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9 de febrero de 2020

Dossier Teoría de la Comunización

Portadas de las páginas de Endnotes, Troploin y Theórie Communiste
o la llamada "Corriente Comunizadora"

A fin de que lo conozca un público un poco más amplio, tanto en Ecuador como en todas partes, y de que algún día use este tipo de arsenal teórico revolucionario en la práctica (revolución en la revolución), aquí comparto un Dossier de Teoría de la Comunización (también incluye textos de la Internacional Situacionista y la Nueva Crítica del Valor) que un compañero de la región mexicana publicó a principios de este año en su muro de Facebook, con la siguiente introducción donde destaca el carácter de nueva síntesis revolucionaria o síntesis superadora que posee la teoría de la comunización con respecto a todas las anteriores teorías revolucionarias (marxistas y anarquistas), y la necesidad de tomar medidas comunistas inmediatas en esta época de subsunción real, crisis y revueltas para poder abolir el valor, la sociedad de clases, el mercado y el Estado:

«A nivel mundial se ha estado aportando reflexiones para superar el estado actual de cosas, la comunidad de lucha internacional ha puesto en cuestión los viejos paradigmas de la "lucha de clases" y ha planteado desde la derrota de las revoluciones proletarias de 1968-1982 UNA NUEVA "SÍNTESIS REVOLUCIONARIA", pues las causas de la derrota fueron varias y no pueden solo reducirse a los "traidores" (sindicatos, partidos comunistas, federaciones anarquistas, servicios secretos del Estado, espionaje, represión, entre otros factores), sino que LA CAUSA MÁS PROFUNDA DE LA DERROTA FUE NO HABER PROFUNDIZADO EN LA CREACIÓN DEL COMUNISMO EN LO INMEDIATO. La contrarrevolución viene de las bases mismas de las relaciones de producción capitalista, pues al no combatir una relación social se culpó a los "líderes", a "la policía", a los "burócratas" y un largo etc. LA REPRESENTACIÓN SOCIAL Y SUS MEDIACIONES TENÍAN QUE SER DESTRUIDAS, ES DECIR EL DINERO, EL CAPITAL, LA MERCANCÍA, LA EXPLOTACIÓN, LA GANANCIA, EL PLUSVALOR, EL VALOR, EL CRÉDITO Y POR SUPUESTO EL TRABAJO. Las ideologías del pasado, tanto reformistas como ultraizquierdistas, llámese "anarquismo", "consejismo", "leninismo", "trotskismo", "marxismo", "autonomismo", no han hecho más que replicar las bases de este viejo mundo, y han resultado ya IDEOLOGÍAS OBSOLETAS Y POR TANTO CONTRARREVOLUCIONARIAS. Por ello es que la síntesis revolucionaria de nuestro tiempo ha hecho obsoletas ya estas ideologías partiendo de la crítica de las relaciones de clase capitalistas en su realidad y su inmediato despliegue. Pues ninguna insurrección, asalto, motín, revuelta, rebelión o protesta podrá revertir el mundo ordenado a imagen y semejanza del capital sino pasa a TOMAR MEDIDAS COMUNISTAS INMEDIATAS.
Acá dejo muchos textos para quienes quieran entender la propuesta que se ha desarrollado a escala global y planetaria»:


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Contenido:

Comunización
1.       Un mundo sin dinero: el comunismo (1) – Les amis de 4 millions de jeunes travailleurs
2.       Un mundo sin dinero: el comunismo (2) – Les amis de 4 millions de jeunes travailleurs
3.       Comunismo. Elementos para la reflexión – L’Insecurité Sociale
4.       Hacia la comunidad humana – La Guerre Sociale
5.       El ocaso de la ideología democrática – Le Brise Glace
6.       Declive y resurgimiento de la perspectiva comunista – Gilles Dauvé y Francois Martin
7.       Más allá de la democracia – Gilles Dauvé y Karl Nesic (Troploin)
8.       El timón y los remos. Preguntas y respuestas – Troploin
9.       Comunización. Materiales para la Revolución Social – Klinamen
10.   Materiales para una Crítica de la Democracia – Klinamen
11.   Hablamos de la comunización al presente – Théorie Communiste
12.   Historia normativa y esencia comunista del proletariado – Théorie Communiste
13.   Comunización y teoría de la forma-valor – Endnotes
14.   Qué es la comunización – León de Mattis
15.   Crisis y comunización – Peter Åström
16.   El programatismo y su caducidad – Des Nouvelles Du Front
17.   España y la teoría de la comunización – Federico Corriente

Internacional Situacionista
18.   La Sociedad del Espectáculo – Guy Debord
19.   Comentarios sobre La Sociedad del Espectáculo – Guy Debord
20.   De la huelga salvaje a la autogestión generalizada – Raoul Vaneigem
21.   Tratado del saber vivir para uso de las jóvenes generaciones – Raoul Vaneigem

Nueva Crítica del Valor
22.   Las aventuras de la mercancía – Anselm Jappe
23.   Guy Debord – Anselm Jappe

Anarquismo
24.   El Anarquismo y otras trabas para la Anarquía – Bob Black

Crítica humanista de la tecnología y el progreso
25.   El mito de la máquina (1). Técnica y evolución humana – Lewis Munford
26.   El mito de la máquina (2). El pentágono del poder – Lewis Munford

Otros materiales imprescindibles, para PR en este momento, que no están en este Dossier:

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«Algunas teorías han afirmado que el concepto de lucha de clases ya no servía para referirse a la revuelta en el mundo contemporáneo. No obstante, la persistencia de la relación social capitalista y sus determinaciones (empezando por el valor) prueba que las clases no han desaparecido.  La teoría de la comunización no renuncia por tanto a la teoría de las clases, sino que la retoma en la época del derrumbamiento del movimiento obrero. Para resumir, se puede decir que la comunización introduce tres ideas fundamentales: primero, la inmediatez del comunismo, o dicho de otra forma, la negación de cualquier período de transición. Segundo, el comunismo concebido como medio y fin de la lucha. Por último, la supresión de las relaciones de clase, y en consecuencia, del proletariado por su propia acción.
Es importante comprender de qué manera se conecta un elemento actual de la lucha de clases (el fin de la afirmación del proletariado y el declive de la identidad obrera) con una concepción determinada de la revolución (la supresión de las relaciones de clase por el proletariado). Esta perspectiva, un poco paradójica, resulta útil a la hora de buscar en el presente de las luchas aquellos elementos que ya anuncian la supresión de la relación social capitalista. Si la revolución es la supresión de las relaciones de clase y del proletariado mismo, entonces es también la actividad por la cual el proletariado se suprime a sí mismo. En la lucha de clases contemporánea, podemos encontrar situaciones paradójicas en las que un proletariado que pretende defender su propia condición termina por atacarla. Así se manifiesta la ambigüedad fundamental de la lucha de clases, reflejo de una contradicción inserta en las mismas formas sociales capitalistas: la lucha de clases puede conducir tanto a una recomposición de las relaciones de clase como a su destrucción. La teoría de la comunización propone pensar el comunismo desde la vinculación entre estas dos ideas (los aspectos de la lucha de clases actual que llevan al proletariado a atacar su propia condición, y una visión de la revolución como actividad que autodestruye a ese mismo proletariado). […]
Elaborar una teoría de la revolución y el comunismo es por lo tanto una actividad producida desde y para las luchas. El triunfo de tal tarea no está garantizado en absoluto. La extensión de una teoría actual de la revolución (de su existencia más allá de un círculo restringido de teóricos y militantes) se dará únicamente si ésta sirve a los elementos que expresan la caducidad de las relaciones de clase. Esta teoría es necesariamente una apuesta porque constituye una toma de posición. Una apuesta racional ya que trata de producir una explicación de las luchas por sí mismas, pero una apuesta al fin y al cabo. […]
La medida comunista no es el comunismo por sí misma.  El comunismo no se realiza después de una medida ni de una serie de medidas. Pero el comunismo no es otra cosa que el resultado de numerosas medidas comunistas, característica del período de la comunización, que se insertan en una dinámica que termina transformando cualitativamente la organización general del mundo. No habrá una continuidad necesariamente: al contrario, es muy posible que se den avances y retiradas hasta alcanzar un punto de no-retorno en que la ruptura es tan profunda que la sociedad de clases no pueda mantenerse. El comunismo y la sociedad de clases son excluyentes entre sí. Antes del punto de no-retorno las medidas comunistas sólo pueden ser efímeras, existen únicamente vinculadas al espacio de la lucha de clases y se agotan si no se generalizan. Constituyen momentos donde está en juego el desborde pero no por ello está garantizado. La producción del comunismo no surge de golpe. Es perfectamente posible que un día se encadene una dinámica comunizadora que sea la traducción de una serie de medidas comunistas tomadas en el transcurso de luchas radicales y prolongadas, y que tal dinámica acabe siendo vencida. Y que más tarde renazca por doquier terminando con la sociedad de clases. […]
Es sin duda comunista la medida tomada con el objetivo de apropiarse de los medios útiles para la satisfacción de las necesidades inmediatas de la lucha. Es sin duda comunista la medida que no reproduce los esquemas del enemigo durante la insurrección. Es sin duda comunista la medida que evita la reproducción durante la lucha de la segmentación del proletariado heredada de su atomización actual. Es sin duda comunista la medida que pretende acabar con la dominación de género y de raza.  Es sin duda comunista la medida que busca la coordinación sin jerarquización.  Es sin duda comunista la medida que tiende a liberarse de las ideologías que conducirían al restablecimiento de las clases. Es sin duda comunista la medida que anulase toda tentativa de restablecer entre comunidades el sentimiento mutuo de odio y separación.»

- León de Mattis. Las Medidas Comunistas (2015)

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3 de noviembre de 2019

Revuelta Internacional Contra El Capitalismo Mundial


La revuelta proletaria ha explotado a lo largo del mundo confluyendo violentamente en diferentes rincones del mismo. Chile, Ecuador, Irak, Haití, Francia, Líbano, Hong Kong, Colombia, Bolivia, Honduras, Argelia, Sudán… son algunos de los lugares donde en estos últimos meses hemos salido a las calles desatando toda la cólera acumulada durante años. Bastó el anuncio de una subida del subte en Chile, de la tasa de combustible en Francia, del precio del pan en Sudán, un impuesto en las llamadas por redes sociales y en la gasolina en Líbano, o que quitaran los subsidios al combustible en Ecuador, para que como en Irak o Haití, saliéramos desesperados y furiosos ante la imposibilidad absoluta de vivir.

La insaciable sed de ganancia de la burguesía mundial está llevando a la vida en la Tierra a límites inimaginables, la contradicción entre las necesidades de valorización y la vida humana explosionan desde hace años en revueltas que hoy, con la concentración en el tiempo de decenas de revueltas, anuncian una nueva agudización del antagonismo de clases a nivel internacional. Cada barricada, cada protesta que se alza contra los sucesivos aumentos de nuestra explotación, cada corte de ruta, cada saqueo, es un llamamiento del proletariado mundial a luchar contra el deterioro de nuestras condiciones de vida, a extender y afirmar la negación de este mundo, a empuñar y levantar de nuevo la bandera de la revolución social.

Lo que nos anuncian las revueltas que hoy se generalizan por el mundo capitalista no es otra cosa que la reemergencia del proletariado, el regreso del viejo topo que nunca dejó de cavar. La llamada primavera árabe, la revuelta social en Grecia, en Turquía, en Ucrania, o las recientes luchas en Brasil o Venezuela, eran la antesala de un movimiento internacional e internacionalista que hoy lleva el miedo a todos los representantes del capitalismo mundial e insufla esperanzas y fuerzas a los proletarios de todo el planeta.

Desde el gobierno de turno que ejecuta las medidas que imponen las necesidades económicas y suponen siempre una subida de los precios de lo imprescindible para vivir; desde el patrón que nos explota directamente en el trabajo sacándonos nuestra última gota de energía; desde el mercado que nos arroja al desempleo en un mundo en el que si no tienes billetes en el bolsillo sobras y vas directo el matadero; pasando por el banco, o mejor dicho, por los bancos mundiales que aumentan nuestro grado de explotación con todo tipo de medidas de expoliación que hace que esos mismos billetes valgan cada vez menos en nuestras manos; desde cada chute más de ganancia que ejecuta la burguesía mundial a costa de envenenar el aire, el agua, la tierra, nuestra sangre o lo que comemos, pasando por todas esas innumerables organizaciones, sindicatos y partidos de izquierda y de derecha que representan “alternativas” al interior del capital y que sirven para perpetuarnos en nuestra condición de esclavos… a todos y cada uno de ellos van siendo señalados por el fuego de la revuelta como responsables de nuestros sufrimientos, como representantes del capitalismo mundial.

La potencia que ha mostrado nuestra clase en estos meses ha conseguido trastocar incluso los encuadramientos que en algunos lugares la burguesía lograba imponer para fagocitar nuestra lucha. En Hong Kong, el encuadramiento interburgués recula por la fuerza de la lucha internacional que arrincona algunas de las consignas de nuestro enemigo y determina a los proletarios a delimitarse de las mismas. Hasta en Cataluña, donde el nacionalismo parece omnipotente dirigiendo un espectáculo que arrastra al proletariado a negarse como fuerza revolucionaria, han aparecido consignas y prácticas de minorías que expresan que la fuerza revolucionaria sólo se abrirá paso fuera y contra la trampa de las banderitas nacionales.

Claro que, dicho todo esto, subrayando la importancia histórica de lo que estamos viviendo y que tiende a afirmarse en la práctica como movimiento proletario internacional e internacionalista frente a todas las tentativas de la burguesía por reprimirlo, ocultarlo, canalizarlo, deformarlo, fraccionarlo… no dudamos ni un momento que no es más que el comienzo de un proceso largo y complejo. Es difícil predecir los pulsos y desarrollos que tendrá, las idas y venidas, pero indudablemente avanza ya hacia una confrontación cada vez más internacional y generalizada, cada vez más violenta, cada vez más decisiva.

Si bien estamos ya reventando de hambre, enfermando de todas las maneras posibles y asfixiándonos por todo lo que da empuje a la economía a costa de nuestra vida y la de nuestro planeta, lo que está por venir es todavía peor. La catástrofe capitalista que se viene encima es incomparable con lo que se ha vivido hasta ahora. Las insaciables necesidades vitales de la economía capitalista piden sacrificar al ser humano y a todo lo viviente en el altar de la ganancia. Pero los proletarios hemos retomado la vía que abre la puerta a otro futuro: la pelea, la lucha intransigente por imponer una transformación radical, el ataque a las diversas instancias y representantes del capital, la afirmación en las calle de innumerables rincones del mundo de la comunidad de lucha contra el capital.

Ante la fuerza de la revuelta internacional, el capitalismo mundial responde como no puede ser de otra manera, con todo su arsenal terrorista. Durante estas semanas de protestas la democracia del capital nos recuerda que su dictadura es la más brutal que ha conocido la humanidad. Policías, antimotines y milicos salen a llenar de sangre las calles, a destrozar cuerpos, a encerrarnos, a asesinarnos, a dejarnos sin suministros y sin abastecimiento para hacernos recular, para meternos el miedo y que abandonemos las calles, para mostrarse invencible. Centenares de muertos, decenas de miles de detenidos y encarcelados, hombres, mujeres y niños mutilados y torturados por las armas que usan contra nosotros, ciudades y barrios desabastecidos para que regresemos a nuestras casas y se añore la vuelta a la tranquilidad de los cementerios.

Pese a que en algunos lugares tratamos de responder a todo ese terrorismo creando ollas y cocinas comunitarias, albergues, espacios para cuidar a nuestros hijos más pequeños mientras otros pelean en las calles, centros para tratar a los heridos y refugiar a compañeros, y también respondemos con la violencia revolucionaria, tomando por la fuerza lugares de abastecimiento, atacando a los medios de comunicación del capital, consiguiendo y repartiendo armas con las que defendernos y atacar al terrorismo del Estado, intentando que el miedo cambie de campo, intentando responder a su terrorismo expresándonos como comunidad de lucha, como comunidad solidaria, lo cierto es que aún no tenemos la fuerza suficiente para responder como se necesita al terrorismo del Estado. Es cierto, los milicos y todo su arsenal asesino no nos ha hecho retroceder, y la resistencia en las calles nos llena de determinación y coraje. Sin embargo, cuando el ejército sale a las calles a desplegar todo su terror, pese a la existencia de minorías que mantienen el pulso de la lucha y tratan de dar directivas, todavía somos incapaces de dar un salto cualitativo que cristalice en insurrección. La necesidad que hoy se nos plantea en cada revuelta es cómo profundizar y desarrollar esa insurrección.

Tenemos que retomar la senda del pasado, recordar lo que hicieron nuestros hermanos de clase entonces, cómo se cristalizaron las insurrecciones pasadas que lograron desestabilizar al Estado. Tenemos que recordar cómo se desestructuró a los cuerpos represivos, cómo se descompusieron los ejércitos, cómo enormes franjas de milicos se negaron a disparar contra la revuelta o más aún, se pasaron con la armas a su lado. La descomposición del ejército siempre fue y será un salto de calidad fundamental en toda revuelta proletaria.

Tenemos también que retomar la creación de estructuras para el abastecimiento, para la autodefensa, organizar el asalto a los centros de armamento para cristalizar las necesidades insurreccionales del enfrentamiento. Pero también necesitamos saber cuándo replegarnos en los momentos en los que la correlación de fuerzas nos es desfavorable, manteniendo la fuerza colectiva para evitar que el Estado nos barra. A veces puede ser necesario el repliegue, que no el abandono, para estructurarse, ampliar el asociacionismo y la estructuración proletaria internacional. Necesitamos también sacar a los presos, a los detenidos, etc. Pero sobre todo necesitamos que todo esto sea materializado como expresión y dirección de nuestra comunidad de lucha contra el capital. Toda tentativa de eludir la necesidad insurreccional y desarrollar en su lugar una guerra entre aparatos, o la de escindir de la propia comunidad de lucha la organización de la violencia como tarea de específica de un grupo guerrillero, son caminos que liquidan la fuerza que estamos generando. Como lo son también todas las peticiones de derechos humanos, o las exigencias de dimisiones de responsables del Estado, formas de integración democrática. Sin embargo, estamos convencidos de que nuestra comunidad de lucha aprenderá no sólo de su propia experiencia actual, sino que esa misma experiencia le hará reencontrarse con su propio pasado para buscar las formas de asumir estas necesidades. Como en Irak, donde los proletarios lanzan consignas refiriéndose a la insurrección de 1991.

No podemos obviar que el orden social existente no sólo combate nuestra lucha con balas y milicos que se lanzan contra las barricadas, sino con un conglomerado de ideologías y fuerzas que maniobran para destruir toda contestación social. Y lo que es más peligroso, esas mismas fuerzas, aprovechando nuestras propias debilidades y límites actuales, se presentan como parte de nuestra comunidad de lucha, llevando a muchos sectores de nuestra clase a identificarlas como tal. Las “soluciones” nacionales o nacionalistas, los espectáculos de asambleas constituyentes, los pedidos de depuraciones democráticas o cualquier otra reforma al interior del Estado son balas más dañinas que las que tiran los milicos, pues van dirigidas al corazón de nuestro movimiento. De nuestra determinación a contraponernos y enfrentarnos a esas fuerzas de la contrarrevolución depende la perspectiva revolucionaria, el latido de ese corazón comunitario.

No hay que olvidar que también es fundamental asumir todas una serie de tareas en los lugares donde la paz social no se acaba de romper. Claro que las mismas no tienen nada que ver con limitarse a la cuestión antirrepresiva o/y movilizaciones en embajadas y consulados que son terreno abonado para discursos reformistas y de derechos, con quejas y condenas contra los “excesos del Estado”. Ni por supuesto con defender la revuelta en tanto “pueblo que no aguanta mas” y que es “reprimido brutalmente”. Estas prácticas permiten precisamente a fracciones progresistas liquidar la verdadera solidaridad de clase, hacer de la revuelta y su necesidad algo de otros lugares, ajeno, lo que justifica negarla en su propio territorio defendiendo la paz democrática y los llamados a votar al mal menor. Por el contrario, la solidaridad de clase defiende la revuelta como expresión de nuestra comunidad de lucha contra el capital, como una misma lucha contra un mismo enemigo mundial. Claro que, las necesidades y tareas que se pueden asumir en los diversos lugares viene condicionada, no por la voluntad o determinación de grupos militantes, sino por la correlación de fuerzas locales. Desde luego es necesario crear instancias y comités de solidaridad, para centralizar y difundir las distintas informaciones de la lucha, así como lo que se realiza al interior de la revuelta (la sociabilidad, los saqueos, la organización comunitaria, la autodefensa, los comunicados compañeros etc.), para contraponernos a las mentiras de los medios de comunicación, a las canalizaciones socialdemócratas; para crear redes de ayuda con los refugiados, etc. En definitiva, hay que impulsar la estructuración de nuestra comunidad de lucha internacional, buscar formas de satisfacer las necesidades que se nos plantean en la lucha y saltar los obstáculos que nos encontramos.

La revuelta proletaria que hoy pone patas arriba al capitalismo mundial deja en evidencia, frente a todos los que quieren hacernos creer que la revolución es imposible, que la única alternativa del ser humano al capitalismo es la revolución mundial. La propia lucha y lo que cristaliza, nos da la certeza de que la humanidad puede destruir esta forma de vivir basada en la comunidad del dinero, mandarla al basurero de la historia, y desarrollar una nueva sociedad basada en la comunidad humana y su unidad inseparable con la Tierra.

¡Desde diferentes países y distintos escenarios, una misma lucha contra el capitalismo!

¡Organicemos internacionalmente nuestra comunidad de lucha!
Afuera y en contra de sindicatos y partidos

¡A profundizar la lucha contra las relaciones sociales capitalistas!

Noviembre 2019

19 de agosto de 2019

SOBRE LAS PROTESTAS ACTUALES EN HONG KONG, FRANCIA Y OTROS PAÍSES (n + 1)

IMPULSOS ANTIFORMISTAS
Revista n + 1

Cada martes a las 21:30 hrs., se lleva a cabo en algún lugar de Italia una "tele-reunión" a través de Skype, en la que participa una decena de compañeros vinculados a la revista N+1. Mediante estas "tele-reuniones" se las arreglan para compartir informaciones y análisis sobre el desarrollo del capitalismo mundial y de la lucha de clases que necesariamente trae aparejado. Así dan cuenta de las posibilidades que este momento histórico nos ofrece para profundizar nuestra lucha.

*  *  *

Durante la teleconferencia del martes 6 de agosto, a la que se conectaron 10 camaradas, comentamos las últimas noticias de Hong Kong y otros lugares del mundo, extrayendo algunas consideraciones generales sobre los movimientos que han tenido lugar recientemente.

El lunes 5 de agosto en Hong Kong hubo una huelga general. El viernes anterior, en preparación para la posterior movilización, los empleados estatales habían ido a la huelga. El periódico Asia News cubrió el hecho en el artículo "Ley de extradición: empleados estatales y de la banca también se manifiestan", informando sobre la adhesión de trabajadores de más de 34 instituciones bancarias a la huelga general: "Entre ellos hay empleados de bancos locales, bancos internacionales e incluso bancos estatales chinos. Los sindicatos del mundo financiero se suman a los sindicatos de otros 95 grupos sociales en los sectores público y privado, incluidos maestros, pilotos de aviones, azafatas y mayordomos, abogados, artistas".

La huelga del lunes bloqueó el tráfico ferroviario y aeroportuario, provocando que se cancelaran más de 100 vuelos. La fuerte tensión social ha hecho al gobernador Carrie Lam afirmar que la ciudad está al borde del caos y que el gobierno está decidido a garantizar el orden público. Las manifestaciones, iniciadas en protesta contra la ley de extradición en China, se han extendido a toda la sociedad, y el gobierno de Beijing ha lanzado ya su advertencia: tengan cuidado de no confundir la prudencia con debilidad.

La lista de lugares en todo el mundo donde ocurren movilizaciones y movimientos de diversos tipos se extiende cada día más. En Rusia, en dos diferentes manifestaciones contra el gobierno, más de 1.700 manifestantes fueron arrestados, entre ellos muchos de corta edad. La razón que oficialmente se ha dado para estas movilizaciones parece ser la decisión de la comisión electoral de excluir a los candidatos independientes de las próximas elecciones municipales.

En algunas partes del planeta las manifestaciones han asumido un carácter recurrente, convirtiéndose en una especie de cita fija de cada semana. Esto es lo que sucede en Argelia todos los viernes o en Francia todos los sábados, donde el 3 de agosto tuvo lugar el trigésimo octavo día de protesta de los chalecos amarillos, con enfrentamientos muy duros en la ciudad de Nantes. En los últimos meses, la policía francesa ha intentado de todas las maneras posibles desalentar a los manifestantes, arrestando a cientos de personas y esparciendo una feroz represión que ha causado cientos de heridos, incluso graves. Pero las manifestaciones no se han detenido.

Donde quiera que estalle la protesta, se trata de "flashmobs" (manifestaciones relámpago) autoorganizados, potenciales precursores de automatismos que, tras exceder un cierto umbral, llevan a cientos de miles de personas a las calles. En Hong Kong los acontecimientos se sucedieron de tal forma que podríamos definirlos como de manual, con manifestaciones que empiezan de una manera para terminar de otra muy diferente. Las huelgas trascienden los propósitos para los cuales nacieron, pasando del nivel de la demanda sindical a un nivel político o, por el contrario, pasando desde un carácter político a una huelga general apoyada por los sindicatos.

Este tipo de eventos, los flashmobs autoorganizados, también tienden a sincronizarse. El 15 de octubre de 2011, en la oleada de Occupy Wall street, miles de manifestantes se coordinaron en mil ciudades y en ochenta países diferentes levantando carteles y pancartas con un mismo mensaje esencial y efectivo. Somos 99% pero es el 1% el que dicta la ley, se come todo y nos obliga al ciclo infernal de la necesidad insatisfecha. El modelo Occupy ha triunfado: de hecho, lo que sucede estos días en Hong Kong está relacionado con las manifestaciones de 2014, cuando nació Occupy Hong Kong. La segunda oleada no puede sino ser más radical que la anterior. Si bien Occupy Wall Street se ha disuelto, vemos su modus operandi en Turquía con la ocupación del Parque Gezi, en Sudán, en Rusia y en muchos países de Europa del Este. En comparación con la oleada del 2011, las noticias actuales muestran el fin de la recurrencia semanal de los eventos, que ahora van más allá de la ritualidad de una procesión que empieza en la mañana y termina en la noche. En Sibiu, Rumania, todos los días al mediodía durante más de 500 días consecutivos, un grupo de residentes ha venido organizando una protesta contra la corrupción en el frontis de la sede del Partido Socialdemócrata (PSD), que gobierna desde 2016.

En general, las situaciones de caos son cada vez más frecuentes. En Cachemira, India revocó el "estatus especial" que desde la década de 1950 otorgaba cierta autonomía al gobierno local, dividiendo la región en dos estados y poniendo en guardia al vecino Pakistán. En Estados Unidos dos tiroteos diferentes dejaron más de 30 muertes perpetradas por jóvenes asesinos.

Es la estructura material de la sociedad lo que ya no funciona. En la narración de Robert A. Heinlein El año del diagrama, un científico muestra, a través de un gráfico, los síntomas del absurdo del mundo: los altibajos de la curva señalan las catástrofes colectivas, que un día llegan al punto de que la curva alcanza una cumbre y el científico entiende que la civilización está a punto de terminar, lo que en efecto sucede a tiempo. Se puede establecer una conexión entre los eventos físicos y los eventos sociales y, de hecho, estamos presenciando un comportamiento global que va más allá de lo que los manifestantes dicen sobre sí mismos. Muchas manifestaciones se deben no tanto a razones ideológicas sino a causas materiales. The Economist es consciente de esto, tal como lo ha mostrado en un artículo en el que argumenta que la ingobernabilidad de los principales países occidentales corre paralela a la pérdida de energía de los estados debido a la multiplicación de las protestas. Sólo en Londres en marzo pasado un millón de personas salieron a las calles para decir no al Brexit, o por temor a las consecuencias de que Gran Bretaña abandone la UE.

Cuando tal caos social empieza a afectar simultáneamente a diferentes países, significa que algo se encuentra atascado a un nivel muy profundo. Y pese a todo, incluso en la peor situación de entropía, de desorden social, siempre hay un elemento que se autocataliza para encontrar un orden (Stuart Kauffman, En casa en el Universo: la búsqueda de leyes de autoorganización y complejidad).

Las manifestaciones en Argelia comenzaron contra el gobierno y la mafia que lo apoya. No hay un reclamo claro, pero hay una dirección muy precisa. El movimiento iraní, nacido en Mashhad en diciembre de 2017 debido al aumento del precio de los huevos, llegó al extremo de atacar oficinas de policía así como a políticos moderados y conservadores. Estas manifestaciones son impulsos antiformistas, tal como se explica en "El curso a seguir" (Prometeo N° 1, julio de 1946) [revista del Partido Comunista Internacionalista (bordiguista) de 1946 a 1952]. El modo de producción capitalista era antiformista respecto de las formas precapitalistas y las destruyó. La burguesía hizo estallar un cierto orden de la sociedad para liberar las fuerzas productivas encadenadas por las relaciones de producción anteriores. Hoy el capitalismo ya no tiene ninguna tarea destructiva que realizar contra el pasado y ha perdido todo ímpetu. La revolución burguesa se refería a la emancipación de una clase que no tenía la libertad política que necesitaba, mientras que la próxima revolución es humana y será llevada a cabo por una clase que, aboliendo todas las clases, también se abolirá a sí misma.

Otro aspecto interesante abordado en el "El curso a seguir" se refiere al posicionamiento del proletariado en la lucha contra el viejo modo de producción: cuando la burguesía era antiformista, se preveía que el proletariado lucharía a su lado en pos de sus propios fines (Manifiesto del Partido Comunista), favoreciendo de este modo el colapso del antiguo régimen. Ahora, cerrado para siempre el ciclo de la lucha revolucionaria burguesa, no se prevé ninguna lucha del proletariado junto a la burguesía, que representa por el contrario el antiguo régimen contra el cual luchar. La burguesía misma se niega a pasar de la fase revolucionaria a la de estabilización demo-fascista. Y dado que no podemos volver atrás, estamos avanzando rápidamente hacia la desintegración del mundo capitalista. La clase dominante, con el colapso del sistema de partidos y sindicatos, ya no puede mantener vinculada a sí misma al resto de la sociedad. La desafección hacia las instituciones, el aumento del abstencionismo, la crisis en la que se debaten todas las estructuras de control social, deben considerarse como una parte de la trayectoria histórica de la burguesía, que está llegando a su fin.

Las motivaciones que han dado origen a los movimientos recientes son producto de un modo de producción que inexorablemente pierde energía. El aumento en el precio de los productos básicos puede, por ejemplo, socavar una situación social ya de por sí frágil. En Egipto las protestas empezaron en la plaza Tahrir y desembocaron en una huelga en los distritos textiles, sin que se hubiese esparcido la  noticia de lo que estaba sucediendo, ante lo cual la policía reaccionó con una terrible violencia, al igual que en Mahalla, donde ocurrió una huelga general que el Gobierno puso bajo la acusación de terrorismo.

El vínculo entre la situación social y el hecho de que se manifieste de determinada manera resulta evidente en los disturbios de los suburbios franceses, donde se incendiaron automóviles, escuelas, estaciones de policía y, sobre todo, los centros de integración social que tenían la tarea de romper la comunitarización. El gran problema real que tienen que enfrentar los estados tiene que ver con que poblaciones enteras no tienen un futuro laboral (debido a la automatización de los procesos de producción), y es normal que salgan a la calle contra el estado actual de las cosas. Desde hace algunos años la clase media, que actuaba como amortiguador entre el proletariado y la burguesía, ha estado desapareciendo en Estados Unidos y en Europa. El sistema por su parte puede tolerar la polarización de los ingresos si es transitoria, pero el capitalismo no puede sobrevivir solo gracias a un Estado que estimule el consumo a través de ingresos de ciudadanía, o con los padres manteniendo a sus hijos desempleados. Si no se produce nuevo plusvalor, sectores enteros de la población no consumen y, por lo tanto, evitan que el capital pueda seguir reproduciéndose.

Traducido del italiano por: Carlos Lagos
[Tomado de Comunización]

13 de mayo de 2014

ACCIÓN Y COMUNICADO DE "LUCHA REVOLUCIONARIA" (grecia) Y OTRAS PROTESTAS INTERNACIONALES

Atenas, 25 de abril de 2014: Reivindicación de "Lucha Revolucionaria" de la acción del 10 de abril



“El 10 de abril del 2014, Lucha Revolucionaria realizó un ataque con bombas contra
la Dirección de Supervisión del Banco de Grecia en la calle Amerikis, en Atenas,
edificio que también alberga al representante residente del Fondo Monetario
Internacional en Grecia, Wes McGrew. Aunque la explosión apuntó al Banco de Grecia,
también sufrió daños la oficina principal del banco Piraeus, ubicado exactamente en
el lado opuesto de la calle, lo que hace aún más exitoso el golpe, porque este banco
ha evolucionado como uno de las más grandes instituciones bancarias griegas, después
de la adquisición del banco ATE, esto le ha beneficiado a partir de la depredadora
política aplicada contra los griegos en los últimos años y es uno de los factores
financieros que en conjunto son responsables de las aflicciones de la gente. […]

El ataque fue realizado con un auto-bomba conteniendo 75 kilos de ANFO. Exactamente
cuatro años después de la campaña contra la organización y mientras el Estado junto
con muchos enemigos de la lucha armada estaban vitoreando el “éxito del
desmantelamiento” de Lucha Revolucionaria, esta acción vino a probar que se
equivocaban. El ataque con bombas contra el Banco de Grecia está dedicado al
compañero anarquista Lambros Foundas, un miembro de Lucha Revolucionaria que fue
asesinado en un enfrentamiento armado contra policías en Dafni, el 10 de Marzo del
2010, durante una acción preparatoria de la organización. El compañero perdió la
vida en el intento de expropiar un auto que sería usado en una acción de Lucha
Revolucionaria, en el contexto de la estrategia de la organización de aquel periodo,
marcado por el inicio de la crisis económica. Esta estrategia pretendía golpear y
sabotear estructuras, instituciones y personas que tuvieron un rol central en el
histórico mayor asalto anti-popular que tuvo lugar con la firma del primer
memorándum en el 2010. [...]

La Revolución social no puede ser pospuesta a un futuro sin definir, ni estar
limitada a una borrosa proyectualidad. Esta requiere acción revolucionaria constante
en el tiempo presente e involucra la organización y formación de un movimiento
revolucionario rupturista que elaborará y definirá sus pasos estratégicos y se
enfrentará con las políticas centralistas del establishment. Involucra el proceso
político y la voluntad de poner en práctica propuestas revolucionarias específicas.
[...]

La discusión y acuerdo sobre una plataforma revolucionaria es un prerrequisito 
para la creación de un movimiento revolucionario anticapitalista y, como Lucha Revolucionaria, 
deseamos que se abra un diálogo bienintencionado sobre el asunto. 
Es necesario que una Revolución sobrepase las fronteras nacionales. Es irrealista
creer que una Revolución será viable si esta confinada dentro de fronteras
nacionales de un país pequeños como Grecia. Sin embargo, permítannos el comienzo
aquí, en Grecia, por la demolición de la eurozona y la Unión Europea, por la
abolición del capitalismo y el Estado. Llevemos a la práctica el contra-ataque
proletario armado. Hagamos aquí en Grecia el inicio de una Revolución social
internacional.

VIVA LA REVOLUCIÓN SOCIAL
POR EL COMUNISMO LIBERTARIO - POR LA ANARQUÍA.
LIBERTAD A LOS PRESXS POLÍTICXS”

[Fragmentos del comunicado de "Lucha Revolucionaria" del 25 de abril]


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