El
juicio político contra el presidente banquero Lasso que tuvo lugar antes de
ayer, 16 de mayo de 2023, en la Asamblea Nacional del Ecuador no es más que una
pugna interburguesa y una pantomima democrática: una nueva pelea entre
patrones, sus políticos y sus abogados para adueñarse del botín del Estado y
del botín del petróleo (ej. FLOPEC), arguyendo que lo hacen "en beneficio
del pueblo". Porque el Estado ecuatoriano depende principalmente de la
renta petrolera. Entonces, el fondo de este problema en realidad no es
político, legal ni mucho menos "moral", sino que es un conflicto de
intereses económicos o materiales entre diferentes fracciones de la clase
capitalista de este país, en estos tiempos de crisis generalizada, que se está
resolviendo bajo una forma política.
Por
su parte, la izquierda del Capital de todos los colores (verdeflex, arcoíris y
rojiamarilla) que, de manera ilusa y oportunista, apoyó el juicio político y
dijo estar "vigilante" desde la vereda, también forma parte de esta
pugna interburguesa y pantomima propia de la democracia sin comillas, a la cual
además dice "defender". Decimos sin comillas, porque la democracia en
realidad es la dictadura invisibilizada y normalizada del Capital y su Estado
sobre el proletariado. Dictadura democrático-burguesa, entonces, en la que
derecha e izquierda no son contrarias, sino complementarias, alternantes... y
cómplices, así la izquierda diga lo contrario, tanto dentro como fuera de la
Asamblea Nacional. La "muerte cruzada" decretada democrática y legalmente
por el derechista Lasso el día de ayer, 17 de mayo de 2023, también demuestra
en los hechos y una vez más que la democracia es la dictadura de la burguesía.
Por
lo tanto, ni juicio político ni "muerte cruzada": no hay nada que
apoyar por parte de la clase trabajadora que habita la región ecuatoriana,
quien todavía es la gran perdedora y la gran ausente en toda esta situación,
porque sus condiciones materiales de existencia se han empeorado, pero al mismo
tiempo porque su conflictividad también ha bajado. Sin embargo, cuando ésta
aparezca en escena lo hará por otros motivos, con sus propias reivindicaciones
y sus propios métodos de lucha. Siendo entonces posible que patee el asqueroso
tablero de ajedrez político de la clase dominante y su séquito.
Posible
escenario "pesimista" en un futuro inmediato: puesto que Lasso ya
activó la "muerte cruzada" (Decreto Ejecutivo 741) para no ser destituido de su cargo, con lo cual se
convierte prácticamente en dictador civil con el apoyo de las Fuerzas Armadas y
la policía, eso podría detonar un nuevo Paro Nacional o revuelta popular en los próximos 6 meses, misma
que quizás podría "salirse de control", no sólo al Estado sino a la
izquierda, hasta llegar a ser una huelga general e insurreccional. Decimos
quizás, porque las condiciones aún no están dadas para ello, pero podría haber
sorpresas. Más bien, dado que la burguesía ya se ha blindado, armado y
anticipado con sus últimos Decretos Ejecutivos 707 (libre porte de armas) y 730
(militarización del Estado), eso también podría terminar en una masacre de la
clase trabajadora que se levante. Masacre cometida no sólo por policías y
militares, sino también por paramilitares y sicarios de las bandas de
narcotraficantes. Por desgracia, tal como están las cosas de graves en el país,
ésto último podría ser lo más probable en tal escenario. Sea como fuere, el
futuro es incierto... y turbio.
A
lo mejor podría darse una revuelta masiva parecida a la que ocurrió hace unos
meses en Perú, con la obvia diferencia de que no sería para defender al
presidente destituido por el poder legislativo, sino para presionar que se vaya
y lo reemplace otro: ya no el actual vicepresidente Borrero, sino... ¿Nebot,
Correa o Iza? En cualquier caso, todo seguiría girando alrededor del Estado
capitalista y su sistema político-electoral, mientras que los proletarios de
todas las "razas" lanzados a las calles seguirían siendo carne de
cañón y luego de urna en la pugna interburguesa.
Excepto
y sólo excepto si es que acontece un desbordamiento de ese posible estallido
social, en el cual el proletariado comience a actuar como clase autónoma y
antagonista. Lamentablemente, eso no ha pasado en las últimas revueltas, al
menos aquí en Ecuador. Y es probable que tampoco ocurra en una nueva revuelta,
pero en cambio podría ser su "caldo de cultivo". Porque para ello aún
falta más golpes del enemigo (ej. una nueva reforma laboral), batallas y
derrotas aleccionadoras como clase; así como también, más rupturas, saltos,
"nuevos actores" y sorpresas.
Por
ejemplo, si es que los trabajadores petroleros de aquí siguiesen el ejemplo de
acción directa y autoorganización de los trabajadores petroleros de Irán,
haciendo huelgas y tomas a mano propia, porque sólo ellos pueden hacerlo. Lo
mismo los trabajadores de los demás sectores estratégicos de la economía. Eso
sí sería golpearle al Capital y al Estado donde realmente les duele: en el
terreno de la producción de valor y en su tasa de ganancia. Ahí es donde
realmente radica y se juega el poder de clase, no en el Palacio de Carondelet
ni en la Asamblea Nacional. Todo lo demás es andarse por las ramas. Lo cual no
quiere decir que los demás sectores de la clase trabajadora no salgan a luchar.
Tienen que hacerlo. Y lo van a hacer, más aún si este gobierno decreta una
nueva reforma laboral, tal como ya lo ha anunciado aprovechando la "muerte
cruzada". Pero sobre todo, nuestra clase tiene que aprender al calor de
sus luchas para no volver a cometer los mismos errores, sino para avanzar o dar
saltos hacia adelante.
Ahora
bien, por más análisis críticos y llamamientos a la acción que hoy hagan las
diferentes organizaciones de izquierda (y ultraizquierda) de esta región contra
el gobierno del banquero sociópata Lasso, sólo el mismo desarrollo impersonal y
contradictorio de la crisis capitalista y la lucha de clases real tendrán la
última palabra. Si salimos a las calles a luchar por nuestras vidas y nos
juntamos con otros, será como unos nadies más, a hacer lo que se pueda hacer y
a aprender lo que se tenga que aprender para próximas batallas como clase.
Teniendo siempre presente que la solidaridad, la autoorganización y la acción
directa de masas son nuestras mejores armas.
Quito, 18 de
mayo de 2023