31 de diciembre de 2022

¿¡Guerra y Revolución!?

Grupo Guerra de Clases / Tridni Valka
Boletín # 14, Región checa, Diciembre de 2022

Contenido:
  • [Presentación]
  • A veces todo tiene que cambiar para que todo siga igual…
  • ¡No pagaremos por su crisis!
  • ¡No sólo arde Colombia!
  • No va más, el juego (aún no) ha terminado…
  • ¿Qué perspectiva revolucionaria?
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[Presentación]


Parece que fue ayer cuando por fin salimos de la “crisis pandémica de Covid-19” (aunque algunos dicen que nunca saldremos de ella) y ya hay una nueva “crisis”. Según la narrativa burguesa dominante, la guerra en Ucrania es una nueva razón para que el proletariado deje de lado la satisfacción de sus necesidades. En su lugar, debemos unirnos al frente unido con las fuerzas de “nuestra” burguesía y sacrificarnos por un “bien mayor” de “defensa de la integridad territorial de Ucrania” o su “desnazificación” – dependiendo de donde vivamos.

Nos obligan a convertirnos en carne de cañón en la “defensa de la nación”, lo que significa sufrir y morir por los intereses de uno u otro bando burgués – como está ocurriendo ahora con los proletarios “rusos” y “ucranianos”. O nos obligan a hacer sacrificios en el “frente interno”: aceptar el aumento de los precios de los productos básicos que permiten nuestra supervivencia cotidiana como la alimentación, la vivienda, la salud, la energía, el transporte, etc.; aceptar el aumento de la represión y la vigilancia; aceptar la militarización del trabajo y el aumento brutal de la tasa de nuestra explotación.

La guerra es, por supuesto, parte integrante de la propia lógica de funcionamiento del capitalismo. Es la expresión de una necesidad de las facciones rivales del Capital de conquistar mutuamente sus mercados para realizar sus beneficios. En este sentido la guerra capitalista y la paz capitalista no son más que dos caras de la misma moneda y cualquier guerra no es más que una continuación de esta competición por medios militares.

La guerra de 2022 en Ucrania (que es más bien una nueva fase abierta de la guerra que comenzó en 2014) no es una excepción. En las últimas décadas nos arrastraron a otras guerras increíblemente sangrientas, algunas de las cuales aún continúan: en Somalia, en la antigua Yugoslavia, en Afganistán, en Irak, en la región africana de los Grandes Lagos, en la región del Cáucaso, en Siria, en Yemen… o recientemente en Etiopía… Todos esos conflictos nacieron de la competencia entre facciones burguesas locales, pero al mismo tiempo representaron guerras territoriales por poderes entre “las grandes potencias” y en todos ellos (como siempre) fueron los proletarios los masacrados.

A pesar de ser tan brutales como lo es la guerra que actualmente asola Ucrania, estas guerras no permitieron a la burguesía movilizar al proletariado en apoyo de los intereses capitalistas a un nivel tan global. La razón principal es que esta vez la formación de los superbloques capitalistas capaces de una confrontación global está mucho más cerca y el choque de sus intereses faccionales opuestos es mucho más obvio y directo. Por lo tanto, es fácil para los ideólogos burgueses de ambos bandos fingir que se trata de “una guerra santa” del “Bien contra el Mal”. Una vez más nos empujan hacia los campos de exterminio en nombre de la paz, esta vez hacia la guerra que puede acabar con toda la vida en este planeta.

Frente a la realidad de la movilización, la militarización de nuestras vidas, la propaganda nacionalista y la horrible carnicería de proletarios, la posición comunista siempre ha sido el rechazo revolucionario derrotista de ambos campos del conflicto burgués a favor del “tercer campo”, ¡el campo de la revolución comunista global! Hemos abordado esto recientemente en nuestro folleto: ¡Proletarios en Rusia y en Ucrania! En el frente de producción y en el frente militar… ¡Camaradas! así como en una segunda contribución: Manifiesto internacionalista contra la guerra y la paz capitalista en Ucrania (ambos textos se encuentran en los anexos de este boletín).

De forma similar a la “crisis de Covid-19”, nosotros como comunistas rechazamos todas las falsificaciones burguesas de la realidad, ya que todas sirven al mismo propósito de mantener a nuestra clase subyugada a los intereses de la clase dominante e impedirle la realización de sus propios intereses de clase, es decir, abolir la sociedad basada en la explotación del trabajo humano. Tanto si la narrativa que intentan imponernos se basa en la ciencia y la medicina “sagradas” oficiales (que pretenden ser objetivas e imparciales) y en las estadísticas gubernamentales, como si se basa en la ciencia “disidente y prohibida” que el “Nuevo Orden Mundial no quiere que veáis” (y que, sin embargo, de alguna manera está por todo YouTube), nuestra única respuesta a esto es reafirmar la posición de subjetividad proletaria militante, es decir, analizar siempre la realidad material basándonos en el criterio de lo que hace avanzar u obstaculiza la lucha por nuestros intereses de clase. Y desde esta posición, y en confrontación con todas las falsificaciones mencionadas, intentamos descubrir siempre la corriente proletaria en toda esta agitación.

Al igual que la anterior “crisis de los Covid-19”, también se afirma que la guerra en Ucrania es la raíz de la aparente “crisis económica” y la justificación de la escasez y/o el aumento de los precios de muchos productos básicos. En realidad, ambas crisis simplemente desenmascararon la crisis subyacente de valorización.

No existe tal cosa en este planeta como la escasez de alimentos o energía. Es la lógica del capital la que crea la “escasez”, ya que la única razón por la que se producen las mercancías en el capitalismo es para venderlas con el fin de obtener beneficios. Su valor de uso como alimentos, ropa, combustible, etc. sólo tiene sentido para el Capital como medio para este fin. Por lo tanto, es lógico dejar que la comida se pudra o quemar el combustible en lugar de dárselo a aquellos que no pueden pagarlo. Por tanto, el trigo de Ucrania o Rusia no se transportará por otras rutas ni se sustituirá por trigo u otro producto comestible de otros lugares para alimentar a los proletarios hambrientos de Egipto o Líbano o Sri Lanka, a menos que se pueda hacer rentable.

En las siguientes páginas intentamos analizar los movimientos proletarios que han estado sacudiendo el mundo a pesar del Covid-19 y los cierres relacionados y la guerra en Ucrania, contra la miseria de la vida en la sociedad capitalista y en oposición a los esfuerzos de movilización interclasista del Estado. Este texto no pretende ser una cronología de estos movimientos proletarios ni una relación exhaustiva y detallada de la actividad militante y organizativa cotidiana “sobre el terreno”. Hay otros militantes, con una conexión más directa con estos movimientos que la nuestra, que han asumido bien estas tareas. Nos centramos en los movimientos que, según nosotros, representan el apogeo de la militancia proletaria reciente, manteniendo al mismo tiempo la continuidad militante, reapareciendo bajo otra forma después de haber sido reprimidos por el Estado, dando nacimiento a minorías militantes o dinamizando las ya existentes y creando potencialmente el espacio para las rupturas programáticas.

Mencionemos aquí que planeamos cubrir las acciones revolucionarias derrotistas del proletariado en el territorio de Rusia y Ucrania contra la guerra capitalista (deserciones y motines en ambos bandos, ataques a los centros de reclutamiento, sabotaje de los esfuerzos de guerra, subversión de la reciente movilización en Rusia, etc.) en un material aparte. También tenemos que mencionar aquí los disturbios de enero en Kazajstán desencadenados por los altos precios del combustible, aunque no hablamos de ello en detalle en el siguiente texto. Fue una erupción muy fuerte de ira proletaria y contenía algunos momentos insurreccionales que llevaron a la burguesía local a pedir refuerzos de Rusia y otros países de la OTSC (Organización del Tratado de Seguridad Colectiva) para aplastarla y evitar que se convirtiera en una insurrección proletaria a gran escala. Hemos publicado en nuestro blog una colección de materiales militantes de varios grupos que informan sobre el movimiento en Kazajstán.
 
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¿Qué perspectiva revolucionaria?

Mientras parece que estamos en la bisagra de una nueva época dentro del modo de producción capitalista, o al menos que se nos impone un nuevo paradigma para reproducir siempre la totalidad de la dictadura de la mercancía sobre nuestras existencias, podemos afirmar, sin negar la preeminencia global de la paz social dominante y el peso de los muertos sobre los vivos, que la situación global de los últimos años se caracteriza por:

  • el ataque global a las condiciones de vida del proletariado – encarecimiento de los productos de primera necesidad, inflación, control del Estado, pérdida de empleos, militarización de la vida, etc., a un nivel sin precedentes desde hace al menos medio siglo,
  • el movimiento proletario expresándose en muchas partes del mundo en protestas, disturbios y huelgas y a veces casi insurrecciones,
  • una continuidad militante que comienza a formarse entre estas erupciones y vínculos militantes que comienzan a forjarse entre las minorías radicales de estas luchas en diferentes países,
  • las fuerzas de la socialdemocracia histórica y de la reacción luchan por cooptar y sofocar estos movimientos,
  • campos militares burgueses opuestos formándose en una cadena de innumerables conflictos locales y el peligro real de que este proceso cristalice en Ucrania en una guerra global y posiblemente nuclear…

Las minorías comunistas, para cumplir su papel histórico – como la parte del proletariado más preparada programática y tácticamente – para participar en el desarrollo de la dirección revolucionaria de la lucha de nuestra clase, tienen que comprender las condiciones materiales de nuestro tiempo y actuar en consecuencia. Especialmente como respuesta a lo que el Estado de los capitalistas está preparando para nosotros en el contexto de la extensión de su guerra permanente emprendida contra nuestra clase, y el fortalecimiento de nuestras luchas contra la degradación generalizada de nuestras condiciones de supervivencia, tenemos que desarrollar más que nunca medios (organizativos, tácticos, técnicos) para protegernos a nosotros mismos y nuestras actividades: ¡del espionaje y control del Estado, de las enfermedades y su propagación, de la guerra y la militarización de la sociedad!

No negamos que la situación actual y los múltiples movimientos de nuestra clase en todo el mundo conllevan muchas contradicciones, tendencias contradictorias, por lo tanto debilidades. Pero a diferencia de los idealistas que etiquetan las luchas que no contienen una soñada cualidad absolutamente revolucionaria en el mejor de los casos como “luchas dentro del capital” y en el peor de los casos como “luchas por la democracia”, “por el consumismo”, “por el poder adquisitivo” (siguiendo completamente la propaganda burguesa) etc., nosotros vemos en nuestro análisis la existencia colectiva y la práctica dentro del movimiento proletario independientemente de las banderas o de la “conciencia” individual de los participantes, porque son exactamente estas luchas las que cambian las condiciones de producción y reproducción de la vida real.

Está claro que la conciencia social refleja el equilibrio de fuerzas en las relaciones sociales de clase existentes. Por lo tanto, es evidente que las luchas proletarias llevan en su seno diferentes debilidades que son producto de la dominación ideológica burguesa, así como un reflejo de la reproducción de la vida social bajo la tiranía del valor. Incluso durante la revolución proletaria, la conciencia burguesa dominará a las masas del proletariado y las dominará mientras esta conciencia refleje la división de clases existente en la sociedad.

Son las propias luchas las que cambian las condiciones, la relación de fuerzas. En estas luchas el proletariado deja de ser una categoría sociológica, una clase “abstracta” dispersa en la mezcolanza de ciudadanos aislados, para convertirse de nuevo en la clase que perturba la lógica de la dominación capitalista y crea condiciones para la reproducción de necesidades de vida antagónicas a esta sociedad y, a nivel consciente, en la clase que crea en este proceso la crítica revolucionaria.

Los idealistas, por el contrario, esperan un 100% de conciencia revolucionaria en un conflicto de clases desde el principio. En su planteamiento se pierde la relación mutua entre existencia y conciencia, así como el movimiento, es decir, se pierde el proceso de ruptura con la dominación de la ideología burguesa y la realidad cotidiana de la reproducción social capitalista.

A pesar de todas estas teorías, la situación revolucionaria no surgirá de la nada. Se producirá por un enorme conflicto de clases, muchas luchas y derrotas y su reflejo, una serie de rupturas con el actual estado de cosas, la participación activa de las masas del proletariado y sus minorías más radicales y conscientes, el comunismo como programa constituyéndose orgánicamente contra la dictadura del capital.

Como siempre, tenemos que ayudar a forjar los lazos militantes entre las expresiones más avanzadas del movimiento de clase en todo el mundo, a plantear directamente la perspectiva revolucionaria internacionalista contra todas las falsificaciones y separaciones burguesas, ¡a desvelar la naturaleza proletaria de la lucha de clases en las diferentes partes del mundo!

Contra la guerra capitalista y la paz capitalista, contra todas las formas de nacionalismo, de “mal menor”, de “liberación nacional”, de “guerra defensiva”, etc., ¡tenemos que oponernos al derrotismo revolucionario intransigente!

Por último, nos gustaría hacernos eco aquí de las palabras de expresiones militantes en Perú cuando las calles estaban en llamas la primavera pasada:

Como un incendio va la clase trabajadora, el incendio que lleva enarbolado, con un furor, un ímpetu supremo. Cabalgan sus hogueras, trota su lumbre arrolladoramente, arroja sus flotantes y cálidas banderas, sus victoriosas llamas sobre el triste continente. Purifica, penetra en las ciudades, alumbra, sopla, da en los rascacielos, empuja las estatuas, muerde, avienta: arden inmensidades de edificios podridos como leves pañuelos, cesa la noche, el día se acrecienta. Es como un sol que eclipsa las tinieblas lunares, es como un corazón que se extiende y absorbe, que se despliega igual que el coral de los mares en bandadas de sangre a todo el orbe.

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Cartel Internacionalista Contra la Guerra Imperialista (Enero de 2023)
 
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