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24 de agosto de 2025

Carteles internacionalistas contra la guerra (agosto 2025)

Protestar, Desertar, Sabotear - Panopticon (región alemana)

 
[𝗣𝗮𝗻𝗳𝗹𝗲𝘁𝗼] 𝗜𝘀𝗿𝗮𝗲𝗹/𝗣𝗮𝗹𝗲𝘀𝘁𝗶𝗻𝗮/𝗜𝗿á𝗻 𝘆 𝗼𝘁𝗿𝗼𝘀 𝗹𝘂𝗴𝗮𝗿𝗲𝘀: ¡𝗲𝗻𝗲𝗺𝗶𝗴𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗽𝗮𝘁𝗿𝗶𝗮! ¡𝗦𝗶𝗲𝗺𝗽𝗿𝗲 𝗽𝗼𝗿 𝘁𝗿𝗮𝗶𝗰𝗶ó𝗻 𝗮 𝗹𝗮 𝗽𝗮𝘁𝗿𝗶𝗮!
 
"[...] Contrariamente a lo que proclama la izquierda (radical) del capital, son los traidores, los desertores y las acciones contra la guerra a quienes debemos apoyar, por pocos o muchos que sean. Cada individuo, cada grupo que se rebela y lucha contra la dominación del capital es una expresión de la tendencia a la negación del capitalismo. Como el absentismo, la ociosidad, el vagabundeo, etc. en el trabajo asalariado. Quienes hacen esto no están necesariamente a favor del comunismo o el anarquismo, pero hacen lo que hay que hacer. Es importante ampliar estas luchas y concienciar sobre esta práctica. Anarquistas como Malatesta iban a los cuarteles del ejército para agitar a los soldados, precisamente para plantear estas cuestiones. Por supuesto, Malatesta fue expulsado inmediatamente.
 
Ya sean los habitantes de Gaza que se manifiestan en las calles coreando consignas contra Hamás e Israel, o los habitantes de Israel que se manifiestan en las calles coreando consignas contra Israel, los ayatolás y Hamás, o los habitantes de Ucrania que protestan contra el reclutamiento forzoso en las calles (que en realidad se asemeja a secuestros), o los sabotajes contra los centros de reclutamiento en Rusia, por no hablar de las revueltas y enfrentamientos que se han producido regularmente en Irán durante las últimas décadas, no debemos olvidar el valor que demuestran todas estas personas; como parias, son más odiados que el enemigo, porque son el verdadero enemigo. Si, como anarquistas, luchamos verdadera y realmente contra todos los Estados-nación, ENTONCES SIEMPRE SOMOS los que cometemos TRAICIONES. Porque luchamos por la vida y no por la muerte, como hacen el capitalismo y el Estado. [...]"
 
Gráficas de Agitación (región mexicana) / Grupo Comunista Internacionalista (GCI)

14 de julio de 2025

Ni Tsahal ni Artesh*. Apoyamos a nuestras tropas… ¡cuando disparan a sus oficiales!

  

 |PDF|

Hace más de 20 meses que comenzó la masacre en Gaza. La campaña de exterminio, similar a la liquidación del gueto de Varsovia, está en pleno apogeo. Bombas “inteligentes”, bombas “tontas”, fósforo blanco, gas nervioso, ejecuciones sumarias, marchas de la muerte, torturas, violaciones… sistemas controlados por inteligencia artificial como “Lavender” o “Where’s daddy?” – un algoritmo diseñado para localizar a presuntos miembros de Hamás cuando están en casa con sus familias- eligen objetivos para que los operadores de drones militares reduzcan a polvo todo el edificio donde se encuentran. El hambre y las epidemias de cólera y polio provocadas deliberadamente por Israel terminan el trabajo entre las ruinas extremadamente superpobladas de la Franja de Gaza. Todo en aras de los sueños de un futuro desarrollo capitalista, una vez eliminados el proletariado sobrante y molesto. Como cantan los niños israelíes en el himno de exterminio orwellianamente apodado la «canción de la amistad» – «…volveremos a arar nuestros campos…».

Pero además de campos fértiles, estas quimeras también incluyen lujosos complejos turísticos costeros para Trump, prospecciones de gas para ENI y un tren de alta velocidad de Tel Aviv a El Cairo para Siemens. Por supuesto, será difícil crear este paraíso capitalista en una zona plagada de explosivos, profundamente envenenada por el amianto de los edificios destruidos, metales pesados, fósforo blanco, uranio empobrecido… y con los acuíferos saturados de agua de mar inyectada deliberadamente por el ejército israelí.

Mientras tanto, miles de muertos y decenas de miles de soldados mutilados que visten los uniformes israelíes ya se han unido a las víctimas de la masacre del 7 de octubre, y muchos más están por venir, ya que las fracciones burguesas dirigidas respectivamente por Irán y Estados Unidos están tratando por todos los medios de arrastrar a los proletarios que viven en sus territorios/países a esta carnicería. Israel, donde la unidad de la guerra y la paz capitalista siempre ha sido evidente, ya se está convirtiendo en un importante «teatro» de la catástrofe militar global en gestación.

En el momento de escribir estas líneas, todos estos preparativos militares están empezando a dar frutos envenenados, con Israel lanzando su largamente planeado ataque contra las instalaciones nucleares iraníes el 13 de junio, con bombas, misiles y drones causando estragos en ciudades iraníes e israelíes. Mientras tanto, los portaaviones de la Armada estadounidense rodean Irán y se posicionan en el Mar Rojo contra los hutíes, y las bases del ejército estadounidense en el Golfo Pérsico están en alerta máxima, al igual que los ejércitos de muchos países de la región. Trump se prepara para bombardear Irán; Khamenei se prepara para atacar las bases del ejército estadounidense.

En los últimos meses, sin embargo, el número de refuseniks** y desertores en Israel, antes pequeño, ha empezado a aumentar. Hasta el momento, cientos de reservistas se han negado públicamente a servir en el ejército, negándose a participar en la masacre de los proletarios en Gaza por parte del Estado israelí y denunciándola, aunque ello signifique ir a la cárcel. Unos 100.000 reservistas, alrededor de un tercio de todos los reservistas, simplemente no se han presentado. También hay «rumores» de que ya se están produciendo “fragging*** en el seno del FDI…

La propaganda de nuestros enemigos burgueses intenta restar importancia a este movimiento para ocultar las crecientes grietas en la unidad nacional interclasista israelí.

Insisten en que los protagonistas de estas acciones no se preocupan realmente por los palestinos y que su negativa se debe «sólo» a que están agotados, a que no quieren morir o quedar lisiados o a que son despedidos de sus trabajos cada vez que son reclutados y se encuentran sin recursos en un contexto de aumento vertiginoso del coste de la vida. ¡Como si estas cuestiones no estuviesen unidas con la realidad material de la lucha por los intereses de nuestro enemigo de clase! ¡Este no es más que otro de sus intentos de impedir que reconozcamos que lo que nos une a ambos lados de la línea de trinchera es nuestra posición como clase explotada, como fuerza de trabajo movilizada o desechada según las necesidades de nuestros amos capitalistas! Impedir que nos veamos, a ambos lados de la línea de trinchera, ¡como hermanos y hermanas en la lucha de clases!

Desde mayo ha habido varias marchas hacia la frontera de Gaza en protesta contra la guerra, una de las cuales terminó en enfrentamientos con la organización Tzav 9, un despojo nacionalista que acudió a bloquear la entrada de alimentos en Gaza. Entre los manifestantes que exigían un «alto el fuego» y la liberación de los rehenes de Hamás, también se extiende la conciencia de los horrores que se están produciendo en Gaza. Al mismo tiempo, los hambrientos proletarios dentro de Gaza han organizado recientemente varias protestas furiosas, como hicieron en numerosas ocasiones antes del 7 de octubre, a pesar de lo que nos digan los propagandistas burgueses, pidiendo el fin de la masacre, ¡exigiendo comida y denunciando tanto a los carniceros del Estado israelí como a los capos de Hamás! Por supuesto, los falsos amigos del proletariado del bando de la «liberación nacional palestina» denuncian a estos manifestantes como «traidores» y «quintacolumnistas».

En cuanto a Irán, en los últimos meses ha estallado en muchas partes del país una nueva oleada de huelgas combativas de trabajadores del petróleo, camioneros y profesores, mientras que bajo la superficie hierve la ira proletaria y el deseo de venganza contra la burguesía por la brutal represión de los movimientos de la última década. Movimientos que, en su momento álgido, vieron cómo algunos soldados del ejército e incluso algunos miembros de la milicia Basij cambiaban de bando y se unían a la protesta. No olvidemos que los soldados iraníes saben cómo organizarse, cómo desobedecer órdenes, cómo desertar, cómo volver sus armas contra sus oficiales… ¡como demostraron durante la llamada guerra Irán-Irak!

El programa burgués es siempre el mismo:

– Masacrar a los proletarios en Gaza y Cisjordania… La voluntad del Estado israelí de masacrar a quien sea, siguiendo la «directiva Aníbal» tal y como demostró el fuego de ametralladora desde helicópteros militares el 7 de octubre.

– Enviar a proletarios a matar a otros proletarios o a morir en Gaza, Cisjordania, Líbano, Siria o en cualquier otro lugar… por los intereses del Capital y de su Estado…

– La explotación sin fin y la espiral de miseria en la región de Oriente Medio y en el propio Israel…

Al proletariado no le queda más remedio que contraatacar y desarrollar su propia perspectiva, la práctica del derrotismo revolucionario:

– El proletariado lucha contra su propia burguesía, contra las fuerzas burguesas que lo explotan y reprimen directamente. Por eso, el proletariado en Gaza protesta contra Hamás y el Estado israelí, mientras que los proletarios israelíes se manifiestan contra su gobierno.

Podemos ver una creciente resistencia de clase contra la guerra en Gaza y Cisjordania, en Israel, en forma de innumerables manifestaciones y disturbios en todo el mundo, en forma de huelgas de trabajadores que se niegan a suministrar armas a Israel…

– Recientemente han estallado huelgas en la región de Oriente Medio – en Turquía, Irán y el propio Israel…

– Todas estas acciones constituyen orgánicamente un ataque contra la dominación burguesa en su conjunto. Expresar solidaridad con el proletariado en «Oriente Medio» significa luchar contra «nuestra propia» burguesía aquí y ahora.

Desarrollemos esto más:

– Los proletarios con uniforme del Estado de Israel y del Estado de Irán tienen que poner el último clavo en el ataúd del mito burgués de la “unidad nacional judía” y de la “revolución islámica”, inspirándose en los soldados norteamericanos en Vietnam y recientemente en los soldados rusos y ucranianos, ¡girando sus armas contra “sus propios” oficiales y explotadores, y sus esbirros!

Todos los mandos del FDI, todo político israelí y propagandista militar a sueldo del gobierno, todo operario leal de drones o piloto de caza ansioso por seguir arrasando Gaza, todo torturador en una prisión militar, todo policía militar encargado de aplicar el reclutamiento… merece temer por su vida…

Toda infraestructura militar o gubernamental, sea oficina, almacén… merece ser objeto de sabotaje, ocupación, saqueo… y ser reducida a cenizas.

Contra todos los ideólogos burgueses -ya sean de la «Hasbara» o de los «Liberadores Nacionales de Palestina» o del «Eje de la Resistencia»- tracemos la perspectiva del proletariado como clase mundial unida por sus intereses, sea cual sea el uniforme, la nacionalidad, el color… Resistamos todos los intentos burgueses de llevarnos a la masacre, de convertirnos en carne de cañón, de imponer sacrificios de economía de guerra…

¡Desertores y refuseniks de Israel, resistid con las armas en la mano al encarcelamiento!

Proletarios en Israel, compañeros – ¡la única alternativa a la actual catástrofe capitalista es levantarse en insurrección contra el Estado con vuestros hermanos y hermanas proletarios, palestinos, árabes, iraníes, turcos, americanos, europeos…!

¡Apoyamos a las tropas israelíes, iraníes y estadounidenses… cuando disparan a sus oficiales!

Contra la guerra capitalista y contra la paz capitalista… ¡afirmamos la insurrección proletaria mundial por el comunismo!

Tridni Valka / Grupo Guerra de Clases - Región checa, 21 de junio de 2025

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* Tsahal: Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Artesh: Ejército de la República Islámica de Irán.    

** Refuseniks: Proletarios de Israel, generalmente jóvenes, que se rehúsan a hacer el servicio militar obligatorio en ese país, es decir, que no se dejan reclutar por el ejército israelí para ir a matar a sus hermanos de clase palestinos, teniendo que soportar represión y cárcel por ello. Esta es una práctica derrotista concreta y actual dentro del propio Estado de Israel... y un ejemplo para los proletarios de todo el mundo, sobre todo de los países en guerra. 

*** "Fragging es el asesinato o intento de asesinato de un oficial por parte de un soldado de la misma unidad. El término se originó en el ejército de los Estados Unidos durante la guerra de Vietnam [1955-1975], donde las granadas de fragmentación (conocidas como "frags") eran a menudo utilizadas en estos actos, simulando accidentes o muertes en combate. 

El término "fragging" se utiliza ahora para describir cualquier acto de asesinato deliberado de un miembro de las fuerzas armadas por otro miembro, independientemente del arma utilizada. 

En el contexto de la guerra de Vietnam, el fragging era un fenómeno relativamente común debido a la falta de disciplina, el agotamiento de los soldados y el malestar generalizado con la guerra. Se cree que muchos incidentes de fragging ocurrieron en unidades de retaguardia, donde los soldados se encontraban en un ambiente menos peligroso y tenían acceso a armas y explosivos. 

El fragging puede ocurrir por diversas razones, como la incompetencia o abuso de autoridad por parte de los oficiales o el estrés del combate.

Es importante diferenciar el fragging de las muertes accidentales o bajas amigas, que son incidentes en los que soldados son heridos o asesinados por fuego amigo. 

A pesar de que el fragging se asoció principalmente con la guerra de Vietnam, también ha habido incidentes en otros conflictos y contextos militares." (Tomado de Gemini) 

"En la guerra de Vietnam se contabilizaron más de 700 ataques a mandos militares poco populares; sin embargo, la mayoría de las fuentes no dan crédito a este cálculo por demasiado bajo." (Tomado de Wikipedia)

9 de julio de 2025

Comunicados internacionalistas desde Irán contra la guerra

La guerra entre las bestias capitalistas es una guerra contra todos nosotros

  1. Dos regímenes genocidas están ahora en guerra: el gobierno israelí y la República Islámica. Como todos los Estados capitalistas, ambos son asesinos de trabajadores, criminales y belicistas. 
  2. Israel nació de la coalición imperialista que surgió de la Segunda Guerra Mundial: un puesto estratégico para las potencias capitalistas. Durante casi 80 años, ha llevado a cabo un genocidio continuo contra los trabajadores palestinos y de Oriente Medio. Sus acciones cuentan con el pleno consenso del capital mundial. La República Islámica, por el contrario, surgió de la derrota del movimiento obrero revolucionario de Irán a finales de la década de 1970. Fue la solución de emergencia del capital para aplastar los levantamientos obreros y preservar la explotación. Aunque sus orígenes son diferentes, ambos regímenes sirven a los intereses del capital mediante la guerra, la represión y la expansión. Su confrontación actual es un choque por la influencia, no por la justicia: una lucha entre facciones capitalistas rivales.
  3. Israel, con el apoyo incondicional del capital estadounidense y europeo, ya ha dañado gravemente la infraestructura militar de Irán. Sin embargo, esto no significa que el régimen islámico se derrumbe. Luchará para preservarse, utilizando todos los recursos disponibles. Sus recientes derrotas, aunque significativas, no bastan para asegurar su rendición. El régimen resistirá hasta que su propia supervivencia se vea amenazada.
  4. La guerra no es por las armas nucleares. La cuestión nuclear es un pretexto. Durante 45 años, el conflicto central ha sido el desafío de Irán al orden capitalista mundial liderado por Estados Unidos, su exigencia de una mayor cuota de poder y su negativa a someterse. Esta guerra pretende zanjar esa disputa de forma decisiva, aunque no permanente. Aunque la República Islámica se vea obligada a transigir, sus rivales no tienen un sustituto viable para ella. Los exiliados monárquicos, los que quieren revivir la monarquía de los Pahlavi y los restos que defienden a [Maryam] Rajavi no tienen una base real. El régimen no caerá: capitulará y negociará para minimizar sus pérdidas.
  5. Aunque esta guerra termine, la siguiente fase de explotación y represión continuará. Mientras exista el capitalismo, también existirán la guerra, la crisis, el genocidio y la competencia por la plusvalía, el capital y el poder. Creer que Netanyahu, Estados Unidos o el régimen islámico «liberarán» a los 60 millones de trabajadores de Irán es una ilusión peligrosa. A cualquier trabajador arrastrado a esta creencia se le ha robado la conciencia. Esta ilusión debe ser destrozada por una crítica de clase contundente y basada en principios.
  6. Nadie puede predecir las consecuencias económicas de la guerra. Pero el resultado probable será la pobreza masiva, el hambre, el colapso de la producción, la represión y la muerte, solo para llevar a Irán a la mesa de negociaciones. Las clases dominantes estadounidense e israelí no dudarán en convertir a Irán en otra Libia si ello sirve a sus objetivos. Pero Irán no es la Libia de Gadafi ni el Iraq de Sadam. El régimen islámico luchará para evitar el colapso total.
  7. Es probable que esta guerra se intensifique. Las condiciones —hambruna, falta de medicinas, falta de vivienda, desempleo masivo— empeorarán. Todos los bandos cargarán el coste de la guerra sobre la clase trabajadora. Debemos invertir esta tendencia. Debemos redirigir la crisis hacia el propio capital. Esto no es imposible. Nuestra clase tiene la capacidad de hacerlo. El capitalismo estampa la palabra «imposible» en cada sueño de liberación, pero eso es parte de su poder ideológico, su deshumanización del trabajo y la mistificación de las mercancías. Debemos romper estas ilusiones. Hacer recaer el coste de la guerra sobre el capital. Intensificar la lucha de clases anticapitalista, con claridad, estrategia y determinación.
  8. Esta no es nuestra guerra. Es la suya. Estamos en guerra con ambos regímenes, con ambos bloques, con todo el sistema capitalista mundial. Cualquier alineamiento con un bando es una traición. La actividad contra la guerra solo tiene sentido si promueve un programa revolucionario y anticapitalista. Las manifestaciones contra la guerra deben estar vinculadas a la lucha de clases: no como una protesta vacía, sino como un desafío a los dos polos del poder imperialista. De lo contrario, se convierte en un llamamiento al régimen islámico para que se rinda ante sus rivales más poderosos y genocidas. Debemos rechazar esta narrativa. Nuestra lucha es contra todos los Estados y todos los capitales.
  9. Un punto crucial: la lucha contra la guerra debe ser anticapitalista. Sin esto, nos vemos reducidos a ser soldados de infantería de uno de los dos bandos de asesinos. Por ejemplo, oponerse a la política de guerra de la República Islámica es necesario, pero solo si se combina con la oposición al Estado genocida israelí y al imperialismo occidental. Lo mismo ocurre con las armas nucleares. Debemos rechazar toda financiación de la guerra por parte de nuestro trabajo, pero no de forma que sirva a facciones capitalistas rivales. Nuestra crítica debe caer por igual sobre todos los belicistas, todos los estados, todas las alas de la burguesía global.
  10. Dondequiera que estemos —fábricas, escuelas, hospitales, puertos, barrios— debemos unirnos. Construyamos consejos obreros. Unámoslos, no como sueños, sino como herramientas materiales de resistencia. ¿Por qué llamar a esto utópico? ¿Es porque el régimen utiliza la represión brutal para impedirlo? ¿No hacen lo mismo con todas las huelgas? ¿No han intentado aplastar todas las protestas, especialmente las de las mujeres, los jóvenes y los desempleados? Aun así, hemos luchado. ¿Por qué dudar ahora? Esta vacilación no es nuestra, nos la ha implantado la ideología capitalista. Debemos rebelarnos contra ella.
  11. Hacer de los consejos nuestra arma. En tiempos normales, las huelgas y los paros son poderosos. Pero en tiempos de guerra, las huelgas pueden ser cooptadas por un bando. Debemos ir más allá: tomar los medios de producción. No solo parar el trabajo, sino tomar el control. Esto aterroriza tanto al régimen islámico como al capital occidental más que cualquier otra cosa. Sí, seremos reprimidos. Pero debemos empezar. Hacer contactos. Coordinar. Construir. Unir nuestros consejos en un movimiento capaz de tomar el control del trabajo, la vida y la producción.
  12. ¿Qué pasa con nuestras necesidades inmediatas: medicina, vivienda, energía, alimentos? No pueden asegurarse en el marco del comercio capitalista. Nuestra consigna debe ser: Ocupar. Preparar. Expandir. Cuanto más preparados estemos para tomar y organizar la vida colectivamente, más poder tendremos para imponer demandas y asegurar la supervivencia.
  13. Debemos actuar como clase. Hemos pasado generaciones evitando este camino, engañados por falsas esperanzas: sindicalismo, democracia, ONGs, revoluciones de colores, antiimperialismo, federalismo. Nos han llevado al agotamiento, a la traición, a la ruina. Un día debemos empezar. Ese día ya debería haber llegado hace mucho. hagamos que sea ahora. 

15 de junio de 2025
Trabajadores Anticapitalistas (Irán)

[Tomado de Grupo Barbaria. Negritas nuestras] 

Comentario de PR: 

Muy al contrario de la socialdemocracia mundial que apoya y hasta celebra al régimen de la burguesía ayatola contra el régimen de la burguesía sionista -llegando incluso al delirium tremens de proponer "un socialismo con características nucleares"-, esta es una voz proletaria e internacionalista desde el propio Irán contra "su propia" burguesía y "su propio" Estado, sin dejar de condenar a Israel y EE.UU. en tanto que Estados capitalistas y genocidas. Más claro: "Estamos en guerra con ambos regímenes, con ambos bloques, con todo el sistema capitalista mundial". Un ejemplo concreto y actual de derrotismo revolucionario desde esa región del planeta azotada por la guerra. Un ejemplo a seguir y un llamado para el proletariado mundial, porque sólo la guerra de clases por la revolución social mundial puede acabar con la guerra imperialista y el capitalismo.

Ahora bien, la única crítica que nos permitimos hacerles a estos compañeros iraníes (comunistas de consejos) es que no sólo se trata de tomar el control de la producción mediante consejos de trabajadores como base material de la lucha anticapitalista y la supervivencia contra la guerra, sino de abolir el valor en tanto que relación social mercantil y de clase mediante medidas comunizadoras que expropien, produzcan y distribuyan todo gratis para satisfacer las necesidades humanas y no las del capital.

Asimismo, es fundamental destruir el aparato armado del Estado mediante medidas insurreccionales del proletariado autoorganizado y armado comunalmente. En Irán y en todo el mundo. Por la Comuna mundial.
 
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La guerra y la estrategia de nuestra clase

 

1. Tras la caída del bloque capitalista soviético, Estados Unidos se vio a sí mismo como el polo único dominante del mundo capitalista. Pero no pasó mucho tiempo hasta que encontró un poderoso rival en China. El sueño de los gobernantes estadounidenses de establecer un mundo unipolar se convirtió en pesadilla. China alcanzó con una velocidad asombrosa la cima del crecimiento industrial y se convirtió en el gigante del capital global. Lo que sin duda ayudó a China en este proceso fue el precio extremadamente bajo de la fuerza de trabajo de sus cientos de millones de trabajadores. Desde hace tiempo, China ha superado a Estados Unidos en volumen de exportación de capital. Europa y EE.UU. se han convertido en mercado para la venta de mercancías chinas, incluidas mercancías-capital de este país. Más de la mitad del comercio total de los países latinoamericanos es con China. La inversión de capital chino en África crece a una velocidad vertiginosa y con un volumen enorme. Según un informe de la Universidad de Harvard, China ha superado a EE.UU. en algunos campos como la inteligencia artificial, ciencias computacionales, biotecnología, energía verde, redes y semiconductores.

Estados Unidos ha comprendido que ha quedado rezagado frente a su polo rival. El mensaje de EE.UU. es que su supremacía es una condición necesaria y obligatoria para la supervivencia del mundo; de lo contrario, hay que prender fuego al planeta y recurrir a la guerra, como lo hicieron los fascistas hitlerianos. Las ofensivas de la OTAN en Europa, el apoyo total e incondicional al holocausto israelí en Gaza, la provocación de guerras en África y el sudeste asiático, la combustión de Oriente Medio, el caso nuclear iraní, la guerra arancelaria, las amenazas de ocupar Groenlandia, Canadá y Panamá… todo forma parte de esta línea.

El mundo, en lugar de ser el campo de batalla de nuestra clase, la clase trabajadora internacional contra el capitalismo y todos los  Estados capitalistas, se ha convertido en el escenario del salvajismo de los belicistas capitalistas por el reparto del mundo. Los estados capitalistas de EE.UU., China, Rusia, Irán, Europa, India y el resto del mundo juegan este papel, y lo hacen para proteger la existencia del capitalismo. Sus guerras son por el reparto de las acciones de beneficio, poder, propiedad y soberanía.

2. La cuestión esencial en la guerra entre Irán e Israel también se enmarca en la presión sobre los gobernantes islámicos del capital para que se sometan al orden diseñado por EE.UU. Ni Estados Unidos, ni Israel, ni sus aliados tienen un sustituto para el régimen iraní. Saben perfectamente que ninguna parte de la oposición tiene capacidad para jugar un papel en este proceso. Desde su punto de vista, no se trata de hacer caer a la República Islámica, sino de hacerla rendirse. Los gobernantes religiosos del capital, conscientes de esta realidad, luchan hasta el último aliento por reducir costes y minimizar la magnitud de su retirada.

No se puede prever con qué grado de colapso económico del capitalismo iraní, con qué transformaciones internas del régimen, con qué nivel de hambre, miseria, desplazamiento y masacre de las masas trabajadoras se acompañará esa rendición. Lo que sí está claro es que el sector dominante del capital estadounidense no tiene ningún reparo en convertir a Irán en una nueva Libia, Siria o Gaza.

Nuestra clase, de millones, es la única fuerza verdaderamente anti-guerra. Pero nuestro pacifismo solo podrá tener un impacto real y decisivo si se expresa en un movimiento organizado contra el capitalismo. De lo contrario, será débil e ineficaz, o bien será reprimido por la República Islámica o absorbido por una oposición sedienta de poder.

Allí donde estemos, unamos nuestras manos. Construyamos consejos obreros anticapitalistas.

En condiciones donde la guerra aún no ha estallado, la huelga es el arma más eficaz para obligar a los capitalistas y a los estados a aceptar nuestras demandas, siempre que las huelgas salgan de los límites de los centros de trabajo y se extiendan como una lucha simultánea y nacional de toda nuestra clase.

En condiciones de guerra, esta táctica ya no es necesariamente adecuada y puede ser usurpada por la oposición y los gobiernos de EE.UU. e Israel.

Hay que ir más allá de la huelga. Debemos poner en el orden del día la ocupación de los centros de trabajo.

La acción más correcta y urgente hoy es dejar de pedir aumentos salariales irrelevantes y ficticios, y exigir que las necesidades básicas –alimentación, medicinas, atención médica, educación, vivienda, agua, electricidad y gas– sean completamente excluidas de cualquier forma de intercambio mercantil o monetario. Estas necesidades deben ser totalmente gratuitas y accesibles para todos.

Una exigencia que desarmará tanto a EE.UU., a Israel y al conjunto del mundo capitalista como a la propia República Islámica del capital.

Trabajadores Anticapitalistas – Julio de 2025

[Tomado de Materiales por la Emancipación. Negritas nuestras]

Comentario de PR:

De este comunicado no sólo destacamos su correcto análisis de fuerzas desde la perspectiva internacionalista y derrotista, sino principalmente que propone una estrategia revolucionaria como clase frente a la guerra imperialista: luchar por "que las necesidades básicas –alimentación, medicinas, atención médica, educación, vivienda, agua, electricidad y gas– sean completamente excluidas de cualquier forma de intercambio mercantil o monetario. Estas necesidades deben ser totalmente gratuitas y accesibles para todos." Estamos totalmente de acuerdo porque esto es precisamente lo que planteamos en nuestro anterior comentario crítico a los compañeros iraníes: la base material de la lucha anticapitalista del proletariado contra la guerra no sólo debe ser la toma de los medios de producción, sino la abolición del valor o la desmercantilización de las relaciones sociales. ¿Cómo? Yendo más allá de la huelga. Expropiando u ocupando los centros de trabajo. Creando consejos obreros anticapitalistas y otras formas de autoorganización y solidaridad revolucionaria. 

Pero, en la parte en que no estamos de acuerdo es cuando dice que "nuestro pacifismo solo podrá tener un impacto real y decisivo si se expresa en un movimiento organizado contra el capitalismo." Si bien entendemos la reivindicación de vivir en paz en un contexto de guerra, la realidad es que la paz capitalista ya es un estado de guerra social latente y permanente contra el proletariado, que sólo prepara el terreno para cuando estalla una coyuntura de guerra abierta entre potencias capitalistas... también contra el proletariado. Tanto en momentos de paz como de guerra capitalistas, todos los Estados le hacen la guerra al proletariado internacional de múltiples formas: desde arrojarlo al desempleo y la miseria hasta destruirlo en las guerras del narcotráfico y los ejércitos, reprimirlo brutalmente cuando se "atreve" a hacer revueltas e insurrecciones, etc. Más claro: siempre estamos en guerra de clases, lo que cambia es la intensidad o el nivel de la misma según la coyuntura histórica y la región geográfica. 

Partiendo de ese hecho, la lucha revolucionaria jamás puede ser pacifista. Necesariamente debe hacerle la guerra al Estado y al Capital hasta destruirlos produciendo el comunismo. Transformar la guerra imperialista en guerra de clases revolucionaria. Sin esto, el derrotismo revolucionario está perdido. "De lo contrario, será débil e ineficaz, o bien será reprimido por la República Islámica o absorbido por una oposición sedienta de poder." De lo contrario, el proletariado revolucionario será destruido. La experiencia duramente adquirida durante décadas de guerra de clases así lo demuestra. Más aún si la propuesta estratégica es expropiar, ocupar, autoorganizar, comunizar o desmercantilizar los centros de trabajo, la producción y, en consecuencia, la distribución, para que todo sea gratis, o sea, que las necesidades básicas ya no sean mercancías sino que sean satisfechas sin que intermedie el dinero en ninguna forma. Esto sería golpearle a la burguesía donde más le duele -la producción de valor y de ganancia-, y por eso reprimirá con toda su violencia o terror estatal al proletariado que "ose" hacerlo. En consecuencia, el proletariado en lucha de la región iraní -huelgas de trabajadores del petróleo, del acero, del sector minero, de la industria textil, del transporte, de la salud, de la educación, protestas en las cárceles, de los migrantes, contra la guerra, etc.- tarde o temprano tendrá que armarse y organizar la insurrección para destruir al Estado y al Capital produciendo el comunismo. Más aún en un contexto de guerra como el de Irán y el Medio Oriente en general hoy en día. Y esta insurrección comunista en Medio Oriente, a su vez, fracasará o será derrotada si es que no se internacionaliza.

Nota sobre un error importante de traducción en este comunicado (julio de 2025): 

Camaradas de otras regiones nos acaban de informar que la traducción correcta del persa al español no es "nuestro pacifismo solo podrá tener un impacto real y decisivo si se expresa en un movimiento organizado contra el capitalismo", sino "nuestra lucha solo podrá tener un impacto real y decisivo si se expresa en un movimiento organizado contra el capitalismo"Esta sola palabra cambia por completo el sentido del texto y haría innecesario nuestro comentario crítico al respecto. Sin embargo, decidimos dejarlo porque es importante recordar al lector que los comunistas internacionalistas no somos pacifistas; que estamos tanto contra la guerra capitalista como contra la paz capitalista; en suma, que somos partidarios de transformar la guerra imperialista en guerra de clases revolucionaria a escala global o, lo que es lo mismo, de la insurrección proletaria mundial por el comunismo. 

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Relacionados:

[Audio] Voces desde Irán - Temperamento Radio nro. 72 (julio 2025)

[Fanzine] Teherán bajo las bombas: testimonio de un compañero anarquista - Biblioteca Autónoma Laín Díez (junio 2025)

¡Parar la guerra! ¿Anti-imperialismo o lucha de clases? - Instituto de Balística / Portal de Insurgencia Magisterial (junio 2025)

6 de abril de 2025

[Revista] Revolución N° 3

Proletarios Internacionalistas  Marzo 2025


Sumario

  • Presentación... p. 1
  • Precisiones sobre el derrotismo revolucionario... p. 3
  • Oriente Medio. La lógica de los Estados y el proletariado... p. 13
  • [Volante de la comunidad de lucha... p. 25]
  • Palestina. Una historia de miseria, masacres y sublevaciones... p. 26
  • El colonialismo y sus críticos... p. 38 

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Presentación 

 
El desarrollo de la guerra imperialista sigue desarrollándose y generalizándose avistando nuevas escaladas a nivel mundial. A la persistencia de las decenas de guerras, con Ucrania como centro de atención internacional, se ha sumado durante el último año una nueva masacre en Palestina, la más brutal desde que el Estado de Israel asume la función de gendarme en esa zona del planeta. A su vez, los discursos altisonantes de dirigentes burgueses y las tensiones diplomáticas que se acumulan entre gobiernos no son una mera sobreactuación para nutrir el espectáculo de la esfera política, sino que manifiestan un clima de beligerancia real, determinado por las necesidades actuales de acumulación capitalista que exigen de forma cada vez más acuciante, una destrucción masiva de fuerzas productivas para seguir reproduciendo las relaciones sociales existentes. 
 
Las causas de las guerras se encuentran en el mismo capital, en su propia composición orgánica contradictoria, constituida por átomos de valor que sobreviven a costa competir y valorizarse constantemente en un ciclo infinito, el cual incorpora una limitación en su propia capacidad de valorización como consecuencia del desarrollo de las fuerzas productivas. La apropiación de la riqueza social a través de la guerra, la destrucción violenta de las fuerzas productivas de sus competidores, etc., se le presenta a la burguesía como una forma ineludible de atacar los límites de valorización del capital que personifica. Esa es la forma fenoménica bajo la cual se materializa la necesidad del capital global de reproducir nuevos ciclos de valorización.

Quien dice destrucción de fuerzas productivas no sólo dice destrucción de cosas, sino también de seres humanos, en concreto de proletarios. La proletarización del mundo corre pareja a una mayor composición orgánica del capital creando serias perturbaciones, pues no sólo se amontonan masas de seres humanos cada vez más amplias que dejan de ser útiles para la acumulación capitalista como consecuencia del desarrollo tecnológico, sino que son una fuente de desvalorización y una amenaza de subversión. Los niveles actuales de exterminio de seres humanos por innumerables guerras localizadas, revelan esa necesidad destructiva del capital.
 
Para colmo, esa realidad catastrófica no es suficiente para saciar la voracidad de la tasa de ganancia, pues sólo otorga pequeñas reactivaciones económicas al interior de un ciclo de valorización agotado. La dictadura de la tasa de ganancia exige más, pide un salto cualitativo en esa dirección para reiniciar un nuevo ciclo de acumulación “saneado”. Si la situación es catastrófica a todos los niveles, la perspectiva lo es aún más. La contraposición entre las necesidades de la economía y las necesidades humanas adquiere un nuevo peldaño cada día. Los esfuerzos de guerra se suceden por todas partes, lo que precisa enrolar a los proletarios en los diferentes frentes de la guerra imperialista. La escalada bélica ocupa directamente el nivel de la vida cotidiana.

Sin embargo, esta realidad desoladora tiene otra cara. El aumento e intensificación de la guerra y de la explotación del proletariado no acontece sin convulsiones. El enrolamiento masivo de proletarios como carne de cañón, el sacrificio por la economía nacional, aunque refleja el sometimiento del proletariado a las necesidades reproductivas del capital, exacerba al mismo tiempo las contradicciones sociales. El matadero imperialista, los esfuerzos de guerra con los planes anticrisis y los paquetes de austeridad hacen cada vez más insostenible la existencia del proletariado y lo espolean a luchar para defender sus necesidades materiales de vida. La carnicería imperialista genera diferentes momentos y materializaciones de rechazo que erigen una práctica social que los comunistas denominamos derrotismo revolucionario. Esa práctica, esa respuesta elemental, primaria, de los que son condenados a reventar como carne de cañón por los intereses de sus amos, contiene en su interior la única perspectiva para el género humano. En su despliegue no sólo se contrapone a la guerra, sino también a la paz de los cementerios de esta sociedad, lo que supone la negación del capital. La perspectiva en última instancia siempre ha sido guerra o revolución. La transformación social no es un sueño utópico, es una realidad social sustentada en la lucha del proletariado contra su condición de paria.
 
Ante ese peligro para el orden dominante, constatado históricamente en innumerables insurrecciones y levantamientos, algunos de los cuales hicieron tambalearse la relación social capitalista, la burguesía se desdobla. Los mismos que nos hacen la guerra nos hablan de paz, los mismos que nos explotan nos llaman a mejorar nuestras condiciones de vida, los mismos que aplican medidas de austeridad exigen su retirada. Se presentan con otro ropaje y bajo un discurso de oposición que encubre precisamente que su práctica social parte de las necesidades de reproducción del capital, son alternativas al interior de la gestión de la explotación.

El mantenimiento del orden social y la organización misma de la clase burguesa están determinados por la capacidad de dividir y dominar al proletariado para su explotación y llevarlo, si es necesario, al matadero, lo que implica ese desdoblamiento de la burguesía. Izquierda y derecha, proteccionistas y liberales, fascistas y antifascistas, imperialistas y “antiimperialistas”, etc. Si es necesario, la burguesía recubre su política criminal bajo la bandera de la revolución. Pero ninguna fracción burguesa ni ninguna política económica puede evitar el desarrollo de la explotación, el antagonismo entre clases e inevitablemente la confrontación.

Guerra o revolución, esa es la perspectiva que cada clase social contiene como consecuencia de sus propias condiciones de reproducción en esta sociedad. Pero no se trata de perspectivas separadas en el tiempo o en el espacio, sino de polos contrapuestos de una misma realidad. Esas perspectivas existen, se desarrollan y se enfrentan. Es interés de los revolucionarios poner ese antagonismo en evidencia. Como lo es organizar, estructurar e impulsar la contraposición al orden social existente para alcanzar sus últimas consecuencias, es decir la resolución a través del comunismo, de la revolución social.
 
Por eso no es casualidad que la cuestión del derrotismo revolucionario vuelva a retumbar hoy entre minorías militantes del proletariado. Nada más natural que grupos y militantes revolucionarios de diversas latitudes sientan hoy de nuevo la necesidad de organizar, estructurar y centralizar la práctica derrotista. Grupos que a contracorriente asumen la difusión de informaciones de las luchas y resistencias a la guerra, ponen a la orden del día la organización de las deserciones y otras acciones contra la maquinaria bélica, constituyen redes de apoyo a desertores y refugiados, discuten los diversos aspectos programáticos inherente a esa práctica social, así como de las tácticas a llevar a cabo. Todos ellos son parte de una misma comunidad de lucha internacional e internacionalista que surge del seno del proletariado, de su lucha, que busca romper la dispersión localista que nos debilita. 

A todos ellos, y, en general, a todos esos proletarios que resisten como pueden el avance de la trituradora de carne capitalista, dirigimos el actual número de Revolución y el siguiente. El presente número, además de abordar el contenido material y programático del derrotismo revolucionario, se centra en lo que viene sucediendo en Oriente Medio. No sólo en cuanto a los últimos años, sino desde la instauración del Estado israelí. Al respecto, lejos de clamar como víctimas indefensas ante la brutal masacre que sufrimos, y confrontados a la lógica de los Estados que se reproduce por todas partes, nos colocamos en el terreno del combate de clases, en la lucha del proletariado en Oriente Medio, especialmente en Palestina, verdadero vector de lo que sucede en la región.

La próxima revista la dedicaremos íntegramente a la guerra en Ucrania. Aunque nos hubiera gustado unificar todos estos materiales en una misma revista, la densidad de los mismos, así como el retraso que tenemos con los materiales sobre Ucrania por un cúmulo de motivos, nos han convencido de que era la mejor opción.
 
Nuestro objetivo con estos materiales es contribuir a las tareas derrotistas. Profundizar, fortalecer y estructurar esa práctica, esa perspectiva que nuestra clase trata de imponer contra todas las fracciones burguesas, luchando allí donde está contra “su propia” burguesía, transformando la guerra imperialista en guerra revolucionaria del proletariado mundial contra la burguesía mundial.
 
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17 de septiembre de 2023

[Revista] REVOLUCIÓN N° 2

Proletarios Internacionalistas (Septiembre 2023)

 

"𝘌𝘭 𝘤𝘰𝘯𝘧𝘭𝘪𝘤𝘵𝘰 𝘦𝘯 𝘜𝘤𝘳𝘢𝘯𝘪𝘢, 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘢𝘺𝘦𝘳 𝘦𝘯 𝘚𝘪𝘳𝘪𝘢, 𝘰 𝘮𝘶𝘤𝘩𝘰 𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘦𝘯 𝘠𝘶𝘨𝘰𝘴𝘭𝘢𝘷𝘪𝘢 𝘰 𝘐𝘳𝘢𝘬, 𝘯𝘰𝘴 𝘮𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘢 𝘦𝘴𝘵𝘢 𝘳𝘦𝘢𝘭𝘪𝘥𝘢𝘥 [𝘲𝘶𝘦 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘧𝘳𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘰 𝘢𝘱𝘰𝘺𝘰 𝘤𝘳𝘪́𝘵𝘪𝘤𝘰 𝘢 𝘶𝘯 𝘣𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘦𝘭 𝘰𝘵𝘳𝘰 𝘣𝘦𝘯𝘦𝘧𝘪𝘤𝘪𝘢 𝘢 𝘭𝘢 𝘣𝘶𝘳𝘨𝘶𝘦𝘴𝘪́𝘢 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘦𝘭 𝘱𝘳𝘰𝘭𝘦𝘵𝘢𝘳𝘪𝘢𝘥𝘰]. 𝘖 𝘴𝘦 𝘢𝘤𝘦𝘱𝘵𝘢𝘯 𝘭𝘰𝘴 𝘴𝘢𝘤𝘳𝘪𝘧𝘪𝘤𝘪𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘹𝘪𝘨𝘦 𝘭𝘢 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘪𝘦𝘯𝘥𝘢 𝘪𝘮𝘱𝘦𝘳𝘪𝘢𝘭𝘪𝘴𝘵𝘢 𝘺 𝘴𝘦 𝘷𝘢 𝘥𝘪𝘳𝘦𝘤𝘵𝘰 𝘢 𝘭𝘢 𝘤𝘢𝘳𝘯𝘪𝘤𝘦𝘳𝘪́𝘢, 𝘰 𝘴𝘦 𝘭𝘶𝘤𝘩𝘢 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘦𝘭𝘭𝘰𝘴 𝘺 𝘴𝘦 𝘱𝘳𝘰𝘺𝘦𝘤𝘵𝘢 𝘭𝘢 𝘶́𝘯𝘪𝘤𝘢 𝘢𝘭𝘵𝘦𝘳𝘯𝘢𝘵𝘪𝘷𝘢 𝘱𝘰𝘴𝘪𝘣𝘭𝘦, 𝘭𝘢 𝘳𝘦𝘷𝘰𝘭𝘶𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘴𝘰𝘤𝘪𝘢𝘭. 𝘗𝘰𝘳 𝘦𝘴𝘰, 𝘧𝘳𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘢 𝘭𝘰𝘴 𝘢𝘯𝘻𝘶𝘦𝘭𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘦 𝘭𝘢𝘯𝘻𝘢𝘯 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘶𝘴𝘢𝘳𝘯𝘰𝘴 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘤𝘢𝘳𝘯𝘦 𝘥𝘦 𝘤𝘢𝘯̃𝘰́𝘯, 𝘴𝘦𝘢 𝘭𝘢 «𝘳𝘦𝘴𝘪𝘴𝘵𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘥𝘦𝘭 𝘱𝘶𝘦𝘣𝘭𝘰 𝘶𝘤𝘳𝘢𝘯𝘪𝘢𝘯𝘰 𝘢 𝘭𝘢 𝘪𝘯𝘷𝘢𝘴𝘪𝘰́𝘯 𝘳𝘶𝘴𝘢», «𝘦𝘭 𝘥𝘦𝘳𝘦𝘤𝘩𝘰 𝘢 𝘭𝘢 𝘭𝘦𝘨𝘪́𝘵𝘪𝘮𝘢 𝘥𝘦𝘧𝘦𝘯𝘴𝘢 𝘥𝘦 𝘜𝘤𝘳𝘢𝘯𝘪𝘢», «𝘭𝘢 𝘭𝘶𝘤𝘩𝘢 𝘥𝘦 𝘙𝘶𝘴𝘪𝘢 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘭𝘰𝘴 𝘯𝘢𝘻𝘪𝘴 𝘥𝘦𝘭 𝘨𝘰𝘣𝘪𝘦𝘳𝘯𝘰 𝘶𝘤𝘳𝘢𝘯𝘪𝘢𝘯𝘰», 𝘰 𝘭𝘢 «𝘥𝘦𝘧𝘦𝘯𝘴𝘢 𝘳𝘶𝘴𝘢 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘙𝘦𝘱𝘶́𝘣𝘭𝘪𝘤𝘢 𝘥𝘦 𝘋𝘰𝘯𝘦𝘵𝘴𝘬 𝘺 𝘓𝘶𝘩𝘢𝘯𝘴𝘬 𝘧𝘳𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘢 𝘭𝘰𝘴 𝘦𝘫𝘦́𝘳𝘤𝘪𝘵𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘒𝘪𝘦𝘷», 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘪𝘳𝘷𝘦𝘯 𝘪𝘯𝘥𝘪𝘴𝘤𝘶𝘵𝘪𝘣𝘭𝘦𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘢𝘧𝘪𝘳𝘮𝘢𝘳 𝘭𝘢 𝘨𝘶𝘦𝘳𝘳𝘢 𝘪𝘮𝘱𝘦𝘳𝘪𝘢𝘭𝘪𝘴𝘵𝘢, 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢𝘱𝘰𝘯𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘭𝘢 𝘱𝘳𝘢𝘤𝘵𝘪𝘤𝘢 𝘥𝘦𝘳𝘳𝘰𝘵𝘪𝘴𝘵𝘢 𝘥𝘦𝘭 𝘱𝘳𝘰𝘭𝘦𝘵𝘢𝘳𝘪𝘢𝘥𝘰. 𝘗𝘳𝘦𝘤𝘪𝘴𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦, 𝘲𝘶𝘦𝘳𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘵𝘦𝘳𝘮𝘪𝘯𝘢𝘳 𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘣𝘳𝘦𝘷𝘦 𝘵𝘦𝘹𝘵𝘰 𝘥𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘥𝘪𝘧𝘶𝘴𝘪𝘰́𝘯 𝘺 𝘴𝘢𝘭𝘶𝘥𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘢𝘭𝘨𝘶𝘯𝘢𝘴 𝘱𝘳𝘢𝘤𝘵𝘪𝘤𝘢𝘴 𝘥𝘦𝘳𝘳𝘰𝘵𝘪𝘴𝘵𝘢𝘴 𝘺 𝘥𝘦 𝘤𝘰𝘯𝘧𝘳𝘢𝘵𝘦𝘳𝘯𝘪𝘻𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘢 𝘤𝘭𝘢𝘴𝘦 𝘩𝘢 𝘮𝘢𝘵𝘦𝘳𝘪𝘢𝘭𝘪𝘻𝘢𝘥𝘰 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘭𝘢 𝘮𝘢𝘴𝘢𝘤𝘳𝘦 𝘦𝘯 𝘜𝘤𝘳𝘢𝘯𝘪𝘢-𝘙𝘶𝘴𝘪𝘢. […]

𝘛𝘰𝘮𝘢𝘮𝘰𝘴 𝘱𝘢𝘳𝘵𝘪𝘥𝘰 𝘴𝘪𝘯 𝘧𝘪𝘴𝘶𝘳𝘢𝘴 𝘱𝘰𝘳 𝘦𝘭 𝘱𝘢𝘳𝘵𝘪𝘥𝘰 𝘥𝘦𝘭 𝘱𝘳𝘰𝘭𝘦𝘵𝘢𝘳𝘪𝘢𝘥𝘰 𝘺 𝘭𝘢 𝘥𝘦𝘧𝘦𝘯𝘴𝘢 𝘥𝘦 𝘴𝘶𝘴 𝘪𝘯𝘵𝘦𝘳𝘦𝘴𝘦𝘴 𝘩𝘪𝘴𝘵𝘰́𝘳𝘪𝘤𝘰𝘴 𝘦 𝘪𝘯𝘮𝘦𝘥𝘪𝘢𝘵𝘰𝘴, 𝘵𝘰𝘮𝘢𝘮𝘰𝘴 𝘱𝘢𝘳𝘵𝘪𝘥𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘴𝘶 𝘢𝘤𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘥𝘦 𝘴𝘶𝘣𝘷𝘦𝘳𝘴𝘪𝘰́𝘯 𝘥𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘨𝘶𝘦𝘳𝘳𝘢 𝘺 𝘥𝘦 𝘮𝘪𝘴𝘦𝘳𝘪𝘢, 𝘵𝘰𝘮𝘢𝘮𝘰𝘴 𝘱𝘢𝘳𝘵𝘪𝘥𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘦𝘭 𝘥𝘦𝘴𝘢𝘳𝘳𝘰𝘭𝘭𝘰, 𝘭𝘢 𝘨𝘦𝘯𝘦𝘳𝘢𝘭𝘪𝘻𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯, 𝘭𝘢 𝘤𝘰𝘰𝘳𝘥𝘪𝘯𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘺 𝘭𝘢 𝘤𝘦𝘯𝘵𝘳𝘢𝘭𝘪𝘻𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘢𝘤𝘵𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘤𝘰𝘯𝘧𝘳𝘢𝘵𝘦𝘳𝘯𝘪𝘻𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯, 𝘥𝘦 𝘥𝘦𝘴𝘦𝘳𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘺 𝘮𝘰𝘵𝘪́𝘯 𝘺𝘢 𝘦𝘹𝘪𝘴𝘵𝘦𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘢 𝘢𝘮𝘣𝘰𝘴 𝘭𝘢𝘥𝘰𝘴 𝘥𝘦𝘭 𝘧𝘳𝘦𝘯𝘵𝘦, 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘭𝘰𝘴 𝘥𝘰𝘴 𝘣𝘦𝘭𝘪𝘨𝘦𝘳𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴, 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘭𝘰𝘴 𝘥𝘰𝘴 𝘌𝘴𝘵𝘢𝘥𝘰𝘴, 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘭𝘢𝘴 𝘥𝘰𝘴 𝘯𝘢𝘤𝘪𝘰𝘯𝘦𝘴, 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘭𝘢𝘴 𝘥𝘰𝘴 𝘧𝘳𝘢𝘤𝘤𝘪𝘰𝘯𝘦𝘴 𝘭𝘰𝘤𝘢𝘭𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘣𝘶𝘳𝘨𝘶𝘦𝘴𝘪́𝘢 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘪𝘢𝘭… 𝘈𝘱𝘰𝘺𝘢𝘮𝘰𝘴 𝘭𝘢 𝘦𝘹𝘵𝘦𝘯𝘴𝘪𝘰́𝘯 𝘥𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘴 𝘭𝘶𝘤𝘩𝘢𝘴 𝘺 𝘴𝘶 𝘷𝘪𝘯𝘤𝘶𝘭𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘰𝘳𝘨𝘢𝘯𝘪𝘤𝘢 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘮𝘰𝘮𝘦𝘯𝘵𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘶𝘯𝘢 𝘵𝘰𝘵𝘢𝘭𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘤𝘰𝘯 𝘵𝘰𝘥𝘢𝘴 𝘭𝘢𝘴 𝘭𝘶𝘤𝘩𝘢𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘦 𝘭𝘭𝘦𝘷𝘢𝘯 𝘢 𝘤𝘢𝘣𝘰 𝘥𝘦𝘴𝘥𝘦 𝘩𝘢𝘤𝘦 𝘷𝘢𝘳𝘪𝘰𝘴 𝘮𝘦𝘴𝘦𝘴, 𝘦𝘯 𝘵𝘰𝘥𝘢𝘴 𝘱𝘢𝘳𝘵𝘦𝘴 𝘣𝘢𝘫𝘰 𝘦𝘭 𝘴𝘰𝘭 𝘯𝘦𝘨𝘳𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘥𝘪𝘤𝘵𝘢𝘥𝘶𝘳𝘢 𝘴𝘰𝘤𝘪𝘢𝘭 𝘥𝘦𝘭 𝘤𝘢𝘱𝘪𝘵𝘢𝘭, 𝘺𝘢 𝘴𝘦𝘢 𝘦𝘯 𝘚𝘳𝘪 𝘓𝘢𝘯𝘬𝘢, 𝘗𝘦𝘳𝘶́, 𝘐𝘳𝘢𝘯, 𝘌𝘤𝘶𝘢𝘥𝘰𝘳 𝘰 𝘓𝘪𝘣𝘪𝘢."