8 de abril de 2024

Sobre el odio y la solidaridad de clase aquí y ahora. Una breve reflexión crítica

El objetivo de este texto que, desde la perspectiva comunista, critica tanto al sindicalismo como al activismo "anarquista" caritativo no es polemizar por polemizar ni tener la razón, porque no estamos compitiendo con nadie. Rechazamos esa lógica y dinámica de la competencia entre organizaciones e individuos de izquierdas y ultraizquierdas, que lo único que hace es reproducir las relaciones capitalistas en y entre ellas. Por eso no participamos ni participaremos de tal competencia.

El objetivo de este texto simplemente es invitar a la reflexión, la discusión y la acción colectivas entre quienes les interese hacerlo, a modo de (auto)crítica superadora para golpear al Capital y al Estado donde realmente les duele: la producción de valor y de ganancia; las relaciones mercantiles y de explotación... más claro: la imposición social capitalista de tener que trabajar para pagar y pagar para vivir. 
 
¿Cómo? Tendiendo a practicar nuevas relaciones sociales entre los individuos, como clase explotada y dominada que lucha por dejar de serlo: relaciones de solidaridad, apoyo mutuo, cooperación libre, gratuidad, autoorganización y horizontalidad. Siendo un germen real y potente de comunismo y anarquía, al calor y sólo al calor del antagonismo de clases... para abolir la sociedad de clases.

¡Odio organizado contra el patrón, el Estado… y los sindicatos!

El odio de clase es legítimo y necesario para la lucha proletaria. Sí: frente a acciones tales como el aumento del IVA al 15%, el contrato por horas, y declaraciones como las del presidente burgués Daniel Noboa de “trabajar duro para comprarse varios platos de comida”, en medio de altos índices de precariedad laboral y del terrorismo del llamado “narcoEstado”; es decir, frente a la explotación y la opresión capitalistas, el odio de clase es legítimo y necesario para la lucha proletaria.[1] Pero no es suficiente. Hay que transformarlo en acción colectiva y autoorganización antagonista.

Así pues, a pesar del estado de excepción, esperamos que estas medidas gubernamentales de la clase patronal hagan que se acumule la rabia proletaria y que estallen nuevas luchas de la clase trabajadora en la región ecuatoriana. Luchas sin intermediarios ni representantes sindicales que sólo negocian migajas con la patronal. Porque los sindicatos no son parte de la solución, sino del problema: la reproducción de la explotación o de la relación trabajo/capital, con sus típicas marchas-procesiones respetuosas de la legalidad burguesa desde la Caja del Seguro Social al Centro Histórico y sus “mesas tripartitas” de negociación.

Luchas autónomas y “salvajes” dentro y fuera de los centros de trabajo, donde nuestra mejor arma sea la solidaridad de clase junto con la autoorganización y la acción directa. Y, al mismo tiempo, donde los límites de las luchas reivindicativas demuestren, una vez más, que para realmente mejorar nuestras condiciones materiales de existencia (p. ej. abolir la precariedad laboral y la inseguridad) hay que apropiarnos de la producción y transformarla radicalmente. 
 
¿Por qué? Porque hoy el capitalismo –incluidos el Estado y los sindicatos– ya no es capaz de mejorar las condiciones de existencia de los trabajadores, sino todo lo contrario: cada vez produce más desempleo, miseria y descomposición social. La crisis de la relación trabajo/capital es el núcleo de la crisis del capitalismo en la actualidad.  
 
De allí que hoy las luchas reivindicativas terminan demostrando tanto sus límites como que la única manera de superar tales límites es luchar por una nueva sociedad. Lo que quiere decir: abolir la propiedad privada, la explotación asalariada, las relaciones mercantiles y las clases sociales; no sólo la burguesía y su Estado, sino empezar por abolir el propio proletariado de todos los géneros, “razas”, nacionalidades, edades, etc. Apropiarnos de los medios de producción para la satisfacción directa de las necesidades colectivas, y ensayar una reproducción social comunista. Comunizar la vida en su totalidad. Saltar de la escasez y el odio de clase a la abundancia y el amor a la comunidad humana real.

Evidentemente, faltan muchas luchas para llegar a ese punto de ruptura; pero, en esta época, ya no hay otra dinámica ni otro horizonte revolucionarios de la lucha de clases. Todo lo demás es contrarrevolución capitalista, incluso si se disfraza de lo contrario.

¡La solidaridad de clase es nuestra mejor arma! ¡Y la solidaridad no es caridad activista!

Proletarios/as: practiquemos la solidaridad en la lucha por la sobrevivencia cotidiana y en la lucha de clases, no la caridad por más activista y "antisistema" o “anarquista” que ésta se crea y diga ser. Porque fuera de un contexto de antagonismo de clases, la solidaridad degenera en caridad. El contexto histórico y social es lo determinante. Y el contexto actual, aquí y en todo el mundo, es contrarrevolucionario. Donde no sólo la clase empresarial y su Estado lo administran “desde arriba”, sino que las diferentes organizaciones e individualidades de izquierdas y ultraizquierdas también lo reproducen y son su síntoma “desde abajo”.


Concretamente, nos estamos refiriendo al activismo “anarquista” caritativo donde, de manera eventual, se hace y se reparte comida gratis a personas en situación de calle. En realidad, hacer esto no construye "tejidos solidarios anticapitalistas" ni subvierte las relaciones de poder, sino que más bien reproduce la lógica de la caridad pública, privada, no gubernamental e incluso religiosa, sólo que con otro discurso y otra estética aparentemente “radicales” o "antisistema". Encima más, con ideologías y consignas que nada tienen que ver con la lucha de clases revolucionaria para abolir el capitalismo, el Estado y las fronteras nacionales, sino con la izquierda postmoderna de clase media.

Comprendemos que ese activismo es una búsqueda a tientas de lucha y de comunidad contra este sistema de alienación, explotación y muerte. De hecho, nosotros mismos hemos participado de ello en algunas ocasiones, metiendo el cuerpo o ensuciándonos las manos, como se dice. Por eso hablamos desde la autocrítica e invitamos a la reflexión autocrítica colectiva a quienes les interese hacerlo. En la lucha revolucionaria, no sólo hay que combatir al sistema que está “afuera” de nosotros, sino también al sistema que nosotros mismos reproducimos en nuestras prácticas y relaciones sociales, políticas y personales.

Así pues, al contrario del activismo caritativo, la solidaridad de clase es solidaridad antagonista, combativa, insurgente. Por ejemplo: las ollas comunes en el contexto de las revueltas masivas o los Paros Nacionales de octubre de 2019 y de julio de 2022.[2] Y, al contrario de la caridad que es vertical, la solidaridad es horizontal o entre iguales. Por lo tanto, la solidaridad de clase es inseparable de la autoorganización de masas en forma de Comunas, al calor del antagonismo de clases, o no es. Esto es algo que también lo hemos podido comprobar mediante la propia experiencia.

Evidentemente, tal contexto no existe en la región ecuatoriana por el momento. Pero, es posible que el terrorismo patronal y estatal en marcha produzca nuevas protestas en su contra y quién sabe si una nueva revuelta; es decir, un contexto de antagonismo de clases. Hasta entonces, tanto el sindicalismo como el activismo “anarquista” caritativo seguirán reproduciendo las relaciones capitalistas, a pesar de que crean o digan lo contrario.

¿Cuál es, entonces, nuestra “propuesta” o “solución” práctica como proletarios revolucionarios? Sólo la lucha de clases real, de la cual nosotros somos y seremos apenas unas partículas más, dará una respuesta concreta a tal pregunta. Por lo pronto, esta invitación que estamos haciendo a la reflexión, la discusión y la acción colectivas para poder romper y superar todo lo aquí (auto)criticado, ya es una forma –entre otras– de abrir una perspectiva revolucionaria hacia la comunización de la vida.
 
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[1] Ver nuestra reciente y breve publicación ¡Odio y lucha de clase contra el explotador Noboa! (marzo de 2024)
 

[2] Sobre las ollas comunes como parte del repertorio de comunidades de lucha autoorganizadas y del ensayo de una reproducción social comunista durante períodos de insurgencia prolongada, recomendamos leer y discutir el apartado “En torno a la olla común” del artículo Comunizando los cuidados de M.E. O’ Brien (octubre de 2019).  

 

 

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Agradecemos a los compañeros de League of Internationalist Communists (Liga de Comunistas Internacionalistas) por traducir este texto al inglés; y, a los compañeros de Iene Anarchiche (Hienas Ananarquistas), por traducirlo al italiano. Son gestos de internacionalismo proletario. 

15 de marzo de 2024

¡ODIO Y LUCHA DE CLASE CONTRA EL EXPLOTADOR NOBOA!

[Ecuador] El gobierno de la burguesía agroexportadora decreta el aumento del IVA del 12 al 15% desde abril y, encima más, dice que hay que “trabajar duro”
 
  
Video cortesía de Indymedia Ecuador

Esta medida, de por sí, va a aumentar el costo de la vida y reducir el salario real: todo va a subir, menos los salarios. Para colmo, en una entrevista televisiva del mes pasado, el presidente Daniel Noboa la defendió diciendo literalmente: "Los invito a trabajar igual de duro que estamos trabajando en el Gobierno, la misma cantidad de horas, y estoy seguro de que se van a comprar varios platos de comida: entrada, plato fuerte y postre."

“Trabajar duro” significa trabajar más para supuestamente “comprar varios platos de comida”. Pero, la realidad en cifras oficiales (INEC) es que 3 de cada 10 ecuatorianos tienen un “empleo adecuado”. Los 7 restantes tienen un “empleo inadecuado” o, de plano, están subempleados y desempleados. Algunos tienen hasta 2 trabajos o “empleos inadecuados” para poder sobrevivir. Otros se la pasan trabajando todo el día de lo que sea —en el subempleo— y no les alcanza para llegar a fin de mes. Porque el salario básico está en $460 vs. la canasta básica que está en $789. Mientras que el ingreso mensual promedio de los subempleados —la mayoría de la clase trabajadora ecuatoriana— es de $306; es decir, no llegan ni al salario básico. Por su parte, el 26% de los ecuatorianos vive con $90 al mes o $3 al día; y, el 37.3% de quienes están en la pobreza no tienen acceso a servicios básicos.

Por si el aumento del IVA al 15% —que sí va a encarecer la canasta básica desde abril— fuera poco, este gobierno del empresariado está empujando una reforma laboral de contrato por horas, en forma de última pregunta de la "Consulta Popular" asimismo para abril del presente año. Concretamente: que el valor de la hora-trabajo en Ecuador sea desde $3.88 hasta $5 y $6, según los “cálculos” del Ministerio de Trabajo. Por eso el presidente Daniel Noboa “invita a trabajar duro”; esto es, a trabajar más horas dentro de las precarias condiciones antes expuestas.

No es una contradicción. Es una medida acorde con los intereses de la burguesía en tiempos de crisis: aumentar la tasa de explotación del proletariado para compensar la caída de la tasa de ganancia del capital. Más claro: en un polo de la sociedad, mayor explotación/precariedad laboral y peores condiciones materiales de existencia para la clase trabajadora; y, en otro polo de la sociedad, mayores ganancias y lujos para la clase capitalista o empresarial, que es la única que en realidad puede comer “entrada, plato fuerte y postre”, estudiar en universidades de élite, heredar haciendas y empresas familiares, irse de vacaciones al extranjero, exportar —y consumir— banano y cocaína, evadir impuestos, hacer caridad y lavado de imagen, dedicarse a la alta política y convertirse en presidente de la nación.

Para esto mismo fue que el mafioso gobierno actual hizo todo el show de terror del 9 de enero, declarando “conflicto armado interno” y estado de excepción: para poder imponer su "paquetazo" sin dar chance a la protesta social, con los militares, los policías y los narcos haciendo de las suyas en las calles. En tal contexto, subir el IVA y encima decir “trabajen duro” no sólo es una burla y un insulto. Es un ataque. Es terrorismo económico de la clase patronal contra la ya precarizada, explotada y empobrecida clase trabajadora. Por lo tanto, para nosotros como proletarios es inevitable, necesario y legítimo exclamar:

¡ODIO Y LUCHA DE CLASE CONTRA EL EXPLOTADOR NOBOA!
¡SOLIDARIDAD Y AUTOORGANIZACIÓN ENTRE EXPLOTADOS!

Esperemos que, a pesar del estado de excepción, la rabia se acumule y las protestas en los centros de trabajo y en las calles no se hagan esperar durante los próximos meses…
 
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Agradecemos a los compañeros de Iene Anarchiche por traducir este texto al italiano

25 de febrero de 2024

Propuesta internacional de lucha proletaria contra el narcotráfico y el canibalismo social


 
Suscribimos a esta propuesta internacional de 6 puntos —que va desde la transformación y mejora de las condiciones materiales de existencia hasta la atención comunitaria de la salud mental y el dejar de consumir drogas, pasando por la organización territorial—, que ha surgido de la experiencia colectiva de lucha en barrios proletarios de otros países (Grecia, Chile, etc.) contra las mafias tanto del narcotráfico como del Estado. Mafias que, en realidad, no son más que dos tentáculos del mismo pulpo capitalista.

El desafío es adaptarla a la realidad particular de la región ecuatoriana hoy en día y, sobre todo, materializarla. Pasar de la reflexión y la discusión a la acción.

Sabemos bien que un pequeño colectivo de agitación teórica como el nuestro no puede hacerlo por sí solo ni de inmediato. Se requiere mucha gente y mucha fuerza.

Por lo cual, llamamos a otros colectivos e individualidades de aquí que realmente estén contra el Capital, el Estado, el reformismo y el oportunismo en todas sus variantes, a sumar voluntades, esfuerzos, iniciativas y recursos para ello. Anteponiendo principios a personalidades y lo que nos une a lo que nos separa. Porque en la guerra social contra el enemigo común, nuestras mejores armas como proletarios son el apoyo mutuo, la autoorganización y la acción directa.

¡Contra la guerra entre patrones, redes de solidaridad proletaria!: hagamos de esta consigna una realidad.

¿Seremos capaces de lograrlo en el período histórico actual que, en todos los aspectos y para todos sin excepción, es contrarrevolucionario? Sólo la práctica de la lucha de clases responderá esta y otras preguntas. Mientras tanto, no podemos quedarnos de brazos cruzados ni guardar un silencio indiferente y cómplice frente a la barbarie capitalista en marcha. «Si luchamos, podemos perder. Pero si no luchamos, estamos perdidos.» Por lo pronto, al menos, dejaremos sembrada esta idea para que, en condiciones más favorables, otr@s herman@s de clase la hagan germinar y florecer en estas tierras. 

Proletarios Hartos De Serlo
https://linktr.ee/proletarioshartosdeserlo
Quito, febrero de 2024

Se agradece difusión y discusión para la acción. Contáctanos.

(Tomado de @boina.anarquista)
 
Ver análisis y propuesta completos en La Rebelión del Matico (2023). Prólogo en Pensamiento y Batalla (comp.) (2023). Anarquistas y radicales contra el canibalismo social en Grecia. Santiago de Chile, pp. 13-18. Disponible aquí [libro en PDF] y aquí [artículo en línea].

13 de enero de 2024

[Ecuador] CONTRA LA GUERRA ENTRE PATRONES, REDES DE SOLIDARIDAD PROLETARIA

Análisis y posicionamiento comunista sobre la jornada de terror del 9 de enero de 2024

Se agradece difusión 

 

Ecuador, 9 de enero de 2024: continuación y agudización de la guerra interburguesa o entre patrones, usando como carne de cañón a proletarios sobrantes y a la población civil en general, a fin de aterrorizar, disciplinar y explotar con mayor facilidad y “legitimidad” a la clase trabajadora por parte del Estado capitalista y su gobierno de turno. Para los explotados y oprimidos, la salida de esta situación sólo puede ser colectiva… y combativa:  la solidaridad de clase… contra clase.  


Hoy en día, el contexto histórico y mundial es de crisis, descomposición y guerra; de catástrofe y contrarrevolución. El narcoterrorismo en países capitalistas subdesarrollados como el Ecuador es su rostro más visible y monstruoso. Pero no es una “anomalía”: eso mismo es el capitalismo y el Estado. 


El capitalismo es un modo de producción y reproducción social que se basa en la violencia: la depredación sistemática de la naturaleza y de la humanidad proletarizada para producir mercancías y obtener ganancia. La explotación asalariada es violencia. La acumulación de riqueza en un polo social (ej. Samborondón) y de miseria en otro polo social (ej. El Guasmo) es violencia. La represión de la protesta contra esta desigualdad estructural es violencia. El Estado es el monopolio “legítimo” de toda esa violencia. El Estado no es “neutral”: es el guardián del Capital. 

 

El capitalismo se basa también en la competencia. Con sus empresas y sus Estados, los capitalistas de todo el mundo compiten entre sí de manera permanente por más capital, territorio y poder, tal cual lo hacen las mafias. Y, en ciertas situaciones, dicha competencia adquiere una forma armada llamada guerra. Esto es la guerra intercapitalista, la guerra interburguesa o la guerra entre patrones, donde el Estado es el patrón de patrones y la mafia de las mafias. 


Mientras que las mafias del narcotráfico en realidad son empresas transnacionales (carteles mexicanos, colombianos, albaneses, etc.) con sucursales locales (empresas de lavado de dinero, bandas delictivas, etc.). Esta es la lumpenburguesía. Su fuerza de trabajo (traficantes) y, al mismo tiempo, su fuerza de choque (sicarios) es el lumpenproletariado o el proletariado sobrante ─sin trabajo, sin techo, sin estudios, sin futuro─ que reclutan a la fuerza desde niños y adolescentes en los suburbios. 


¿Por qué ahora estas mafias tienen más poder que antes? Porque son un síntoma de la crisis y descomposición del capitalismo que mencionamos al principio. Teniendo presente que las crisis son momentos de verdad; es decir, el capitalismo es mafioso por naturaleza y desde sus orígenes, sólo que hoy en día aquello es más brutal y escandaloso que antes. Y no se olvide: el Estado es la mafia mayor de cuello blanco. 


Por lo tanto, los hechos violentos del 9 de enero en Ecuador son un episodio más, pero también más fuerte, de la guerra entre la mafia de la burguesía agroexportadora ─personificada por Noboa y su gobierno─ que ahora está de nuevo en el poder estatal y la mafia de la lumpenburguesía ─personificada por “Fito” y su banda─ que ha ganado cada vez más poder en la sociedad. Esto es lo que realmente significa el “conflicto armado interno” del que habla el gobierno ─y la prensa burguesa. También habla de “actores no estatales beligerantes”, “crimen organizado transnacional” y “terroristas”. Pero este refinado e hipócrita discurso liberal no resiste un análisis crítico de clase. 


Por un lado, los narcopolicías, narcomilitares, narcojueces, narcopolíticos y narcoempresarios tanto del caso “Metástasis” como del caso “El gran Padrino”: toda esa “élite” burguesa mafiosa es el Estado capitalista crudo y duro, sin máscaras ni maquillajes, aquí y ahora. Por otro lado, las bandas del narcotráfico en realidad son “la hipertrofia del poder estatal” ─como bien dicen unos compañeros anarquistas─, porque ejercen funciones estatales en los suburbios y las cárceles: administración de negocios, control territorial, represión y asistencialismo al mismo tiempo. 


Por lo tanto, ese lloriqueo socialdemócrata de “el abandono del Estado” o de “el Estado ausente” es falso. Al contrario, eso mismo es el Estado: una gran pandilla de hombres armados que administra la acumulación de capital y de poder en los territorios, ya que las condiciones materiales y las relaciones sociales vigentes lo hacen posible. El Capital-Estado es el verdadero crimen organizado, y es un pulpo con diferentes tentáculos: el tentáculo legal y “bueno” está conformado por todos los empresarios, políticos, jueces, militares y policías (de Ecuador, México, EE.UU. y otros países) con quienes los narcos hacen negocios y pactos bajo la mesa; mientras que el tentáculo ilegal y “malo” está conformado por las bandas ecuatorianas y sus verdaderos jefes, los carteles mexicanos. Ese es el Capital-Estado real aquí y ahora, que explota y somete a la mayoría de la población usando todo su poder (militar, político, legal, económico, social, cultural y mediático). 


En la política ─y en su continuación que es la guerra─ ciertamente existen conspiraciones y espectáculos. De hecho, la jornada de terror del 9 de enero en Ecuador fue la ejecución de un plan orquestado entre el Estado y las bandas. El torpe secuestro de TC Televisión por parte de miembros muy jóvenes de una banda y su fácil rescate por parte de la policía es el más claro ejemplo de ello, y no sólo una televisada demostración de fuerza; así como también, los videos que circularon en redes sociales de los guías penitenciarios secuestrados y supuestamente “ejecutados” dentro de las cárceles. ¿“Política de shock” y de show? Sí, pero esa no es la causa que explica lo sucedido… 


La causa estructural es la necesidad de la clase dominante de gestionar la crisis capitalista (caída de la tasa de ganancia, desvalorización y sobreproducción de drogas y de mercancías en general) y la contrarrevolución preventiva (prevenir una nueva insurrección de los explotados y oprimidos como en octubre de 2019 y junio de 2022) de manera cada vez más violenta o sangrienta. Durante los últimos años en el Ecuador, este ya es un patrón que se repite y se agudiza cada vez más. La causa estructural es, pues, la necesidad del Capital de usar la violencia estatal y paraestatal tanto para deshacerse de proletarios sobrantes o “antisociales” porque ya no producen valor o no son “productivos” como para disciplinar y reproducir la fuerza de trabajo en activo, su única fuente de valor y ganancia. En fin, es una violenta vuelta de tuerca del capitalismo. 


El resultado logrado por la clase dominante es sembrar el miedo en la población y crear un consenso social reaccionario de “más seguridad” y, peor aún, de “darles bala”, para así justificar y legitimar, por un lado, el terrorismo de Estado: toque de queda o estado de excepción; militarización de las calles; impunidad para los militares y policías que humillen, torturen y asesinen a jóvenes empobrecidos y racializados de los suburbios; Decreto 111; “Plan Fénix” (o Noboa imitando a Bukele); y posiblemente, “Plan Ecuador” (nueva versión criolla del “Plan Colombia”, bajo la tutela de EE.UU.). Por otro lado, justificar y legitimar el “paquetazo” de medidas económicas de este gobierno de la burguesía agroexportadora contra el proletariado de todos los sectores (aumento del IVA del 12 al 15%, condonación de deuda tributaria a grandes grupos económicos, privatizaciones, zonas francas, flexibilización laboral, etc.), como si todo el país fuese su hacienda bananera… y su puerto de cocaína. En suma: aterrorizar para disciplinar y explotar con mayor facilidad y “legitimidad” a la heterogénea clase trabajadora que habita la región ecuatoriana. Y, por supuesto, beneficiar a toda la clase de los capitalistas ─criollos y extranjeros─, más allá de sus conflictos internos.   


Por todo ello, el problema no es “el país”, “el gobierno”, “el narcoestado”, “el neoliberalismo” ni “la fascistización social”. El problema es el capitalismo, que es un sistema mundial de explotación y muerte. Y los proletarios no tenemos patria. De manera que rechazamos todos los llamados a la “unidad nacional” y la “defensa de la democracia”, vengan de quien vengan, porque la nación o la patria es una hacienda con shopping y cárcel; y la democracia, la dictadura invisibilizada y normalizada de la burguesía ─legal e ilegal─ con sus sicarios ─uniformados y no uniformados─, en la cual tienen lugar estas guerras entre patrones donde los muertos nunca son ellos, sino los proletarios sobrantes, los nadies. Mismos que, desgraciadamente, en lugar de militar para la guerra de clases y la revolución, hoy militan y sacrifican sus vidas para la guerra interburguesa y la contrarrevolución. Hijos bastardos de estos tiempos. 


Frente a toda esta catástrofe, nuestra propuesta como comunistas no es “más Estado” ─que en este caso sería pedir más ejército y policía en las calles o más violencia y control sobre la población con unas migajas de “gasto social”─ ni más activismo ciudadano y caritativo ─porque fuera de un contexto de lucha de clases, la “solidaridad” termina siendo caridad o asistencialismo, venga de quien venga─. Nuestra propuesta como comunistas es crear, desarrollar y fortalecer comunidades de lucha y de vida o redes de solidaridad, resistencia, apoyo mutuo y cuidado en los territorios. Redes que sean independientes de todas las fracciones (legales e ilegales, estatales y narcos, gubernamentales y no gubernamentales) del Capital y del Estado. En una palabra: practicar la solidaridad de clase, que es autónoma y combativa o no es. Porque en la guerra social, la solidaridad es nuestra mejor arma, proletarios. 


Apoyarnos mutuamente y cuidarnos entre explotados, oprimidos y excluidos contra el terror, el aislamiento y la desesperanza que nos imponen los explotadores y opresores junto con sus sicarios uniformados y no uniformados. Apoyarnos mutuamente y cuidarnos desde el alimento y el techo hasta la salud mental y las adicciones, en los lugares donde habitemos o donde nos movamos y con quienes tengamos diferentes vínculos. Incluso llegar a disputar, controlar y transformar los territorios, con la solidaridad proletaria y la legítima autodefensa como nuestras mejores armas. Tal como ya lo han hecho y/o lo hacen nuestros hermanos de clase en otros países (Chile, Grecia, Argentina, País Vasco, etc.).


En el actual contexto de contrarrevolución preventiva y sangrienta, sin duda está lejos la revuelta… y peor aún la revolución, que sería la única solución radical o de fondo para toda esta catástrofe. A pesar de ello, es necesario mantener encendida la llama de la lucha proletaria con independencia y solidaridad de clase. El desafío es construir una alternativa revolucionaria real codo a codo entre explotados, oprimidos y excluidos, en especial entre el proletariado juvenil, más que como un proyecto histórico y político, como una cuestión de vida o muerte aquí y ahora. Lo uno es inseparable de lo otro. Y es mundial, porque la lucha y la solidaridad de clase no tienen fronteras. 


Proletarios Hartos de Serlo

https://linktr.ee/proletarioshartosdeserlo

Quito, enero de 2024

 

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Agradecemos a los compañeros de Indymedia Ecuador y de La Peste (Chile) por reproducir nuestro comunicado en sus páginas web.

 

Agradecemos a los compañeros de Iene Anarchiste su gesto internacionalista de traducir nuestro comunicado al italiano.