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5 de septiembre de 2025

[Debate] Sobre la revuelta en Indonesia. 4 textos

  

¡Abolir el Parlamento! Actualización sobre la Ola de Rebeliones en Indonesia  

 
[Tomado de Materiales Por la Emancipación, región mexicana, 5 de septiembre de 2025]
 
Publicamos a continuación un panfleto realizado por anarquistas de Indonesia, el cual expone a grandes rasgos el contexto de rebelión que tiene lugar en esa región. Posteriormente, vimos pertinente incluir una nota complementaria y crítica hecha por el blog Proletarios Hartos de Serlo al respecto de algunas posiciones que resaltan en los comunicados de los grupos que permanecen activos en la revuelta. 
 

Esta ola de rebeliones, que comenzó a finales de agosto de 2025, fue causada por la ira acumulada por diversos problemas políticos y económicos. No hubo un solo problema. Todo se intensificó con un aumento masivo de los impuestos sobre la tierra y la construcción en todas las regiones, debido al déficit presupuestario del gobierno. Al mismo tiempo, los miembros del parlamento recibieron un aumento salarial de más de diez veces. Esto se vio exacerbado por las declaraciones, a menudo arbitrarias, de los funcionarios. Por ejemplo, el regente de Pati afirmó que los impuestos no se reducirían, ni siquiera si se convocaba una manifestación masiva de 50.000 personas. Pati se convirtió en la primera ciudad en estallar, con una participación de alrededor de 100.000 personas el 10 de agosto de 2025. Las protestas contra el aumento de impuestos se extendieron a Bone y luego a otras ciudades. Durante una manifestación en Yakarta, un trabajador de transporte en línea murió tras ser atropellado por un vehículo policial. Al día siguiente, las manifestaciones se extendieron a muchas ciudades y continúan hasta el día de hoy, mientras elaboramos esta actualización. Al menos 10 civiles murieron, las casas de cuatro funcionarios fueron saqueadas y media docena de oficinas de la DPR fueron incendiadas o arrasadas. Confiábamos en que esta rebelión amainaría, pero la ira popular no.

Había demasiadas organizaciones, redes y grupos formulando demandas. Incluso cada ciudad presentó demandas diferentes. Había dos demandas revolucionarias: una de la Unión Socialista (PS) y otra, una red informal y descentralizada que emitió la Declaración de la Revolución del Federalismo Indonesio 2025, que exigía la disolución del estado unitario y el sistema de la Cámara de Representantes (DPR) y su sustitución por el Confederalismo Democrático de miles de consejos populares para la implementación de la democracia directa. Los liberales progresistas exigieron un llamamiento más reformista: la demanda 17+8. Y los anarquistas, individualistas y posizquierdistas insurrectos se centraron en ataques y enfrentamientos callejeros, exigiendo la destrucción del estado y la civilización, pero sin preocuparse por plataformas ni programas. No hubo un frente unido, pero evitamos un sectarismo ideológico excesivo.

Si bien no hubo un solo tema, el discurso se centró simultáneamente en tres: el aumento de impuestos, la violencia policial y, especialmente, la disolución de la RPD. La Asociación por la Libertad aún no ha tomado posición, pero participa en todas las manifestaciones de cada ciudad y las utiliza para expandir su red. Hacemos un llamamiento a la solidaridad del movimiento popular mundial para apoyar nuestra lucha en Indonesia mediante diversas tácticas y métodos.

¡Viva la revolución!

La Asociación por la Libertad

[Región indonesia, 2 de septiembre de 2025]

Fuente: https://perhimpunanmerdeka.org/2025/09/02/statement-august-2025-protest/

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Comentarios críticos al texto anarquista «La Revolución Federalista de Indonesia de 2025» (31 de agosto de 2025) desde la perspectiva comunista radical

Interesante que exista un movimiento anarquista más o menos fuerte en Indonesia. Pero, este texto suyo en particular es muy discutible, principalmente por dos puntos polémicos:

1) «Confederalismo democrático indonesio»?!

La democracia en realidad es la dictadura social mercantil de la burguesía mundial sobre el proletariado mundial, de la cual la socialdemocracia es cómplice, póngasele el membrete que se le ponga; en este caso, «confederalismo democrático». Por consiguiente, para destruirla y superarla realmente, el proletariado insurrecto precisa imponerle a la burguesía asesina –sin diálogo ni negociación– un poder revolucionario con contenido antimercantil/antiestatal y forma de Comuna, en Indonesia, en Kurdistán y en todos los países. El federalismo reproduce la atomización social mercantil y le resta fuerzas a la revolución proletaria contra el Estado en tanto que poder burgués centralizado. Por el contrario, la historia de las revoluciones y contrarrevoluciones demuestra que la centralización –en red y en forma comunal– del poder del proletariado revolucionario es una necesidad material de primer orden para destruir el Mercado, el Estado y la sociedad de clases.

2) Sin abolición del valor y de la sociedad de clases no hay revolución

La revolución social no se trata de que los trabajadores «autogestionen» la economía capitalista ni mucho menos el presupuesto del Estado burgués para «la salud, la educación, el desarrollo de instalaciones públicas y los fondos de las aldeas administrados por el Consejo Popular» (sic.), como dice el texto anarquista en cuestión. Eso sólo reproduce con otra apariencia y mantiene intactas las raíces del sistema capitalista que se busca derrocar. Ese siempre ha sido el programa de la socialdemocracia. Por el contrario, la revolución social se trata de abolir el valor, el trabajo asalariado, el dinero, la propiedad privada, las relaciones de clase, el Estado y todas las instituciones capitalistas mediante la creación e institucionalización de relaciones sociales comunistas y anárquicas entre los individuos de diferentes territorios. Decimos institucionalización, porque la Comuna es una institución revolucionaria, fruto de la insurrección comunizadora. Y decimos individuos, porque gracias a la revolución social los proletarios dejan de ser tales. El comunismo es la inmediatez social de los individuos.

En fin, solidarizamos con la revuelta actual en Indonesia, pero no la romantizamos. Tampoco romantizamos al anarquismo de esa región ni a este tipo de comunicados y propuestas de su parte al calor de ella.

Una revuelta no es una revolución, menos aún en el actual período histórico-mundial de carácter contrarrevolucionario. Y ningún «ismo» ideológico –en este caso, el anarquismo– puede hacer que lo sea, sino sólo la profundización y extensión del antagonismo de clases a escala histórico-mundial. La anarquía –o el comunismo– es el movimiento real que destruye y supera el orden capitalista y estatal, no una ideología ni una utopía. La revolución puede comenzar con una revuelta; pero, la revolución es una ruptura y un salto con respecto a la revuelta.

Una vez reanudado histórica y mundialmente, en un proceso revolucionario es de vida o muerte romper con la socialdemocracia de todo color en el seno del propio proletariado; en este caso, con la socialdemocracia de color negro. Que sea el devenir del actual movimiento real quien se encargue de hacerlo.

Proletarios Hartos de Serlo
Región ecuatoriana, 2 de septiembre de 2025

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Indonesia: ¿revuelta o revolución?

 
Todos nosotros hemos visto las noticias; sabemos, de alguna manera, lo que ha pasado en Indonesia en las últimas semanas: la imagen del Congreso incendiado, la represión policial brutal y los manifestantes que marchan en fila por miles. Sin embargo, frente a este espectáculo, cabe preguntarse si lo que estamos viendo es una revolución, un levantamiento popular o una mera protesta violenta.

Varias otras agrupaciones de "izquierda", reformistas del capital, guardan silencio frente al hecho violento que implica asaltar un edificio gubernamental y destrozarlo. Tal vez lo hacen porque su deseo es ocuparlo. Lo cierto es que cualquier manifestación forma parte íntegra del proceso de lucha de clases, el cual es inmanente al modo de producción capitalista. La violencia que emana y es visible en los medios no es otra cosa que la respuesta a años de ignominia hacia el proletariado. Cuando la paciencia se agota, este sale a atacar aquello que identifica como el principal responsable de sus malas condiciones de existencia, aquel que lo priva de su libertad.

No obstante, la historia de nuestro continente y de las luchas de los últimos años alrededor del mundo demuestran que no basta con culpar a una "casta" política o a una institución, como el Estado, los congresistas o los grupos de poder. Es necesario superar la situación de protesta y avanzar hacia un proceso que permita la ruptura con la división de clases y transicione hacia un camino verdaderamente revolucionario. En otras palabras, uno que busque abolir el valor, la mercancía que deviene del trabajo asalariado y la explotación.

Definitivamente, no se trata de "una revolución", pues carece de la estructura necesaria para subvertir el orden establecido. El "llamado a las armas" de muchas agrupaciones políticas resulta nefasto, en la medida en que no se presenta una teoría que permita la superación de este modo de producción. Los movimientos violentos —que pueden estar o no justificados—, si carecen de un sustento teórico firme y de bases organizativas que permitan al proletariado constituirse como clase consciente y no solo como pueblo, terminan por generar acciones que desembocan en un mayor estado de represión.

La solidaridad entre los trabajadores frente al asesinato de un manifestante a manos de la policía es legítima e indiscutible, pero hace falta un trabajo más fecundo para que no se trate simplemente de un movimiento espontáneo y anecdótico. Una revolución, en todo caso, no se hace con piedras y consignas. La situación puede escalar —sería ingenuo no pensarlo—, pero eso dependerá de las condiciones del proletariado indonesio. Si no se trasciende lo espontáneo, la violencia quedará atrapada en un ciclo de represión y resistencia sin horizonte transformador.
 
Región peruana, 4 de septiembre de 2025 

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Sobre la revuelta en Indonesia 

Toda revuelta actual es necesariamente contradictoria. ¿Por qué? Porque toda revuelta existente hoy emerge desde las contradicciones y antagonismos de la sociedad del capital. Quienes se rebelan son personas construidas por la socialización capitalista. Su práctica rebelde se mueve en contradicción con las formas sociales del capital. 

Hay quienes, desde un ultraizquierdismo confuso, exigen una conciencia perfectamente radical a quienes participan de la revuelta. Esto es absurdo porque es imposible. Ninguna revuelta emerge con una conciencia radical definida y con un entendimiento perfecto de sus contradicciones, limitaciones y desafíos a superar. Ninguna revuelta emerge todavía, tampoco, dotada de antemano de las herramientas materiales y organizativas necesarias para hacer frente al Estado y la reacción militar de las clases dominantes.  

La revuelta es lo que es porque es la expresión actual de lo posible dentro de las condiciones contemporáneas del sistema capitalista y las contradicciones que son intrínsecas. La revuelta es, por lo tanto, una expresión y un desarrollo del antagonismo propio de la sociedad capitalista. En este sentido, manifiesta la forma necesaria que adopta hoy la posibilidad de una ruptura práctica con el sistema y, con ello, de todas las contradicciones y limitaciones propias de esa posibilidad realmente existente. 

La revuelta en Indonesia nos enseña que el levantamiento de millones es hoy perfectamente posible, que así como no se puede pensar el futuro inmediato del capitalismo sin Gaza, tampoco se puede pensar sin los antagonismos que en Indonesia se desarrollan como revuelta de masas. Las prácticas de la revuelta, similares a las que hemos visto en el mundo en los últimos años, nos indican la forma práctica en que se desarrolla hoy necesariamente la lucha de clase y sus contradicciones intrínsecas. Tenemos que aprender de ella, sacar conclusiones radicales que sean herramientas prácticas para la lucha. Para nosotrxs la insurrección es un arte. 

Nec Plus Ultra
Región chilena, 4 de septiembre de 2025

11 de diciembre de 2024

Luigi Mangione: síntoma y símbolo del hartazgo contra la explotación capitalista y la condición proletaria en el siglo XXI. Dos textos compañeros

Presentación

El ajusticiamiento del CEO de la mayor empresa estadounidense de seguros de salud, Brian Thompson, por parte del informático Luigi Mangione, se justifica plenamente como contraofensiva a la violencia estructural, cotidiana y normalizada del Capital sobre el proletariado y su reproducción como tal. Más precisamente: como vindicación no domesticada de la vida frente a la inmisericorde administración de la muerte de miles de proletarios/as en las garras de las empresas de servicios de salud ya sea por falta de atención, por falta de dinero para atenderse o por quedarse endeudados y explotados de por vida para hacerlo.

Por lo tanto, la de Mangione no es una acción individual o aislada: es un síntoma y un símbolo colectivo, no sólo de la crisis del Capital en tanto que relación social, sino de la guerra de clases a pesar de la contrarrevolución capitalista y la derrota histórica del proletariado mundial. 

«La conciencia anarquista parece mantener la totalidad del objetivo al reducir el sujeto del movimiento al individuo, a lo singular, donde parece haberse refugiado la vitalidad de la clase vencida. En realidad la conciencia anarquista permite mantener durante ese período la totalidad inmediata del objetivo de la rebelión, totalidad ocultada por el reformismo, al presentarse como oposición constante a este.» (Cornelius Castoriadis, Fenomenología de la conciencia proletaria)

A lo que es preciso acotar que no se trata de "la conciencia anarquista" (concepción idealista e ideológica), sino del movimiento real que subvierte el orden capitalista (concepción materialista histórica), es decir, el comunismo o, si se prefiere, la anarquía, más allá de tal o cual grupo o individuo —incluida su ideologíaque lo exprese en una situación concreta. Eso: la expresión del movimiento real —e históricoque antagoniza cara a cara contra el Capital y sus personificaciones, y no la vida personal ni las ideas de Luigi —Galleani y Mangione, es lo que realmente importa en este caso. Mucho menos las opiniones infundadas ni los juicios moralistas de cualquier persona al respecto. La guerra de clases existe y es tal cual es. Porque como escriben Dauvé y Nesic en Salida de la fábrica

«Es cierto que nuestro “objetivo” es un sistema social, el Capital [la abolición del valor], y no los jefes, ejecutivos, expertos y la policía que pone a su servicio. […] Sin embargo, rehusarse a la violencia, y rechazar de antemano cualquier uso de las armas, es renunciar a la revolución […] No hay lucha por el comunismo sin un mínimo de pasión, y la identificación de lo que consideramos como un enemigo.»

Luigi Mangione: síntoma y símbolo del hartazgo anticapitalista en el siglo XXI que tarde o temprano ojalá se convierta en un detonante o acción ejemplar para las masas, en EE.UU. y todo el mundo; pero, no para que éstas se afirmen como clase del trabajo/capital, ni mucho menos como "pueblo", pidiendo democráticamente más migajas al Estado burgués que las exprime y las aplasta, sino para abolirse como tal mediante la insurrección y la comunización de todo lo existente, entendidas como procesos moleculares y autoorganizados, no como acontecimientos mesiánicos. 

Los textos compañeros que compartimos a continuación dicen todo lo que tienen que decir desde la crítica radical sobre este hecho, ya que explican el contexto, las causas, las implicaciones, el significado y los posibles alcances de la acción vindicadora contra una personificación del Capital por parte del camarada Mangione. Quien, por cierto, hace dos días fue capturado por la policía, después de haber sido "sapeado" por un empleado de McDonald's a cambio de una cuantiosa recompensa (hecho que, sin duda, muestra la hegemonía de la contrarrevolución capitalista sobre la contradicción viviente que es el proletariado; pero que, al mismo tiempo, no invalida en lo absoluto la acción de Luigi). Por lo cual, desde la región ecuatoriana nos solidarizamos con él y exigimos su libertad. 
 
Proletarios Hartos de Serlo
Quito, 11 de diciembre de 2024
 

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[Tomado de Comunismo Gótico, región mexicana, 6 de diciembre de 2024]

El asesinato del CEO Thompson de UnitedHealthcare no puede ser entendido como un hecho aislado ni como un simple acto de violencia individual. Este evento refleja las tensiones inherentes al modo de producción capitalista y las resistencias que genera su lógica de explotación y domesticación. Lejos de reducirse a una acción personal, este hecho reivindica la dimensión colectiva de una lucha que, aunque fragmentada, desafía las bases mismas del capital y de sus relaciones sociales.

En este texto exploramos cómo este acto, llevado a cabo por un sujeto anónimo [días después se sabrá su nombre: Luigi Mangione], está inscrito en un entramado más amplio de resistencia proletaria. Desde una comprensión de los ciclos históricos de lucha, el rechazo al humanismo domesticador y una lectura radical de nuestra época, analizamos el asesinato de Thompson como una expresión de las contradicciones estructurales del capital y un síntoma de la posibilidad de su abolición.

El capital, como relación social, no solo explota al trabajo vivo, sino que también coloniza la totalidad de la vida, convirtiéndola en portadora de valor. Empresas como UnitedHealthcare representan esta lógica en su forma más evidente: transforman necesidades básicas, como la salud, en mercancías, sometiendo los cuerpos y las vidas al cálculo económico. Esta colonización profundiza la alienación, deshumaniza y perpetúa la subordinación del proletariado como clase.

El CEO Thompson, en su rol como representante de esta maquinaria, simboliza más que una posición administrativa; es la encarnación de la violencia abstracta que el sistema ejerce. Su asesinato no es simplemente una reacción personal, sino un acto que rechaza la domesticación totalizante que el capital impone. Este evento pone de manifiesto la dimensión no domesticada del proletariado: aquella que se niega a ser reducida a un mero engranaje del sistema.

Aunque la acción haya sido llevada a cabo por un individuo anónimo, no puede considerarse puramente individual. Este sujeto forma parte de un entramado colectivo que da forma a la resistencia contra el capital. Su acción, aunque aislada en apariencia, es una expresión de una negación más amplia, una lucha colectiva que se enfrenta a las condiciones que perpetúan la explotación y la dominación.

A lo largo de la historia, las luchas proletarias han intentado afirmar al proletariado como sujeto revolucionario. Sin embargo, cada afirmación de la clase ha terminado reforzando las condiciones que la subordinan al capital. Este patrón revela que la verdadera emancipación no reside en la afirmación del proletariado, sino en su negación como categoría del capital.

El asesinato de Thompson debe leerse dentro de este contexto: no como una afirmación de la clase proletaria, sino como un síntoma de su negación. Es una expresión de la incapacidad del capital para integrar plenamente a las poblaciones que explota y despoja. Este acto no busca regresar a estrategias programáticas ni a formas tradicionales de lucha, sino que apunta hacia una ruptura más profunda con las categorías sociales que sostienen al sistema.

Para entender este acto, es crucial evitar caer en el moralismo o en una lógica humanista que condena o exalta la violencia desde principios abstractos. El antihumanismo crítico nos permite abordar la acción sin desligarla del sistema que la genera. En este sentido, la eliminación de Thompson no es una aberración moral, sino una respuesta visceral a la violencia estructural del capital, que opera de forma invisible pero constante.

Sin embargo, es necesario superar el mito de la revolución como un evento singular o glorioso. La revolución no es un momento aislado de heroísmo, sino un proceso de abolición de las relaciones sociales que sustentan al capital. Actos como el asesinato de Thompson deben ser entendidos como parte de un proceso mayor, uno que no se limita a confrontaciones directas, sino que busca disolver las estructuras que producen tanto al capital como al proletariado.

Nuestra época está marcada por una crisis sistémica del capital: aceleración tecnológica, exclusión masiva, devastación ecológica y desigualdades extremas. En este contexto, la radicalidad no reside en la mera oposición al sistema, sino en la capacidad de imaginar y construir formas de vida que escapen a su lógica. El asesinato de figuras visibles del poder económico, como el CEO de UnitedHealthcare, adquiere un significado simbólico dentro de esta lucha más amplia.

El sujeto anónimo que llevó a cabo esta acción no debe ser visto como un héroe solitario, sino como parte de un entramado colectivo de resistencias. Aunque individual en su ejecución, su acción se inscribe en una lucha global contra las condiciones impuestas por el capital. Este acto refleja la interconexión de las resistencias locales con las dinámicas globales del sistema.

La solidaridad internacional es fundamental para superar las fragmentaciones que el capital impone. Las luchas del proletariado, aunque diversas en sus formas, comparten una raíz común: la resistencia contra un sistema que explota y aliena. Reconocer esta raíz es esencial para construir un horizonte colectivo más allá del capital.

El asesinato del CEO Thompson no debe ser visto como un fin en sí mismo, sino como un recordatorio de las tensiones fundamentales del capital y de las fuerzas que lo niegan. Este acto, aunque llevado a cabo por un individuo, está inscrito en una lucha colectiva que busca trascender las categorías de explotación y alienación. La emancipación no puede lograrse mediante la afirmación del proletariado, sino solo mediante su negación como categoría del capital.

Este evento nos desafía a imaginar un horizonte más allá de las violencias estructurales del presente, un mundo en el que las relaciones sociales del capital sean abolidas y sustituidas por formas de vida no domesticadas. En la radicalidad de nuestra época, junto con una solidaridad internacional renovada, reside la posibilidad de construir un futuro en el que el capital no determine las posibilidades de lo humano ni de lo no humano.

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Deny, Defend, Depose


[Tomado de Colapso y Desvío, región chilena, 9 de diciembre de 2024]

“No tenemos compasión, ni esperamos compasión de ustedes. Cuando llegue nuestro turno, no pondremos excusas para el terror revolucionario.” --Karl Marx.

El pasado viernes 6 de diciembre se dio el ajusticiamiento a Brian Thompson, CEO de UnitedHealthCare, la empresa más grande de seguros en Estados Unidos. Una de las empresas que, igualmente, es parte de un holding en el que se encuentran las aseguradoras, Isapres, y centros privados de servicios de distintos lugares del mundo. Banmédica, la Isapre más grande de Chile (con un 21,4% de los cotizantes), por ejemplo, es parte de esta subsidiaria que encuentra su matriz en UnitedHealth Group.

Sin tener más detalles del ajusticiamiento que los mensajes en los cartuchos de las balas (“Deny”, “Defend”, “Depose”), y la mochila del justiciero [Luigi Mangione], que se encontraba performáticamente llena de billetes del juego Monopoly, podemos posicionarnos a favor de prácticas que hacen que el temor a la muerte cambie de bando y de clase. ¿No es acaso la amenaza de muerte la que más millones de dólares mueve al año en la salud privada? ¿No juegan acaso todo el tiempo con nuestras vidas y lucran con el sufrimiento y la enfermedad tan naturales como propias de la especie humana?

No les interesan nuestras vidas, sólo nuestra capacidad de endeudamiento y de pagar en cuotas con intereses absurdos las cifras exorbitantes que cobran a partir de nuestra desesperación.

No nos tienen el mínimo de consideración. Para ellos, no merecemos solidaridad, ni apoyo. Para ellos, merecemos lo peor. Pues bien, que el tablero se iguale.

Frente a este contexto de crisis generalizada donde la violencia capitalista y colonial devora territorios y poblaciones enteras, no continuemos colocando la otra mejilla. Basta de dejarnos asaltar descaradamente. La interminable lista de personas que fallecieron al serles negadas la asistencia medica no son tristes consecuencias de un sistema roto que necesita ser reparado, sino muy al contrario, son el resultado lógico de un mundo determinado por el capital. El exterminio y marginación de la población sobrante, a través de genocidios, represión policial y violencia económica es un momento fundamental que compone las políticas gubernamentales de los Estados del mundo para el correcto funcionamiento de la economía espectacular. Exigir más democracia y más Estado, es colocarnos nosotrxs mismxs la soga al cuello. Nuestra práctica. en cambio, debe de apuntar contra el capitalismo y sus categorías esenciales (hablamos del Trabajo, el Estado, las relaciones de genero y la democracia), así como también a perseguir a quiénes gestionan este sistema y sostienen una guerra en nuestra contra. Es tomar la contraofensiva.

Denegar, derrocar, defender.
Denegar un sistema que sigue sosteniéndose en base a nuestra explotación.
Derrocar toda forma de opresión que siga alimentándose de nuestro lugar como humanidad residual.
Defender la vida, nuestras vidas, que se encuentran en constante riesgo de aniquilación.

Que el miedo cambie de bando.
   Haz que los capitalistas caigan.   

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«No hay lucha por el comunismo sin un mínimo de pasión, y la identificación de lo que consideramos como un enemigo. Matar no es, obviamente, sinónimo de comunismo: una revolución comunista subvierte más de lo que elimina. (...) Sin embargo, rehusarse a la violencia, y rechazar de antemano cualquier uso de las armas, es renunciar a la revolución (...) Es cierto que nuestro “objetivo” es un sistema social, y no los jefes, ejecutivos, expertos y la policía que pone a su servicio. Un punto fuerte de la socialdemocracia y del estalinismo fue equiparar el capitalismo con la burguesía, los ricos, los grandes señores. Al igual que en el caso del fetichismo de la mercancía, la relación social se presenta entonces como una cosa, encarnada a veces por una persona panzuda y con un puro, vieja caricatura del burgués de hace más de un siglo. (...) El mantenimiento de la agresividad en contra de estos personajes ayuda a desviar las críticas hacia una vía muerta: atacar a la burguesía en cuanto individuos y no por su función.
Si bien nuestro objetivo es el Capital, su fuerza estructurante y también su fuerza de inercia, y no el capitalista; no es menos cierto que las relaciones sociales capitalistas siguen adquiriendo figuras humanas. No ver en el director de una fábrica sino el director de una fábrica es una ilusión óptica. No enfrentarse a él con el pretexto (exacto por cierto) que él mismo no es sino un engranaje en un conjunto que le supera, equivale a ver la sociedad como un todo sin poder abordar una parte de esta totalidad. Despersonalizar la historia, es renunciar a actuar. No detestar [y atacar] a los que nos dominan lleva a la peor de las resignaciones, en el mejor de los casos a la reforma. Quien no conoce o no se atreve a experimentar un rechazo [y un ataque] hacia aquellos que le explotan y le desprecian, no va a cambiar nunca muchas cosas.»
(Troploin, Salida de la fábrica)

2 de noviembre de 2019

Revueltas en Chile y Catalunya. Crítica al Nacionalismo - Temperamento Radio N° 40

Programa 40 de Temperamento Radio - ESPECIAL TESTIMONIOS Y REFLEXIONES DESDE CHILE y CATALUNYA - CRÍTICA AL NACIONALISMO - Escuchar AQUÍ


Grabado el 1 de Noviembre del 2019

-Audio: Niñas contra el toque de queda
-¿Neoliberalismo?
-Testimonios desde el Desierto de Atacama:
Compañeros de El Sol Ácrata desde Calama y Antofagasta
-Audio: ¡Por nuestrxs caidxs!
-Datos de la represión
-Testimonios desde el Sur:
Compañero argentino desde Punta Arenas
Compañero de Radio Kurruf desde Temuco
-Audio: Efecto Psicoterapéutico
-Recomendamos: Asambleas territoriales en tiempo de revueltas
Desde Villa Olímpica – Santiago de Chile
-Disturbios en Catalunya y la trampa del nacionalismo.
-Grupo Barbaria desde la región española

Nos acompañan: Ground Zero - Illapu – Asamblea Internacional del Fuego – Accidente – Los Planetas - Décima Víctima

18 de agosto de 2019

SOBRE LA RECIENTE PROTESTA VIOLENTA DE MUJERES PROLETARIAS CONTRA LA VIOLENCIA MACHISTA-CAPITALISTA EN MÉXICO

MÉXICO: NADIE DIJO QUE ERA PACÍFICA


El Estado mexicano, los medios, la gente dice que mentimos siempre que denunciamos una agresión sexual, que exageramos, ahora públicamente se señala como mentira una violación multitudinaria por policías hacia una joven que tuvo miedo de seguir con la denuncia, porque nadie le garantizo la seguridad a ella y a su familia, y gimen los incautos y reafirman sus pútridas posturas, se regocijan en que tuvieron razón y una vez más la mujer mintió, reafirman con gallardía que son hombres y que son inocentes. 

La gente está satisfecha con la versión de los videos que publicaron los medios, donde desmienten la declaración de la joven vejada; es más fácil, les llena de tranquilidad saber que pueden seguir confiando en sus verdugos, les es más cómodo, así pueden seguir sin sentir culpa de sostener un sistema social que potencia al mil la violencia contra el cuerpo de la mujer, pueden caminar tranquilos pensando que sus policías no violaran a sus hijas… 

Lo que olvidan es que esté no es ni el primer ni el último caso donde mujeres denuncian que han sido violadas por funcionarios públicos en el mundo entero, siempre han abusado de su poder, siempre lo harán, así como un hombre que no es funcionario se esconde entre la oscuridad para atacar, así ellos se esconden tras sus títulos de policías, militares y políticos.

16 de agosto, 2019: Manifestaciones contra la violencia de género, en la región mexicana. 

Al atardecer todo entra en los márgenes y estatutos del buen comportamiento, ser ciudadanas, bien portadas, gritando consignas, pidiendo, casi rogando ser escuchadas… que no nos gusta sobrevivir a la vida cotidiana con miedo a que nos lleven, que nos torturen hasta la muerte, que nos asesinen, que nuestras madres vean nuestros cuerpos en estado de descomposición, o que no nos encuentren nunca…

Luego, pintas en los muros, performance con fuego, humo rosa y morado, movimiento, gritos cada vez más fuertes, el primer vidrio se desploma, los gritos de empatía se desbordan, herramientas improvisadas, más vidrios caen. Gritamos de furia, de alegría, de tristeza… Sí fuimos nosotras, si lo volveríamos a hacer una y mil veces más, sí corrimos a los hombres de nuestros contingentes, de nuestro espacio de acción. No tenían nada que hacer ahí, no fueron invitados. No eran bienvenidos ni amigos, ni aliados.

La noche nos cubrió y no sentimos temor ni de la policía, ni de las calles obscuras, estuvimos una marea de desconocidas, juntas, fuertes, desorganizadamente rabiosas, enfermas de cólera y frustración. A nuestro paso todo lo pintamos, rompimos cada símbolo de la autoridad responsable de las vejaciones cotidianas. Quemamos lo que pudimos.

¿Por qué están tan enojadas? Preguntan.

Otros dicen: perras, locas, histéricas, putas, desvergonzadas. Hacen burlas, se mofan, piden que nos maten, que nos violen, que nos encarcelen, que no son formas de protestar, que las paredes no, que los vidrios no, que los monumentos no, que quien va a limpiar la ciudad, que somos chamacas kagonas, que desvirtuamos el movimiento, que somos infiltradas, provocadoras, fascistas, agentes del yunque, enviadas de la derecha, porras de la izquierda.

Nací con este cuerpo con el que me identifica toda la historia y la sociedad de todas la regiones, como algo que ellos llamaron mujer, y me construyeron para ser sometida, pisoteada, violada, para ser madre, para cuidar, atender, soportar, callar, servir al siervo del amo y al amo… identifico la historia de la otra como la mía, por eso salgo a la calle con ellas, por eso fuimos todas, por eso no dejamos a ninguna y celebramos cada acción de la otra.

Nadie convocó a una marcha pacífica, ninguna de nosotras salió en nombre de la otra, no queremos representar a nadie y que nadie nos represente, no pedimos justicia al verdugo, no suplicamos migajas de la traidora Sheinbaum, ni del merolico de la silla presidencial, lo que paso ayer fue una explosión de hartazgo, sabemos que ellos no moverán un dedo para garantizar nuestra seguridad o para castigar a quienes nos violentan. Habrá más asesinatos a mujeres por ser mujeres en todo el mundo, nos seguirán culpando, seguirán diciendo que mentimos, estafadores de ideologías famélicas vendrán a decirnos que no somos verdaderas feministas o anarquistas, que no hacemos política; las madres de las asesinadas y desaparecidas seguirán con su dolor, seguirán buscando en fosas clandestinas a sus hijas, seguirán naciendo organizaciones de búsqueda, seguirán existiendo niños de madres asesinadas, crecerán sólo para ver que a la humanidad le importa un carajo lo que pasó a sus madres…

Los hechos de ayer solo nos dejaron ver y reconocer en miradas cómplices, en cuerpos abrillantados, desnudos y vibrantes que no estamos solas… Y que no queremos seguir ocultando y perpetuando un sistema social de muerte, ni como mujeres, ni como humanas.

Me reconocí en la mirada de la otra, tomé su mano, luego nos dimos un abrazo honesto, un abrazo de mujer, de compañeras, después de romper unos cuantos vidrios y ahuyentar a hombres y policías entrometidos volvimos cada una a casa, último mensaje de la noche y por lo que vale la pena luchar: llegue a casa con bien, descansa.

Solo una anécdota más.

Proletarias antidemocráticas
México, 17 de agosto de 2019

[Tomado de Antagonismo]

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11 de marzo de 2016

Reafirmando algunas negaciones

N. del E.: Nunca está de más insistir en que la principal debilidad histórica y actual del proletariado en la lucha de clases es su debilidad programática, incluso la ausencia -en la actualidad- de su histórico programa revolucionario entendido como conjunto de directrices o medidas prácticas para destruir no sólo el Estado, sino el Capital en tanto relación social global e impersonal de alienación, explotación y dominación -de la cual forma parte clave el Estado como guardían y administrador de la misma-; por lo tanto, destruir la sociedad de clases toda, sus defensores y sus falsos críticos tanto de derechas como de izquierdas, de cualquier credo político y religioso. Por eso ésta sigue en pie.
Y no tanto por parte y "éxito" de nuestro enemigo de clase de siempre, sino por parte y "culpa" del propio movimiento proletario real, sobre todo debido a la presencia e incidencia de la socialdemocracia o izquierda del capital en su seno con sus múltiples ideologías y organizaciones que encuadran a miles y miles de proletarios-as; una especie de "enemigo interno", que en realidad no es más que un tentáculo considerable y muy nocivo de nuestro enemigo de siempre, pero que nuestra clase no ha sabido combatir suficientemente como es necesario. Más aún en aquellos excepcionales momentos (ej: Argentina 2001, Francia 2005, México 2006, Grecia 2008, Siria 2011, Egipto 2011 y 2013, Ucrania 2014, Turquía 2015...) en que la revuelta e incluso la insurrección proletaria ha triunfado, hecho recular al enemigo, invertido la correlación de fuerzas, pero no ha sabido qué diablos hacer con la situación a su favor, cómo generalizar e imponer socialmente sus necesidades e intereses propios, dejando así que el enemigo -disfrazado de derechas o de izquierdas, es secundario- retome el poder y lo liquide como fuerza real, histórica. Por eso, para los proletarios revolucionarios de todas partes, esta es una contradicción y una debilidad de fondo que hoy porta nuestra clase, y por eso mismo precisa ser criticada despiadadamente y superada en la práctica y la teoría revolucionarias. Para dar "el tercer -y definitivo- asalto proletario a la sociedad de clases".
En otras partes varios compañeros -incluidos nosotros- han explicado ya el carácter histórico, invariante y al mismo tiempo vivo del programa revolucionario de nuestra clase. Solamente recordar aquí que es histórico e invariante porque los fundamentos históricos y mundiales del capitalismo son invariantes (propiedad privada, trabajo asalariado, valor, capital, clases, estado, mercado mundial, democracia, ideología...), por consiguiente la abolición revolucionaria de todos esos fundamentos también es invariante (lo que se puede resumir en abolición de la dictadura social y mundial del valor mediante la dictadura social y mundial de las necesidades humanas), así como también lo son sus estrategias, tácticas y métodos de lucha revolucionarios. Y que es/está vivo porque no morirá mientras no muera el capitalismo y el antagonismo de clases -del cual surge y es expresión viva- a manos del proletariado en tanto sujeto histórico de la revolución; así como porque está en constante reapropiación, desarrollo, precisión, difusión y defensa por parte de las minorías revolucionarias (comunistas y anarquistas) del proletariado mundial, como parte de su lucha autónoma y antagónica contra el Capital, el Estado y la socialdemocracia internacional.
También cabe recordar que el programa revolucionario no es una plataforma doctrinaria y estatutaria formal, como creen algunxs "anarquistas de acción" y por eso rechazan el mismo término programa. Es el conjunto de determinaciones o fundamentos e implicaciones prácticas del antagonismo histórico, real, entre proletariado y burguesía, entre revolución y contrarrevolución, entre comunismo (o anarquía) y capitalismo, que se ha expresado y sintetizado en forma de determinados balances, lecciones -de las derrotas históricas de nuestra clase-, tesis y materiales teóricos; pero que ante todo es y será -como dijimos al principio de esta nota- un conjunto de directrices o medidas prácticas para destruir y superar al capitalismo de raíz y por completo. Por eso el programa -que equivale a decir la claridad teórica radical sobre el porqué, el para qué y el cómo o sobre los fines y los medios- es una necesidad y un arma concreta, material para la lucha de nuestra clase por su autoemancipación, por la revolución social. Entonces sí: la teoría revolucionaria es un arma práctica, por ende la actividad teórica -entendida como reapropiación, discusión y clarificación programática- es una práctica necesaria y, a la larga, fructífera para los revolucionarios que se precien de tales. En este sentido, rechazar el programa histórico de la revolución proletaria, y lo que éste implica, simplemente es desarmarse frente al enemigo de clase y caer en un activismo sin piso ni perspectivas que sólo puede ser autojustificado de manera ideológica (con xyz ideologías "revolucionarias" que ni siquiera han roto con elementos de la ideología dominante, precisamente por ser ideologías), es decir falsa y reproductora del espectáculo capitalista, y por ello criticable y rechazable en el seno del proletariado en lucha y sus minorías revolucionarias. Quiérase o no, así se cae en el programa socialdemócrata, que no es otro que el programa del  Capital y su reforma. De ahí que sea fundamentalmente nuestro programa histórico e invariante el que nos permite hacer la ruptura revolucionaria con aquél; demarcar bien el terreno y la frontera de clase no sólo frente a la burguesía y su Estado, sino frente a sus supuestos críticos y "revolucionarios", los pseudorevolucionarios de cualquier ideología o corriente.
Ahora bien, a contracorriente de quienes dicen que "los anticapitalistas le echan la culpa de todo al sistema y no tienen nada que proponer", así como de quienes -por el otro lado- quieren "vivir la utopía aquí y ahora", junto con recordarles el carácter histórico, material y social de la realidad y por lo tanto de la lucha o guerra de clases de la que ellos -quiéranlo o no- forman parte, les recordamos también y esta vez queremos subrayar el carácter esencialmente negativo o abolicional y anti-utópico del programa revolucionario, precisamente por su carácter material -y materialista. Es utópico, iluso o idealista creer tanto que se puede reformar, mejorar y/o "humanizar" el capitalismo (generalmente desde el Estado, reformismo clásico y reciclado, capitalismo verde, derechos humanos, etc.), como creer que pueden existir "islas de comunismo o anarquía" (autogestión, comunalismo, ecologismo, guetos contraculturales, etc.) dentro de la sociedad capitalista, en algunos casos incluso creyendo estar "pasando al ataque... y fugándose hacia la nada creadora... aquí y ahora" (insurreccionalismo, nihilismo,...). ¿Por qué? Porque ambos planteamientos "olvidan" lo fundamental y lo total de lo que dicen combatir, privilegiando lo secundario y lo parcial e incluso lo solamente formal en su "alternativa". En el fondo no quieren destruir el capitalismo, la sociedad mercantil-democrática generalizada, sino gestionarlo de otra forma pretendidamente "revolucionaria" (incluyendo la autogestión de su miseria individual y cotidiana); forma que, sin embargo y muy a pesar suyo, es objetivamente imposible dentro de los parámetros de la dictadura social, catastrófica y asesina del valor -cuyo verdadero dios es el dinero- sobre la humanidad y la naturaleza. Aislarse y abstenerse de tal o cual aspecto parcial y formal del Capital no necesariamente significa combatirlo ni mucho menos superarlo. Al contrario, sigue formando parte de él y, al no asumir su "resistencia" como lucha de clase contra el Capital y por lo tanto como lucha revolucionaria, reproduciéndolo. En este sentido, sólo el capitalismo y el reformismo en cualesquiera de sus versiones son utópicos y, por tanto, son falsas críticas y alternativas a este sistema. Utopías reaccionarias, a fin de cuentas.
Muy por el contrario, la perspectiva comunista -que es materialista, histórica y dialéctica- es anti-utópica, pues comprende que la negación (de la negación) es en sí misma una afirmación; que sólo a partir de la negación y abolición material de la totalidad histórico-concreta capitalista (de todas sus raíces y ramificaciones, de todos sus fundamentos y sus agentes sociales), misma que niega y destruye a la humanidad cuya mayoría está proletarizada, al explotarla y alienarla; sólo a partir de esa negación y abolición material o histórico-concreta revolucionaria de la sociedad capitalista por parte del proletariado, decíamos, es posible la creación o construcción "en positivo" de una sociedad nueva y cualitativamente distinta, realmente libre de todas esas condiciones y características inhumanas, fetichistas, aberrantes, fatales. Una sociedad gestada y organizada de tal manera que sea imposible la explotación y dominación entre los seres humanos (y no humanos); una sociedad sin propiedad privada, trabajo asalariado, valor, clases, Estado, mercado, naciones, guerras, razas, géneros ni forma alguna de explotación y opresión; una comunidad humana real y mundial. Del mismo modo en que el proletariado, en tanto negación y disolución de todo lo humano por parte de la sociedad burguesa, sólo se afirma en su negación y autosupresión revolucionaria en tanto clase o humanidad proletarizada, lo cual es la médula de la revolución comunista en tanto abolición de la sociedad de clases. (En otro momento, reafirmaremos/desarrollaremos el tema de la dictadura revolucionaria del proletariado cómo único modo o vía material e histórica de lograr aquello.) Ya lo dijeron unos compañeros históricos de manera diáfana y contundente: "somos comunistas porque el comunismo es la negación más radical de esta sociedad que queremos destruir, la afirmación más clara de la sociedad que queremos construir."
Es por ello que el programa revolucionario, el programa del comunismo y la anarquía, más que un conjunto de afirmaciones, es un conjunto coherente de negaciones del mundo del Capital, de la mercancía, que es también el mundo de la democracia y la ideología, sus componentes y sus variantes. Como dirían unos compañeros actuales, no tenemos la receta mágica de la revolución -porque no existe-, pero sabemos bien todo lo que no queremos, todo lo que -dialéctica y revolucionariamente- negamos, y eso no es poca cosa.
Valga el "abc" arriba expuesto como una forma de presentar los siguientes materiales compañeros (textuales y audiovisuales) más o menos recientes, pues contienen algunas potentes negaciones vigentes o necesarias hoy en día, que no podemos dejar de recomendar su lectura, reflexión, discusión y difusión:



Contra la falsa dicotomía marxismo-anarquismo... contra la ideología, y contra la socialdemocracia: 
Charla de unos compañeros "chilenos" grabada en audio

Contra el pacifismo pero también contra la ideologización o fetichización de la forma violenta de la lucha proletaria: Crítica [compañera] de la ideología insurreccionalista (libro de Proletarios Internacionalistas, 2da. ed., marzo 2016)

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<<...el pensamiento de la historia, la dialéctica, el pensamiento que ya no se detiene en la búsqueda del sentido de lo existente, sino que se eleva al conocimiento de la disolución de todo lo que es; y en el movimiento disuelve toda separación. [...] El pensamiento de la historia no puede ser salvado más que transformándose en pensamiento práctico; y la práctica del proletariado como clase revolucionaria no puede ser menos que la conciencia histórica operando sobre la totalidad de su mundo.>>
Guy Debord. La Sociedad del Espectáculo. 1967
 <<Es en la lucha histórica misma donde es necesario realizar la fusión de conocimiento y de acción, de tal forma que cada uno de estos términos sitúe en el otro la garantía de su verdad. La constitución de la clase proletaria en sujeto es la organización de las luchas revolucionarias y la organización de la sociedad en el momento revolucionario: es allí donde deben existir las condiciones prácticas de la conciencia, en las cuales la teoría de la praxis [el pensamiento de la historia conciente] se confirma convirtiéndose en teoría práctica.>>
<<La teoría revolucionaria es ahora enemiga de toda ideología revolucionaria y sabe que lo es.>>
<<...quienes quieran realmente revulsionar una sociedad establecida deben formular una teoría que explique fundamentalmente esa sociedad, o que por lo menos tenga visos de darle una explicación satisfactoria. Una vez esa teoría se haya divulgado un poco [más bien bastante], con tal que eso suceda en los enfrentamientos que turban el descanso público, e incluso antes de que haya sido exactamente comprendida, el descontento latente en todas partes se verá agravado y exasperado por la mera noticia vaga de la existencia de una condenación teórica del orden de las cosas. Y luego, cuando se empiece a librar con cólera la guerra de la libertad, todos los proletarios pueden convertirse en estrategas.>>