21 de julio de 2020

[Folleto] Aportes Críticos a los «Principios Políticos Revolucionarios del Proletariado» del GEC

Publicamos a continuación una discusión de los años 2011-2012 en torno a un texto que produjo el disuelto Grupo de Esclarecimiento Comunista (GEC) de Perú, seguido del respectivo balance crítico que a su vez plasmó el también disuelto grupo Proletarios Salvajes de Ecuador en torno a éste. Consideramos que es un aporte bastante cualitativo que sigue vigente, sobre todo en el actual contexto donde imperan significativas debilidades, vacíos, confusiones y faltas de ruptura con la ideología (dominante y "revolucionaria") en el autodenominado movimiento revolucionario. Si bien sabemos que los problemas del terreno práctico no se resolverán mecánicamente con la lectura de un texto, por otra parte es un error demeritar la importancia de estos materiales pues, nos guste o no, el legado escrito de los compañeros que están o estuvieron– acompaña el proceso de continuidad y profundización de la perspectiva revolucionaria que nos permite romper el aislamiento y luchar en comunidad contra esta sociedad capitalista y de clases hasta poder abolirla y superarla.

Materiales X la Emancipación, México D.F., Julio 2020
(Edición en folleto)

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Estamos de acuerdo en que la centralización es una necesidad de la lucha proletaria contra el capital y en que no existe unidad revolucionaria sin principios revolucionarios.
Sin embargo, este proceso de centralización revolucionaria y orgánica no ha de darse solo con base en la discusión teórica o de principios, sino con base en las necesidades, las luchas y los avances reales del proletariado internacional militante, el que, no obstante la actual reemergencia internacional y masiva del proletariado, todavía está “en pañales” en cuanto tal. En pocas palabras, hay que discutir teóricamente cuando es una necesidad práctica de la lucha de nuestra clase, a fin de contribuir a clarificarla y potenciarla. Por lo tanto, tal centralización práctica y efectiva también está “en pañales”; es más, la vemos lejana todavía. Creer y hacer lo contrario sería caer en el principismo y, peor aún, en un tertulianismo (o charlatanismo) onanista y estéril. [...]
A pesar de este hecho, no dejamos de considerar que la reapropiación del programa histórico comunista y la discusión/clarificación internacional acerca del mismo también constituyen una práctica de las minorías revolucionarias existentes. En este sentido y con esta intencionalidad, nos hemos tomado el tiempo de elaborar y difundir este documento. Además, creemos que el mismo puede, en algún momento y espacio, y a pesar de sus defectos (redundancias o tautologías, estilo un tanto pesado de redacción y lectura, cabos sueltos, errores), servir como un material introductorio y/o “provocativo” –uno de muchos, claro– para nuevxs compañerxs sinceramente interesadxs en las históricas posiciones proletarias, comunistas e internacionalistas: en las posiciones de su clase para su autoliberación. Tal es el sentido y la intencionalidad (dejarles clavado ese bicho, esa espina que tensa, esa “pica”), insistimos, del presente documento, el que, al igual que el texto del GEC, no es más que un borrador. Tanto sus alcances como sus limitaciones serán juzgadas por sus lectores o, mejor dicho, por el valor de uso práctico y revolucionario que otrxs compañerxs le den –o no– a este material.
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No en vano Marx se refería al proletariado como “el partido destructor” o “el partido de la subversión”, a la vez que como el “portador del comunismo”. Y es que solo mediante esta negatividad radical, subversiva, autoabolicional y creadora es que nuestra clase puede destruir el capitalismo y construir o crear el comunismo.
El proletariado no solo es revolucionario por la posición estructural que ocupa dentro del modo de producción capitalista como único productor de plusvalía, de capital o de “toda la riqueza de este mundo”. Sino fundamentalmente por la posición histórica que ha ocupado y ocupa en la lucha de clases contra el capital como negación, antagonismo, irrupción, ruptura, destrucción y superación absoluta y viviente de la sociedad burguesa del trabajo, el dinero, las clases (empezando por sí mismo), el Estado, las ideologías y los fetiches. El principio de “el proletariado es revolucionario o no es nada” debería entenderse entonces como que “el proletariado es la destrucción de esta sociedad y, por tanto, es también su propia destrucción”.


Proletarios Salvajes, Quito, Enero 2012