguesa. Obviamente, los trabajadores y el “pueblo” están cansados de tanta miseria económica y represión estatal en Venezuela. Pero no comprenden que la causa real de esa miseria no es “la dictadura comunista de Maduro” ni tampoco “el bloqueo económico de EE.UU.”, sino la crisis catastrófica del capitalismo a escala mundial. Por eso la oposición derechista está capitalizando políticamente este descontento popular generalizado y, gracias a ello, es posible que esta vez sí derrote al desgastado régimen chavista, a diferencia de en las elecciones y las protestas de la década pasada. En ese caso, no habrá fracasado el “comunismo” —inexistente en Venezuela—, sino la gestión estatista o socialdemócrata del capitalismo en crisis llamada “socialismo del siglo XXI”. Pero la explotación y la opresión de la clase capitalista sobre la clase trabajadora continuarán, al igual que la miseria.

Un ejemplo sudamericano de la catástrofe y la contrarrevolución capitalistas a escala mundial. Porque la crisis económica, política y social en Venezuela hoy es sólo un ejemplo particular localizado de la crisis capitalista general en todo el mundo: desde Haití hasta Palestina y Kenia están peor que Venezuela. Por lo tanto, el problema no es tal o cual gobierno de tal o cual país, el problema es el capitalismo mundial y su catástrofe actual. Por otro lado, un período histórico-mundial de carácter contrarrevolucionario como lo es el presente se caracteriza, en términos de lucha de clases, precisamente por pugnas interburguesas como esta, protestas democráticas e incluso revueltas e insurrecciones populares; pero, no por ello deja de ser un período contrarrevolucionario donde la burguesía mundial se encuentra a la ofensiva y sigue teniendo la sartén por el mango. No toda movilización de masas es revolucionaria, también existen movilizaciones reaccionarias de derecha y de izquierda como esta.

Por lo expuesto, la posición de los verdaderos comunistas o proletarios revolucionarios de todas partes frente a Venezuela hoy sólo puede ser: Ni chavismo ni oposición ni intervención imperialista. Acción directa, independiente e internacionalista del proletariado por sus propios intereses materiales hasta destruir y superar el Capital, el Estado, el mercado, la democracia, la nación y la sociedad de clases, mediante la producción de relaciones sociales realmente comunistas entre los individuos de diversos territorios. Ese y sólo ese sería un poder revolucionario para sepultar el capitalismo y la contrarrevolución. Siendo conscientes de que esto no ocurrirá sino hasta que el proletariado de la región venezolana y de todo el mundo aprenda por sí mismo que si sigue luchando por tal o cual fracción de la burguesía está condenado a seguir derrotado y bajo su dictadura democrática y “soberana”. Tarde o temprano, la explotación, la miseria, la opresión y la lucha de clase lo empujarán a ello. 
 
Proletarios Hartos de Serlo
Quito, agosto de 2024

17 de mayo de 2023

[Ecuador] Juicio político y "muerte cruzada": pugna interburguesa y dictadura democrática del Capital. Se avecina una nueva revuelta

 
El juicio político contra el presidente banquero Lasso que tuvo lugar antes de ayer, 16 de mayo de 2023, en la Asamblea Nacional del Ecuador no es más que una pugna interburguesa y una pantomima democrática: una nueva pelea entre patrones, sus políticos y sus abogados para adueñarse del botín del Estado y del botín del petróleo (ej. FLOPEC), arguyendo que lo hacen "en beneficio del pueblo". Porque el Estado ecuatoriano depende principalmente de la renta petrolera. Entonces, el fondo de este problema en realidad no es político, legal ni mucho menos "moral", sino que es un conflicto de intereses económicos o materiales entre diferentes fracciones de la clase capitalista de este país, en estos tiempos de crisis generalizada, que se está resolviendo bajo una forma política.
 
Por su parte, la izquierda del Capital de todos los colores (verdeflex, arcoíris y rojiamarilla) que, de manera ilusa y oportunista, apoyó el juicio político y dijo estar "vigilante" desde la vereda, también forma parte de esta pugna interburguesa y pantomima propia de la democracia sin comillas, a la cual además dice "defender". Decimos sin comillas, porque la democracia en realidad es la dictadura invisibilizada y normalizada del Capital y su Estado sobre el proletariado. Dictadura democrático-burguesa, entonces, en la que derecha e izquierda no son contrarias, sino complementarias, alternantes... y cómplices, así la izquierda diga lo contrario, tanto dentro como fuera de la Asamblea Nacional. La "muerte cruzada" decretada democrática y legalmente por el derechista Lasso el día de ayer, 17 de mayo de 2023, también demuestra en los hechos y una vez más que la democracia es la dictadura de la burguesía.
 
Por lo tanto, ni juicio político ni "muerte cruzada": no hay nada que apoyar por parte de la clase trabajadora que habita la región ecuatoriana, quien todavía es la gran perdedora y la gran ausente en toda esta situación, porque sus condiciones materiales de existencia se han empeorado, pero al mismo tiempo porque su conflictividad también ha bajado. Sin embargo, cuando ésta aparezca en escena lo hará por otros motivos, con sus propias reivindicaciones y sus propios métodos de lucha. Siendo entonces posible que patee el asqueroso tablero de ajedrez político de la clase dominante y su séquito.
 
Posible escenario "pesimista" en un futuro inmediato: puesto que Lasso ya activó la "muerte cruzada" (Decreto Ejecutivo 741) para no ser destituido de su cargo, con lo cual se convierte prácticamente en dictador civil con el apoyo de las Fuerzas Armadas y la policía, eso podría detonar un nuevo Paro Nacional o revuelta popular en los próximos 6 meses, misma que quizás podría "salirse de control", no sólo al Estado sino a la izquierda, hasta llegar a ser una huelga general e insurreccional. Decimos quizás, porque las condiciones aún no están dadas para ello, pero podría haber sorpresas. Más bien, dado que la burguesía ya se ha blindado, armado y anticipado con sus últimos Decretos Ejecutivos 707 (libre porte de armas) y 730 (militarización del Estado), eso también podría terminar en una masacre de la clase trabajadora que se levante. Masacre cometida no sólo por policías y militares, sino también por paramilitares y sicarios de las bandas de narcotraficantes. Por desgracia, tal como están las cosas de graves en el país, ésto último podría ser lo más probable en tal escenario. Sea como fuere, el futuro es incierto... y turbio.
 
A lo mejor podría darse una revuelta masiva parecida a la que ocurrió hace unos meses en Perú, con la obvia diferencia de que no sería para defender al presidente destituido por el poder legislativo, sino para presionar que se vaya y lo reemplace otro: ya no el actual vicepresidente Borrero, sino... ¿Nebot, Correa o Iza? En cualquier caso, todo seguiría girando alrededor del Estado capitalista y su sistema político-electoral, mientras que los proletarios de todas las "razas" lanzados a las calles seguirían siendo carne de cañón y luego de urna en la pugna interburguesa.
 
Excepto y sólo excepto si es que acontece un desbordamiento de ese posible estallido social, en el cual el proletariado comience a actuar como clase autónoma y antagonista. Lamentablemente, eso no ha pasado en las últimas revueltas, al menos aquí en Ecuador. Y es probable que tampoco ocurra en una nueva revuelta, pero en cambio podría ser su "caldo de cultivo". Porque para ello aún falta más golpes del enemigo (ej. una nueva reforma laboral), batallas y derrotas aleccionadoras como clase; así como también, más rupturas, saltos, "nuevos actores" y sorpresas.
 
Por ejemplo, si es que los trabajadores petroleros de aquí siguiesen el ejemplo de acción directa y autoorganización de los trabajadores petroleros de Irán, haciendo huelgas y tomas a mano propia, porque sólo ellos pueden hacerlo. Lo mismo los trabajadores de los demás sectores estratégicos de la economía. Eso sí sería golpearle al Capital y al Estado donde realmente les duele: en el terreno de la producción de valor y en su tasa de ganancia. Ahí es donde realmente radica y se juega el poder de clase, no en el Palacio de Carondelet ni en la Asamblea Nacional. Todo lo demás es andarse por las ramas. Lo cual no quiere decir que los demás sectores de la clase trabajadora no salgan a luchar. Tienen que hacerlo. Y lo van a hacer, más aún si este gobierno decreta una nueva reforma laboral, tal como ya lo ha anunciado aprovechando la "muerte cruzada". Pero sobre todo, nuestra clase tiene que aprender al calor de sus luchas para no volver a cometer los mismos errores, sino para avanzar o dar saltos hacia adelante.
 
Ahora bien, por más análisis críticos y llamamientos a la acción que hoy hagan las diferentes organizaciones de izquierda (y ultraizquierda) de esta región contra el gobierno del banquero sociópata Lasso, sólo el mismo desarrollo impersonal y contradictorio de la crisis capitalista y la lucha de clases real tendrán la última palabra. Si salimos a las calles a luchar por nuestras vidas y nos juntamos con otros, será como unos nadies más, a hacer lo que se pueda hacer y a aprender lo que se tenga que aprender para próximas batallas como clase. Teniendo siempre presente que la solidaridad, la autoorganización y la acción directa de masas son nuestras mejores armas.
 
Quito, 18 de mayo de 2023