1 de mayo de 2011

¡1° DE MAYO PROLETARIO, REVOLUCIONARIO E INTERNACIONALISTA CONTRA EL TRABAJO!


RECIBIMOS Y PUBLICAMOS: 

A continuación, publicamos un par de importantes panfletos elaborados por hermanxs proletarixs de otras latitudes en los cuales, frente al miserable espectáculo del Estado y de las izquierdas del capital en esta fecha (quienes la convierten en "fiesta del trabajo", en marcha ciudadana, reformista y borreguil por las calles), se reivindica claramente la posición histórica, invariante y antagonista de nuestra clase: la crítica radical al trabajo (cualquier trabajo) como esclavitud asalariada, la crítica radical al Estado (cualquier tipo de Estado) como la gran mafia que controla esta esclavitud asalariada, la crítica radical a los sindicatos, partidos, frentes, ongs y demás (de derechas y de izquierdas) como apéndices-alcahuetes de todo este sistema de explotación/dominación; y, en cambio, la lucha proletaria autónoma, revolucionaria e internacionalista (más allá y en contra de las patrias), la acción directa, la huelga salvaje, la insurrección, la dictadura (anti-estatal) del proletariado para la abolición del trabajo asalariado y del estado, como las únicas formas de sepultar de una vez por todas a este sistema de muerte llamado capitalismo. 

Teniendo en cuenta, además, que el programa comunista (o la teoría revolucionaria) y los lazos de confianza, afecto, solidaridad y resistencia entre proletarixs, también son armas que hay que afilar contra el capital. De esta manera, se trata de construir -al calor de la guerra de clases- una comunidad humana real y mundial (sin propiedad privada, sin trabajo, sin mercancía ni dinero, sin clases, sin Estado, sin patrias ni ideologías, sin ninguna forma de explotación ni opresión): el comunismo, como la única solución radical y total para la humanidad y el planeta frente a la catástrofe actual del capitalismo, frente a la completa barbarie que hoy es este maldito sistema. 

Pero -no lo olvidemos-, el comunismo (o la anarquía) no es una utopía, sino el movimiento real de lucha de nuestra clase que suprime y supera el orden vigente de las cosas. En toda lucha proletaria importante, como lo son las revueltas proletarias que hoy se desatan por todas partes -a pesar de sus limitaciones y debilidades-, late y latirá el germen comunista. Luchemos entonces para que este germen estalle, se generalice y se quede para ya no irse... para que florezca y ya no se marchite. 

Por eso y por mucho más, en esta fecha lxs proletarixs cabreadxs e intransigentes, lxs comunistas-anarquistas gritamos con todo nuestro ser esta y cuantas veces sean necesarias: 

¡EL TRABAJO ENFERMA, MATA, ES UNA TORTURA, ES UNA ESCLAVITUD!

1° DE MAYO: ¡NADA QUE CELEBRAR! ¡ABAJO EL TRABAJO!

¡NO SE TRATA DE "LIBERAR AL TRABAJO" SINO DE LIBERARNOS DELTRABAJO!

NI SINDICATO NI PARTIDO: ¡LUCHA PROLETARIA SIN INTERMEDIARIOS!

¡DICTADURA ANTIESTATAL Y MUNDIAL DEL PROLETARIADO PARA LA

ABOLICIÓN DEL TRABAJO, DEL ESTADO Y DE LAS PATRIAS!

¡POR EL COMUNISMO Y LA ANARQUÍA SIEMPRE!


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TOLERANCIA CERO PARA QUIENES QUEMAN NUESTRO FUTURO

“Oh, caballeros, la vida es corta... Si vivimos, vivimos para marchar sobre la cabeza de los reyes.”
W. Shakespeare

Hoy no es una fecha festiva. Que esté marcado como feriado en el calendario no lo hace igual a los otros pocos días de entre los 365 en que cada año aprovechamos para descansar un poco de la horripilante rutina a la que nos ha acostumbrado el trabajo asalariado.

Esta es una fecha, un día, como pocos, que fue arrebatado a la normalidad capitalista. Pero como todo enfrentamiento entre proletariado y capital, tuvo que pagarse con una tragedia: el encarcelamiento y ejecución de los Mártires de Chicago. Proletarios que a partir de las reivindicaciones a que el capital nos obliga a pelear, en tanto estamos obligados a vendernos como fuerza de trabajo, preparaban conscientemente el camino de la revolución social hasta el fin.

Hoy el capitalismo-espectacular superó la imaginación, superó las probabilidades, y sobrevive porque ha logrado adaptarse y mutar con gran eficacia. Se nos “representa” como la visión global y tolerante, pluralista y democrática, el fin natural del progreso -también natural- de la humanidad. La sociedad en que el “hombre/mujer libre” es capaz de decidir “sobre su vida”, en los escaparates del consumo, que ejerce la libertad de desplazarse en metro o micro de un punto a otro de los centros de distribución de mercancías humanas, animales, electrónicas y/o inanimadas.

En este mundo, invertido por la razón capitalista y estatal, la lucha frontal de los proletarios en contra del trabajo ha sido convertida en la “fiesta del trabajo”. O sea, en la celebración alegre y cobarde de nuestra propia esclavitud. No olvidemos que hoy los sindicatos nos mandan a marchar, a acumular fuerzas para “luchar por las reformas que el mundo laboral necesita” y así lograr el “trabajo digno”. Algunas “fuerzas de izquierda” hasta amenazan diciendo que los trabajadores no necesitamos a los capitalistas, ¡porque podemos auto-explotarnos y seguir trabajando autogestionadamente en la producción de nuestras propias mercancías!

Pero ¿por qué mendigar al Estado empleos “estables”? ¿Por qué seguir indefinidamente poniendo la vida al servicio de la acumulación de valor, de dinero, de mierda? ¿Para ser explotados-as indefinidamente? Nuestra clase no se va a levantar a estas alturas para reivindicar un “empleo estable”, un “trabajo digno”, un “trabajo decente”.

Ya pasaron los tiempos en que al luchar como clase exigíamos eternizar la propia servidumbre, la propia esclavitud cotidiana, en que se exigían cosas al Estado en su lenguaje propio de leyes y derechos, supervisores y reglamentaciones. Está más claro en todo el mundo que en 1886 el hecho de que aceptar las condiciones de explotación capitalista, su régimen salarial y su derecho al trabajo es una operación a la que sólo accedemos por la fuerza de la amenaza y la costumbre, por el terror económico y policial que impone sobre la casi totalidad de la gente desde hace unos cuantos siglos el Estado y el Capital (inseparables entre sí, como el Comunismo y la Anarquía). Pero está lejos de ser natural el aceptar venderse, el transformarse en cosa, en número de matrícula al servicio del capital y de la alta burguesía, de su estado y sus empresas, “públicas” y “privadas”, por eso siempre que existe miseria existe rebelión, y donde hay dominación estatal hay puntos de fuga que resplandecen dando una llama rojoscura.

Los izquierdistas de distintos colores nos dirán en este día que lo que nos falta es más democracia, o que el “poder” debiera volverse alguna vez “popular”. Pero los mecanismos de este sistema son tan democráticos como se necesita que sean en cada fase de desarrollo capitalista para que su clase acumule cada vez más dinero, y es obvio que ningún poder tiene por objetivo asegurarnos una existencia feliz y plena, sino que muy por el contrario, su objetivo es la destrucción de la unidad orgánica del proletariado y de sus intereses totales, en pos de la “organización” atomizada de los mismos según sus intereses parciales. Quieren hacernos luchar por los derechos correspondientes al individuo, las garantías del ciudadano (homus economicus), la vida de mierda del humano reducido a comprador y vendedor de mercancías.

Los sindicatos y partidos políticos son órganos vitales del Estado (siempre) burgués para desempeñar tal función. El verdadero partido comunista histórico es el proletariado en su más amplia expresión realizando simultáneamente la destrucción del poder y de la economía capitalista, interrumpiendo para siempre la producción de mercancías mediante actos ininterrumpidos de comunización.

Aprovechamos este día para expresar en actos nuestra más grande solidaridad con los-as proletario-as que viven y luchan en sus respectivos territorios alrededor del globo.

Reapropiémonos de la vida y reafirmemos nuestra humanidad. ¡Los proletarios del mundo reunidos en Chicago en 1886 no estaban luchando por trabajar más sino menos! Preparemos el futuro desarrollando y fortificando los lazos entre proletarios-as, construyendo redes de resistencia invisible afuera y contra toda mediatización, solidarizando activamente con los/as compañeros/as castigados más duramente por el Estado/Capital, afuera de todo partido de izquierda o derecha, de todo sindicato, de toda asociación formal, de toda ONG... para hacer posible el único futuro humano que pueda poner definitivamente término a este horror que parece sin fin: la comunidad humana.

¡DICTADURA (ANTI-ESTATAL) DEL PROLETARIADO PARA LA
ABOLICIÓN DEL TRABAJO ASALARIADO!

Núcleo De Agitación Comunista

Redes Por La Autonomía Proletaria

Comité De La Imaginación



1° de Mayo de 2011
región chilena


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EGIPTO, TÚNEZ, GRECIA, BOLIVIA… ¿Y AQUÍ CUANDO?

Como en 1886, en 2011 el 1º de mayo encuentra al proletariado luchando en distintos rincones del mundo por imponer sus necesidades humanas frente a las del capital. Desde el norte de África se extiende la ira del proletariado, que ya no acepta más entregar su vida por la economía. Esa lucha de nuestra clase contra la dictadura de la economía es histórica pero también es inmediata, porque no están separadas, porque la lucha de ahora es la misma que la de ayer, porque –al contrario de lo que nos hacen creer– nuestras condiciones de vida, de trabajo, de salud, de alimentación, no dejan de empeorar, y porque ya es imprescindible y urgente para nuestra supervivencia la defensa de las necesidades humanas en contra del capital.

Por lo tanto, la lucha por las realizaciones inmediatas, como contra el aumento de precios o por la reducción de la jornada laboral, no son más que expresiones de la necesidad de las luchas totales. Porque la revolución no es algo diferente a la generalización de todas las reivindicaciones. No hay reivindicaciones políticas o económicas, históricas o inmediatas. Es en la acción proletaria decisiva y radical donde se supera la supuesta separación entre las necesidades humanas inmediatas y la necesidad humana de revolución, la necesidad de resolver algo socialmente de la lucha contra los opresores y explotadores, la necesidad de comida y vivienda de la necesidad de destruir a los opresores y su Estado que nos la negarán mientras existan.

Estas separaciones son la trampa histórica para mantener la dominación burguesa, el agujero por donde se cuela el reformismo para mantener las cuestiones de fondo intocables. El capitalismo no se reforma, se destruye.

Como cada 1º de mayo, son nuestros explotadores quienes intentan imponer “la celebración del trabajo”, una nueva excusa para imponer la pasividad a los explotados y festejar la transformación de nuestra actividad ¡y de nosotros mismos! en capital. El trabajo asalariado no es más que la actividad humana presa de la sociedad de clases, donde cada movimiento, cosa o ser viviente solo se piensa como ganancia.

Y esta realidad del capital es una realidad mundial, por ello somos internacionalistas. Tampoco es una elección ideológica ni comprendemos al internacionalismo como la suma de los nacionalismos particulares o la suma de la "auto-determinación de los pueblos". Entendemos que las luchas en otras regiones contra el capital y su Estado son nuestras luchas, no por simpatía, sino porque nuestra clase es internacional y solo internacionalmente puede destruir el capitalismo. Nuestro enemigo, el capital, es el mismo, en todas partes del mundo. Nosotros, también.

¿Ya hemos atacado sus guardianes? 
¡Asumamos que son la cara visible y el brazo armado que defiende a la clase capitalista!
¿Ya hemos atacado o desviado las mercancías? 
¡Asumamos que su existencia es la razón de nuestras miserias!

¿Ya hemos pedido la renuncia de un líder político? 
¡Asumamos nuestra lucha contra todo gobierno y el Estado!

¿Ya hemos desobedecido las órdenes de los sindicalistas? 
¡Asumamos una lucha fuera y contra los sindicatos!

ESTRUCTUREMOS EL COMBATE ROMPIENDO TODA SECTORIALIZACIÓN, REBASANDO TODAS LAS FRONTERAS Y 
LAS DIVISIONES QUE NOS IMPONEN

¡CONTRA LA DICTADURA DEL CAPITAL Y 
LA AGUDIZACION DE LA MISERIA!

¡EXTENDAMOS LA REVUELTA!


Proletarios Internacionalistas  
Mayo de 2011

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"La vida pasa" esta canción fue entonada por primera vez por algunos trabajadores en Bélgica, durante las grandes huelgas de 1961. Fue escrita porRaoul Vaneigem antes de formar parte de la Internacional Situacionista...: "El trabajo mata,/ el trabajo paga.../ El tiempo pagado no se recupera nunca más./ La juventud va muriendo de tiempo perdido.../ Las armas que hoy nos apuntan/ contra los jefes se volverán..."   

Y fragmentos del “Elogio de la pereza refinada”, publicado por Vaneigem en 1996: "Seguramente hay malicia en hacer lo menos posible para el patrón, en parar de trabajar desde el momento en que vuelve la espalda, en sabotear las cadencias y las máquinas, en practicar el arte de la ausencia justificada. La pereza, en este caso, salvaguarda la salud y presta a la subversión un carácter agradablemente roborativo..." 

21 de marzo de 2011

¡LA LUCHA PROLETARIA EN OTROS PAÍSES ES NUESTRA LUCHA!

La actual lucha proletaria en otros países: túnez, egipto, libia, yemen, bahréin, omán, jordania, marruecos, irak, irán, arabia saudita, costa de marfil, bangladesh, corea del sur, china, islandia, inglaterra, francia, irlanda, españa, portugal, italia, turquía, grecia, ee. uu., brasil, chile, bolivia… es nuestra lucha, porque la actual y catastrófica crisis capitalista es mundial y nos ataca a lxs proletarixs de todas partes intensificando nuestra explotación; porque las precarias condiciones de vida de lxs proletarixs de allá son las mismas que lxs proletarixs de acá; porque lxs hermanxs de clase de aquellas latitudes están luchando en respuesta, precisamente, a esa crisis y a esas condiciones de existencia; porque, al igual que el capital, lxs proletarixs no tenemos patrias ni fronteras; porque nuestra clase y nuestra lucha son mundiales.

No en vano la rabia social acumulada y desatada en forma de revuelta en un país o en un rincón del mundo se contagia vertiginosamente a otros países, como un efecto dominó o un reguero de pólvora. Abriendo así la posibilidad a que esta nueva oleada de luchas se extienda también a países sudamericanos como el ecuador, donde la contrarrevolución ciudadana o el capitalismo del siglo XXI todavía puede mantener embobada democráticamente a la mayoría de la población con bonos, cadenas sabatinas, debates de leyes, “consultas populares” y, en general, con asuntos puramente burgueses y secundarios -con los que se que entretienen las derechas y las izquierdas del capital- que desvían a propósito la atención de lo realmente importante: nuestras condiciones materiales de existencia, la crisis mundial, la lucha de clases… Pero, donde, a la vez, el desempleo, la informalidad, la precariedad, la pobreza, la depredación de la naturaleza, la cooptación y la represión de la protesta social, en pocas palabras, donde la explotación capitalista y la opresión estatal están a la orden del día y siguen haciendo de las suyas.

Es muy probable, por lo tanto, que los efectos de la crisis capitalista actual no tarden en hacerse sentir con fuerza en nuestros bolsillos y nuestras barrigas, cuando la misma crisis mundial obligue al gobierno del patrón-chapa Correa –mojigato enemigo de nuestra clase- a imponer medidas de austeridad y, en respuesta, lxs proletarixs tengamos que lanzarnos a las calles (tal como nuestrxs hermanxs proletarixs en medio oriente y grecia) a luchar contra la carencia, el hambre y la miseria causadas únicamente por esta maldita dictadura democrática de la economía. A luchar, en el fondo, por tratar de emancipar nuestras vidas de las garras del trabajo, la rutina, la propiedad privada, el dinero, el Estado, la policía, la patria, las instituciones, las ideologías, los jefes, la competencia, el individualismo; y, al calor de la misma lucha cara a cara entre hermanxs de clase, tratar de dejar de ser mercancías y de reconstruir nuestra auténtica comunidad humana mundial en contra del capital, para vivir una vida que merezca ser vivida. Esto ya no es una utopía; nunca lo ha sido. Es una posibilidad desde que existe el mismo capitalismo, y que ahora se vuelve a abrir camino gracias al nuevo ciclo de luchas proletarias mundial que nuevamente está poniendo en tela de juicio el orden social burgués.

Si la revuelta proletaria llega a estallar por estos lares, es muy probable entonces que todo el dominio burgués-estatal, aparentemente tan sólido e indestructible, comience a cuestionarse y transgredirse en las calles. Que toda forma de cárcel estatal y social comience a desmoronarse. Y es que cuanto más alto el vuelo de estos gobiernos capitalistas, populistas y represivos del “socialismo del siglo XXI” tanto más dura su caída. Las últimas protestas de lxs proletarixs en bolivia contra las medidas económicas gubernamentales dan claras señales de esto… Y en el centro de este posible escenario: las necesidades humanas reales, la vida misma puesta en antagonismo contra el capital y el Estado.

Los burgueses y políticos de estos y de todos los países, aunque lo disimulen o lo oculten bien, ya están rechinando sus dientes de miedo frente al fantasma del proletariado en lucha, al fantasma del comunismo. De hecho, las contagiosas luchas que está librando nuestra clase en distintas partes son la muestra más fehaciente de que el mundo capitalista entero se encuentra hoy por hoy sumido en una irreversible catástrofe de largo plazo. Que el capitalismo ya no puede proporcionar una solución de fondo y duradera a sus contradicciones. Que el capitalismo se ha vuelto absolutamente incompatible con todas las formas de vida que existen en el planeta, pues las enferma y extermina a todas ellas (provocando así las llamadas “catástrofes naturales”). Que lo único que este sistema puede ofrecernos es miseria, barbarie, devastación y muerte: las tragedias en libia y japón no son sino ejemplos de esta catástrofe capitalista.

Sin embargo, la actual crisis mundial no significa el fin del capitalismo, ya que éste se alimenta de sus crisis para renovarse y mantener su “natural” funcionamiento en base a la explotación y dominación sobre nuestra clase. Por eso, no nos creeremos por completo la crisis del capital sino hasta que los burgueses y sus lacayos comiencen a suicidarse en masa, y hasta que lxs proletarixs comencemos a comprender en la misma lucha que la única solución radical y total a la crisis del capitalismo es la revolución social, la destrucción insurreccional de este sistema que nos destruye a diario y la construcción de una sociedad sin explotadores ni explotadxs, sin opresores ni oprimidxs: el comunismo, la anarquía...

A pesar de los limites y obstáculos de las revueltas proletarias en curso (falta de constitución del proletariado en sujeto revolucionario con programa y fuerza propios, ilusiones democráticas y nacionalistas, falta de coordinación internacional de estas revueltas, sanguinaria represión –que ha dejado miles de muertos- o, en su defecto, “reformas democráticas” hechas por el Estado, etc.), no cabe duda de que en todo el mundo el león proletario ya no es un gigante dormido. Se está despertando. Está reemergiendo. Está resistiendo. Está contraatacando. Y apenas está iniciando… Como ya lo dijimos, es muy probable que este reguero de pólvora se extienda y llegue a esta región del planeta. Aun así, nada ni nadie lo garantizan. Es una posibilidad que, para que se concrete, depende de nosotrxs mismxs, lxs que no tenemos nada que perder, lxs proletarixs. Al luchar por satisfacer nuestras necesidades vitales, lo que hagamos o dejemos de hacer autónomamente como clase contra el sistema capitalista es determinante para que ello suceda. Y, precisamente, a eso estamos llamando. Nada ni nadie garantizan una victoria tampoco. No hay que hacerse ilusiones. Lo cierto es que “si luchamos podemos perder, pero si no luchamos estamos perdidos”.

¡Alerta, proletarixs de aquí y de todas partes! ¡La solidaridad internacionalista de clase también es nuestra arma! ¡Empuñémosla contra nuestros enemigos! Difundamos estas luchas proletarias internacionales, saquemos lecciones de ellas y multipliquémoslas. ¡Luchemos contra “nuestra” “propia” burguesía y “nuestro” “propio” Estado!, pues el enemigo y la lucha de nuestra clase son los mismos en todo lado. Agitemos, organicémonos, resistamos, luchemos con los medios que estén a nuestro alcance para que el incendio de estas revueltas contra el capital se extienda, llegue aquí y a otros sitios, continúe y se radicalice, hasta convertirse en guerra de clases mundial y en revolución comunista mundial.

¿El capitalismo está en crisis? ¡Que reviente de una buena vez!
¡Al capitalismo no se lo reforma ni se lo cura, se lo destruye!
¿La única solución? ¡El Comunismo y la Anarquía!
¡Contra la dictadura democrática de la economía,
impongamos la dictadura de nuestras necesidades humanas!




¡Nuestra clase proletaria no tiene patrias!
¡Solidaricémonos con las luchas proletarias en otros países
luchando contra “nuestra” “propia” burguesía y
“nuestro” “propio” Estado!
¡Por la Guerra de Clases Mundial!
¡Abajo todos los Estados y todas las fronteras!
¡A luchar por la Revolución Proletaria Mundial!


Proletarios Salvajes 
quito-ecuador, marzo 2011

22 de febrero de 2011

¡CAMBIAREMOS EL MUNDO DE BASE! - Sobre las luchas en egipto y otras partes

Recibimos y difundimos:
Pronunciamiento sobre las luchas en Egipto y el resto del mundo trabajador


EL MISMO CORAZÓN, LA MISMA NECESIDAD DE VIVIR…
¡CAMBIAREMOS EL MUNDO DE BASE!

Los trabajadores del mundo entero son los únicos que pueden acabar con la explotación y opresión social capitalista y absolvernos de la miseria en la que se descompone toda la humanidad. Esto, no es una creación ideológica nuestra, ni una invención profética comunista, sino una realidad histórica, que se rebela contra toda ideología burguesa y se manifiesta con las masivas y combativas luchas proletarias a lo largo y ancho del globo.

El proletariado demuestra una vez más su condición de clase revolucionaria, todo el mundo vibra sorprendido con los últimos acontecimientos en Egipto y los países aledaños. Los burgueses lloran, se reúnen, conspiran, llaman a sus economistas, a sus asesores y profetas, no saben qué hacer con las revueltas y levantamientos de los explotados. Miles y miles de hermanos nuestros se levantan, rompen las cadenas que los sujetan a la maquinaria burguesa y toman su vida en sus manos. No les queda otro camino tampoco, se miran y ven el mismo dolor en sus vidas, la misma lastima por el futuro por sus hijos, la indignación por la injusticia, y lo más importante: ven que solamente ellos pueden cambiar su infame existencia. Las huelgas, las protestas callejeras, la toma de locales, las barricadas, los debates espontáneos, la organización autónoma barrial, los saqueos colectivos, son las estrofas de la poesía llamada revuelta social.

Nunca han tenido nada, nosotros, los que escribimos esto, lo sabemos muy bien, nuestros hermanos han desafiado el toque de queda, los tanques, las tanquetas, las bombas lacrimógenas, los rifles, las balas, a los policías y militares. ¿Miedo a la muerte? Todos los días nos levantamos y existimos para trabajar, enriquecer a otro, hacer lo que nos ordenan y ser echados a la calle cuando nos “gastamos”; el único miedo que podemos tener es al de pasar por este mundo y no saber lo que es vivir de verdad. Este es el motor de la lucha y es también la muestra de que la clase trabajadora despierta, de que las balas no pueden matar la esperanza de un mundo nuevo, y que sólo nosotros podemos emancipar a la humanidad de la esclavitud asalariada.

Los barrios en El Cairo, Suez y Alejandría existen para luchar, el puño levantado es la constante en dichos lugares. Estamos tan distantes de esos barrios geográficamente, pero tan cerca estamos en los intereses que ahí se defienden. Nosotros, un sector de los trabajadores en Perú, somos también parte de esa gran masa desposeída, que vive y siente la misma explotación, la misma miseria, la misma podredumbre de un sistema que se alimenta de nuestra vida, de nuestros hijos, de su inocencia, de nuestras padres, de su cansancio, de nuestros hermanos, de su juventud, de nuestras risas, alegrías y sueños. Pero también somos parte de la esperanza, de un poder que surge, de un puño que se levanta y golpea, aun a tientas, pero cada vez más cerca del objetivo, Francia, Gran Bretaña, Italia, Grecia, Túnez, Argelia, China, Bangladesh y ahora Egipto, son parte de un gigante que comienza a despertarse, de un gigante que comienza a recordar sus antiguas batallas contra el demonio antropófago llamado Capitalismo, y ve un futuro prometedor.

La clase explotadora, los dueños de todo, los dueños del mundo y los que se han apoderado de nuestra vida, nos quieren hacer pensar que las luchas que estamos desarrollando es por alcanzar la democracia, es por expulsar a algún político corrupto, es por buscar más “libertad” dentro del capitalismo. Nos quieren hacer creer que luchamos sólo por reformar la explotación y la miseria, que luchamos no por acabar con este mundo burgués, por la raíz de nuestros problemas, sino para acomodarlo “un poco mejor”. No les vamos a permitir estos engaños, nosotros desde aquí, denunciamos a estos ideólogos burgueses que vestidos de “nuestros defensores”, estos izquierdistas, nacionalistas, socialdemócratas, nos quieren desviar de nuestra lucha porque quieren dirigirnos, quieren que demos nuestra vida para llevarlos a ellos al poder y seguir continuando con la servidumbre y esclavitud. Sólo los trabajadores, organizados autónomamente, podemos crear un nuevo poder para decidir qué hacer con nuestras vidas y con el mundo que sólo lo movemos o paramos nosotros.

Mientras escribimos esta especie de pronunciamiento, en Egipto se reúnen millones de nuestros hermanos, sin miedo y con el corazón al descubierto, la humanidad toma un respiro, su existencia sólo depende de nuestras futuras luchas. En realidad no sabemos cómo terminará este proceso combativo, esta etapa de la lucha histórica de los explotados contra los explotadores, no sabemos aún si el peso de las ideologías religiosas e izquierdistas habrá calado en nuestros hermanos. Pero lo que sí sabemos es que esto no acabará con una reforma, no acabará con la salida de algún presidente. Cada generación proletaria se nutre de las luchas, toma confianza en sí misma, en el conjunto de lecciones que la clase nos ha dejado. La solidaridad ha estado presente y estará presente en este proceso,  sólo unidos somos fuertes. Termine como termine esta batalla, será un gran avance para nosotros en esta guerra contra el capital.

Nuestra victoria final se acerca cada día, ya no está tan lejana como lo pensábamos, aunque quede un largo camino por recorrer. El ejemplo de Egipto al igual que Grecia y Túnez alimenta el espíritu  revolucionario y señala el camino que debemos seguir; son los chispazos de la gran explosión que será la revolución.

Desde aquí sentimos el ambiente de lucha proletaria en el Cairo, Suez, Alejandría, desde Perú sentimos esa emoción indescriptible de sabernos vivos, de saber que nada fue en vano, que la historia nos respalda, y que el futuro espera ser construido por la humanidad libre de la esclavitud asalariada, libre de las clases sociales, libres de la explotación.

Aunque todavía el camino no sea claro, y nuestros golpes no estén destinados al objetivo concreto, cuanta alegría sentimos al saber que nos liberamos de las viejas ataduras,  que  la clase empieza a reconocer a su verdadero enemigo y como debe ser la forma de enfrentarlo. Las armas de la clase han sido desempolvadas masivamente: El Debate, Las Asambleas, La Huelga, La Reflexión, La Solidaridad, La Confianza en el Futuro, etc.

Terminamos dándoles las gracias de todo corazón a los hermanos trabajadores que están luchando, somos parte suya, nos han llenado de felicidad, han llenado de sangre revolucionaria nuestras venas. Seremos, junto a ustedes, parte de la revolución mundial del mañana

Alerta Proletarios, un nuevo mundo nos espera.

¡Proletarios de todos los países, unámonos!

Grupo de Esclarecimiento Comunista – G.E.C.
Febrero 2011 

4 de febrero de 2011

MAGREB Y MEDIO ORIENTE. LA REEMERGENCIA DEL PROLETARIADO

Recibimos y difundimos:
Magreb y Medio Oriente. La reemergencia del proletariado
Desde Diciembre del 2010 la llama de la revuelta está recorriendo los países del Maghreb como un reguero de pólvora. No obstante los ecos de la revuelta traspasan todo límite geográfico, llegando a otros países limítrofes donde comienzan a retumbar las voces de sus vecinos y el sonido de los sables, haciendo palpitarlos corazones de sus hermanos de clase que aceptan el reto de enfrentarse también a la tiranía capitalista para defender sus condiciones de vida.
La burguesía internacional se reúne día sí y día también para orientar su forma de enfrentarse a la revuelta; a la par las armas de la democracia se han desplegado por todo el territorio: los ejércitos llevan semanas en las calles reprimiendo, las caras de los diversos gobiernos cambian cada hora, los recambios burgueses hacen fila para tratar de seducir a los rebeldes, las promesas de reformas se amontonan una tras otra, el fundamentalismo democrático se renueva, la transformación en conflicto interclasista trata de abrirse paso…
La prensa internacional de nuestros enemigos no ha dejado de maniobrar e intoxicar para ocultar la verdadera causa de la revuelta. Primero la descalificó como una “típica manifestación de los no civilizados propia de países subdesarrollados”, luego tuvo que calificarla como una revuelta Tunecina “a favor de mayores libertades”, para más tarde pasar a decir lo mismo sobre Egipto. Hoy la lucha por los derechos democráticos es el recurso mediático. Al igual que las demás herramientas del capital, la prensa busca acorralar la revuelta, impedir que siga propagándose como la peste, imposibilitar que los proletarios de otros países nos sintamos identificados con las protestas y salgamos a las calles a enfrentarnos a nuestros opresores. Es uno de los métodos por excelencia para enfrentarse a las luchas proletarias: ahogarlas entre los cordones sanitarios de un país.
Y a pesar de todo, la llama sigue extendiéndose. Túnez, Argelia, Líbano, Egipto, Jordania, Libia, Mauritania, Omán, Yemen, Marruecos Siria, Kuwait o Palestina, en mayor o menor intensidad, han dado muestras de que el proletariado está esperando una mínima señal para salir a por todo.
La formidable extensión de la revuelta está echando por tierra la intoxicación de los medios de información,mostrando que el levantamiento responde a criterios muy diferentes a los que nos quieren vender, criterios que afectan a todos los proletarios de este mundo, y que arraigados en las más profundas raíces de este sistema ponen en cuestión los cimientos sobre los que se sostiene este mundo miserable: las clases sociales.
La abolición de la sociedad de clases. Esas es la esencia de la revuelta. Si los proletarios de todos esos países salen a la calle, no es por el simple rechazo al presidente o gobierno de turno, por las irregularidades en la gestión, por las libertades democráticas, o cualquier otra particularidad local. La esencia de la revuelta es la misma que en Grecia hace unos años, la misma que sobrevuela en las protestas recientes en Europa, o las que están recorriendo los países de Latinoamérica. Es el rechazo a soportar los latigazos de la crisis económica que nos machaca en todos lados, es el rechazo a seguir soportando el régimen de explotación y dominación capitalista, es el rechazo a seguir viviendo donde no se puede vivir. Es la reemergencia del proletariado que tras años de paz social, regresa como una pesadilla ante los ojos de sus amos que lo creían enterrado, para retomar su cometido histórico de mandar al museo de la historia toda sociedad de clases. Es, en definitiva, la humanidad alzándose contra la tiranía de la economía.
Esta realidad que trata de ser velada por toda la maquinaria de enajenación del capital, y que desgraciadamente un vasto número de proletarios dominados por este proceso de enajenación asumen y reproducen como papagayos, no nos lleva a sacar trompetas y platillos como si hubiera algo que celebrar. Que el proletariado salga a la calle, rompa sus divisiones, y extienda por varios países su lucha, es un paso más en el repunte que desde hace años se viene constatando en la lucha de clases. La agudización de la crisis mundial del capitalismo hace que los mismos mecanismos desplegados para paliarla se reproduzcan en todos los países y con todos los gobiernos posibles. Más capital ficticio y más apretones de cinturón a los proletarios. No hay otra receta posible. Pero estos medios exclusivos con los que cuenta el capital para hacer frente a su crisis no hacen sino preparar las armas que lo enterraran.
Las condiciones de los proletarios se homogenizan por abajo cada vez más en todo el mundo. Las luchas ya no solo saltan de un país a otro, sino que dan un salto cualitativo con la convergencia actual de esas luchas en diversos países. El proletariado se niega a realizar más sacrificios, rechaza ser la carne de cañón de la economía, y si bien es cierto que hay países en los que, pese a todo, los proletarios no acaban de lanzarse a la calle y parecen tragar con todo sin apenas protestar, no cabe duda de que es cuestión de tiempo, es cuestión de que el capital siga su cauce normal de apretarnos aun más el pescuezo, para que caiga la gota que acabe de colmar el vaso.
Pero como decíamos, frente a esto no se trata de celebrar nada, sino de impulsar la lucha y enfrentarnos a todos los límites que tenemos. Hay que combatir toda tentativa de reforma, toda ilusión, toda canalización, fortalecer las débiles estructuras de las que disponemos a todos los niveles, difundir las luchas que se den, traer la contienda a nuestras calles, asumir realmente el internacionalismo revolucionario… Y enmarcar toda esta práctica en un contexto que rechace el inmediatismo. De lo contrario nos quemaremos rápidamente. Tenemos que comprender que no se trata de vencer hoy, que la revolución es un proceso y que lo importante es que cada lucha nos fortalezca independientemente del resultado inmediato. Lo primordial es seguir avanzando hacia la inversión de la correlación de fuerzas entre clases a nivel mundial. Si las luchas en el Magreb y Oriente Medio dejan de extenderse, refluyen, son canalizadas por las diversas variantes del capital, lo importante es que la experiencia, las estructuras creadas por nuestra clase, así como las existentes –tanto en esos países como en los demás- se nutran de ese rico proceso y se consoliden como núcleos de reagrupamiento de proletarios, que la comunidad de lucha contra el capital se fortalezca. Lo importante también es comprender que toda canalización o pacificación será temporal pues hoy el capital no puede ofrecer a los proletarios otra cosa que mas y más sacrificios, no puede ofrecer otra cosa que más miseria. Toda promesa de reforma, toda medida para aplacar los ánimos no tiene sostén alguno en este ciclo infernal de crisis bajo el que se hunde el capitalismo.
Hoy se trata para nosotros de poner todos nuestros esfuerzos en asumir estas luchas que se están desplegando en el Magreb y en Oriente Medio como nuestras. Y con ello todo lo que implica: centralizar y difundir información, discutir sobre los diversos aspectos del enfrentamiento, luchar contra los mecanismos de represión y canalización del capital, subrayar los limites de la revuelta, organizar la acción directa, estrechar los contactos con compañeros para asumir juntos esfuerzos…
¡La lucha en Magreb y Oriente Medio es nuestra lucha!
¡Luchemos y organicémonos contra
la dictadura democrática de la economía!

Amigos de Octubre
3 de Febrero de 2011
región española

21 de octubre de 2010

30 DE SEPTIEMBRE DEL 2010: VIOLENTO EPISODIO DE PUGNA INTERBURGUESA: OTRA VEZ LA MISERIA DEL ESTADO-CAPITAL, DE SUS IZQUIERDAS Y SUS DERECHAS

Cuando se siente amenazado, el Estado solamente defiende al Estado, solamente se defiende a sí mismo.
Marx

El proletariado no es débil porque está dividido, está dividido porque es débil. 
Pannekoek

Los policías no son proletarios. Son el brazo armado del capitalismo. Así que nos importa una mierda
sus condiciones laborales. Y, desde luego, no merecen que nadie les de flores.
Hommodolars

El 30 de septiembre no fue un “intento de golpe de Estado por parte de la derecha y el imperialismo”, como falsa y paranoicamente nos quiere hacer creer este gobierno contrarrevolucionario. Tampoco fue una simple “reivindicación sectorial” o “justa protesta” de los policías, ni mucho menos un “triunfo del pueblo por defender su proceso", como rebuznan algunos izquierdistas miopes y oportunistas. Lo ocurrido ese día fue nada más y nada menos que un violento episodio de pugna interburguesa intraestatal; es decir, una sangrienta y espectacular pelea por el poder entre patrones, entre fracciones, aparatos o mafias rivales al interior del mismo Estado burgués, a través de sus cuerpos represivos. En este caso, la resentida y reaccionaria derecha del capital –representada por el Partido Sociedad Patriótica (PSP)- contra la arribista y progresista izquierda del capital –representada por Alianza País (AP)-, queriendo todavía la una disputarle espacios e influencias dentro de los aparatos estatales a la otra o, en su defecto, queriendo generar un ambiente de inestabilidad para obtener rédito político. Pero al final de la jornada, el “triunfo amargo” se lo llevó el gobierno de Correa; mientras que, de su lado, policías y militares no perdieron sus exclusivos privilegios de casta burocrática. En suma, el único protagonista y el único ganador del 30 de septiembre fue ese monopolio de la violencia o esa mafia de mafias que es el Estado; el que, como sabemos, no es neutral, sino que es el Estado del Capital, el Estado de la clase capitalista que explota, oprime y reprime a nuestra clase proletaria.
Esto es así porque aún vivimos tiempos de contrarrevolución, es decir, tiempos donde el capitalismo mantiene la ofensiva contra la amenaza de insurrección proletaria y revolución social, con medidas de todo tipo (económicas, políticas, ideológicas, represivas), y en especial, mediante enemigos camuflados o gobiernos “de izquierda” como el de Correa. Son tiempos en los que la tónica está dada precisamente por este tipo de contradicciones secundarias o conflictos entre fracciones de la clase dominante, mientras que el proletariado en tanto sujeto revolucionario brilla por su ausencia, o es utilizado como masa de maniobra y carne de cañón por estas fracciones de la burguesía (más de 10 muertos y de 150 heridos hubo ese día), o es el pasivo espectador de este repugnante show político-militar-mediático.Sin duda, el mayor gendarme del capital y el principal aparato de la contrarrevolución es el Estado. Como el capitalismo se basa en la competencia, el Estado funciona y se fortalece a través de sus pugnas internas de poder. Por eso, cuando se siente amenazado o cuando necesita fortalecerse, el Estado solo se defiende a sí mismo, ¡a nadie más! En efecto, durante el 30 de septiembre lo que le interesaba al Estado no eran las vidas humanas puestas en riesgo por el mismo terror de Estado, sino protegerse a sí mismo, a fin, a su vez, de proteger la propiedad privada, la mercancía, el orden: la normalidad capitalista que nos subyuga día tras día, en la cual el capital es como un parásito que vive a costa de nuestro trabajo y nuestra vida. 
Por su parte, todas y cada una de las derechas del capital –PSP, PSC-Madera de Guerrero, PRIAN, etc.- así como de las izquierdas del capital –AP, PCE, PSE, PCMLE-MPD, Pachakutik, Polo Democrático, Diabluma, etc.- que, como buenos oportunistas políticos que son, salieron a favor o en contra de la rabiosa canallada de los chapas aquel día, lo único que estaban haciendo es tratar de pescar a río revuelto en nombre de sus mezquinos y acomodados intereses dentro y solamente dentro del sistema de dominación capitalista, esto es dentro del sistema de esclavitud asalariada y despotismo estatal. En fin, desempeñaron el único papel que les corresponde a todos ellos: putrefactos títeres peleones del mismo circo o diferentes tripas entrecruzadas de la misma bestia. Así quedo demostrada, una vez más, toda la miseria del Estado, de las derechas y de las izquierdas del capital por igual. Todo esto, en nombre de la dictadura “legal y legítima” del capital llamada democracia, bien resguardada por sus perros guardianes: los militares y los policías. Así y solo así es como la contrarrevolución ciudadana sigue en marcha. De hecho, este gobierno es contrarrevolucionario porque solo beneficia a ciertos capitales (locales y transnacionales), mientras que administra nuestra explotación y miseria asalariadas, nos entrega migajas en forma de bonos y demás, nos embrutece y desmoviliza colectivamente con su política y su propaganda, y reprime violentamente nuestros reclamos y protestas. Es más que seguro que, una vez resuelta esta “crisis interna” con la policía, el gobierno capitalista y contrarrevolucionario de Correa volverá a arremeter contra nuestra clase con leyes, con “paquetazos” y, por supuesto, con policías y militares nuevamente en primera fila mostrándonos sus colmillos. 
Por otro lado, no existen “malos policías” y “buenos policías”, como lloriqueaba Correa; tampoco es cierto que son “pueblo uniformado”, como dice alguna gente. Absolutamente todos los policías –y militares- solo “sirven y protegen” a la explotación y opresión capitalistas y, para colmo, todos los privilegios que gozan estos cerdos y gorilas con armas provienen ¡de nuestros bolsillos! Toda la brutalidad cometida por policías y militares el 30 de septiembre solo demostró que ellos no son más que los perros guardianes del capitalismo, los asesinos a sueldo del Estado -el único y gran terrorista-, y traidores y  enemigos a muerte de los proletarios.Finalmente, la democracia solo es una y es la burguesa, puesto que es la forma política inherente a la sociedad mercantil y espectacular generalizada que es el capitalismo: he allí sus instituciones, el mercado, el gobierno, el parlamento, los partidos y sindicatos, las urnas, los medios de comunicación, la ciudadanía. Pero, sobre todo, no hay democracia sin policía y sin ejército, es decir sin violencia organizada de la burguesía para proteger la propiedad privada y reprimir a los proletarios (y/o a otras fracciones burguesas que se opongan al poder de turno). Lo cual no es solamente el “lado oscuro” ni el “exceso obsceno” de la democracia, sino su esencia misma. No hay Estado sin represión. No hay democracia sin dictadura de clase. Todos los defensores de la democracia, por tanto, son los defensores de la dictadura de los que nos explotan, oprimen y matan a los proletarios: “el partido de la reacción contra el proletariado es el partido de la democracia”. Y es que es la democracia la que nos entretiene y estupidiza con mercancías para comprar, con televisión y urnas, al mismo tiempo que mata de hambre y a balazos a millones de proletarios. No en vano Correa, los militares, la prensa, las derechas y las izquierdas del capital corearon en una sola voz que se haya “salvado la democracia”, es decir la dictadura del capital. Por todo ello, no se trata de “radicalizar la democracia” ni cosa por el estilo, como cree todo socialdemócrata, sino de criticarla y de abolirla radicalmente mediante la dictadura social de las necesidades humanas sobre la dictadura democrática del capital-estado,  es decir mediante la dictadura del proletariado.
Por cierto, tal vez alguien increpe que si no existiese policía y ejército, no habría quién nos “proteja” de la delincuencia. Pero lo de la delincuencia no es un problema de ese día, ni del gobierno actual. Es un problema de fondo. Existe policía y existe delincuencia porque existe propiedad privada, explotación y miseria. Es un “lado oscuro” pero inevitable de la sociedad capitalista. Por lo tanto, la delincuencia no se soluciona con más fuentes de empleo ni con más policía, sino aboliendo el capitalismo y su Estado. En este sentido, los saqueos –como los habidos el 30 de septiembre- son justificables en la medida en que imponen las necesidades de los proletarios que saquean por sobre la propiedad privada y la mercancía. Pero, en cambio, los mismos solo cobrarían un sentido revolucionario si formasen parte de la lucha proletaria por la abolición social de la propiedad privada y la mercancía, de la empresa y la policía. 
Ahora bien, el problema principal desde el punto de vista revolucionario es que, en este país, nuestra clase actualmente no existe como clase para sí misma, como movimiento revolucionario real que lucha por suprimir de raíz la sociedad capitalista de clases en su totalidad y, con ello, suprimirse a sí misma como clase social para devenir comunidad humana real.*  Existe como mansa clase trabajadora para el capital, o como esa histórica criatura del Estado llamada “pueblo”. Peor aún, existe como masa ciudadana (¡!), tal como se pudo observar el 30 de septiembre, pues la gente lanzada a las calles aquel día se dejó manipular como si fuesen peones de ajedrez o soldaditos de plomo, apoyando a bandos enemigos de nuestra clase. Sin embargo, podría decirse que la mayoría de nuestra clase fue un espectador pasivo de este sangriento espectáculo estatal televisado (ojo). No podía ser de otra manera. En primer lugar, porque esa no era su lucha, sino una lucha entre patrones y sus perros guardianes. Y en segundo lugar, porque no existe un proletariado visible en lucha contra el capital, un proletariado autónomo y antagónico, revolucionario, ya que “el proletariado es revolucionario o no es nada”. Esto no es una queja. Es un hecho determinante a tal punto que por eso los conflictos principales actuales no son conflictos sociales entre proletarios y burgueses, sino conflictos políticos entre burgueses mismos. Por eso lo ocurrido el 30 de septiembre no fue lucha de clases, sino lucha entre fracciones, mafias o aparatos de la burguesía, de su Estado. Y por eso, frente a estas falsas contraposiciones y falsos dilemas, los proletarios no tenemos ¡ningún partido que tomar!, sino más bien que tomar distancia de ellos y comenzar a luchar por nuestros propios objetivos y con nuestros propios métodos, en nuestro propio terreno de clase y contra toda la bestia capitalista. No es suficiente que los burgueses se peleen y se maten entre ellos mismos. Para que todo cambie en serio, es necesario que el proletariado reemerja para cuestionar, golpear y destruir o subvertir de raíz todo el orden burgués. Y esto no se trata de una miserable lucha política para conquistar el poder del Estado burgués, sino de una lucha social o generalizada para revolucionarlo todo desde sus cimientos, para cambiar la vida misma. No para cambiar las fichas del ajedrez de la dictadura democrática capitalista, sino para romper todo el tablero.
Nuestra clase lucha por necesidades concretas, por sus condiciones materiales de vida (alimentación, vivienda, salud, tiempo libre, etc.), no por ideologías ni por reformas. Son el capital, el Estado y las izquierdas del capital las que desvían y encasillan la lucha proletaria de esta manera. Entonces, para que el proletariado reemerja o insurja en la lucha de clases y le pueda dar una solución revolucionaria a la actual crisis capitalista, es necesario que comience a luchar por sus intereses o reivindicaciones propias y no por las de sus enemigos de clase, recuperando su confianza, su solidaridad, su autonomía y su combatividad de clase. Es necesario profundizar, radicalizar, generalizar y unificar estas reivindicaciones, y deshacernos de las ilusiones reformistas de lucha (leyes, reformas, “poder popular”, etc.), así como también de las mediaciones del mismo capital-estado (gobierno, asamblea nacional, partidos, sindicatos, ongs, “movimientos sociales”, etc.), levantando nuestras propias formas de asociación u organización clasista y autónoma para la lucha (asambleas, comités, núcleos, grupos, etc.), y sabiendo golpear al poder burgués donde le duela.  Tarde o temprano, nuestra clase se dará cuenta que sus reivindicaciones o necesidades vitales no pueden ser verdaderamente satisfechas por el capitalismo, sino en contra y más allá de éste. Que la única solución de fondo ha de ser la revolución social, y que la única vía para ello será la insurrección. Mientras tanto, hermanos proletarios, procuremos convertir las próximas protestas sociales en huelga general, y la huelga general en huelga salvaje. De lo contrario, seguiremos siendo espectadores o carne de cañón de las pugnas interburguesas por venir. 
Frente a la confusión reinante dentro de nuestra clase –algo propio de tiempos contrarrevolucionarios- en torno a los polémicos y recientes hechos del 30 de septiembre en ecuador, es necesario y pertinente que las minorías proletarias revolucionarias los aclaremos desde una firme y clara posición programática, como parte de la misma clase que somos. El programa comunista histórico y mundial de nuestra clase (abolición de la propiedad privada, el trabajo asalariado, el capital, el Estado, la democracia, las patrias, etc., mediante la lucha autónoma, la insurrección y la dictadura del proletariado) es nuestra arma de combate por el momento, no solo contra el capital-estado, sino contra toda forma de reformismo (sean correístas, marxistas-leninistas, “anarquistas”) dado su carácter confusionista y contrarrevolucionario. Reiterarles a todos estos nuestro odio de clase. De este modo, lo que más nos interesa es que materiales como este contribuyan a la autoclarificación de nuestros hermanos de clase, si no es de todos, al menos sí de algunos proletarios, a fin de que no vuelvan a ser peones de ajedrez ni carne de cañón de ninguna fracción de la burguesía, sino que sean sus enemigos; a fin de que ya no tengan miedo de sus opresores ni luchen por el “mal menor”, sino que les infundan miedo a ellos y luchen por conquistarlo todo, puesto que los proletarios somos quienes producimos o creamos todo en esta sociedad, por lo tanto, todo debería pertenecernos.

¡EL ÚNICO Y GRAN TERRORISTA ES EL ESTADO CAPITALISTA!
HERMANO PROLETARIO: ¡NO TOMES PARTIDO POR NINGUNA FRACCIÓN DE LA CLASE QUE TE EXPLOTA Y OPRIME
EN SUS MISERABLES PUGNAS DE PODER COMO LA DEL 30 DE SEPTIEMBRE!
HERMANO PROLETARIO: ¡NO TE CONVIERTAS EN TRAIDOR  Y ENEMIGO DE TU CLASE: NO TE HAGAS POLICÍA, MILITAR, POLÍTICO NI SINDICALISTA NUNCA!
HERMANO PROLETARIO: ¡LUCHA POR LAS REIVINDICACIONES CONCRETAS DE TU CLASE Y CON TU CLASE,
CONFIANDO SOLAMENTE EN TUS PROPIAS FUERZAS, CON SOLIDARIDAD, AUTONOMÍA Y COMBATIVIDAD!
¡CONVIRTAMOS LAS PRÓXIMAS PROTESTAS SOCIALES EN HUELGA GENERAL,
Y LA HUELGA GENERAL EN HUELGA SALVAJE!
¡TARDE O TEMPRANO, LA ÚNICA SOLUCIÓN VITAL SERÁ LA REVOLUCIÓN SOCIAL,
Y LA ÚNICA VÍA SERÁ LA INSURRECCIÓN!
¡ABAJO EL ESTADO, LA POLICÍA, EL EJÉRCITO, LOS PARTIDOS, LA DEMOCRACIA, LA PATRIA,
LA PROPIEDAD PRIVADA, LA MERCANCÍA Y EL TRABAJO ASALARIADO!
¡POR EL COMUNISMO Y LA ANARQUÍA SIEMPRE!

Proletarios Salvajes  
octubre 2010, quito-ecuador


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* Cabe aclarar que esto pasa o aplica, en este caso, sólo para el ecuador, ya que en otras regiones y países (maghreb, medio oriente, europa, algunos países de américa latina, etc.) en los últimos años el proletariado está reemergiendo internacionalmente como sujeto de lucha al enfrentarse en las calles a las imposiciones del capital y el estado, a las “medidas de austeridad” y la represión. Hacemos esta aclaración gracias a la observación que al respecto nos hicieran los compañeos del ex-GEC (de perú).