Mostrando las entradas con la etiqueta Sociedad mercantil generalizada. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Sociedad mercantil generalizada. Mostrar todas las entradas

24 de febrero de 2025

[Folleto] Notas Contra el Dominio de la Mercancía

 Leer/descargar PDF

Este potente y hermoso material de agitación teórica, que lleva por título Notas Contra el Dominio de la Mercancía (Los Amigos de Van der Lubbe, 2016), parte del hecho de que la sociedad capitalista es la sociedad mercantil generalizada, ya que es un sistema social de producción y reproducción de mercancías cuyo fin es obtener un valor excedente (plusvalor) o ganancia en manos de la burguesía, mediante la explotación de la fuerza de trabajo del proletariado, como si de un vampiro se tratase. Explotación basada en la propiedad privada sobre los medios de producción y de vida, que se oculta bajo la forma de salario, en particular, y bajo la forma de compra-venta de bienes y servicios entre ciudadanos iguales en el mercado y ante la ley, en general.

 Así pues, bajo el Capital todas las actividades y relaciones humanas, y hasta las mismas personas, se cosifican y mercantilizan o parecen ser relaciones entre cosas-mercancías, donde éstas terminan dominando y desvalorizando a aquéllas en aras de la valorización del valor y la acumulación de capital. Más claro: en el capitalismo, las mercancías llegan a tener más valor y poder que los propios seres humanos que las produjeron socialmente. Esto es el fetichismo de la mercancía (Marx, El Capital I) o la reificación del nexo social (Marx, Grundrisse). Y el dinero, es su equivalente universal o “la mercancía de las mercancías”, por lo cual el dinero es el Dios de la sociedad burguesa.

De manera que, empezando por el trabajo asalariado ―la única mercancía que valoriza el valor o que produce plusvalor―, la mercancía unidad inseparable entre el valor de cambio y el valor de uso, donde el primero subsume o absorbe al segundo no es una cosa, sino una relación social que, a su vez, es la célula fundamental de la sociedad capitalista. Más claro: la característica específica y esencial de las relaciones mercantiles capitalistas es tener que trabajar para pagar y pagar para vivir, porque en esta sociedad todo “tiene dueño”, es mercancía y, como tal, tiene un precio. En síntesis: el capitalismo es el dominio o la dictadura social de la mercancía sobre la vida.

Por lo tanto, la clave de la revolución comunista es la abolición de la mercancía y su fetichismo en tanto que relación social y, por implicación, la abolición del valor (de cambio y de uso). La comunización es la desmercantilización de las relaciones sociales, empezando por las relaciones de propiedad, producción y distribución. Lo que quiere decir que, sobre la base material de la abolición de la propiedad privada y del trabajo asalariado o, en términos positivos, la posesión común de los medios de producción y la cooperación libre y creativa, en la sociedad comunista la producción y distribución de “cosas” estarán destinadas única y exclusivamente a la satisfacción de las necesidades colectivas sin la intermediación del mercado ni del dinero, porque éstos ya no serán necesarios, al igual que el Estado. Como consecuencia de ello, las relaciones humanas serán directamente tales ―esto es, no cosificadas ni mercantilizadas―, y el tiempo libre para desarrollarlas y disfrutarlas será la mayor riqueza social.

Sí, el comunismo es una sociedad sin clases, sin Estado y, fundamentalmente, sin mercado, sin dinero y sin trabajo asalariado. El comunismo es antimercantil o no es. Por el contrario, los variopintos programas de izquierda ―“gobierno popular”, “Estado socialista”, “socialismo de mercado”, “economía popular y solidaria”, “autogestión y trueque”, etc.reproducen las relaciones mercantiles capitalistas de forma alternativa y, por tanto, son parte clave de la contrarrevolución en el seno del propio proletariado. Son, en suma, lo que se llama reformismo, socialdemocracia o izquierda del Capital ―incluso si se disfraza de “marxista” o de “anarquista”―, a la cual hay que combatirla con la misma fuerza y contundencia que a la burguesía y su Estado.


 
 

Proletarios Hartos de Serlo
Quito, febrero de 2025

_____________

Relacionados:

·       Cuadernos de Negación N° 3: Contra la sociedad mercantil generalizada (abril de 2010, reedición 2020)

·       Cuadernos de Negación N° 11: Contra la valorización de la vida (mayo de 2018)

·       Cuadernos de Negación N° 12: Crítica de la autogestión (noviembre de 2018)

·     La producción de la contrarrevolución en el siglo XXI: la ley del valor y el fetiche de la mercancía ― Comunismo Gótico (noviembre de 2024)

·       Revolución y contrarrevolución: la lucha por la abolición del valor ― Comunismo Gótico (noviembre de 2024)

·       Bordiga y la abolición del valor y el trabajo ― Comunismo Gótico (noviembre de 2024)

17 de septiembre de 2019

UNA CRÍTICA RADICAL ACTUAL DEL CAPITAL Y SUS IZQUIERDAS POSTMODERNAS

Puzzle, 05/09/2019
Durante la investigación y acción revolucionaria es bastante común leer críticas y presenciar actos que, por muy bien intencionados que sean, se basan en lugares comunes de la crítica anticapitalista que la mayoría de las veces son resultados de una mala comprensión del capital. Para posicionarse desde una postura que realmente toque la fibra de aquello que se quiere destruir, es necesario indagar, conocer al enemigo. Esto no quiere decir que la teoría resuelva el mundo por sí sola y que baste con aprenderla, sino que es necesaria aplicarla para dirigir la consciencia a actos efectivos y concretos.
Si se entiende que el capitalismo es la sociedad organizada por las categorías del trabajo, del dinero, la mercancía y el valor, consecuentemente se podrá comprender que los movimientos que critican la producción capitalista (como el veganismo, ecologismo, decrecentismo, antidesarrollismo, autogestionismo) no podrán detenerla ni emanciparse de ella si no atacan estas categorías fundamentales que la constituyen. No podrán ser considerados anticapitalistas si no acometen conscientemente contra los fundamentos del capital, ya que el mercado se encarga de adaptarse a las demandas de quienes participan en él. Un capitalismo en que la comida y la ropa no estén hechas de animales es contradictoriamente imaginable. Es cuestión de proyectar en la mente una progresiva destrucción de todos los bosques del mundo para así despejar terreno y plantar monocultivos que permitan seguir produciendo con el fin de multiplicar el dinero, de obtener ganancia. El capitalismo es intrínsecamente destructivo.
Así también es bastante común encontrarse con críticas de fenómenos potenciados por el capital -como la explotación, la xenofobia, la injusticia, el clasismo-, pero carentes de análisis sobre el trabajo, el dinero y la producción de mercancías, que son los hilos de los cuales cuelga todo el sistema, junto a sus clases sociales y sus instituciones. El movimiento antifascista, que por muy importante que sea para defendernos de la violencia de la clase dominante, no es un movimiento necesariamente emancipador y anticapitalista, puesto que no tiene por objetivo la eliminación del trabajo y del dinero, sino que busca la erradicación de la violencia a través de la autodefensa, lo que no supone la eliminación del trabajo, del dinero, ni de la forma-mercancía.
Cada vez se hace más urgente detener y disminuir la producción y el consumo en general, no sólo de productos contaminantes y que provengan de la tortura, pero eso solo podrá realizarse y sostenerse en el tiempo si se detiene y supera la lógica que mueve al dinero, que es la lógica del valor. El responsable es más complejo que el vecino fascista, y no tiene forma humana. Es la forma-mercancía, creación humana que somete a los humanos, la que debe ser erradicada. Esto no quita ni exonera al fascista el hecho de ser cómplice y defensor de esta sociedad enferma y enajenada.
Si en la antigüedad fue la religión la que controlaba las mentes y vidas de las personas, en la actualidad el dinero se encarga de esto, y no discrimina credos, razas, géneros ni especies.
En referencia a las lecturas posmodernas que buscan criticar al capitalismo, compañerxs del grupo Barbaria han publicado un análisis más acabado al respecto, que aquí compartimos!: http://barbaria.net/2018/11/20/posmodernidad-o-la-impostura-de-una-falsa-radicalidad/