19 de julio de 2020

A 84 años de la revolución social que estalla el 19 de julio de 1936 en la región española. Algunas lecciones fundamentales


¿Qué sentido tiene recordar y reflexionar críticamente hoy en día desde la región ecuatoriana –y cualquier otra región– sobre la revolución social de 1936 en la región española? Tiene mucho sentido. Por un lado, porque, pese a las diferencias históricas, geográficas, culturales, etc. que nos separan, los proletarios de aquí y ahora tenemos mucho más en común con los proletarios de aquella época y aquella región que lo que tenemos con los burgueses de aquí y de allá, ayer y hoy. Es más lo que nos une que lo que nos separa. Los proletarios no tenemos patria pero sí tenemos memoria. Una memoria histórica y mundial común. Una memoria viva y cargada de futuro.

Y por otro lado, porque la memoria histórica también es un campo de batalla de la lucha de clases: en efecto, se trata de aprender de las luchas y derrotas de nuestra clase en el pasado a fin de sacar las lecciones que puedan servir en las luchas presentes y futuras para poder derrotar al Capital y al Estado, sobre todo en estos tiempos en que este sistema nos está matando de múltiples formas y, entonces, la revolución vuelve a ser una cuestión de vida o muerte para la especie humana y la naturaleza. Hacer memoria y balance sin nostalgia ni mitificación alguna. A contracorriente del presentismo absoluto, ahistórico y aclasista propio del postmodernismo a la moda; de la injustificable justificación de la contrarrevolución capitalista y estatista dizque “socialista” propia del rancio estalinismo; y, de la injustificable justificación de la participación de algunos dirigentes anarco-sindicalistas dentro del Estado burgués republicano, so pretexto de “la guerra contra el fascismo”, propia del anarquismo ideológico y reformista.

Muy por el contrario, desde la perspectiva comunista antiestatal e internacionalista, el análisis crítico de los hechos de la llamada “revolución española” nos enseña que para vencer la revolución proletaria necesita: destruir la economía capitalista (que es la dictadura impersonal de la mercancía y la ganancia sobre la vida) y el Estado, no “colectivizarlos” ni “autogestionarlos”; no tener miedo ni escrúpulos de ejercer su poder social autónomo y en armas, en forma de comités y milicias de trabajadores confederados en una «junta revolucionaria» (como plantearon correcta pero tardíamente Los Amigos de Durruti), contra el poder del enemigo de clase y sus colaboradores o “apoyadores críticos” (antifascistas incluidos); combatir y destruir tanto al fascismo, que es la expresión coyuntural más reaccionaria y sanguinaria de la dominación burguesa, como a la democracia, que en realidad es la dictadura estructural pero invisibilizada de los burgueses sobre los proletarios; hacer la revolución y la guerra al mismo tiempo, es decir practicar el derrotismo revolucionario frente a la guerra entre Estados-naciones y hacer la guerra de clases revolucionaria; internacionalizar la revolución desde el principio, porque la revolución sólo puede ser internacional para vencer al capitalismo que es internacional, de lo contrario es derrotada desde el principio; y, poseer una teoría o un “programa” revolucionario para tener claro qué hacer en los momentos más críticos y decisivos de una situación revolucionaria.

Dicho esto, a continuación compartimos el texto que uno de nuestros compañeros ha escrito el día de hoy sobre esta fecha histórica para el proletariado mundial.