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6 de enero de 2021

[LIbro] Ni transición, ni consciencia, ni organización. Introducción a la historia crítica del comunismo contemporáneo

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Un nuevo libro sobre la Teoría de la Comunización editado desde la región mexicana. Básicamente está compuesto por artículos de Federico Corriente (España), traducciones de artículos de grupos comunizadores anglosajones y franceses por parte del anterior, y un epílogo por parte de un compañero de dicha región, el cual compartimos a continuación:

***

ÍNDICE:

Breve indicación sobre las notas........................................................... 6 

A modo de presentación................................................................................. 7 

Sobre nuestro autor/traductor...................................................................... 10 

Traigan sus muertos......................................................................................... 11 

Comunización y teoría de la forma-valor................................................. 22 

Extractos del Prólogo «Mai 68, année théorique» de Histoire critique de l'ultragauche.................................................................................. 49 

Informe sobre la construcción del situacionismo.................................. 64 

Jacques Camatte y el eslabón perdido de la crítica social contemporánea................................................................................................... 74 

España y la teoría de la comunización: pasado y presente.................. 89 

La producción histórica de la revolución actual..................................... 105 

Epílogo.................................................................................................................. 115 

Principales personajes, agrupaciones, revistas y corriente mencionadas en la presente edición........................................................... 119 

Imágenes................................................................................................... 124

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EPÍLOGO A LA EDICIÓN MEXICANA

En España y la teoría de la comunización: pasado y presente, Federico Corriente reflexiona: “Quizá un artículo sobre el proceso de gestación de la teoría de la comunización a partir de sus orígenes en la crítica de la ultraizquierda y su recepción en España debiera comenzar con una referencia a uno o dos homólogos españoles de los grandes teóricos revolucionarios —los Luxemburgo, los Gorter, los Pannekoek y los Bordiga— que salieron a la palestra a raíz del ciclo mundial de luchas obreras revolucionarias que comenzó en 1917. Por desgracia, sin embargo, no se nos viene a la mente un solo nombre.” 

En México ocurre algo parecido. Ricardo Flores Magón y el Partido Liberal Mexicano, programáticos y anarquistas como fueron, no descollaban por su reflexión teórica sobre el desarrollo capitalista; en todo caso fueron una corriente práctica que participó de la época: los magonistas lucharon por afirmar al proletariado dentro de las relaciones de producción capitalista; lucharon por una redistribución radical de la riqueza social, a pesar de su crítica demoledora de la democracia y su intuición comunista sobre la propiedad. ¡La revolución no es una cuestión de propiedad! 

Ahora bien, Corriente, antes de atribuir ese vacío teórico a la «miseria intelectual» hispana endémica (¡qué diríamos de la mexicana!) liga el problema teórico al problema de la transición del periodo de dominación formal al periodo de dominación real del modo de producción con el que tuvieron que lidiar los revolucionarios europeos del ciclo iniciado en 1917 y que en España sólo se vuelve una realidad práctica hacia 1958. Si el plan de estabilización franquista es el indicio de dicha transición para España, ¿cuál es el correspondiente para América Latina en general y México en particular considerando su posición periférica en el mercado mundial? El primer punto a resolver sería situar dicha transición y en qué medida la misma se combina con formas sociales precapitalistas y qué determinación pone esa combinación en el desarrollo del capitalismo en nuestros países en el marco del mercado mundial y los ciclos de lucha internacionales.

La ultraizquierda europea, en un primer momento, desenterró las denominadas “corrientes malditas” del comunismo como fueron consideras la izquierda italiana y la izquierda germano-holandesa por los sesentayochistas, considerándolas las “partes invictas” del ciclo de lucha anterior. En México, según sabemos, a partir de la huelga ferrocarrilera de 1959 y hasta antes de la masacre de Tlatelolco, personajes y grupúsculos dentro del Partido Comunista Mexicano discutieron agriamente con la dirección oficial la caracterización de la “revolución mexicana” como punto de partida de la actividad práctica. Mientras el comunismo oficial vinculado al Partido Revolucionario Institucional consideró la “revolución mexicana” como un acontecimiento vigente, las minorías la proclamaron muerta y emprendieron la crítica correspondiente.

[Un ajuste de cuentas tardío con la “revolución mexicana” se encuentra en La guerra de clases en la revolución mexicana (Revolución permanente y autoorganización de masas) del trotskista Adolfo Gilly y en La revolución mexicana desde la perspectiva del magonismo del marxista Armando Bartra (Interpretaciones de la revolución mexicana. Nueva Imagen, 1979).]

La caracterización de la “revolución mexicana” no carecía de importancia práctica para los revolucionarios de México. Mustapha Khayati, en su Contribución para rectificar la opinión pública acerca de la revolución en los países subdesarrollados, dice: 

“[…]las  zonas  pre capitalistas  del  mundo  acceden  a  la  modernidad  burguesa,  pero  sin la  base  material  de  esta.  Como  en  el  caso  de  su  proletariado,  también  allí  las  fuerzas  que la  burguesía  ha  contribuido  a  liberar  y  a  crear  se  vuelven  contra  ella  y  contra  sus  servidores  autóctonos:  la  revolución  de  los  subdesarrollados  se  convierte  en  uno  de  los  principios  capitales  de  la  historia  moderna.

El  problema  de  la  revolución  en  los  países  subdesarrollados  se  plantea  de  forma  específica  debido  al  propio  desarrollo  de  la  historia.  El  retraso  económico  general,  mantenido por  la  dominación  colonial  y  las  capas  que  la  apoyan,  y  el  subdesarrollo  de  las  fuerzas productivas  han  impedido  en  estos  países  el  desarrollo  de  las  formaciones  socioeconómicas  que  debían  ejecutar  inmediatamente  la  teoría  revolucionaria  elaborada  desde  hace más  de  un  siglo  a  partir  de  las  sociedades  capitalistas  avanzadas.  En  el  momento en  que entran  en  lucha  estos  países  desconocen  la  gran  industria,  y  la clase obrera está  lejos  de ser en  ellos  una  clase  mayoritaria.  Es  el  campesinado  pobre  el  que  asume  esta  función.

“Los  diferentes  movimientos  de  liberación  nacional  han  aparecido  mucho  después  de  la derrota  del  movimiento  obrero,  consecuencia  del  fracaso  de  la  revolución  rusa,  convertida  desde  su  advenimiento  en  contrarrevolución  al  servicio  de  una  burocracia  supuestamente  comunista.  Han  sufrido  por  tanto,  sea  conscientemente  o  en  una  falsa  conciencia,  todas  las  taras  y  debilidades  de  esta  contrarrevolución  generalizada,  y  con  el  lastre añadido  del  atraso  general  no  han  podido  superar  ninguno  de  los  límites  impuestos  al movimiento  revolucionario  vencido.  Y  debido  precisamente  a  la  derrota de  éste  los  países  colonizados  o  semicolonizados  han  tenido  que  combatir  solos  el  imperialismo.  Pero al  combatirlo  únicamente  en  una  parte  del  terreno  revolucionario  total  no  han  podido disiparlo  más  que    parcialmente.   Los  regímenes  de  opresión  que  se  han  instalado  allí donde  la  revolución  de  liberación  nacional  ha  creído  triunfar  no  son  más  que  una  de  las formas  bajo  las  que  se  opera  el  retorno  de  lo  reprimido.” (International Situationniste no. 11. 1967. En la misma línea: Incitación a la refutación del tercer mundo, de Rafael Pallais [El Milenio. 1980]).

“[…] las  zonas  pre capitalistas  del  mundo  acceden  a  la  modernidad  burguesa,  pero  sin la  base  material  de  esta”. Khayati sintetiza adecuadamente la especificidad de países como México. Ahora bien, caracterizar la “revolución mexicana” como un revolución “democrático-burguesa” muerta con un Estado burgués a derrocar significaba la ruptura con todo el legado de la guerra de clases de 1910-1917, ciclo en el que tanto el proletariado como los campesinos salieron derrotados socialmente. En este sentido, no había “partes invictas” que retomar pero sí una cuestión que, a pesar de los trabajos de Arnaldo Córdova al respecto, en nuestra época no está adecuadamente clarificada: el cardenismo, una síntesis de transición a la dominación real temprana (si se puede decir así, el “análogo” del fascismo europeo y el estalinismo ruso) en ciertas ramas y circuitos productivos (el petróleo, por ejemplo) y la preservación/modernización de formas precapitalistas como el sistema ejidal y la preservación de algunas comunidades rurales de subsistencia.

La caracterización de la “revolución mexicana” era lo que la revolución de octubre fue en Europa, motivo de polémicas y objeto de estudio por excelencia; esto llevó a diversas tesis que desarrollaron y defendieron personajes y grupúsculos que venían sosteniendo un proceso de tensión y ruptura con el comunismo oficial. Desde 1960, José Revueltas y la Liga Leninista Espartaco proclaman a los cuatro vientos que el proletariado mexicano se ha enajenado de sí mismo y que el partido proletario en México no existe; Ensayos de un proletariado sin cabeza será la obra histórica en la que se defenderán dichas posiciones.

En 1964, Guillermo Rousset Banda y Enrique González Rojo y su Alianza Revolucionaria Espartaco del Proletariado Mexicano (hay toda una serie de escisiones y siglas de los novísimos y efímeros grupúsculos posteriores) sostienen un combate contra lo que denominan practicismo (“actuar como partiditos” descuidando la elaboración teórica seria) y la necesidad de una lucha histórica por la elaboración de un Programa científico y revolucionario del proletariado mexicano. De modo que para la ultraizquierda mexicana anterior a 1968 el problema de la revolución era un problema de partido y de programa; o lo que es lo mismo, centraron su actividad teórica en la problemática del programatismo en un país subdesarrollado.

Sabido es que José Revueltas fue cercano al trotskismo y a personajes de la izquierda germano-holandesa; sabido es que Guillermo Rousset Banda estuvo exiliado en Francia desde 1965 en donde entró en contacto con gente de La Vieille Taupe. Estas historias se están escribiendo, brillando por su ausencia una lectura de la misma desde la comunización.

Algunos de los cursos y trayectorias de estos personajes y grupúsculos están documentados en El espartaquismo en México de Paulina Fernández Christlieb (El caballito, 1978) y Semblanzas de Guillermo Rousset Banda. Recuerdos y reflexiones para la reconstrucción de la trayectoria de un intelectual del siglo XX de Antonio Rousset y Gabriela de la Vega (Universidad de Londres y Universidad Autónoma de Chihuahua, 2017).

Es posible (habría que demostrarlo; conectando esta reestructuración con el cardenismo) que la transición a la dominación real en México coincida con la clausura del ciclo de luchas de 1968-1977, y que el indicio de dicha transición sea la “apertura echeverrista”; no obstante, durante dicho ciclo, y sin aparente conexión con los personajes y grupúsculos mencionados arriba, existieron documentos, personajes y grupúsculos que también podrían considerarse como ultraizquierdistas.

Entre ellos podríamos mencionar El proceso revolucionario escrito por Raúl Ramos Zavala en 1969, que daría fundamentos al grupúsculo conocido como Los Procesos. Este grupúsculo sostuvo, entre otras tesis, que las características del “movimiento de masas” en México eran la espontaniedad y la explosividad, la necesidad de la autodefensa armada y realizó unos esbozos críticos respecto a la U. R. S. S.  

Las tesis de la Universidad Fábrica fue escrita en 1972 por José Ignacio Olivares Torres, que daría fundamento al grupúsculo conocido como Los Enfermos. Este grupúsculo sostuvo, entre otras tesis, que el estudiantado era un destacamento de vanguardia del proletariado argumentado desde la teoría del valor, puesto que “la universidad había sido subsumida por el capital”. Podemos suponer que dicho grupúsculo fue de los pocos grupos ultraizquierdistas mexicanos que en verdad estudiaron a la obra de Marx, incluido, para nuestro asombro, el [Capítulo] VI inédito [de El Capital].

Pues bien, los dos grupúsculos mencionados confluyeron en el proyecto que se denominó Liga Comunista 23 de septiembre. Además de ser el grupo armado urbano más numeroso, tuvo el mérito de dirigir el acto insurreccional urbano de mayor envergadura durante dicho ciclo de luchas: El Asalto al Cielo, una jornada insurreccional ocurrida en Mazatlán, Sinaloa en la que, según la fuente, participaron de 10 000 a 20 000 obreros de la construcción, proletarios agrícolas y estudiantes armados que se enfrentaron abiertamente contra las fuerzas del orden capitalista durante 2 días de furiosos combates en enero de 1974. El proyecto armado de la Liga Comunista 23 de septiembre tuvo un escabroso punto de contacto con la guerrilla rural más importante de ese ciclo de luchas, El Partido de los Pobres de Lucio Cabañas. Dicho contacto quedo registrado en la novela de Carlos Montemayor Guerra en el paraíso (Diana, 1997), y ha sido interpretado de modo esquemático y vulgar.

El segundo punto a resolver sería recuperar la historia de éstos personajes y grupúsculos y realizar la crítica pertinente de los mismos de cara a lo que hoy sabemos de las limitaciones de la problemática programatista y la ultrazquierda histórica con el respectivo balance del ciclo de luchas de 1968-1977.

Desde la insurrección campesina zapatista se podrían rastrear intermitentes resurgimientos de las más variadas minorías ultraizquierdistas, un fortalecimiento del estalinismo clásico (Frente Popular Revolucionario en Oaxaca tras la revuelta de 2006) y el desarrollo difuso de un activismo ciudadano genérico (que va codo a codo con la democracia burguesa ahora en el poder y cuyos orígenes pueden rastrearse hasta el terremoto de 1985; generalmente descrita con la categoría “sociedad civil”).

La batalla del 1° de diciembre [del 2012] que libró el ultraizquierdismo en general en la Ciudad de México es el punto de quiebre de todo un ultraizquierdismo que se desarrolló desde la huelga de la UNAM en 1999; desde 2012 el ultraizquierdismo anarquista en particular comienza su acelerada descomposición, y es de la autocrítica que se desarrolla en su seno, que se construyen los senderos que llevaron a la teoría de la comunización.

Tales son las cuestiones pendientes para la crítica social radical en México; por nuestra parte ya hemos puesto la cuestión en la mesa en variadas ocasiones. Este libro continua dicha terquedad y sigue aguardando el momento en que algunas y algunos incontrolados tengan deseo de salda cuentas con el pasado y desplegar nuevas actividades que dispersen viejos fantasmas que aún atormentan los cerebros de los vivos de la presente época. Por ahora, seguiremos esperando silenciosamente.

Monterrey, Otoño de un 2020 pandémico

30 de marzo de 2015

Una crítica al indigenismo y al comunitarismo

Respuesta de “Comunistas Integrales” a un miembro de “El Chasqui Anarquista”, Quito, abril 2010[1]

Creer que “las comunidades indígenas” (así, en abstracto) son una especie de “islotes comunistas” o de “autogestión” dentro del “mar” capitalista,... es algo absurdo e imposible, una burda ilusión socialdemócrata-gestionista[2] y hasta economicista [ver el punto 3 más abajo].

Y... cuando en la carta que nos escribes dices que tales comunidades realizan una “legítima demanda” (?!) de reivindicación de “su cultura” o “su identidad”, etc., estás diciendo implícitamente a) que están exigiendo “reconocimiento” y “respeto” de tal identidad o cultura ¡al estado burgués, a la sociedad burguesa!: típico juego democrático-liberal, ciudadano, interburgués (lo que se critica en nuestra volante[3]); y, b) que siguen entrampadas en la esfera de la ideología (falsa conciencia, representación ficticia de la realidad, pensamiento alienado, [pero que actúa como fuerza material en la sociedad]) y, peor aún, en el mundo mercantil-capitalista que funciona precisamente (en todo campo o esfera social) en torno a la demanda y la oferta.

[Aparte de esto, es hacer gala de no haber superado un eclecticismo entre indigenismo y clasismo, una confusión entre comunitarismo y comunismo (¡porque no son lo mismo!), un culturalismo casi posmoderno, una cierta fascinación y moda intelectual y activista por lo “marginal”, lo “subalterno” y lo “anticolonial” o “antioccidental”, un nacionalismo de ese mismo estilo, y una forma de parcializar –y, por tanto, de confundir y debilitar- al proletariado y sus luchas.]

[...]

Por sus mistificaciones, limitaciones y sobre todo por su participación “alternativa y crítica” como izquierda del capital,[4] es que hay que criticar radical y despiadadamente al comunitarismo y al indigenismo. [He aquí un par de argumentos de fondo.]

1) Desde que existe la Formación Social Capitalista como tal,[5] y más aún en estos tiempos de “globalización” y “multiculturalismo”, las comunidades indígenas –en lo concreto- están subsumidas (alienadas, enajenadas) formal y realmente al Modo de Producción Capitalista, a través del mercado –siempre capitalista- de tierras, de productos [ej: artesanías] y de fuerza de trabajo, ya que por esta vía se introducen en su seno, parcial o totalmente, las relaciones sociales de producción e intercambio capitalistas [, incluido el trabajo asalariado].[6]

[Más aún: ya no se puede hablar en rigor de la existencia de comunidades indígenas porque, como afirmaba Marx, “donde existe el dinero, no existe la comunidad”.[7] Por lo tanto, para recuperar la comunidad humana real hay que abolir el dinero: el comunismo será “un mundo sin dinero”.]

Esto explica porqué (tanto en la Sierra como en la Amazonía ecuatorianas) existen clases sociales y, por consiguiente, lucha de clases al interior del “indigenado” y, por extensión, al interior del “movimiento indígena” –hoy muy venido a menos por [sus contradicciones internas y por] peso muerto propio-.

Esto explica también porqué no existen ni pueden existir “islotes” o “grietas” de “autogestión” [mejor dicho, de comunismo o anarquía] dentro del sistema capitalista o mientras éste siga en pie. [La dictadura social de la mercancía, por tanto del capital, la ganancia y la explotación, siempre terminará imponiéndose mientras el proletariado no suprima por la fuerza la mercancía y el mercado, social e históricamente.]

Por su parte, la diferencia básica o sustancial entre comunitarismo y comunismo[8] es que el primero es alternativo mientras que el segundo es antagonista; el primero puede coexistir con el capitalismo, mientras que el segundo solo puede realizarse plenamente o vivir en contra y más allá del capital, a partir de su negación o abolición práctica y total. [Más claro: para construir y vivir la sociedad comunista, hay que destruir la sociedad capitalista.] Por eso, el comunismo es revolucionario, y el comunitarismo no. Mistificar o romantizar al comunitarismo indígena es entonces idealista y anti-revolucionario.

Ahora bien, si existen gérmenes o tendencias comunistas dentro de tales o cuales “comunidades indígenas”, los mismos solo pueden poner a punto [y realizar] su potencia subversiva, anti-capitalista y post-capitalista, como parte del proletariado revolucionario –de todos los colores, lugares, sexos y edades-, como parte del movimiento comunista histórico y mundial

[Cabe agregar que esto es objetivamente así porque, por un lado, todos aquellos indígenas “campesinos pobres” (que trabajan su pequeña parcela y comercializan sus productos) en realidad son asalariados (a destajo) encubiertos para el capital social global –para la “fábrica social” capitalista entera-, son parte del proletariado; y, por otro lado, todos aquellos indígenas que, tanto en el campo como en la ciudad, tienen que vender su fuerza de trabajo (informal o formal) a cambio de un salario (a destajo, por jornada –o por jornal-) son proletarios indígenas

Pero sobre todo son proletariado cuando luchan contra la explotación y la opresión capitalistas que padecen y, por lo tanto, cuando luchan contra las condiciones que hacen posible su explotación y opresión... cuando luchan contra su condición misma de clase explotada y oprimida. El proletariado –insistimos: de todas las razas, lugares, sexos y edades- se afirma en su negación.

Al contrario, todos aquellos indígenas que son propietarios de medios de producción y circulación (tierras, textiles, comercios) y que explotan trabajo ajeno (de indígenas y de no indígenas), son burguesía indígena, son parte de la clase capitalista y, por lo tanto, de nuestro enemigo de clase... ¡Lucha de clases, compañerxs, lucha de clases!]

2) Por otro lado, las “comunidades indígenas” –en lo concreto- también están subsumidas en lo político. La trayectoria del indigenismo ecuatoriano como movimiento social y político, de hecho, ha transcurrido “de la comunidad al partido” –en palabras de un tal antropólogo-, lo que significa de la subsunción mercantil [a través de mercados y empresas] a la subsunción estatal, pasando por el sindicato (“rojo” o no, eso es secundario), la iglesia (“de la liberación” o no, eso es secundario), la ong (“de izquierda” o no, eso es secundario[9]), las elecciones, los “poderes locales”, los ministerios, las pugnas interburguesas por migajas del poder o de la plusvalía social, etc. Es decir, han sido subsumidas por toda una serie de instituciones y prácticas sociopolíticas capitalistas[, democráticas.]

De allí que no haya porqué sorprenderse de que el “movimiento indígena” de aquí solo pugne por ciertas reformas de la economía, la cultura y el estado capitalistas (p. ej. leyes sobre tierras, aguas, plurinacionalidad, interculturalidad, etc.[10]).

Esto, de por sí, ya explica el reformismo teórico-práctico inherente al indigenismo, a todo indigenismo (aparte del de aquí [representado por la CONAIE y su brazo político-electoral Pachakutik], el evista, katarista, mariateguista, zapatista, “anarquista”, etc.).

Por lo expuesto, el comunitarismo y el indigenismo son ideologías reformistas locales o “andinas”; tan solo son o pueden ser la fracción “nacional-popular” o “plurinacional” (¡!) de la izquierda del capital, de la contrarrevolución burguesa reformista en curso.

Por eso mismo es que no hay cabida para las amalgamas o eclecticismos entre la perspectiva proletaria comunista internacionalista y el comunitarismo-indigenismo (al igual que tampoco con el cotidianismo, el hippismo o el anarco-primitivismo, p. ej.). Para lxs revolucionarixs [comunistas y anarquistas], hoy como siempre, no hay lugar para las medias tintas, siempre socialdemócratas –y, en este caso, posmodernas y académicas, o populistas-, por más “complejidad” y “particularidad” con que se disfracen. Integral o total de cabo a rabo, tanto en los fines como en los medios, la revolución social será proletaria, comunista, anárquica y mundial o no será, duela a quien le duela y “marche” quien tenga que “marchar”.[11]

[Finalmente, lo dicho es inseparable de la actitud y la práctica de los proletarios revolucionarios al respecto: denunciar, criticar, combatir y superar el indigenismo –y el comunitarismo- como una debilidad en contra en el seno de nuestra clase y sus luchas, ya que se trata de una ideología parcializadora, reformista y capitalista: socialdemócrata; en especial, en los países donde exista población “indígena”, movimiento “indígena” e indigenismo. ]

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[1] Esta carta ha sido editada, mediante incisos puestos dentro de corchetes, puntos suspensivos y notas al pie, para poder ser publicada. Pedimos disculpas anticipadas al lector por las dificultades de lectura que esto pudiera ocasionar. En una próxima ocasión esperamos poder editar mejor este texto. Por el momento, nos parece que publicar una crítica proletaria, comunista e internacionalista a la ideología indigenista puede tener cierto significado e interés en el contexto “ecuatoriano” y “latinoamericano”, nada más. [Nota del 2015.]

[2] Gestionismo es la corriente o ideología que propone gestionar la economía y el poder de un modo supuestamente “revolucionario”: el control obrero, la autogestión, el poder popular, etc. Es decir, que propone no abolir o destruir sino (auto)gestionar la economía mercantil y por lo tanto (auto)gestionar la explotación capitalista o la esclavitud y miseria asalariada, a la vez que seguir (auto)gestionando la división social del trabajo y por lo tanto la división de la sociedad en clases, en lugar de destruirla de cabo a rabo. Por eso el gestionismo es una de las variantes del programa socialdemócrata, reformista, contrarrevolucionario. Ver más abajo la nota al pie 5. [Nota del 2015.]

[3] Se refiere a la volante Proletariado contra “culturas juveniles” o “tribus urbanas” (también de abril del 2010) que se puede leer, con su respectiva Nota Aclaratoria, aquí. [Nota del 2015.]

[4] Por izquierda del capital o socialdemocracia –de cualquier color o bandera, incluidos ciertos sectores “anarquistas”- hay que entender toda organización, práctica, ideología o posición que, pretendiendo representar o guiar a nuestra clase, actúa dentro de las instituciones y lógicas del capitalismo (de allí lo de izquierda del capital), por lo que solo pretende reformarlo y que máximo puede alcanzar un Capitalismo de Estado, haciéndose ilusiones de que eso es “revolución” y “socialismo” [¡e incluso “comunismo”, cuando es todo lo contrario!], adopte el nombre, etiqueta o pretexto que adopte (desde la “toma del poder” y la “socialización” hasta el “poder popular” y la “autogestión”). En otras palabras, la izquierda del capital o la socialdemocracia no es más que el partido histórico del capital (y de la burguesía –grande, mediana o pequeña-) para el proletariado, o sea para encuadrar o encasillar a nuestra clase en la lucha por demandas e ilusiones que nunca cuestionan ni atacan los fundamentos mismos de la sociedad burguesa [, es decir en la lucha intermediada por reformas, para así desviar y anular la lucha directa del proletariado por sus propias reivindicaciones, para desviarnos y anularnos como clase autónoma y antagonista al capital y al estado, como proletariado.] Por eso toda izquierda del capital no solo es reformista per se sino que es contrarrevolucionaria, y por eso no es un “adversario” sino un enemigo.

[5] Tal vez no sea necesario, pero les recordamos que la importante categoría de formación social significa articulación orgánica concreta y compleja de varios y diferentes modos y formas de producción (ej.: la forma de producción comunitaria, en unos casos, y pequeña mercantil simple, en otros, de las comunidades indígenas) bajo la hegemonía y sobredeterminación de uno de ellos, en este caso del modo de producción capitalista. Obviamente que esto ocurre tanto a nivel “estructural” [económico] como a nivel “superestructural” [social, cultural, político, ideológico], conformando así una sociedad o totalidad histórico-social capitalista.

[6] La “acumulación originaria” de capital (separación de los productores de los medios de producción, p. ej. la expropiación de tierras comunales por parte de terratenientes-capitalistas o de grandes empresas agrícolas) no fue un hecho histórico y geográfico único, particular y aislado [Europa central durante los siglos XVI, XVII y XVIII], sino que es una tendencia permanente o constante del capitalismo histórico-mundial [: actualmente en esta región, de hecho, las expropiaciones de tierras comunales campesinas a favor de la agroindustria y de la industria petrolera, minera, maderera, etc., es un claro ejemplo concreto de ello]. En consecuencia, en países como el Ecuador, así no haya proletarización o asalarización directa y total de los “campesinos” indígenas, la subsunción formal y real de las “comunidades indígenas” al capital ha sido y es permanente o constante [tanto porque todos sus productos son mercancías y por tanto valorizan al capital, como por su inclusión al trabajo asalariado –insistimos-, el que en algunas “comunidades indígenas” de la Sierra ha servido para reproducir la pequeña producción campesina mercantil simple, es decir para reproducir la propia condición de clase trabajadora y explotada].
[La llamada “resistencia indígena” desde hace más de 500 años hasta la actualidad debería entenderse en realidad como la resistencia a la acumulación originaria de capital y a la proletarización, a la desposesión y a la explotación capitalistas, en defensa de las necesidades de la vida, humanas y de la Tierra, y por lo tanto como parte de la lucha del proletariado de todas las épocas y todas las partes, del comunismo, del movimiento real histórico-mundial de negación y supresión del orden capitalista.]

[7] Un claro ejemplo local de esta afirmación es la relación clientelar-asistencialista (de la cual forman parte el chantaje y la violencia) que hace décadas llevan las empresas petroleras y muchas de las “comunidades indígenas” amazónicas en este país. [Nota del 2015.]

[8] Al igual que lo han hecho lxs revolucionarixs de siempre, tanto marxistas como anarquistas, nosotros concebimos al comunismo (sin adjetivos) como el movimiento real proletario de lucha que anula y supera el actual orden social y, a la vez, como la futura sociedad sin explotación ni opresión, sin clases y sin estado [, es decir, la anarquía]. No existe separación en esta concepción “doble”, porque el primero (el comunismo como movimiento) prefigura en la lucha a la segunda (el comunismo como sociedad), mientras que la segunda realiza en la historia al primero.

[9] Se dice que es secundario porque izquierda y derecha no son contrarias sino complementarias, ambas son fracciones políticas del capital-estado para administrar a éste bajo uno u otro “modelo”, pero sobre todo y siempre para controlar, dominar y explotar al proletariado. “Izquierda o derecha: la misma mierda”. “Ni izquierda ni derecha: ambas son enemigas del proletariado”. [Nota del 2015.]

[10] O, como en estos precisos momentos, porque el gobierno no le quite su sede o “la casa de la CONAIE”. Y esto, sin embargo de que el gobierno de Correa sea –porque lo es- capitalista y, por lo tanto, racista o colonial. [Nota del 2015.] 

[11] “Las revoluciones son totalitarias o son derrotadas” es una de las lecciones históricas y reales que “La Agrupación de Los Amigos de Durruti” (anarquistas) aprendieron en carne propia y pudieron expresarla –y legárnosla- mediante la palabra escrita, después de la derrota de la revolución proletaria de 1936-37 en España. Dicho en otras palabras: lo que estos compañeros históricos anarquistas revolucionarios están afirmando es la necesidad de la dictadura revolucionaria del proletariado, la dictadura social de las necesidades humanas para abolir la dictadura social del capital y su estado, para suprimir por la fuerza esta sociedad mercantil generalizada y así poder instaurar la comunidad humana real mundial: sin clases ni razas, sin estados ni naciones ni fronteras. [Nota del 2015.]

24 de marzo de 2014

NOTAS INSURRECCIONALES N° 4

Recibimos, difundimos y recomendamos:

NOTAS INSURRECCIONALES N° 4
marzo-abril 2014, lima-perú




Solo lees algo cuando pagas por ello, se siente bien publicar tu vida por face, sentarte a ver como otros juegan mientras los aplaudes, si eres de los idiotas que acepta todo ello... será mejor que no leas el NOTAS INSURRECCIONALES 4 --- para los que siguen vivos, un beso a la distancia.

http://www.mediafire.com/view/6ntxcnch5unxguh/Revisado4rr.doc

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Sumario:


· Hola (Intento de Editorial).
· Consejos contra la vida cotidiana.
· Notas sueltas sobre el nihilismo.
· Notas Iconoclastas III.
· Qué defendemos y rechazamos.
· Arquitectura de la muerte.
· Policía: Represión legalizada.
· Diálogos ficticios.
· ¡Contra las elecciones, contra la democracia! (desde ecuador)
· Nota Volátil.
· Sobre el trabajo.
· Lengua Armada.

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HOLA (Intento de Editorial)


Una vez más, saludamos a todos los que tienen esta revista en sus manos. Estos últimos dos meses (enero y febrero) han sido de actividad constante. Los que editamos esta revista, somos parte del movimiento real que lucha por abolir el estado de cosas actual. Nuestra vida tiene un fin, un objetivo, la liberación de las cadenas del capital, de la mercancía, del dinero, del trabajo asalariado, de las jerarquías, del automatismo, del aburrimiento, del estrés, de los parámetros moralistas, de las reglas jurídicas, de las patrias, de la explotación y opresión. Sabemos que muchos pensarán que somos individuos serios, amargados,  resentidos, que pasamos discutiendo con todo el mundo, problemáticos… nada más falso, ojalá no los desilusionemos, pero no somos serios. La seriedad tiene dos acepciones (no contradictorias), 1.f. Sobriedad, carencia de alegría, de color, de broma, etc., 2.Rigor, exactitud, esmero en el trabajo. Ese es su expresión denotativa. Somos alegres, la revolución no es una obligación, no lo hacemos con el ceño fruncido y menos con un muerto en la boca, lo hacemos porque nos apasiona vivir, y vivir bajo este mundo (para nosotros) significa luchar por abolir nuestra condición de esclavos modernos. “Si no puedo bailar, esta no es mi revolución” como diría Emma Goldman.
 
Los que escribimos estas Notas, amamos, reímos, jugamos, escapamos, volamos, en todo el sentido que le puedan dar a esos términos. Escribimos estas Notas con ímpetu, con emoción, porque no hay nada más apasionantemente bello que ser parte de la revolución, del cambio, ser parte de esa comunidad mundial de lucha… parte de los compañeros en Chile, que escapan al colegio para reunirse en Centros Sociales de contra información, de compañeros en Lima, que se reúnen en plazas y parques e improvisan vida al ritmo del rap, de compañeros en Europa, que ocupan casas, locales y establecimientos, convirtiéndolos en espacios liberados, de confraternidad, de crítica, de expresión artística libre y combativa. Somos parte de la inmensa mayoría de jóvenes que alzan el puño y arremete su furia en las manifestaciones contra la política, contra la dictadura democrática de la economía capitalista, de esos jóvenes que ocupan las plazas y generan asambleas autónomas. Tenemos el mismo sentir y los mismos sueños que los compañeros que actualmente forman núcleos de resistencia y lucha en Ecuador, en Venezuela, en España, el mismo sentir y las mismas ganas de crear un mundo nuevo,  el mismo sentir de todas las personas que están hartas de un mundo gris, repetitivo, aburrido, cansado, hartas de ver las mismas calles, de ver los mismos programas, de los domingos en la noche, de saber que hay un lunes y un sábado, hartas de que solo se les tome en cuenta si son adultos o si tienen un título profesional.

Notas Insurreccionales 4, es un esfuerzo placentero de atacar al sistema, es una forma más de darle lucha, el capitalismo está en todos lados, en cada aspecto de la vida, y es así como damos pelea, por eso esperamos que no reduzcan la lucha a la publicación de este material… sabemos bien que no se puede combatir la alienación bajo formas alienadas…

En este número hemos tocado temas diversos, desde la crítica a la democracia hasta nuestra breve apreciación del nihilismo. Escribimos desde el caos, desde la oscuridad, desde el mundo difuso de la rebeldía mundial, porque hemos entendido quiénes somos y qué posibilidad tenemos. Pero cuidado “la 
lucidez es un don y es un castigo, está todo en la palabra, lúcido viene de Lucifer, el arcángel rebelde, el demonio. Pero también se llama Lucifer el lucero del alba, la primera estrella, la más brillante, la última en apagarse. Lúcido viene de Lucifer, y Lucifer viene de Lux y de Fergus que quiere decir el que genera luz, el que trae la luz que permite la visión interior, el bien y el mal, todo junto. El placer y el dolor. La lucidez es dolor y el único placer que uno puede conocer, lo único que se parecerá remotamente a la alegría, será el placer de ser consciente de la propia lucidez, el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.” [1]
Podrán decir que estamos locos, pero “La verdad es que muy pocos de nosotros somos enfermos mentales. Pero no estás aquí por eso, ¡NO ESTÁS POR ESO! Estás aquí por el Sistema. Ahí está la tele. Todo está ahí… Mira, escucha, arrodíllate, reza con los anuncios televisivos. Ya no somos productivos, ya no nos necesitan para hacer cosas, todo está automatizado. ¿Para qué estamos aquí? Somos consumidores… si no compras ¿qué eres? Pregunto ¿qué? Si no compras cosas: papel de water, coches nuevos, batidoras computarizadas, artilugios sexuales eléctricos, sistemas de sonido con auriculares en el cerebro, destornilladores con dispositivo de radar incorporado, ordenadores activados por voz.", si no los compras, si no los compramos, estamos locos…
Como declaró el Núcleo de Ira: “Nosotros no tenemos nada que venderle a nuestros hermanos de clase, nada con qué seducirlos. No somos un grupúsculo compitiendo en prestigio e influencia con los demás grupúsculos y partidos que dicen representar a la clase obrera, (al proletariado) y que pretenden gobernarla. Somos proletarios que luchan por auto-emanciparse con los medios que tienen a su alcance, y nada más.”

[1] Alejandra Pizarnik.

17 de marzo de 2014

SOLIDARIDAD INTERNACIONALISTA: CHILE Y UCRANIA/RUSIA

Recibimos, difundimos y nos sumamos:

Porque lxs proletarixs no tenemos patria y en todas partes somos la misma clase que lucha contra el capital y su estado, porque la solidaridad de clase no tiene fronteras geográficas ni ideológicas pero sí un mismo enemigo común:

¡Solidaridad internacionalista, fuerza y libertad para todxs lxs proletarixs en lucha 
y lxs presxs políticxs revolucionarixs de todo el mundo!

¡Abajo las fronteras, las patrias, los Estados, sus cárceles y sus guerras!

¡Viva el internacionalismo proletario y el derrotismo revolucionario!

¡A combatir toda esta sociedad capitalista carcelaria y asesina
hasta destruirla por completo y de raíz!

¡Con autonomía de clase y acción directa,
a agitar y a coordinar esfuerzos 
por la guerra de clases y la revolución social mundial!

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[chile] Jornada de Agitación Solidaria Internacionalista del 14 al 25 de Marzo del 2014 ante el juicio contra los compañeros Freddy, Marcelo y Juan por el Caso Security 


 […] Hoy más que nunca…Palabra y Acción

“Entendemos la solidaridad como la constante puesta en práctica 
de nuestras ideas anarquistas, en todas sus formas, 
que hacen entender al enemigo que acá nada termina, 
que todo sigue en la cárcel o en la calle. Desde donde se esté: 
ni un minuto de silencio y una vida de combate.”
-Mónica Caballero, Francisco Solar-

Ante el inminente juicio contra nuestros compañeros [Freddy Fuentevilla, Marcelo Villaroel y Juan Aliste Vega], hacemos un ferviente llamado a luchar, elevando la voz de la guerra, convocando una vez más a una Jornada de Agitación Solidaria Internacionalista del 14 al 25 de Marzo del 2014 [éste último, día del mencionado juicio.]

Asumiendo siempre un rol activo dentro de la guerra social, instamos a las diferentes individualidades a manifestar de manera concreta el apoyo y la solidaridad con los compañeros a espera de juicio. Entendiendo que el mensaje solidario será recibido de manera certera no solo por los compañeros, sino que también por los poderosos que quisieran verlos solos y derrotados.

La solidaridad ofensiva hace frente al teatro de justicia y lleva el conflicto desde las oficinas estatales a la calle misma, donde queremos a nuestros compañeros, vivos, libres y rebeldes.

No seremos espectadores del linchamiento de nuestros compañeros, ni aceptaremos sumisamente las condenas que puedan emanar como sanción ejemplificadora, nuestro llamado es a que nadie se reste de participar, de activar por la liberación total.

La solidaridad, la fuerza común, el apoyo, traspasa los muros, burla las fronteras y une los mundos con el lenguaje común de la guerra social. Que unx guerrerx no estè solx en los salones de la justicia burguesa, solo depende de cuánto seamos capaces de crear. Todas las acciones cuentan y todas aportan a la lucha contra el poder, cuando llevan el germen solidario y de libertad.

El llamado es a actuar, generando una acción solidaria multiforme, sin líderes ni dirigentes, donde cada unx aporte desde el escenario en que se encuentre, cada gesto importa. Así la acción solidaria genera, extiende y profundiza las redes de complicidad, potentes armas y herramientas para hacer frente al Poder.

Este llamado es una convocatoria abierta, para que cada unx se manifieste desde la acción, desde la información descentralizada, con prácticas autónomas de expresión de rebeldía.

No dejaremos solos a nuestros compañeros, por más ráfagas de amenazas que el poder dispare, nuestra es la convicción de lucha, sin treguas, hasta el final, hasta destruir el último bastión de la sociedad carcelaria.

Contra toda forma de poder, contra toda forma de dominación. …en la calle,  prisionerxs  o en fuga, siempre estaremos en permanente actitud de combate.

“Las fronteras y los idiomas diferentes son obstáculos que vamos a derrumbar para encontrarnos unx al lado del/x otrx, y para levantarnos juntos en contra de los mandatos y órdenes de este sistema y escupir con desprecio a cada una de los fieles a la ley y opciones de la vida que nos propone.” –Conspiración de Células del Fuego-

Solidaridad y Acción del 14 al 25 de Marzo del 2014, hasta ver a Freddy, Marcelo, Juan y Carlos en la calle, caminando libres con todxs lxs que luchan…

¡¡MIENTRAS EXISTA MISERIA HABRÁ REBELIÓN!!


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Relacionados:

Foro informativo y discusión el día del juicio (25 de marzo): 

Escrito de Marcelo Villaroel en el marco de esta jornada: http://hommodolars.org/web/spip.php?article5134

Escritos de Freddy Fuentevilla y de Juan Aliste: http://hommodolars.org/web/spip.php?article5145













¡GUERRA A LA GUERRA! 
¡NI UNA GOTA DE SANGRE POR LA "NACIÓN"!

La lucha de poder entre clanes oligárquicos en Ucrania amenaza con derivar en un conflicto armado internacional. El capitalismo ruso pretende usar la redistribución del poder estatal ucraniano para implementar sus tan ansiadas aspiraciones expansionistas e imperialistas en Crimea y Ucrania del este, donde tiene fuertes intereses económicos, financieros y políticos.

Con la próxima ronda de la inminente crisis económica en Rusia de fondo, el régimen intenta alimentar el nacionalismo para desviar la atención de los crecientes problemas socioeconómicos de los trabajadores: salarios y pensiones de pobreza, desmantelamiento de la atención sanitaria disponible, educación y otros servicios sociales. Bajo el trueno de la retorica nacionalista y militante es más fácil completar la formación de un estado corporativo y autoritario, basado en valores conservadores reaccionarios y políticas represivas.

En Ucrania, la aguda crisis económica y política ha llevado a una creciente confrontación entre "nuevos" y "viejos" clanes oligárquicos, con los primeros incluyendo formaciones ultra-derechistas y ultra-nacionalistas para dar un golpe de estado en Kiev. La elite política de Crimea y el este de Ucrania no pretende compartir su poder y sus propiedades con los próximos gobernadores de turno en Kiev, ni tratar de confiar en la ayuda del gobierno ruso. Ambas partes recurrieron a una histeria nacionalista rampante: ucraniana y rusa respectivamente. Hay choques armados, derramamiento de sangre. Los poderes occidentales tienen sus propios intereses y aspiraciones, y su intervención en el conflicto podría llevar a una Tercer Guerra Mundial.

Camarillas beligerantes de jefes fuerzan, como de costumbre, a luchar por sus intereses a los nuestros, gente ordinaria: asalariados, desempleados, estudiantes, pensionados... Como borrachos de droga nacionalista, nos enfrentan unos a otros, haciéndonos olvidar nuestras verdaderas necesidades e intereses: no nos importan ni nos pueden importar sus "naciones", desde las cuales nos preocupamos por problemas más vitales y urgentes – cómo sobrevivir en un sistema fundado para esclavizarnos y oprimirnos.

No sucumbiremos a la intoxicación nacionalista. ¡Al infierno con su estado y "naciones", sus banderas y despachos! Esta no es nuestra guerra, y no debemos ir a ella, pagando con nuestra sangre sus palacios, cuentas bancarias y el placer de sentarse en los mullidos sillones de las autoridades. Y si los jefes en Moscú, Kiev, Leópolis, Járkov, Donetsk y Simferópol empiezan esta guerra, ¡nuestra tarea es resistirla a toda costa!

¡NI GUERRA ENTRE PUEBLOS NI PAZ ENTRE CLASES!

KRAS, Sección Rusa de la Asociación Internacional de Trabajadores
Internacionalistas de Ucrania, Rusia, Moldavia, Israel, Lituania
Federación Anarquista de Moldavia
Fracción de Socialistas Revolucionarios (Ucrania)

Febrero de 2014

Texto original en inglés: http://www.aitrus.info/node/3608

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Agradecemos seguir difundiendo y solidarizando.