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9 de marzo de 2016

Solidaridad con Mónica y Francisco

Recibimos y publicamos:



Sobre la condena a 12 años de prisión para los anarquistas Mónica Caballero y Francisco Solar en España

Crónica del juicio contra Mónica Caballero y Franciso Solar (8, 9 y 10 de marzo)

Semana en solidaridad con Mónica Caballero y Francisco Solar 

En solidaridad aktiva kon nuestrxs hermanxs Francisco Solar y Mónica Caballero prisionerxs anarkistas en las kárceles del Estado Español

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13 de noviembre de 2013... golpe represivo contra la militancia revolucionaria en España

Antiterrorismo = desarrollo del terror en contra de nuestras luchas
 
Sobre la operación "Piñata"

Sobre la operación "Pandora"

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La religión esclaviza [blog]

"El Dios que han creado es un Dictador Eterno" [video]:


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N. del E.: "Desde el 2013 la represión en España –y podríamos generalizarla a todo el mundo– se ha agudizado para tratar de neutralizar y prevenir la contestación social. Operaciones antiterroristas contra la militancia, represión de piquetes y huelguistas, endurecimiento de las leyes democráticas, medidas contra los que luchan... todo con un alto coste represivo. En este escenario, fortalecer la solidaridad de clase, el asociacionismo, las redes compañeras, la inteligencia colectiva... es fundamental para nuestra comunidad de lucha, para continuar y profundizar en la pelea por abolir esta sociedad de muerte." (Proletarios Internacionalistas. Crítica de la ideología insurreccionalista. 2da ed. Marzo 2016.)

8 de agosto de 2015

A propósito de la visita del "papa Fascisco" al cementerio nacional ecuatoriano

Contra el Capital, el Estado, la Iglesia y sus borregos

A propósito de la visita del “papa Francisco” al cementerio nacional ecuatoriano…

“Amantes y envidiosos de la libertad humana, y considerándola como la condición absoluta de todo lo que­­­ adoramos y respetamos en la humanidad, doy vuelta la frase de Voltaire y digo:
Si dios existiese realmente, habría que hacerlo desaparecer”.
Mijail Bakunin
En los próximos días, en este territorio dominado por el Estado ecuatoriano, tendremos el ridículo y vomitivo espectáculo de la visita de la máxima autoridad de la Iglesia católica: el papa Francisco, antiguo colaborador y apologista de la dictadura militar argentina, hoy “gurú espiritual” y “líder mundial” con “conciencia social”. Tal como están las cosas en este país de mierda, es evidente que el gobierno de Correa lo trae por motivos políticos: para distraer la atención de temas polémicos, para “reconciliarse” religiosamente con su pueblo, para desmovilizarlo y aborregarlo, para clamar por la paz social y democrática: la paz del cementerio social capitalista. Por su parte, los líderes de la oposición de derecha –Nebot y Rodas- también lo acogerán y velarán por su seguridad en sus respectivas ciudades, y sin duda tratarán de aprovechar su visita para sus falsas disputas económicas y políticas con el gobierno, o sea entre viejos y nuevos ricos (por las leyes de herencia y de plusvalía). Pero al final todos estos harán el mismo show y le rezarán a su verdadero y único dios: el Capital. Por más que a veces se distancien y peleen entre sí, Capital, Estado e Iglesia han sido, son y serán los enemigos mortales de los explotados y oprimidos de todo el mundo.
Sin embargo, a dichos actos de fe cristiana asistirán millones de borregos-zombies dominados generación tras generación por la religión, “el opio del pueblo”, impuesta violentamente por la Iglesia para mantener en la tierra el reino de la propiedad privada, la mercancía y el dinero, es decir para justificar y santificar su esclavitud asalariada y su servidumbre voluntaria. ¿Por qué a los capitalistas –de derecha e izquierda- les interesa que creamos en la religión y la iglesia? Porque de esta manera se justifica y garantiza el miedo y obediencia hacia los explotadores y dominadores como un mandato bendecido por el “reino de los cielos”: monjas, pastores, testículos de Jehová, curas de derecha e izquierda, burócratas, concientizadores de todos los colores, dirigentes, sindicalistas y burgueses que representan la cloaca democrática, jerárquica y competitiva del mandato “celestial” dentro del Estado capitalista. Buscan así garantizar la sumisión mediante lo “divino” o la existencia de un paraíso en el más allá o en reino de los cielos, que no ha existido ni existirá ¡nunca! Igual que no existe dios o el diablo, el cielo o el infierno, más que como ideas movilizadoras de rebaños por parte de sus pastores.
Sí: todo esto lo hacen con el fin de mantenernos engañados y dominados, pues lo único que asegura es la naturalización y perpetuación de nuestras miserables, alienadas y esclavizadas vidas, la derrota en la tierra y la muerte en el infierno creados por los “santos” burgueses. Si somos explotados y pobres –nos dicen nuestros explotadores- es porque “dios así lo quiso”, porque “bienaventurados los pobres de la tierra porque de ellos será el reino de los cielos”. ¡Pura mentira con apariencia de verdad pero con fuerza material! Porque el problema es que les seguimos creyendo y sacrificándonos por ellos, por eso nos tratan como borregos y carne de cañón para sus exclusivos y mezquinos intereses, que no son ni serán nunca los nuestros. Pero la religión también es un refugio y un consuelo de los explotados y oprimidos frente a este mundo inhumano, una comunidad imaginaria para compensar la comunidad humana perdida, la falta de comunidad humana real, que nunca existirá mientras exista el capitalismo, y que, por lo tanto, sólo la destrucción revolucionaria de éste nos la dará.
No olvidemos que, en la historia, la religión y la iglesia han sido cómplices y hasta artífices de millones de muertes, crímenes y violaciones (sobre todo de niñ@s, ¡curas pedófilos!). En nombre de dios se han producido guerras, conquistas, masacres e invasiones, que han hecho posible el desarrollo del capitalismo. Es así como dios existe en la práctica aunque sea un engaño, “se muere por dios pero se vive como si tal dios existiera”. Y por esto es importante criticarlo destructivamente sin piedad y de raíz… Para colmo, este régimen religioso, capitalista y tramposo lo han divulgado mercantil e hipócritamente las mafias del opus dei y los medios de comunicación burgueses, imponiendo su doble moral sexual a nivel de política pública (“plan familia”), controlando y frustrando nuestra vida, nuestros deseos y placeres, satanizándolos como algo impuro e inmoral, y estigmatizando y reprimiendo a quienes se salen del rebaño. De igual manera la mujer para todas las religiones es degradada y permanente pecadora, siendo simplemente vista como reproductora, esclava del hogar y madre (¡qué mejor si permanece virgen hasta el matricidio!). Este odio a la mujer por parte de la religión en realidad encubre el odio a la humanidad y la naturaleza, a la vida.
Por esto y por mucho más, hacemos un llamado a cuestionar y superar comunidades imaginarias funcionales al capital, a perder el miedo y rebelarnos violentamente contra todos los que nos destruyen, dominan, reprimen, explotan, concientizan y evangelizan. Hagamos que ardan los templos mercantiles, estatales y celestiales (¡fuego a los comercios, la policía y las iglesias!), pues lo único que hacen es envenenarnos con su asquerosa sumisión y obediencia al capital, con su inhumana y absurda “normalidad”. Destruyamos este infierno cotidiano en la tierra de quienes viven a costa de nuestra esclavitud física y mental. No existe ningún paraíso ni salvación, pues solo luchando por la revolución social hasta el fin, con nuestras propias fuerzas y energías, podremos vivir y construir una vida verdaderamente humana. Luchando aquí y ahora. La revolución dejará en cenizas este mundo enfermo, lo que incluye arrojar a las llamas a todas las religiones junto con su sacrosanta propiedad privada, su venerado trabajo, su santificado dinero, sus lapidarias cárceles… así como a sus defensores, reformistas, curas de rojo y falsos críticos que llaman a luchar por intereses ajenos a nuestras necesidades humanas. Proletarios/as: no nos dejemos engañar por ninguna iglesia, religión o ideología –así se haga llamar revolucionaria-, estas solo tratarán de encadenarnos con sus “blasfemias” y conducirnos a su podredumbre, que no significa más que seguir muerto en vida dentro del capitalismo.

PROLETARIOS/AS:
¡DEJEMOS DE SER BORREGOS! ¡PENSEMOS Y LUCHEMOS POR CUENTA PROPIA!
¡DESTRUYAMOS TODAS LAS CADENAS QUE NOS OPRIMEN!
¡FUEGO A LOS RICOS, AL GOBIERNO, A LA POLICÍA Y A LA IGLESIA!
¡MUERTE AL ESTADO, LA MORAL Y LA RELIGIÓN!
 ¡REVUELTA, INSURRECCIÓN Y REVOLUCIÓN SOCIAL!
 
   comunistas-anarquistas inmorales
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Otras herejías encontradas en las paredes de la franciscana ciudad de Quito:

27 de enero de 2015

[Francia] Sobre "Charlie Hebdo"


NO SOMOS CHARLIE


«Ha hecho falta lo de Charlie para sentirnos unidos. Sigamos» se podía leer en el suelo de la plaza de la República en París cuando, el 11 de enero pasado, más de tres millones de ciudadanos nutrieron la marcha republicana. Es la unidad de los buenos e indignados ciudadanos con las autoridades de Estados asesinos: Merkel, Rajoy, Hollande, Netanyahu, Cameron… Es la unidad entre explotadores y explotados. El Estado refuerza el espectáculo democrático, defendiendo las tan cacareadas libertad e igualdad, «hay que luchar por nuestro modo de vida» dice Rajoy. Un modo de vida que fue impuesto a miles y miles de personas a través del terror y la guerra bajo el nombre de civilización. ¿Se refiere acaso al que impusieron a lo ancho y largo del globo gracias a los 70 millones de exterminados por la conquista y colonización de América? ¿O a los 5 millones de cadáveres producto de las Cruzadas? ¿O acaso a los 28 millones de capturados y muertos para esclavos en África? ¿O a los 23 mil muertos por intentar llegar a Europa en los últimos trece años? ¿O quizás a los 620 palestinos muertos en quince días por el Estado de Israel? Podríamos seguir, pero son sólo cifras en un papel, a eso han quedado reducidas las vidas de todos esos seres humanos.

Civilización y brutalidad, democracia y dictadura, guerra y paz; no son polos opuestos, es como el capitalismo funciona, alternándolos en el tiempo o aplicando uno para salvaguardar el otro. Sin remontarnos muchas décadas atrás podemos pensar en la década del 70: Francia —la capital mundial de la libertad y la república— fue quien formó a militares de América Latina y Estados Unidos en métodos utilizados en Argelia e Indochina. «Los militares franceses descubrieron que había que sacar información de la población. Esto demandaba la tortura. Luego, a los torturados los hacían desaparecer» se comenta en el documental Escuadrones de la muerte, la escuela francesa.

Y esa misma burguesía, una vez más, viene a defender “el valor preciado de la libertad” frente a la supuesta barbarie de unos pocos. Así propone, no una guerra entre religiones sino contra el terrorismo… ¿pero qué terrorismo? El de los supuestos autores de la masacre y sus inspiradores, a quienes nos presentan como nuestros adversarios, quienes en sus países también oprimen y explotan, ya no en nombre de la república o la democracia sino del profeta, presentando como adversarios no a los opresores sino a los herejes. Y como toda religión, presta argumentos a la defensa de los intereses de algún sector de la clase dominante, pasando de simple fe a fuerza material para mantener la normalidad capitalista. En el fondo, sea con un arma en una mano y en la otra la Biblia, la Torah o el Corán, todos comparten un mismo dios: el dinero.

Y eso es lo que Charlie Hebdo y sus sátiras civilizatorias ocultan. En la tapa de su nro. 1099 se puede leer: «Matanza en Egipto. El Corán es una mierda: no detiene las balas» con una persona masacrada detrás. No se trata de un chiste, sino de la banalización de la muerte. Y luego del atentado, en pleno desenfreno antiterrorista, un joven de 16 años fue arrestado en Francia por parodiar dicha tapa y publicarla en su cuenta de Facebook. Se trataba del mismo dibujo, sólo que el masacrado era un periodista y el título expresaba «Matanza en París. Charlie Hebdo es una mierda: no detiene las balas». Allí queda patente ¡para quienes aún no han querido verla! la hipocresía de los poderosos y su corte de imbéciles con sus lamentos sobre la libertad de expresión, la barbarie islámica, la democracia, los valores occidentales y quién sabe qué más.

Sin embargo, cuántos explotados salen en todo el mundo con su cartelito «Je suis Charlie» («Yo soy Charlie») o lo copian en su muro de Facebook, lo envían por email, o lo sienten en silencio en algún momento de la agotadora jornada laboral. Porque se identifican con sus verdugos y no con sus semejantes. La ideología de la competencia y el triunfo individual cagándose en el resto hace amar y querer ser el deportista millonario, la presidenta, el gobernador, el candidato opositor, el actor de la última película… e impide identificarse con el pibe que mata la policía, la mujer asesinada por su marido, el albañil que cae muerto trabajando, el inmigrante masacrado intentando cruzar el mar, las personas bombardeadas en cualquier parte del mundo… El cénit de la tilinguería pudo verse en una manifestación del 19 de enero en Argentina con un cartel que rezaba «Je suis Nisman», donde miles de personas salieron a la calle a vociferar las mismas tonterías que escriben con sus teclados de computadoras o teléfonos móviles. (Ver El Estado asesina y pretende fingir suicidio)

La represión del Estado avanza a paso firme: Proyecto Indect

No sorprende que una vez más el Estado encuentre la excusa perfecta para aumentar la militarización, colmando las calles con fuerzas de seguridad en nombre de la guerra contra el terrorismo. Por orden del primer ministro francés Manuel Valls, el gobierno francés decidió elevar al máximo el nivel de alerta por atentados del llamado Plan Vigipirate, el sistema nacional de prevención contra amenazas a la seguridad ciudadana, incorporando 88.000 efectivos en toda la región. Entre ellos 5.000 policías para vigilar sinagogas y escuelas judías y 10.000 militares para reforzar el control de instalaciones y edificios “estratégicos”, sitios neurálgicos y transportes públicos, además del monitoreo constante de helicópteros como medida de prevención de posibles atentados.

Mientras tanto, los funcionarios de la Unión Europea ponen en vigencia el Proyecto Indect, que según su web oficial, sus principales objetivos son «desarrollar una plataforma para el registro y el intercambio de datos operativos, la adquisición de contenidos multimedia, procesamiento inteligente de toda la información y detección automática de amenazas y el reconocimiento de comportamiento anormal o violento». El proyecto, cuya fecha de desarrollo habría culminado en el año 2013, obtendría patrones de conducta sospechosos a través de varios canales de información, pero principalmente se habría puesto énfasis en aquellos datos recabados de la identificación facial obtenida por las videocámaras instaladas en las grandes ciudades y en los mensajes transmitidos a través de internet.

Por otro lado, el gobierno español propuso de inmediato un paquete de doce medidas para el futuro Código Penal, con las que pretende resguardarse del terrorismo jihadista. Las mismas prevén, entre otras cosas, la regulación de la figura del “lobo solitario” —desvinculando la figura legal de terrorismo del concepto de organización—, la elevación de las penas en función de la gravedad del delito, el castigo por adiestramiento pasivo y autorradicalización (conductas propias del combatiente retornado y del lobo solitario), la ampliación del concepto de pertenencia a organización terrorista, la elevación de la pena por enaltecimiento del terrorismo y su difusión en internet, etc.

Evidentemente el Estado se sigue armando militar y jurídicamente para responder no sólo a la guerra interburguesa imperialista sino también a las próximas explosiones de rabia y descontento que puedan suscitarse dentro de sus fronteras. Los conflictos generados a partir de la creciente inmigración en Europa despiertan desde hace años voces xenófobas y racistas. La crisis económica mundial, que esta vez sacudió también a la Eurozona, viene poniendo en riesgo la estabilidad gubernamental y financiera, así como la recuperación económica a pesar de los ajustes, medidas de austeridad que sólo aseguran las ganancias de los capitalistas a base de más paro, hambre y miseria de todos los demás.

Para terminar con el terrorismo islámico hay que acabar con el terrorismo de Estado, con el terrorismo cotidiano del sistema capitalista. Terminar con este sistema de muerte y explotación, acabar con el Capital y el Estado. Luchando, no por la libertad de prensa y la libertad de empresa, ni por una libertad que termine donde empieza la del otro, sino por una libertad que se expanda al infinito en la del otro como una sola potencia, para dejar de sentirlo como a un otro y comenzar a sentirlo como parte de un mismo ser colectivo.

(AC: 23.02.14)

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Ver también: