18 de septiembre de 2017

Sobre la organización: las mafias (dentro y fuera del Estado) y el Estado como mafia*

Jacques Camatte & Gianni Collu

Esta carta de 1972 fue traducida al castellano y publicada por los editores de la revista Correo Proletario, para su número 2 de marzo 2008. Allí el texto aparece precedido de una “Introducción a Jacques Camatte y el grupo Invariance” y de una nota editorial titulada “La exigencia organizacional y la lucha de clases”. Por ahora nos limitamos a poner el texto de Camatte/Collu, y dejamos para una próxima edición la entrega de esos dos materiales complementarios, que pueden leerse en correoproletario.blogspot.com. (Nota de Comunización, 2010)

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INTRODUCCIÓN

La carta que sigue (del 04/09/1969) llevó a la disolución del grupo que se comenzó a formar en base a las posiciones expuestas en Invariance (i) y abrió un importante campo, de reflexión y debate, que persiste hasta hoy. Algunas de sus conclusiones ya fueron discutidas en"Transition" No 8 (ii), serie 1.

Aunque ciertos problemas revelados por la carta hayan sido parcialmente tratados, otros fueron mal abordados. Es, pues, necesario –dada la importancia de hacer una ruptura más clara con el pasado– ahora publicarla, de modo que el lector evalúe la obra ya realizada y lo que resta por hacer.

Puesto que es simultáneamente una ruptura (y así una conclusión) y un punto de partida, la carta contiene un cierto número de imprecisiones, gérmenes de posibles errores. Indicaremos los más importantes con una nota. Dicho sea de paso, dado que fue posible para nosotros por entonces, cuando rechazamos el método de grupo, esbozar “concretamente” cómo ser revolucionarios, nuestro rechazo del grupo pequeño podría ser interpretado como la vuelta a un individualismo más o menos stirneriano (iii). O como si de ahora en adelante la única certeza fuese la subjetividad cultivada de cada individuo revolucionario. ¡Nada de eso! Era necesario rechazar públicamente una cierta percepción de la realidad social y la práctica ligada a ella, pues son un punto de partida para el proceso de formación de mafias. Si abandonamos totalmente el movimiento grupuscular fue para, simultáneamente, ser capaces de relacionarnos con otros revolucionarios que hayan hecho una ruptura análoga. Ahora, habría una producción directa de revolucionarios que sobrepasa el punto en que estábamos cuando rompimos. Así, se habría pensado en términos de una potencial “unificación” si no estuviésemos llevando la ruptura con el punto de vista político hasta las profundidades de nuestras conciencias individuales.

Dado que la esencia de la política es la representación, cada grupo está siempre tentado a proyectar una imagen espectacular sobre la tela social. Los grupos están siempre explicando cómo se representan en vista de ser reconocidos por ciertas personas como la vanguardia que representa a otros, la clase. Esto se hace manifiesto en los famosos “lo que nos distingue” de varios pequeños grupos en busca de reconocimiento. Toda delimitación es limitación y, con frecuencia, rápidamente se reduce a algunos slogans de representación destinados al espectáculo de algarabía ideológica. Toda representación política es antesala y obstáculo para una fusión de fuerzas. Una vez que la representación puede darse tanto a nivel individual como grupal, refugiarse en el primer nivel sería, para nosotros, una repetición del pasado.

Camatte, 1972.
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POST-SCRIPTUM

Hablar de retomar una actitud adoptada por Marx en cierto momento de su actividad revolucionaria resultó de una profunda incapacidad de comprender que la fase de dominación [subsunción] formal había sido completada. Marx había de tomar aquella posición, que sólo era válida para aquel período. Dicho sea de paso, su posición teórica sobre la cuestión del partido no es tan rígida como la carta indica. Lo que es todavía menos aceptable en las afirmaciones hechas más arriba es que ellas podrían llevar a una nueva teoría de la consciencia venida desde fuera, una teoría elitista del desarrollo del movimiento revolucionario.

El rechazo de toda organización no es una simple posición antiorganizacional, ni la manifestación de un deseo de originalidad, de diferenciarse y así alcanzar una posición para atraer a las personas. Si así fuese, el proceso de formación de bandos recomenzaría. 

Nuestra posición sobre la disolución de los grupos deriva, por un lado, del estudio del llegar-a-ser del modo de producción capitalista; por otro, de nuestra caracterización del movimiento de Mayo [de 1968]. Estamos profundamente convencidos de que el fenómeno revolucionario está en movimiento y que, como siempre, la consciencia viene después de la acción. Esto significa que, en el vasto movimiento de rebelión contra el capital, los revolucionarios tenderán a adoptar un determinado comportamiento -que no será adquirido por completo, ni inmediatamente- compatible con la lucha decisiva y determinante contra el capital.

Podemos prever el contenido de esa "organización". Ella combinará la aspiración a la comunidad humana con la afirmación individual, combinación que es característica de la actual fase revolucionaria. Objetivará la reconciliación del hombre con la naturaleza, la revolución comunista siendo también una revuelta de la naturaleza (o sea, contra el capital; además ella ocurre mediante una nueva relación con la naturaleza) a la cual seremos capaces de sobrevivir, para evitar la segunda de las dos alternativas que enfrentamos hoy: comunismo o destrucción de la especie humana.

Para comprender mejor este llegar-a-ser organizacional, bien como facilitarlo sin inhibir sea lo que fuera, es importante rechazar todas las viejas formas y entrar, sin principios a priori, en el vasto movimiento de nuestra liberación, que se desarrolla a escala mundial. Es necesario eliminar todo que lo que puede transformarse en un obstáculo al movimiento revolucionario. En circunstancias dadas y en el curso de acciones específicas, la corriente revolucionaria será estructurada y se estructurará no sólo pasivamente, espontáneamente, sino siempre dirigiendo el esfuerzo hacia el problema de cómo realizar la verdadera Gemeinwesen (esencia común/comunidad humana) y el hombre social, lo que implica la reconciliación del hombre con la naturaleza.

Camatte, 1972.

Leer el texto completo 1 (trad. Correo Proletario, 2008)
Leer el texto completo 2 (trad. Federico Corriente, 2017)

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* NOTA: A falta de otro blog, las publicaciones posteriores a mayo de 2016 en este blog ya NO son de PR, grupo autodisuelto o que ya no existe, sino solamente de uno de sus ex-integrantes. (Ex-PR, septiembre 2017)